{"id":74567,"date":"2002-04-01T00:00:00","date_gmt":"2002-04-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/03\/01\/lanzan-un-alerta-sobre-la-contaminacion-en-los-rios-de-la-amazonia\/"},"modified":"2015-02-05T16:08:45","modified_gmt":"2015-02-05T18:08:45","slug":"lanzan-un-alerta-sobre-la-contaminacion-en-los-rios-de-la-amazonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lanzan-un-alerta-sobre-la-contaminacion-en-los-rios-de-la-amazonia\/","title":{"rendered":"Lanzan un alerta sobre la contaminaci\u00f3n en los r\u00edos de la Amazonia"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95000\" style=\"max-width: 169px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95000 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/04\/o-alerta-da-polui\u00e7\u00e3o1.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"113\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/04\/o-alerta-da-polui\u00e7\u00e3o1.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/04\/o-alerta-da-polui\u00e7\u00e3o1-120x85.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">WELITON NUNES<\/span>El r\u00edo Ji-Paran\u00e1 y la ciudad hom\u00f3nima: en algunos tramos, su curso est\u00e1 casi tan alterado como el Piracicaba, en el interior paulista<span class=\"media-credits\">WELITON NUNES<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cuando el hombre derriba un pedazo de selva en la Amazonia y establece all\u00ed un \u00e1rea de pastoreo, no produce solamente impactos sobre el clima y sobre la biodiversidad. Provoca otra alteraci\u00f3n en el ecosistema, poco dimensionada a\u00fan: los r\u00edos de peque\u00f1o y mediano porte pasan a presentar tramos n\u00edtidamente alterados, y tienden contaminarse, debido a la sustituci\u00f3n del bosque por las propiedades rurales dedicadas a la cr\u00eda de ganado. Estudios realizados en el estado brasile\u00f1o de Rond\u00f4nia revelan que la conductividad el\u00e9ctrica &#8211; la cantidad de iones, es decir, los grupos de \u00e1tomos con carga positiva o negativa presente en las aguas, un par\u00e1metro utilizado para inferir la cantidad general de materiales disueltos &#8211; de algunos r\u00edos de la cuenca del Ji-Paran\u00e1, el mayor de dicho estado, alcanza ya niveles similares a los de cursos de agua contaminados del interior de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Los datos indican que, en las \u00e1reas sin vegetaci\u00f3n abundante, una parte del carbono y de los nutrientes &#8211; en especial f\u00f3sforo y nitr\u00f3geno &#8211; que normalmente ser\u00edan absorbidos por el bosque y por el suelo, acaba llegando a los r\u00edos, arrastrada por la lluvia y por la erosi\u00f3n de los declives. En altas concentraciones, esos compuestos funcionan como contaminantes de los r\u00edos y pueden ser detectados incluso en trechos situados fuera del \u00e1rea talada. A\u00fan no se registran impactos escandalosamente visibles, como los de peces muertos o grandes detritos flotando, pero la contaminaci\u00f3n de los r\u00edos es una realidad en algunos lugares.<\/p>\n<p>En los afluentes Rolim de Moura, Urup\u00e1 y Jaru, situados en la porci\u00f3n media del Ji-Paran\u00e1, en el coraz\u00f3n de la zona m\u00e1s devastada de Rond\u00f4nia, los niveles de conductividad oscilan entre 50 y 100 \u00b5S\/cm (microsiemens por cent\u00edmentro de agua), valores hasta 20 veces mayores que los hallados en los tramos con menor impacto de la cuenca. Los mayores valores de condutividad se registran en el per\u00edodo de estiaje (septiembre), cuando es menor la capacidad de los r\u00edos para diluir contaminantes con la ayuda de la lluvia.<\/p>\n<p>&#8220;Los niveles m\u00e1s elevados reflejan probablemente la acci\u00f3n del hombre en la regi\u00f3n y son del mismo orden quelos verificados en r\u00edos medianamente contaminados como el Atibaia, uno de los afluentes del Piracicaba, en el estado de S\u00e3o Paulo&#8221;, afirma Reynaldo Victoria, del Centro de Energ\u00eda Nuclear en Agricultura de la Universidad de S\u00e3o Paulo (Cena\/USP) de Piracicaba, coordinador de biogeoqu\u00edmica de las aguas del LBA (Experimento a Gran Escala de la Bi\u00f3sfera-Atm\u00f3sfera en la Amazonia) y de un proyecto tem\u00e1tico financiado por la FAPESP sobre el impacto de los cambios en el uso del suelo en la biogeoqu\u00edmica (procesos biol\u00f3gicos, geol\u00f3gicos y qu\u00edmicos) de los r\u00edos de la cuenca del Ji-Paran\u00e1.<\/p>\n<p><strong>Conductividad el\u00e9ctrica<br \/>\n<\/strong>Los valores de conductividad en esos tres afluentes son preocupantes y previsibles. Esos r\u00edos tiene poco caudal, est\u00e1n cerca de las ciudades y, consecuentemente, acusan m\u00e1s f\u00e1cilmente la presencia de iones en su composici\u00f3n. No en vano, precisamente en ese grupo de r\u00edos, los niveles de cloruro, un indicador de probable contaminaci\u00f3n por desag\u00fces o desechos industriales, fueron los mayores de la cuenca, nuevamente arrim\u00e1ndose a los n\u00fameros del r\u00edo Atibaia. Por eso la conductividad el\u00e9ctrica en ese tramo de la cuenca no sorprendi\u00f3. Lo que realmente caus\u00f3 espanto fueron los \u00edndices registrados a lo largo del Ji-Paran\u00e1. En los cinco puntos medidos, la conductividad lleg\u00f3 a niveles medios, entre 25 y 50 \u00b5S\/cm. Pero, \u00bfqu\u00e9 quiere decir todo esto?<\/p>\n<p>Vamos por partes. En tres puntos de la porci\u00f3n intermedia, en donde el r\u00edo a\u00fan no ha alcanzado su plenitud en volumen de agua, ese mal resultado no espanta. Al fin y al cabo, en esos sectores altamente modificados por la acci\u00f3n humana, el Ji-Paran\u00e1 serpentea por zonas en las cuales la selva ha sido talada con frecuencia, dando lugar a pastizales y, en menor escala, a ciudades (como el municipio de Ji-Paran\u00e1). Era de esperar, por lo tanto, que ese trecho registrara claramente los efectos de las brutales alteraciones en la ocupaci\u00f3n del suelo. &#8220;En gran medida, un r\u00edo es una funci\u00f3n del paisaje a lo largo del cual \u00e9ste fluye&#8221;, comenta el investigador.<\/p>\n<p>En los otros dos puntos de colecta, en la porci\u00f3n final de la cuenca, la historia es diferente. Por ser de la misma magnitud que los valores verificados en los tres puntos anteriores, los niveles de conductividad en esos tramos constituyen una se\u00f1al indicativa de que el r\u00edo va realmente por mal camino. Esto se debe a que, a esa altura, el Ji-Paran\u00e1 corre en medio a \u00e1reas de selva preservadas, y ya ha alcanzado su caudal m\u00e1ximo, entre 20 y 30 veces superior al registrado en su fuente. Por todo esto, los investigadores cre\u00edan que el r\u00edo &#8211; en ese punto muy voluminoso y presumiblemente con mayor capacidad de recuperaci\u00f3n &#8211; estuviera en condiciones de absorber f\u00e1cilmente los impactos de la acci\u00f3n humana, m\u00e1s fuertes en la porci\u00f3n intermedia anterior.<\/p>\n<p>Siguiendo este razonamiento, cerca de su desembocadura, el Ji-Paran\u00e1 deber\u00eda tener una conductividad de entre 5 y 25 \u00b5S\/cm, la misma que sus tributarios m\u00e1s limpios, igualmente ubicados en \u00e1reas de bajo impacto &#8211; los r\u00edos Machadinho, Preto y Comemora\u00e7\u00e3o, y el tramo inicial del Pimenta Bueno. &#8220;El problema es que la se\u00f1al indicativa de la contaminaci\u00f3n por iones a\u00fan persiste, cosa que muestra que el r\u00edo no ha superado completamente el impacto del cambio&#8221;, comenta Reynaldo Victoria. Si alg\u00fan d\u00eda la se\u00f1al se vuelve lo bastante fuerte como para ser detectada en el Madeira, un r\u00edo unas 25 veces m\u00e1s voluminoso que el Ji-Paran\u00e1, posiblemente ser\u00e1 porque la cuenca estar\u00e1 totalmente alterada.<\/p>\n<p>Para evaluar el impacto de los cambios en el uso del suelo en cada sector, los investigadores establecieron, en 1999, 14 puntos de colecta de muestras de agua a lolargo de la cuenca. Seleccionaron \u00e1reas con grados bajo, medio, alto y muy alto de alteraci\u00f3n en el uso de la tierra. De este modo, los cient\u00edficos del Cena pueden comparar lo que sucede con un r\u00edo en un tramo muy talado, en otro medianamente devastado y, por \u00faltimo, en un \u00e1rea de selva preservada.Lo ideal ser\u00eda recoger muestras mensualmente, de enero a diciembre.<\/p>\n<p>Esto permitir\u00eda un monitoreo pr\u00e1cticamente constante de las aguas en un r\u00e9gimen h\u00eddrico, minimizando as\u00ed los efectos y los fen\u00f3menos estacionales. La misma concentraci\u00f3n de un componente qu\u00edmico, por ejemplo, quiere decir una cosa durante el per\u00edodo de creciente y otra diferente en la \u00e9poca de sequ\u00eda. Pero, como son necesarios 20 d\u00edas de trabajo de campo para colectar muestras en los 14 puntos de la cuenca y los principales investigadores viven en el interior de S\u00e3o Paulo, lo que implica que existen miles de kil\u00f3metros de distancia, esta opci\u00f3n se volvi\u00f3 inviable.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces pensamos en otra alternativa&#8221;, comenta el bi\u00f3logo Alex Krusche, del Cena. La soluci\u00f3n encontrada consisti\u00f3 en estructurar un cronograma para cuatro a\u00f1os de trabajo, de 1999 a 2002: en el transcurso de ese per\u00edodo, los investigadores programaron 12 viajes a Rond\u00f4nia, siempre en meses diferentes. De esta manera, obtendr\u00e1n datos de un a\u00f1o hidrol\u00f3gico h\u00edbrido.Los datos de febrero, por ejemplo, se refieren a febrero de 2000, los de mayo se refieren a colectas de 1999 y los de diciembre, a 2001, etc. Ya se han realizado nueve viajes.<\/p>\n<p>Cuando encuentran alg\u00fan par\u00e1metro aparentemente alterado, como las altas tasas de condutividad en algunos tramos de la cuenca, surge la duda: \u00bfesos n\u00fameros reflejan realmente el cambio en la ocupaci\u00f3n de suelo, el cambio de \u00e1reas de bosque por pastizales y ciudades o constituyen un fen\u00f3meno natural? Para responder esto es necesario primero conocer en detalle el \u00e1rea y saber c\u00f3mo interact\u00faan los componentes del sistema. En simult\u00e1neo a la colecta y al an\u00e1lisis de las muestras de agua, es imprescindible preparar una radiograf\u00eda completa de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo eso ya ha sido hecho. Produciendo datos nuevos y organizando informaciones antiguas, los cient\u00edficos determinaron las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de cada tramo &#8211; su geomorfolog\u00eda (depresiones, lagos, deltas, planicies, valles, etc.), el relieve (la altitud de cada tramo), la red de drenaje y la composici\u00f3n qu\u00edmica de los suelos. Y contabilizaron las marcas dejadas por el hombre &#8211; mapearon el n\u00famero de habitantes de las ciudades y el uso del suelo y de la cobertura vegetal. En general, los suelos del sistema Ji-Paran\u00e1 son pobres, con pocos iones. Por tal motivo, se espera encontrar bajos niveles de conductividad el\u00e9ctrica en las aguas. Cuando esto no sucede, como es el caso de algunos afluentes, alguna actividad humana puede estar por detr\u00e1s de la anomal\u00eda. En Rond\u00f4nia, el origen del exceso de iones parece estar asociado con los pastajes, no con la selva.<\/p>\n<p><strong>Otros par\u00e1metros<br \/>\n<\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de medir la conductividad, se analiza la composici\u00f3n qu\u00edmica de las aguas. Resultados preliminares muestran una correlaci\u00f3n estad\u00edsticamente relevante entre el porcentaje de \u00e1reas de pastoreo de cada sector y la concentraci\u00f3n en las aguas de cloruros, sulfatos, sodio, calcio, magnesio, carbono org\u00e1nico e inorg\u00e1nico disuelto y di\u00f3xido de carbono. Se observ\u00f3 que el aumento de las \u00e1reas de pastaje hace crecer los niveles de estos compuestos, pero a\u00fan no se puede afirmar en qu\u00e9 proporci\u00f3n aumenta cada compuesto. Tambi\u00e9n se produjo una constataci\u00f3n intrigante: los tenores de ox\u00edgeno en los r\u00edos de Rond\u00f4nia, aun los m\u00e1s impactados, se mantienen relativamente altossi se los comparan con los de r\u00edos contaminados del interior paulista. &#8220;Todav\u00eda tenemos que estudiar y entender muchos procesos biogeoqu\u00edmicos en la regi\u00f3n&#8221;, comenta Reynaldo Victoria.<\/p>\n<p>La principal meta consiste en saber c\u00f3mo altera a la distribuci\u00f3n de carbono y nutrientes en los r\u00edos tropicales la sustituci\u00f3n de las \u00e1reas de bosques por pastizales y ciudades. Otra cuesti\u00f3n implica seguir de cerca el cambio en las se\u00f1ales emitidas por esas sustancias a medida que pasan de un sistema h\u00eddrico de microescala (peque\u00f1os r\u00edos o riachos) a uno mediano (una cuenca como la del Ji-Paran\u00e1). Los estudios de microescala se efect\u00faan en los r\u00edos que cortan a la Hacienda Nova Vida, cerca de Ariquemes, en el noroeste del estado. Su \u00e1rea de influencia es alrededor de siete veces menor que la de la cuenca del Ji-Paran\u00e1. All\u00ed los investigadores verificaron, como era de esperar, la existencia de is\u00f3topos diferentes de carbono en aguas que cortan \u00e1reas taladas para pastoreo y en tramos conservados de selva.<\/p>\n<p>Al atravesar zonas dedicadas a la ganader\u00eda, el r\u00edo revela el carbono de la composici\u00f3n isot\u00f3pica caracter\u00edstica de plantas de ciclo fotosint\u00e9tico C4, de gram\u00edneas tropicales (pastajes). En sectores con bosque preservado, el carbono predominante proviene de las plantas con ciclo fotosint\u00e9tico C3, de \u00e1rboles de selva. &#8220;Estamos intentando entender por qu\u00e9 la se\u00f1al del carbono de las gram\u00edneas desaparece en los tramos mixtos, en los cuales existe bosque cerca de los pastajes&#8221;, dice el investigador. En esos tramos, la influencia de las \u00e1reas de pastajes parece ser neutralizada por la proximidad de la selva nativa, pero no se sabe a\u00fan por qu\u00e9 esto sucede.<\/p>\n<p><em><strong>Una red del tama\u00f1o ideal<br \/>\n<\/strong><\/em>Los investigadores del Cena eligieron adrede la cuenca del Ji-Paran\u00e1 para estudiar las alteraciones en los ciclos biol\u00f3gico, geol\u00f3gico y qu\u00edmico de los r\u00edos amaz\u00f3nicos. En los a\u00f1os 80, Reynaldo Victoria particip\u00f3 de estudios similares en el canal principal del Amazonas y de sus afluentes que, en algunos tramos, como en los alrededores de Manaos, atraviesan \u00e1reas fuertemente modificadas por la acci\u00f3n humana. Los resultados rindieron cerca de cien art\u00edculos, pero no fueron conclusivos en la detecci\u00f3n de las alteraciones en los r\u00edos por la acci\u00f3n del hombre. La inmensidad del sistema hidrol\u00f3gico &#8211; un 20% del agua dulce del planeta pasa por el Amazonas &#8211; inhib\u00eda la percepci\u00f3n de se\u00f1ales de contaminaci\u00f3n. La salida fue buscar una cuenca de tama\u00f1o medio en \u00e1reas taladas, en las cuales las consecuencias pudieran ser m\u00e1s f\u00e1cilmente medidas en las aguas de los r\u00edos.<\/p>\n<p>Con m\u00e1s de 75 mil kil\u00f3metros cuadrados de extensi\u00f3n, la cuenca del Ji-Paran\u00e1 tiene peculiaridades que la tornan ideal para el estudio en cuesti\u00f3n. Corta todo el estado, abarca 45 municipios y es habitada por 560 mil personas, dos tercios de las cu\u00e1les residen en la porci\u00f3n intermedia. El r\u00edo nace en el sudeste de Rond\u00f4nia, atraviesa la porci\u00f3n centro-oeste y termina en el nordeste. Seg\u00fan datos de 1999, casi el 30% del \u00e1rea de la cuenca se convirti\u00f3 en pasto, el principal destino dado a los sectores de selva que fueron talados.<\/p>\n<p>Los bosques tropicales ocupan poco m\u00e1s del 60% de la cuenca, y las \u00e1reas de rebrote, casi un 5%. Existe tambi\u00e9n un peque\u00f1o tramo de sabana (0,7%). El resto est\u00e1 ocupado por \u00e1reas urbanas (0,5%), suelo expuesto, cursos de agua y plantaciones. El eje de la ocupaci\u00f3n urbana y agropecuaria de Rond\u00f4nioa se form\u00f3 en torno a la carretera BR 364, que corta al estado. &#8220;La cuenca del Ji-Paran\u00e1 es did\u00e1ctica&#8221;, dice Reynaldo Vict\u00f3ria: &#8220;Exhibe todos los niveles de alteraci\u00f3n del uso del suelo, desde el m\u00e1s bajo hasta el m\u00e1s alto&#8221;.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>Alteraciones en la Din\u00e1mica de la Materia Org\u00e1nica en R\u00edos de Micro y Mesoescala del Estado de Rond\u00f4nia en Funci\u00f3n de los Cambios en el Uso de la Tierra<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nReynaldo Victoria &#8211; Cena\/USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 565.456,97 y US$ 427.226,95<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio realizado en la mayor cuenca hidrogr\u00e1fica del estado brasile\u00f1o de Rond\u00f4nia comprueba el impacto de las talas sobre las aguas","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74567","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74567"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74567\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74567"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}