{"id":74593,"date":"2002-04-01T00:00:00","date_gmt":"2002-04-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/03\/01\/rumbo-a-los-cielos-de-las-ciudades\/"},"modified":"2015-04-24T16:19:15","modified_gmt":"2015-04-24T19:19:15","slug":"rumbo-a-los-cielos-de-las-ciudades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/rumbo-a-los-cielos-de-las-ciudades\/","title":{"rendered":"Rumbo a los cielos de las ciudades"},"content":{"rendered":"<p>Sin este instrumento, el mundo en la mayor\u00eda de las grandes ciudades ser\u00edacompletamente diferente. Los edificios no exceder\u00edan algunos pocos pisos y la concentraci\u00f3n de gente en los centros comerciales ser\u00eda m\u00e1s limitada. Ciertamente, los horizontes estar\u00edan menos contaminados, pero la expansi\u00f3n y el desarrollo urbano tendr\u00edan otra cara. La invenci\u00f3n del ascensor propiamente dicha se perdi\u00f3 en el tiempo. Es sabido que desde la Antig\u00fcedad se utilizaban elevadores de carga con tracci\u00f3n animal y humana, posteriormente sustituida por las m\u00e1quinas de vapor. Pero no hab\u00eda seguridad &#8211; las cuerdas se soltaban o se cortaban &#8211; y los accidentes sol\u00edan ser frecuentes.<\/p>\n<p>En 1852, el inventor y comerciante norteamericano Elisha Graves Otis (1811-1861) cre\u00f3 un mecanismo de izado in\u00e9dito: un dispositivo con leng\u00fceta autom\u00e1tica que sujetaba a la plataforma de elevaci\u00f3n en su lugar, en caso de que el cable que la sosten\u00eda se cortara. Su invento era tan eficaz que Otis recibi\u00f3 tres pedidos de fabricantes para la provisi\u00f3n de los &#8220;guinches de seguridad&#8221;, que Otis adapt\u00f3 r\u00e1pidamente a los ascensores. Al a\u00f1o siguiente, Otis abri\u00f3 una peque\u00f1a f\u00e1brica para \u00e9l mismo transformarse proveedor de los elevadores de seguridad, pero como el nuevo mecanismo y su utilidad eran poco conocidos a\u00fan, las ventas no tuvieron \u00e9xito.<\/p>\n<p>Otis, un inventor experimentado, con un sentido del\u00a0<em>marketing<\/em> aguzado, decidi\u00f3 construir un ascensor para presentarlo en la feria del American Institute, erigida en el Crystal Palace, Nueva York, en 1854. Sobre una plataforma elevada a 10 metros del suelo por una cuerda, Otis explicaba c\u00f3mo funcionaba el dispositivo ante una platea que observaba la demostraci\u00f3n. De repente, la cuerda de apoyo del ascensor fue cortada &#8211; pero la plataforma permaneci\u00f3 en el mismo lugar en lugar caerse, como era de esperar.<\/p>\n<p>Los espectadores miraban maravillados, mientras que Otis mec\u00eda su calera y dec\u00eda: &#8220;Segur\u00edsimo, se\u00f1ores, segur\u00edsimo&#8221;. A partir de entonces, Otis empez\u00f3 a vender ascensores por 300 d\u00f3lares por unidad. En 1857, instal\u00f3 el primer elevador de pasajeros del mundo en E.V. Haughwout and Co., una tienda de porcelanas y cristales de cinco pisos ubicada en Nueva York. Se abr\u00eda as\u00ed el camino rumbo a los cielos de las ciudades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 150 a\u00f1os se creaba el guinche de seguridad para ascensores","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-74593","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74593","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74593"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74593\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74593"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}