{"id":74607,"date":"2002-05-01T00:00:00","date_gmt":"2002-05-01T03:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/04\/01\/la-fiesta-visual-del-barroco\/"},"modified":"2016-01-29T17:17:16","modified_gmt":"2016-01-29T19:17:16","slug":"la-fiesta-visual-del-barroco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-fiesta-visual-del-barroco\/","title":{"rendered":"La fiesta visual del barroco"},"content":{"rendered":"<p>Un proyecto que demand\u00f3 14 a\u00f1os &#8211; que involucr\u00f3 viajes, cursos, investigaci\u00f3n de campo, documentaci\u00f3n fotogr\u00e1fica y ciclos de charlas con los principales especialistas brasile\u00f1os en barroco &#8211; es el tel\u00f3n de fondo del libro\u00a0<em>Barroco Mem\u00f3ria Viva<\/em>, organizado por Percival Tirapeli, profesor del Instituto de Artes de la Universidad Estadual Paulista (Unesp). En el centro del libro est\u00e1n las iglesias, que desempe\u00f1aron el papel de n\u00facleos de difusi\u00f3n de la cultura y del arte colonial brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8220;La organizaci\u00f3n de los cap\u00edtulos sugiere un d\u00eda festivo religioso, con todas las posibilidades y uso de los sentidos que envuelven a la est\u00e9tica barroca&#8221;, dice Tirapeli. De esta manera, los primeros de los 18 art\u00edculos presentan y discuten las ciudades coloniales y su arquitectura. Luego, los textos se sumergen en el interior de los templos, para posteriormente examinar otras formas de expresi\u00f3n, como la m\u00fasica y la literatura, y tambi\u00e9n las implicaciones m\u00e1s amplias de la est\u00e9tica barroca, reflejadas en la pol\u00edtica y en la teolog\u00eda. El tema rindi\u00f3 el libro y un CD-ROM, y ambos contaron con el apoyo de la FAPESP.<\/p>\n<p>Un tratamiento tan \u00edntimo del tema fue posible gracias al proyecto\u00a0<em>Barroco Memoria Viva<\/em>, bajo responsabilidad de Tirapeli desde que \u00e9l mismo lo cre\u00f3, a finales de los a\u00f1os 80. La idea central del proyecto es promover viajes culturales a las ciudades que albergan monumentos hist\u00f3ricos, para estudiarlo s<em>in loco<\/em>. Los viajes del\u00a0<em>Barrroco Memoria Viva<\/em>, que en 1990 fue oficializado como curso de extensi\u00f3n universitaria y en 1994 se convirti\u00f3 en proyecto permanente de la rector\u00eda de la Unesp, son precedidos por un ciclo de charlas realizado en S\u00e3o Paulo. Participan de los viajes profesores, alumnos y empleados de la Unesp, e investigadores de otras universidades, que ocupan cada una de las cada vez m\u00e1s disputadas 40 vacantes anualmente.<\/p>\n<p>Los textos del libro\u00a0<em>Arte Sacra Colonial<\/em> tienen su origen en las charlas del proyecto. Tirapeli comenz\u00f3 a buscar patrocinio para publicarlas en un libro hace cuatro a\u00f1os. Los textos fueron revisados y reestructurados, en un trabajo de actualizaci\u00f3n y adecuaci\u00f3n al formato impreso. Entre los autores se encuentran nombre tales como Jo\u00e3o Adolfo Hansen, Benedito Lima de Toledo, Wolfgang Pfeiffer y R\u00e9gis Dupr\u00e1ct, al margen del propio Tirapeli. La idea de la publicaci\u00f3n hall\u00f3 una buena receptividad en las inscripciones para las leyes de incentivo (las leyes Mendon\u00e7a y Rouanet), pero no as\u00ed por parte de potenciales patrocinadores. Finalmente la propia editora de la Unesp se interes\u00f3 en solventar el proyecto. La Prensa Oficial se encarg\u00f3 de la impresi\u00f3n y del papel.<\/p>\n<p><strong>Un siglo duplicado<br \/>\n<\/strong>Al analizar la organizaci\u00f3n preliminar del acervo de textos, la comisi\u00f3n examinadora de la editorial de la Unesp sugiri\u00f3 que el enfoque del libro se orientara hacia las manifestaciones barrocas del estado de S\u00e3o Paulo. &#8220;El propio t\u00edtulo es amplio y no delimita&#8221;, observa Tirapeli, destacando el car\u00e1cter abarcativo del libro. &#8220;Pero se trata esencialmente de arte sacro colonial paulista&#8221;, afirma el investigador.<\/p>\n<p>Ese aspecto espec\u00edfico, pero no limitativo de la obra, es una de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s interesantes. Como el barroco fue la est\u00e9tica de los siglos XVII y XVIII (&#8220;el siglo del barroco en Brasil tiene 200 a\u00f1os&#8221;, bromea Tirapeli), coincide con el per\u00edodo en el cual el estado de S\u00e3o Paulo desempe\u00f1aba un papel econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico secundario con relaci\u00f3n a las regiones m\u00e1s importantes del pa\u00eds (los estados del nordeste y Minas Gerais). La relativa pobreza de las manifestaciones art\u00edsticas coloniales paulistas cre\u00f3 un estigma. Como Tirapeli observa, &#8220;S\u00e3o Paulo cuenta con una vasta bibliograf\u00eda de su arte colonial; lo que faltaba era esa presentaci\u00f3n con el\u00a0<em>status<\/em> de arte barroco o rococ\u00f3 como las del nordeste y Minas Gerais&#8221;.<\/p>\n<p>Entre otros objetivos, el libro pretende, de acuerdo con su organizador, deshacer equ\u00edvocos que llevaron a algunos estudiosos a subestimar la producci\u00f3n art\u00edstica paulista con r\u00f3tulos como &#8220;barroco campesino&#8221;. Si bien no hay de hecho en las ciudades coloniales paulistas iglesias suntuosas como las de Minas Gerais o Bah\u00eda, en dicho estado se desarrollaron algunos rasgos genuinos de la producci\u00f3n escult\u00f3rica y pict\u00f3rica colonial. Tirapeli llama la atenci\u00f3n con relaci\u00f3n a Jo\u00e3o Gon\u00e7alo Fernandes &#8211; &#8220;un portugu\u00e9s que huy\u00f3 hacia Brasil por causa de un crimen&#8221; y se radic\u00f3 en S\u00e3o Vicente, en el litoral paulista -, autor de las tres primeras im\u00e1genes de barro cocido producidas en el pa\u00eds, en 1560. Asimismo, el profesor destaca las pinturas de los techos de las iglesias paulistas, &#8220;muy poco conocidas&#8221;. Algunas de las m\u00e1s bellas ilustraciones presentes en el libro de Tirapeli son fotos de esos techos, de iglesias de Mogi das Cruzes, Itu y S\u00e3o Roque, entre otras.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sobre el barroco paulista, Tirapeli observa la importancia que las construcciones coloniales del estado, con toda su sobriedad y aparente modestia, desempe\u00f1a en el estudio de la arquitectura jesu\u00edtica brasile\u00f1a emprendido por L\u00facio Costa, de quien se conmemora actualmente el centenario de su nacimiento. La investigaci\u00f3n del arquitecto y urbanista es una de las obras claves en el trabajo de recuperaci\u00f3n y organizaci\u00f3n del legado barroco que fue emprendido por artistas e intelectuales de los m\u00e1s variados medios entre los a\u00f1os 20 y 40 del siglo XX.<\/p>\n<p><strong>Ostracismo<br \/>\n<\/strong>Fue precisamente en 1924, con la excursi\u00f3n de los modernistas de S\u00e3o Paulo a las ciudades hist\u00f3ricas de Minas (tema de uno de los cap\u00edtulos del libro), que el arte barroco brasile\u00f1o sali\u00f3 de un ostracismo de m\u00e1s de cien a\u00f1os, durante los cuales represent\u00f3 el ejemplo m\u00e1ximo del mal gusto. En el per\u00edodo predominante del neoclasicismo en la arquitectura, que opon\u00eda la pureza geom\u00e9trica y crom\u00e1tica al rebuscamiento de formas del barroco, las fachadas talladas de algunas iglesias llegaron a ser cubiertas de blanco y los tejados fueron cercados con platabandas, como para &#8220;cubrir verg\u00fcenzas&#8221;, en las palabras de Tirapeli.<\/p>\n<p>Con M\u00e1rio de Andrade a la cabeza, se inici\u00f3 en la tercera d\u00e9cada del siglo pasado un amplio y profundo movimiento de reconstrucci\u00f3n del pasado art\u00edstico brasile\u00f1o, ir\u00f3nicamente bajo la inspiraci\u00f3n del futurismo y en busca de una expresi\u00f3n genuina nacional. Estimulados por esa inquietud, pensadores fundamentales para la cultura brasile\u00f1a, como Manuel Bandeira, Gilberto Freyre y L\u00facio Costa, se arremangaron para sacar del olvido (y de la inminencia de extinci\u00f3n) al arte producido en el Brasil colonial. Un momento fundamental de ese movimiento intelectual fue la fundaci\u00f3n, en 1937, del Instituto del Patrimonio Hist\u00f3rico y Art\u00edstico Nacional (Iphan), efectuada por el ministro Gustavo Capanema. El proyecto del Iphan, &#8220;una verdadera universidad&#8221;, seg\u00fan Tirapeli, le fue encargado por Capanema a M\u00e1rio de Andrade.<\/p>\n<p><strong>El rey ausente<br \/>\n<\/strong>El arte colonial asumi\u00f3 entonces una prominencia casi natural en el panorama hist\u00f3rico, en la medida en que muchos estudiosos consideran al barroco como la traducci\u00f3n est\u00e9tica del alma brasile\u00f1a, por lo que tiene de opulento e intenso. El per\u00edodo de vigencia del barroco coincide en Brasil con la ausencia del rey, que ejerce la funci\u00f3n de jefe de la Iglesia. El sacerdote era no solamente la autoridad moral, sino tambi\u00e9n un funcionario p\u00fablico, dice Tirapeli. Es una \u00e9poca ambigua, en la que las fronteras entre lo religioso y lo secular, entre lo p\u00fablico y lo privado, son bastante flexibles.<\/p>\n<p>Tirapeli cree que la principal herencia de ese tiempo es la tolerancia del brasile\u00f1o, ya sea aqu\u00e9lla que le permite convivir con las diferencias o aqu\u00e9lla que hace llevar a hacer la vista gorda ante la corrupci\u00f3n. &#8220;Naci\u00f3 all\u00ed un esp\u00edritu de b\u00fasqueda, pero que sabe que nunca encontrar\u00e1 el fin&#8221;, dice el profesor. &#8220;Ese esp\u00edritu les brinda a todos la libertad de completar las reglas, adaptarlas y florearlas.&#8221;<\/p>\n<p>El hecho de haberse enraizado tan profundamente en la cultura brasile\u00f1a no significa que el barroco local haya generado caracter\u00edsticas propias. &#8220;\u00c9ste nace siendo el primer estilo internacional, como palabra de orden en el Concilio de Trento (1545)&#8221;, dice Tirapeli, mencionando el v\u00ednculo fundamental entre el surgimiento del barroco y las directrices de la Contrarreforma, la reacci\u00f3n violenta efectivizada por la Iglesia Cat\u00f3lica contra el movimiento protestante liderado por Mart\u00edn Lutero. &#8220;La est\u00e9tica es la misma, mostrada con mayor o menor esplendor&#8221;, a\u00f1ade el profesor.<\/p>\n<p>No obstante, Tirapeli afirma que existe un rasgo distintivo del barroco brasile\u00f1o: &#8220;La simplicidad externa de las construcciones en contraste con la complejidad de los ornamentos internos&#8221;. Esto es producto de la abundancia en Brasil de ciertos materiales para el tallado, como la madera y el oro, y de la escasez de otros, como el m\u00e1rmol. La oposici\u00f3n entre lo interno y lo externo de los templos corresponde a una de las principales caracter\u00edsticas del barroco, el juego de contrastes, presente, por ejemplo, en el claroscuro de las pinturas que decoran las iglesias.<\/p>\n<p><strong>Turismo<br \/>\n<\/strong>Con la autoridad de quien conoce de cerca su objeto de estudio, Tirapeli, que a los 14 a\u00f1os ya estaba al frente de un peque\u00f1o museo en el seminario en el que estudiaba en el interior de S\u00e3o Paulo, realiza una evaluaci\u00f3n positiva de los actuales esfuerzos de preservaci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico brasile\u00f1o. El profesor &#8211; autor tambi\u00e9n de los libros\u00a0<em>As Mais Belas Igrejas do Brasil y Patrim\u00f4nio da Humanidade do Brasil<\/em>, que prepara ahora para la editorial de la Unesp un volumen sobre todas las iglesias coloniales paulistas, nota que esta surgiendo &#8220;un sentido de historia&#8221; en el seno de la poblaci\u00f3n, creando presiones sobre el poder p\u00fablico para que se preserven los monumentos hist\u00f3ricos. Adem\u00e1s, a\u00f1ade, &#8220;todos est\u00e1n viendo que el turismo es un gran negocio&#8221;, afirma el investigador.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<br \/>\n<\/strong>Barroco Mem\u00f3ria Viva\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/36879\/barroco-memoria-viva\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 99\/12615-0<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Auxilio a publicaci\u00f3n;\u00a0<strong>Investigador\u00a0<\/strong>Percival Tirapeli &#8211; Instituto de Artes de la Unesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>R$ 6.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un libro re\u00fane estudios sobre las ra\u00edces de la est\u00e9tica colonial","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-74607","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74607"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=74607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}