{"id":75442,"date":"2001-11-01T00:00:00","date_gmt":"2001-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/11\/01\/vitaminas-al-desnudo\/"},"modified":"2015-04-29T13:13:13","modified_gmt":"2015-04-29T16:13:13","slug":"vitaminas-al-desnudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/vitaminas-al-desnudo\/","title":{"rendered":"Vitaminas al desnudo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_92547\" style=\"max-width: 159px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-92547 \" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/11\/art1600img12.jpg\" alt=\"\" width=\"149\" height=\"127\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/11\/art1600img12.jpg 149w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/11\/art1600img12-120x102.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 149px) 100vw, 149px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span><p class=\"wp-caption-text\">Medici\u00f3n de citocromos: el estudio revela la interacci\u00f3n de sustancias que ayuda a las vitaminas a beneficiar al organismo<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>El canadiense Brian John Bandy efectu\u00f3 un camino inverso al de muchos investigadores brasile\u00f1os: sali\u00f3 de su pa\u00eds al terminar su doctorado para proseguir su carrera en Brasil. Lleg\u00f3 a este \u00faltimo en 1996, en donde hizo su posdoctorado en el Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IQ-USP) y regres\u00f3 a Canad\u00e1 al a\u00f1o siguiente. Atra\u00eddo de nuevo por Brasil, se reinstal\u00f3 en \u00e9l nuevamente en 1998, para una segunda temporada en el mismo instituto. En ese vaiv\u00e9n, concluy\u00f3 un estudio que aument\u00f3 la importancia de un grupo de sustancias, los bioflavonoides, antes vistas apenas como vitaminas. Bandy demostr\u00f3 que son mucho m\u00e1s que eso: protegen a las c\u00e9lulas animales contra el envejecimiento y la muerte prematura.<\/p>\n<p>El art\u00edculo suscrito por Bandy y su supervisor, Etelvino Bechara, fue portada de la edici\u00f3n de agosto del\u00a0<em>Journal of Bioenergetics and Biomembranes<\/em>, de Estados Unidos. Los resultados muestran por primera vez el papel esencial de los bioflavanoides en las reacciones de producci\u00f3n de energ\u00eda dentro de la c\u00e9lula, e indican c\u00f3mo act\u00faan las vitaminas conjuntamente en beneficio del organismo. Hallados en extractos de plantas y abundantes, por ejemplo, en el t\u00e9 verde (<em>Camellia sinensis<\/em>) y en el vino tinto, los flavonoides &#8211; llamados bioflavonoides cuando son vistos como nutrientes &#8211; act\u00faan en conjunto con la vitamina C o ascorbato, tambi\u00e9n encontrada en frutas y hortalizas.<\/p>\n<p>Ya era sabido desde hace a\u00f1os que el ascorbato aislado puede incluso ser t\u00f3xico, aunque que indirectamente, puesto que promueve reacciones que liberan sustancias que son perjudiciales para la c\u00e9lula &#8211; una voz de alerta para quienes exageran en las dosis de vitamina C y creen que no necesitan de cualquier otra vitamina, ni de frutas o verduras.<\/p>\n<p><strong>Dupla afinidad<br \/>\n<\/strong>Mediante t\u00e9cnicas que monitorean la transferencia de electrones, las alteraciones de la forma de las mol\u00e9culas de prote\u00ednas llamadas citocromos y la formaci\u00f3n y la desaparici\u00f3n de radicales libres, Brian y Bechara detallaron esos mecanismos de interacci\u00f3n, derivados de una propiedad de las mol\u00e9culas de bioflavonoides: la dupla afinidad qu\u00edmica, tanto con el agua como con lamembrana de la mitocondria &#8211; compartimiento celular en el que se procesan las reacciones qu\u00edmicas responsables por la producci\u00f3n de energ\u00eda. Los bioflavonoides &#8211; por lo menos cinco de los 20 testeados -, probablemente, permanecen parcialmente envueltos por la mitocondria y parcialmente fuera de ella.<\/p>\n<p>Es una posici\u00f3n ideal para capturar electrones del ascorbato, que tienen afinidad tan solo con el agua (permanecen separados de la membrana), y conducirlos hacia dentro de las membranas de decenas de mitocondrias contenidas en cada c\u00e9lula animal &#8211; una c\u00e9lula del h\u00edgado humano, por ejemplo, tienen entre 1.000 y 2.000 mitocondrias. Vencida la membrana, los electrones llegan al destino que beneficia a aquellos elementos encargados de aplazar el envejecimiento: los citocromos c, prote\u00ednas que protagonizan las reacciones de la respiraci\u00f3n celular &#8211; que llevan a la producci\u00f3n de energ\u00eda a la c\u00e9lula.<\/p>\n<p>En conjunto, los citocromos son rojos y recuerdan a la sangre, a causa de los \u00e1tomos de hierro, que forman una ramificaci\u00f3n de la mol\u00e9cula, el llamado grupo heme. A causa de los citocromos, las mitocondrias tienen normalmente una coloraci\u00f3n beige oscura. Otra peculiaridad es que, a veces, las mitocondrias emiten luz, como resultado de la reacci\u00f3n del ox\u00edgeno con un electr\u00f3n excitado en el transcurso de las reacciones de la respiraci\u00f3n celular.<\/p>\n<p>En este proceso, uno de los compuestos que se forman es el per\u00f3xido de hidr\u00f3geno (o agua oxigenada, H2O2). Reaccionando con el citocromo c, el H2O2 origina radicales hidroxilos. En \u00e9stos reside el peligro. Los hidroxilos, uno de los tipos de los llamados radicales libres, rompen el heme y retiran el hierro del citocromo, con consecuencias nada halag\u00fce\u00f1as desde punto de vista del funcionamiento del organismo: sin el hierro, el citocromo pierde no solamente su rojo caracter\u00edstico, sino tambi\u00e9n su capacidad de actuar en la respiraci\u00f3n celular. Es a\u00fan peor cuando los radicales hacen que las mitocondrias se hinchen y se rompan. Libres en el interior de la c\u00e9lula, los citocromos c disparan el proceso de muerte celular, la llamada apoptosis.<\/p>\n<p><strong>Un descubrimiento<br \/>\n<\/strong>Ni Bandy ni Bechara pretend\u00edan estudiar a los bioflavonoides actuando en ese papel. Al comenzar el trabajo, Bandy comprob\u00f3 que el ascorbato solamente protege al citocromo c del ataque de los per\u00f3xidos, un efecto no muy bien caracterizado antes. Pero era un efecto limitado. En una situaci\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima a la realidad &#8211; con liposomas, un tipo de membrana artificial hecha con las mol\u00e9culas m\u00e1s comunes en la membrana de las mitocrondrias -, no funcion\u00f3. Este resultado se explica por el hecho de que el ascorbato tiene afinidad apenas con el agua &#8211; en la pr\u00e1ctica, permanece lejos de la membrana.<\/p>\n<p>Dispuesto a descubrir los mecanismos y las sustancias que impiden la destrucci\u00f3n del citocromo c, Bandy resolvi\u00f3 testear un bioflavanoide que, como \u00e9l ya sab\u00eda, tiene afinidad con la membrana. Ten\u00eda solamente uno en stock: la epicatequina. Prob\u00f3 y sali\u00f3 todo bien. &#8220;Tuve suerte&#8221;, dice. &#8220;Existen centenas de bioflavanoides y no todos funcionan de ese modo&#8221;. El descubrimiento habr\u00eda fracasado si, por ejemplo, hubiera usado naringerina o hesperetina, dos de los cerca de 20 bioflavonoides que teste\u00f3 m\u00e1s tarde y que parecen no tener afinidad con el ascorbato.<\/p>\n<p>Hasta ese momento, los bioflavonoides solo eran conocidos como antioxidantes, que anulan la acci\u00f3n de los radicales libres. &#8220;A\u00fan no hab\u00eda sido descrita ninguna situaci\u00f3n en la que fueran realmente indispensables en los procesos celulares&#8221;. De las reacciones en conjunto, el caso cl\u00e1sico era el de la vitamina P, que junto con la vitamina C, impide la permeabilidad de los vasos sangu\u00edneos, y evita as\u00ed escorbuto &#8211; una enfermedad que hace las enc\u00edas sangren y provoca graves hemorragias. \u00c9sta era frecuente entre los viajeros del siglo XVI, que permanec\u00edan meses en altamar sin comer frutas o verduras frescas.<\/p>\n<p>Y era mortal. Existen relatos en los cuales, de 400 personas a bordo, solamente diez sobrevivieron. El h\u00fangaro Albert Szent-Gyorgyi (1893-1986, Nobel de Medicina en 1937) descubri\u00f3 que la vitamina C, por descubierta por \u00e9l en 1928, no funciona sola para detener la rotura de los capilares. Era necesario algo m\u00e1s: la vitamina P.<\/p>\n<p><strong>El peligro del ascorbato<br \/>\n<\/strong>Los resultados a los que Bandy lleg\u00f3 tambi\u00e9n tienen implicaciones pr\u00e1cticas. En el tratamiento de pacientes que sobrevivieron a un infarto o durante cirug\u00edas cord\u00edacas, por ejemplo, el ascorbato parece no brindar la menor protecci\u00f3n a las mitocondrias de las c\u00e9lulas del coraz\u00f3n contra el ataque de los per\u00f3xidos. &#8220;Quiz\u00e1s funcione con algunos bioflavanoides&#8221;, piensa Bandy. En principio, ese trabajo tambi\u00e9n podr\u00eda ayudar a contener el envejecimiento, pues sugiere una combinaci\u00f3n de nutrientes que ser\u00eda m\u00e1s eficiente para minimizar los da\u00f1os a las c\u00e9lulas &#8211; el llamado estr\u00e9s oxidativo, resultado de los procesos de respiraci\u00f3n que suceden en la mitocondria.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n avanza. Recientemente, Bandy obtuvo las primeras evidencias de aquel que podr\u00eda denominarse como el lado malo del ascorbato. Estando solo, aun en bajas concentraciones, puede hacer que la mitocondria se hinche, primer paso en el proceso de muerte celular. &#8220;El ascorbato solo es peligroso&#8221;, comenta, antes de contar otra novedad, tambi\u00e9n sujeta a verificaciones m\u00e1s profundas: existen bioflavonoides capaces de bloquear esta acci\u00f3n del ascorbato. Animado con el hecho de que su segundo posdoctorado haya sido renovado hasta septiembre del a\u00f1o pr\u00f3ximo para que pueda explotar ese otro lado de la cooperaci\u00f3n entre el ascorbato y los bioflavonoides, Bandy se prepara para v\u00e9rselas con las mitocondrias aisladas, a\u00fan m\u00e1s pr\u00f3ximas a los organismos reales.<\/p>\n<p><strong>La asociaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>A los 44 a\u00f1os, Bandy no regresar\u00e1 tan r\u00e1pido a su pa\u00eds para establecerse. Bechara lo ayuda a hacerse un espacio en una universidad brasile\u00f1a. Ambos se conocieron en 1995, durante un congreso sobre radicales libres en Pasadena, Estados Unidos. Bandy se doctor\u00f3 en la Simon Frase University de Burnaby, Canad\u00e1. En la tesis, mostraba c\u00f3mo los deportistas gastan energ\u00eda y generan m\u00e1s mitocondrias. Bechara qued\u00f3 impresionado por el hecho de que Bandy haya escrito un art\u00edculo &#8211; sobre el papel de la mitocondria en el estr\u00e9s oxidativo &#8211; que ya era una referencia internacional.<\/p>\n<p>Bechara, que ya se encontraba a la \u00e9poca abocado al estudio del \u00e1cido amino-levinol\u00ednico &#8211; una de las fuentes de radicales libres que atacan a las mitocondrias -, visualiz\u00f3 en el novel doctor un excelente socio. Desde ese entonces, ha sido un observador del desarrollo y del gusto de Bandy por Brasil: el canadiense, que ya era aficionado a la pesca y la largas caminatas por el bosque, entr\u00f3 en los cursos extras del Instituto de Qu\u00edmica, y actualmente se siente en condiciones de bailar samba y jugar al f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Bechara se especializ\u00f3 tambi\u00e9n en la tarea de retener investigadores prometedores. Antes de Bandy, trajo a Brasil al italiano Paolo Di Mascio, novel doctor de Dusseldorf, Alemanha. Mascio permaneci\u00f3 en el pa\u00eds por dos a\u00f1os; despu\u00e9s concurs\u00f3 y actualmente es titular en el InstitutodeQu\u00edmica de la USP.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Interacciones entre Ascorbato, Bioflavonoides y Biofactores Redox en Citocromos c inducidos a Estr\u00e9s Peroxidativo y Apoptosis<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nBolsa de posgrado en el pa\u00eds<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nEtelvino Jos\u00e9 Henriques Bechara &#8211; Instituto de Qu\u00edmica de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 96.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Descubren las funciones de los bioflavonoides en la preservaci\u00f3n de las c\u00e9lulas","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75442"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}