{"id":75447,"date":"2001-11-01T00:00:00","date_gmt":"2001-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/11\/01\/lejanas-pero-identicas\/"},"modified":"2015-04-29T13:19:18","modified_gmt":"2015-04-29T16:19:18","slug":"lejanas-pero-identicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/lejanas-pero-identicas\/","title":{"rendered":"Lejanas, pero id\u00e9nticas"},"content":{"rendered":"<p>Grupos de &#8220;cabezas secas&#8221; o cig\u00fce\u00f1as americanas (<em>Mycteria americana<\/em>) surgen a\u00f1o tras a\u00f1o en El Pantanal (Mato Grosso), a partir de junio. Durante algunas semanas, estas zancudas acu\u00e1ticas de hasta 1 metro de altura se agrupan en colonias para reproducirse, formando entre 50 y 5.000 nidos. Y nidos como \u00e9stos se esparcen por otras regiones de Am\u00e9rica, desde el sudeste de Estados Unidos hasta el norte de Argentina, pasando por el centro-oeste brasile\u00f1o.Podr\u00eda suponerse que las poblaciones de cig\u00fce\u00f1as de Am\u00e9rica del Norte y del Sur, debido a que se encuentran distantes, fueran gen\u00e9ticamente distintas.<\/p>\n<p>Con todo, un estudio de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar) denot\u00f3 una gran semejanza gen\u00e9tica &#8211; en torno al 99% &#8211; entre las &#8220;cabezas secas&#8221; de Brasil y las de Estados Unidos. &#8220;Desde el punto de vista gen\u00e9tico, podr\u00edamos incluso decir que se trata de una sola poblaci\u00f3n&#8221;, comenta S\u00edlvia Nassif Del Lama, coordinadora del trabajo.<\/p>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo explicar el hecho de que las poblaciones sean gen\u00e9ticamente homog\u00e9neas, cuando ocupan regiones geogr\u00e1ficas tan distantes?La hip\u00f3tesis del grupo de la UFSCar sugiere que, en puntos intermedios entre Florida y El Pantanal, las aves de Am\u00e9rica del Norte se cruzan las de Am\u00e9rica del Sur. De este cruzamiento resultar\u00edan cr\u00edas con caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de ambas regiones &#8211; aquellos que los bi\u00f3logos denominan flujo g\u00e9nico.<\/p>\n<p><strong>Flujo g\u00e9nico<br \/>\n<\/strong>Entre 1997 y 2000, el equipo de S\u00e3o Carlos realiz\u00f3 tres expediciones a El Pantanal, habiendo manipulado alrededor de 500 cr\u00edas de &#8220;cabezas secas&#8221;. Fueron colocados anillos met\u00e1licos de colores en las patas de todos los animales. Estos anillos siguen patrones internacionales de identificaci\u00f3n y, por medio de ellos, es posible conocer las rutas migratorias. En caso de que las aves anilladas fueran encontradas por investigadores de otras regiones o pa\u00edses, su ruta ser\u00eda descubierta, una vez concluido el ciclo reproductivo. Si fueran identificadas en sus nidos, podr\u00edan ayudar a aclarar a posteriori en cu\u00e1nto tiempo y en que proporci\u00f3n los machos y las hembras regresan &#8211; si es que regresan &#8211; al lugar donde nacieron.<\/p>\n<p>Del Lama revela que nunca encontr\u00f3 en Brasil una cig\u00fce\u00f1a que haya sido anillada &#8211; identificada con una abrazadera de color en su pata &#8211; en Estados Unidos. Con todo, las aves anilladas en Estados Unidos ya han sido vistas en nidos de M\u00e9xico, hecho que refuerza la idea del flujo g\u00e9nico. &#8220;Am\u00e9rica Central ser\u00eda el punto de encuentro entre las poblaciones de Am\u00e9rica del Norte y Am\u00e9rica del Sur&#8221;, dice la investigadora. El grupo intent\u00f3 realizar un an\u00e1lisis comparativo con dos estudios realizados en Estados Unidos en la d\u00e9cada del 90 sobre la estructura gen\u00e9tica de las poblaciones de &#8220;cabezas secas&#8221;. Los an\u00e1lisis, llevados a cabo en las mismas regiones de la mol\u00e9cula de ADN analizadas por los estadounidenses, llevaron a los mismos resultados. Estudios con ambos tipos de marcadores gen\u00e9ticos apuntan en la misma direcci\u00f3n. En otras palabras: las poblaciones son efectivamente muy parecidas gen\u00e9ticamente.<\/p>\n<p><strong>Mayor n\u00famero de hembras<br \/>\n<\/strong>En uno de los ocho conjuntos de nidos estudiados, S\u00edlvia hall\u00f3 una mayor proporci\u00f3n de hembras entre los polluelos. Este desv\u00edo se produjo en un \u00e1rea afectada por residuos de mercurio provenientes de la b\u00fasqueda de oro en la regi\u00f3n de Pocon\u00e9, al norte de El Pantanal. En dicho lugar, las cr\u00edas hembras predominan, en una proporci\u00f3n de dos por cada macho. &#8220;Entre las aves, son las hembras las que determinan el sexo de los pollos, a diferencia de los que sucede entre los seres humanos&#8221;, comenta la investigadora.<\/p>\n<p>Cuando nacen m\u00e1s hembras, la estructura de la poblaci\u00f3n de un nido se altera. &#8220;Las hembras de &#8216;cabezas secas'&#8221;, dice S\u00edlvia, &#8220;parecen dispersarse m\u00e1s que los machos, retornando en menor proporci\u00f3n al nido en el que nacieron. En tres a\u00f1os, las hembras nacidas en este nido formar\u00e1n nidos en otros lugares. En tanto, los machos retornar\u00e1n al lugar donde nacieron: es la llamada filopatria&#8221;.Como Pocon\u00e9 no ofrece buenas condiciones para la reproducci\u00f3n, las hembras favorecen la producci\u00f3n de m\u00e1s hembras, el sexo m\u00e1s dispersivo y menos dependiente de este local para reproducirse. La investigadora cree que el desv\u00edo observado en la distribuci\u00f3n sexual de este nido puede, por lo tanto, estar indicando que la colonia est\u00e1 en proceso de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Preservaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Las conclusiones del grupo del Departamento de Gen\u00e9tica de la UFSCar podr\u00e1n ayudar a modificar las estrategias de preservaci\u00f3n de las poblaciones de este tipo de ave. La investigaci\u00f3n evidenci\u00f3 que las poblaciones pantaneras de &#8220;cabezas secas est\u00e1n bien, con \u00edndices crecientes de reproducci\u00f3n. Un cuadro bien diferente al de las poblaciones de Estados Unidos &#8211; en donde la especie se encuentra lista de especies amenazadas de extinci\u00f3n desde 1984. En la regi\u00f3n de Everglades, en el sur de Florida, por ejemplo, la poblaci\u00f3n disminuy\u00f3 de 20 mil yuntas a poco m\u00e1s de 5 mil.<\/p>\n<p>Para recuperar a las poblaciones afectadas y evitar los cruzamiento entre emparentados, algunos investigadores estadounidenses propusieron la introducci\u00f3n de individuos de poblaciones abundantes, como las de Brasil, en \u00e1reas como la de Everglades. Con todo, los estudios de la UFSCar muestran que esta estrategia de nada servir\u00eda, pues las aves de Brasil son muy similares a las de Everglades, y el objetivo, la introducci\u00f3n de &#8220;sangre nueva&#8221;, no se alcanzar\u00eda con este procedimiento.<\/p>\n<p>La existencia del flujo g\u00e9nico remite a nuevas estrategias de conservaci\u00f3n de la especie. &#8220;Quiz\u00e1s sea el caso de priorizar el mantenimiento de condiciones generales que garanticen el flujo g\u00e9nico, en vez de preservar alguno que otro sitio, las aves se re\u00fanen para alimentarse o reproducirse&#8221;, piensa S\u00edlvia. &#8220;Si el flujo es real, las acciones preservacionistas no pueden ser planeadas aisladamente. Es necesario comprender, por ejemplo, que el impacto en Everglades no afect\u00f3 solamente a las poblaciones norteamericanas, sino a todas aquellas presentes en el continente americano.<\/p>\n<p>Si se produjeron p\u00e9rdidas en dicho lugar, \u00e9stas fueron cubiertas por el flujo de individuos migrantes, los cuales restauraron la variabilidad gen\u00e9tica de la poblaci\u00f3n afectada, sin ser percibidos. Es decir que, para mantener poblaciones sanas gen\u00e9ticamente, se requiere una acci\u00f3n conjunta en toda Am\u00e9rica, tendiente al monitoreo y la protecci\u00f3n de \u00e1reas esenciales para la reproducci\u00f3n y la alimentaci\u00f3n de esas aves.&#8221;<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n deshace equ\u00edvocos, esclarece un poco m\u00e1s el comportamiento de estas aves y propone un plan de conservaci\u00f3n; pero, para S\u00edlvia, a\u00fan subsisten cuestiones intrigantes que deben responderse.Resta saber, por ejemplo, hacia d\u00f3nde migran cu\u00e1ndo salen de su ciclo reproductivo en El Pantanal: &#8220;\u00bfVan efectivamente a Am\u00e9rica Central? \u00bfEn qu\u00e9 regiones se mezclan en mayor proporci\u00f3n?&#8221;. Son cuestiones que el equipo de la UFSCar pretende despejar en un pr\u00f3ximo proyecto.<\/p>\n<p><strong><em>R\u00e1pidas y longevas<br \/>\n<\/em><\/strong>La cig\u00fce\u00f1a americana tiene el reflejo m\u00e1s r\u00e1pido ya registrado entre los vertebrados: necesita solamente 25 mil\u00e9simas de segundo para cerrar su pico y engullir un pez. A favor de su preservaci\u00f3n, esta glotona tambi\u00e9n cuenta con su longevidad: la\u00a0<em>Mycteria americana<\/em>\u00a0vive alrededor de 40 a\u00f1os y alcanza su madurez sexual a partir del tercer a\u00f1o.<\/p>\n<p>Las yuntas son aparentemente monog\u00e1micas en cada temporada de celo, y la fase reproductiva empieza con la formaci\u00f3n de pares en los nidos. Las cabezas secas forman conjuntos de nidos en medio a otras aves acu\u00e1ticas como la garza (<em>Ardea alba<\/em>) y la esp\u00e1tula rosada (<em>Platalea ajaja<\/em>). A estos grandes n\u00facleos, que pueden albergar entre 200 y 4.000 yuntas, son atra\u00eddos los predadores, como el caracara quebrantahuesos o carancho (<em>Caracara plancus<\/em>), el gallinazo zoncho (<em>Coragyps atratus<\/em>) y la sucur\u00ed o anaconda (<em>Eunectes murinus<\/em>).<\/p>\n<p>Estas aves ponen sus huevos en intervalos de entre uno y dos d\u00edas. Los huevos son incubados durante un mes y empollados las 24 horas del d\u00eda por el macho o por la hembra, que se turnan en esta tarea y en la pesca. El ruido de los motores de popa y la presencia de vacas y seres humanos circulando en el \u00e1rea de los nidos provocan disturbios, que llevan a que muchas veces, las yuntas abandonen los nidos.<\/p>\n<p>Las &#8220;cabezas secas&#8221; prefieren comer peces, pero no dispensan insectos, moluscos, crust\u00e1ceos e incluso peque\u00f1os anfibios y reptiles. Pescan intensamente, d\u00eda y noche, en aguas con como m\u00e1ximo 50 cent\u00edmetros de profundidad.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Estructura de las Poblaciones de Mycteria americana en los Nidos de El Pantanal, en Mato Grosso<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nS\u00edlvia Nassif Del Lama &#8211; Departamento de Gen\u00e9tica de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 30.935,96 m\u00e1s US$ 18.693,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La gran semejanza gen\u00e9tica entre las poblaciones de cig\u00fce\u00f1as americanas lleva a que se reestructuren las t\u00e1cticas de conservaci\u00f3n","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75447","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75447","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75447"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75447\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75447"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75447"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75447"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75447"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}