{"id":75459,"date":"2001-11-01T00:00:00","date_gmt":"2001-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2001\/11\/01\/las-lecciones-de-los-indios-kraho\/"},"modified":"2015-08-28T16:55:28","modified_gmt":"2015-08-28T19:55:28","slug":"las-lecciones-de-los-indios-kraho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-lecciones-de-los-indios-kraho\/","title":{"rendered":"Las lecciones de los indios Krah\u00f4"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-91466\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/11\/art1616img11.jpg\" alt=\"\" width=\"174\" height=\"127\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/11\/art1616img11.jpg 174w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2001\/11\/art1616img11-120x88.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 174px) 100vw, 174px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> EDUARDO RODRIGUES<\/span>Las culturas de los indios brasile\u00f1os son a menudo objeto de estudio por parte de los antrop\u00f3logos. Pero sus pr\u00e1cticas medicinales, basadas en el empleo terap\u00e9utico de plantas, son poco investigadas y rara vez sirven de base para el desarrollo de nuevos remedios. Un proyecto del m\u00e9dico Elisaldo Carlini, director del Centro Brasile\u00f1o de Informaciones sobre Drogas Psicotr\u00f3picas (Cebrid) de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), ha dado el primero paso para revertir este cuadro. Por lo menos en lo que se refiere a la poco conocida fitofarmacopea empleada por un grupo ind\u00edgena nacional: la etnia Krah\u00f4.<\/p>\n<p>Una doctoranda dirigida por Carlini, la bi\u00f3loga Eliana Rodrigues, pas\u00f3 dos a\u00f1os mapeando plantas y recetas prescritas por siete chamanes &#8211; sacerdotes curanderos encargados de cuidar a los enfermos y realizar rituales de cura &#8211; de tres aldeas que integran Kraol\u00e2ndia, la reserva ind\u00edgena de la etnia, situada en un \u00e1rea de sabana (&#8216;cerrado&#8217;) del norte del estado de Tocantins. Al final del estudio, patrocinado por la FAPESP, Eliana hab\u00eda logrado identificar, con el auxilio de taxonomistas del Instituto de Bot\u00e1nica del Estado de S\u00e3o Paulo, un arsenal de 164 especies vegetales usadas con fines medicinales &#8211; todas plantas aut\u00f3ctonas de la flora brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>De ese total, 138 ser\u00edan especies con alg\u00fan tipo de influencia sobre el sistema nervioso central, el \u00e1rea de inter\u00e9s de investigaci\u00f3n del grupo. Aparentemente, estas plantas pueden curar patolog\u00edas o promover alteraciones comportamentales, del humor o de la cognici\u00f3n. En la visi\u00f3n de los Krah\u00f4, algunas son para promover noviazgos, casamientos o incluso para la separaci\u00f3n de marido y mujer. Otras cargan con la fama de aumentar la resistencia f\u00edsica y son usadas por los indios en competencias, entra las cuales, aquellas en las que se cargan troncos de \u00e1rboles o se disputan carreras figuran entre las actividades preferidas. Otras incluso son alucin\u00f3genas.<\/p>\n<p>Con estas 138 especies, los chamanes preparan 298 recetas curativas, destinadas a 51 tipos de indicaciones terap\u00e9uticas. &#8220;La misma plantapuede ser empleada para m\u00e1s de una finalidad&#8221;, cuenta Eliana, que realiz\u00f3 diez visitas a las aldeas, y convivi\u00f3 por unos 200 d\u00edas con los Krah\u00f4. Dependiendo de c\u00f3mo es preparada, la especie denominada\u00a0<em>ahtu<\/em> en timbira, la lengua hablada por los Krah\u00f4, puede, por ejemplo, ser usada para resolver problemas amorosos con el compa\u00f1ero o como fortificante. Para lidiar con un determinado problema de salud, es com\u00fan que existan varias alternativas de tratamiento. En el caso de los fitoter\u00e1picos con propiedades analg\u00e9sicas, la bi\u00f3loga contabiliz\u00f3 48 recetas, que se valen de 40 plantas.<\/p>\n<p>Las perspectivas de encontrar alguna nueva droga en ese conjunto de casi 140 especies con potencial de acci\u00f3n sobre el sistema nervioso central parecen buenas. Al fin y al cabo, se trata, en su inmensa mayor\u00eda, de plantas nunca antes analizadas de acuerdo con los criterios cient\u00edficos del hombre occidental. Tan solo 11 de las 138 especies hab\u00edan sido objeto de estudios farmacol\u00f3gicos y fitoqu\u00edmicos y, en tan solo un caso, hubo coincidencia entre el uso preconizado por los indios y la prescripci\u00f3n apuntada por la medicina convencional. &#8220;Tenemos material de investigaci\u00f3n para m\u00e1s de 20 a\u00f1os&#8221;, comenta Carlini, entusiasmado con los resultados del trabajo de campo. &#8220;No conozco ning\u00fan trabajo de este porte a partir de la cultura ind\u00edgena&#8221;.<\/p>\n<p>El nombre cient\u00edfico de las plantas y su posible uso terap\u00e9utico es mantenido en secreto. La precauci\u00f3n se justifica: la informaci\u00f3n es valiosa y podr\u00eda ser aprovechada indebidamente por laboratorios farmac\u00e9uticos y otros grupos de investigaci\u00f3n interesados en eventuales dividendos econ\u00f3micos, producto del estudio realizado en el marco del proyecto. &#8220;Los derechos de los indios ser\u00e1n respetados&#8221;, asegura el m\u00e9dico. &#8220;Ya hemos firmamos un borrador de acuerdo con los Krah\u00f4, que recibir\u00e1n su parte en caso de que desarrollemos remedios comerciales a partir de sus conocimientos.&#8221;<\/p>\n<p>Como la cantidad de informaciones y plantas obtenidas con los Krah\u00f4 es muy grande, aunque hayan trabajado solamente con aquellas que parecen tener alg\u00fan efecto sobre el sistema nervioso central, Carlini y Eliana resolvieron orientar sus esfuerzos hacia cinco categor\u00edas de inter\u00e9s: especies con efectos analg\u00e9sicos; las que ayudan a controlar el peso; aquellas con acci\u00f3n hipn\u00f3tica\/ansiol\u00edtica; las que act\u00faan sobre la memoria y el proceso de aprendizaje y aquellas que ser\u00edan adapt\u00f3genas (que aumentan la resistencia f\u00edsica). Si no hubieran procedido as\u00ed, el riesgo de que el proyecto perdiera el foco ser\u00eda grande.<\/p>\n<p>La idea es escoger dos o tres plantas de cada una de estas categor\u00edas y concentrar los estudios farmacol\u00f3gicos en estas 10 \u00f3 15 especies. El resto del material colectado en el estudio permanecer\u00e1 por ahora fuera de la l\u00ednea de frente de los estudios. &#8220;No pod\u00edamos investigar todo&#8221;, comenta Eliana. &#8220;Ten\u00edamos que establecer algunas prioridades, pese a que hab\u00edamos encontrado pr\u00e1cticas curiosas fuera de nuestras categor\u00edas de inter\u00e9s, como el empleo entre las mujeres de plantas para incentivar la fertilidad o inhibir de manera temporal o permanente la concepci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>La mayor parte de los fitoter\u00e1picos preparados por los Krah\u00f4 es suministrada bajo la forma de infusiones, hechas con una o varias partes de las plantas, enteras o ralladas. El cham\u00e1n tambi\u00e9n puede aplicar t\u00f3picamente, sobre el cuerpo de los pacientes, partes de los vegetales, o usarlas para preparar cigarros, ba\u00f1os o inhalaciones. En algunos casos, las hojas y ra\u00edces de algunas plantas son consumidas por los enfermos, pues los indios creen que las propiedades terap\u00e9uticas se encuentran en el jugo de estos vegetales. Durante el ejercicio de su funci\u00f3n, los chamanes, denominados\u00a0<em>wajacas<\/em> en timbira, fuman pipas con tabaco, marihuana u otras plantas alucin\u00f3genas. El humo es soplado sobre los pacientes. Dependiendo del caso, el wajaca puede esparcirlo por el cuerpo del doliente, a fin de &#8220;visualizar&#8221; mejor al mal, o concentrarlo en un solo punto, para poder &#8220;chupar&#8221; al mal, extrayendo a la enfermedad-hechizo del organismo en sufrimiento.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente de realizado ese ritual, practicado generalmente a la noche, los chamanes formulan la receta con las plantas que, en su visi\u00f3n, ayudar\u00e1n al colega de la aldea. Para seguir el efecto de sus preparados, van a la casa de sus pacientes. Si una receta no funciona, intentan con otra. &#8220;Como nuestros m\u00e9dicos, los chamanes de los Krah\u00f4 se especializan en una o m\u00e1s enfremedades&#8221;, comenta Eliana. &#8220;Algunos se encargan m\u00e1s de mordeduras de v\u00edboras, o gripes u otras enfermedades&#8221;. A veces, obviamente, no existe tratamiento que d\u00e9 resultado. La muerte es vista por ellos como fruto de un accidente, hechizo o enfermedad.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los investigadores de la Unifesp resolvieron estudiar el empleo de fitoter\u00e1picos entre los Krah\u00f4, que habitan solamente en Tocantins, en vez de cualquier otra etnia brasile\u00f1a? La respuesta indica que ese pueblo fue el que m\u00e1s se aproxim\u00f3 al perfil deseado. Se encontraba en un bioma cuya flora es poco estudiada desde el punto de vista etnofarmacol\u00f3gico: el &#8216;Cerrado&#8217; (Sabana). Carlini y Eliana no quer\u00edan trabajar con grupos humanos establecidos en el Bosque Atl\u00e1ntico o en la Selva Amaz\u00f3nica, ecosistemas en los cuales se concentra la mayor parte de las investigaciones bot\u00e1nico-farmacol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la etnia reun\u00eda otros tres requisitos fundamentales: se val\u00eda de rituales y plantas alucin\u00f3genas durante sus pr\u00e1cticas medicinales; contaba entre sus miembros con especialistas en pr\u00e1cticas de cura y se encontraba en un \u00e1rea aislada geogr\u00e1ficamente, sin acceso a la red p\u00fablica de salud. &#8220;Muchos indios ni siquiera saben qu\u00e9 significa novalgina&#8221;, dice Eliana, que, para el trabajo de campo, fue auxiliada por su hermano Eduardo Rodrigues, pasante de la Unifesp. La mayor ciudad en las proximidades de las aldeas Krah\u00f4 es Carolina, en el sur del estado de Maranh\u00e3o, con 24 mil habitantes, ubicada a unas 12 horas, yendo en autom\u00f3vil.<\/p>\n<p>El viaje, por carreteras de tierra, solamente puede hacerse en un veh\u00edculo con tracci\u00f3n en las cuatro ruedas, generalmente una camioneta. El proceso de descubrimiento de una droga siempre es largo. Pero ciertamente, la opci\u00f3n de manejar las investigaciones a partir de la prescripci\u00f3n de fitoter\u00e1picos utilizados por los indios acorta un poco el trayecto. Al fin y al cabo, antes de iniciar los estudios cient\u00edficos, los investigadores ya tienen una noci\u00f3n acerca de cu\u00e1l puede ser la esfera de acci\u00f3n del posible medicamento. Pero aun as\u00ed, hay una serie de etapas que deben ser transpuestas para comprobar la eficacia &#8211; y la no toxicidad &#8211; de un medicamento.<\/p>\n<p>Cuando se trabaja con fitoter\u00e1picos, una de estas etapas consiste en promover el cultivo de las especies nativas con potencial para generar remedios, generando as\u00ed una fuente controlada de plantas que ser\u00e1n el objetivo de las nuevas colectas. Esto es lo que se est\u00e1 haciendo en las aldeas desde junio pasado, con el auxilio de una agr\u00f3noma: K\u00e1tia dos Santos, que orienta a los Krah\u00f4 con respecto a cu\u00e1les son los mejores procedimientos agr\u00edcolas. Con los ejemplares de las plantas escogidos, los investigadores preparan extractos y inician los an\u00e1lisis cient\u00edficos propiamente dichos en sus laboratorios.<\/p>\n<p>Las especies proclives a generar fitoter\u00e1picos son inicialmente testeadas en animales, para determinar si su empleo presenta alg\u00fan riesgo. Si son aprobados en esa etapa, los extractos vegetales son utilizados en una serie de experimentos en seres humanos. Durante esta nueva bater\u00eda de tests, su toxicidad es nuevamente analizada y se determina su eficacia como droga contra alg\u00fan problema de salud. Luego, los investigadores establecen en qu\u00e9 dosis puede ser prescrito el medicamento y cu\u00e1les son sus eventuales efectos colaterales.<\/p>\n<p>Los investigadores de la Unifesp no tienen la pretensi\u00f3n de hallar el principio activo de las plantas que se muestren \u00fatiles para generar medicamentos. Solamente pretenden determinar y asegurarse el registro comercial de su extracto, a partir del cual se producir\u00e1 un fitoter\u00e1pico. &#8220;Por cada planta que llega al fin de este proceso, abandonamos diez en el camino&#8221;, estima Carlini. Y eso despu\u00e9s de consumir cinco a\u00f1os de investigaci\u00f3n y 2 \u00f3 3 millones de reales en inversiones.<\/p>\n<p>No obstante, el m\u00e9dico est\u00e1 convencido de que es m\u00e1s barato buscar drogas en medio de la rica biodiversidad nacional &#8211; Brasil se encuentra entre los siete pa\u00edses del mundo con mayor n\u00famero de especies vegetales &#8211; que trabajar en la s\u00edntesis qu\u00edmica de f\u00e1rmacos, como hacen los grandes laboratorios multinacionales. &#8220;\u00c9sta es la gran posibilidad para la industria brasile\u00f1a&#8221;, afirma Carlini. Para acelerar sus investigaciones con los fitoter\u00e1picos indicados por los indios, el proyecto de la Unifesp procura ahora establecer asociaciones con la iniciativa privada.<\/p>\n<p>El laboratorio Ach\u00e9, la mayor industria farmac\u00e9utica nacional, es uno de los interesados en financiar los estudios. &#8220;Perdimos el tren de la historia en la generaci\u00f3n de drogas a partir de la qu\u00edmica fina&#8221;, dice Jos\u00e9 Eduardo Bandeira de Mello, director general de la empresa. &#8220;Si Brasil no entra firme en la investigaci\u00f3n de fitoter\u00e1picos ahora, vamos a perderlo por segunda vez.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Masacres y migraci\u00f3n: la saga de los hijos de los \u00f1and\u00faes<\/strong><\/p>\n<p>De los mil miembros del pueblo Krah\u00f4 que establecieron los primeros contactos con el hombre occidental a finales del siglo XVIII, cuando a\u00fan habitaban Maranh\u00e3o, restaban solamente cerca de 400 indios en la d\u00e9cada de 1930, posiblemente el peor momento de su historia. Objeto de innumerables masacres y desplazamientos, los remanentes de esta etnia migraron hacia el sur, subieron el r\u00edo Tocantins y se establecieron en un \u00e1rea en la cual el gobierno federal delimit\u00f3 su reserva ind\u00edgena en 1944: 302 mil hect\u00e1reas de &#8216;cerrado&#8217; en el norte del estado de Tocantins, en los municipios de Goiatins e Itacaj\u00e1.<\/p>\n<p>La Fundaci\u00f3n Nacional del Indio (Funai) demarc\u00f3 las tierras de Kraol\u00e2ndia, como es llamada la reserva, solo en 1975. Y su homologaci\u00f3n se produjo m\u00e1s tarde, en 1990. Hoy, los miembros de la etnia suman 1.700 indios. La reserva cuenta con 16 aldeas y 58 chamanes. A partir de entrevistas y cuestionarios respondidos por siete de esos curanderos, la bi\u00f3loga Eliana Rodrigues, de la Unifesp, efectu\u00f3 el estudio de plantas medicinales usadas en tres aldeas: Serra Grande, Forno Velho y Aldeia Nova, las dos primeras de dif\u00edcil acceso.<\/p>\n<p>Cada aldea est\u00e1 constituida en torno a un patio circular, alrededor del cual se erigen las viviendas. La cantidad de habitantes puede oscilar entre 40 y m\u00e1s de 250 personas. Entre sus l\u00edderes, se destacan el cacique (pahi) y el alcalde, adem\u00e1s de los chamanes. Los hombres se ocupan de la caza, la pesca y la preparaci\u00f3n de la tierra para el cultivo. Las mujeres, al margen de encargarse de la casa y del cuidado de los hijos, cortan le\u00f1a y, frecuentemente, desempe\u00f1an las mismas tareas que los hombres. Sus casas son de tapia, con el tejado de hojas de palmera, sin ca\u00f1er\u00edas de agua ni luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Existen pocas escuelas en las aldeas. \u00c9stas cuentan con profesores nativos, y son mantenidas por una entidad no gubernamental, el Centro de Trabajo Indigenista (CTI). Las clases son dictadas en timbira\u00a0&#8211;\u00a0los indios que hablan en portugu\u00e9s solamente utilizan dicho idioma para comunicarse con la gente de las ciudades. Los intereses de la etnia son defendidos por una entidad que representa a varios pueblos timbira, entre los cuales se encuentran los Krah\u00f4: la Asociaci\u00f3n VYTY-Cati.<\/p>\n<p>En su lengua, los Krah\u00f4 se autodenominan\u00a0<em>M\u00e3krare<\/em>, que significa literalmente\u00a0<em>hijos de los \u00f1and\u00faes<\/em>. El parang\u00f3n entre los indios y esos animales tiene su sentido. Al igual que dichas aves, a los miembros de esta etnia les gusta vagar por el &#8216;cerrado&#8217;, pero siempre vuelven a casa. Es el destino de los indios.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nLos Usos Tradicionales de Plantas Psicoactivas por Parte de Dos Grupos Humanos en Brasil: Una Reflexi\u00f3n sobre la Eficacia Simb\u00f3lica y los Principios Activos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/bolsas\/92566\/usos-tradicionais-de-plantas-psicoativas-por-grupos-humanos-no-brasil-uma-reflexao-sobre-eficacia-s\/\" target=\"_blank\">98\/14217-0<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>L\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Elisaldo Carlini &#8211; Unifesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 45.887,50 y beca de doctorado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores identifican 164 plantas utilizadas por indios para curar","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[282,316,331],"coauthors":[101],"class_list":["post-75459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-botanica-es","tag-medicina-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75459"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}