{"id":75478,"date":"2002-06-01T00:00:00","date_gmt":"2002-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/06\/01\/luzia-y-los-perezosos\/"},"modified":"2015-03-17T15:22:04","modified_gmt":"2015-03-17T18:22:04","slug":"luzia-y-los-perezosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/luzia-y-los-perezosos\/","title":{"rendered":"Luzia y los perezosos"},"content":{"rendered":"<p>Una antigua sospecha ahora ha sido confirmada: Luzia y los enormes perezosos terrestres, los &#8220;elefantes&#8221; sudamericanos, fueron contempor\u00e1neos y compartieron el mismo pedazo de tierra. El nombre de la mujer es una referencia al fragmento de esqueleto humano m\u00e1s antiguo encontrado en Am\u00e9rica: el cr\u00e1neo de una joven que vivi\u00f3 hace 11 mil a\u00f1os, hallado en la regi\u00f3n de Lagoa Santa (Minas Gerais), rica en sitios prehist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Los animales a los cuales se hace referencia, una versi\u00f3n terrestre y aventajada de los actuales perezosos, que viven arriba de los \u00e1rboles, constituyen probablemente el ejemplo m\u00e1s espectacular de los animales extinguidos que compon\u00edan la megafauna de la porci\u00f3n sur del continente americano. La duda sobre la coexistencia del hombre con esos cuadr\u00fapedos peludos -que dependiendo de la especie, pod\u00edan pesar hasta 5 toneladas y medir 6 metros de largo total- se desvaneci\u00f3 con la divulgaci\u00f3n, en abril, del resultado de una prueba de carbono 14 a la que fue sometido un fragmento de costilla de un perezoso terrestre desenterrada en los alrededores de Lagoa Santa, perteneciente a la especie\u00a0<em>Catonyx cuvieri<\/em>, una de las 13 identificadas en Brasil hasta ahora.<\/p>\n<p>&#8220;El examen mostr\u00f3 que ese perezoso habit\u00f3 en dicha \u00e1rea hace 9.990 a\u00f1os&#8221;, dice el bioarque\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), que le hab\u00eda encomendado el an\u00e1lisis al laboratorio estadounidense Beta Analytic. Neves coordina un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP que propone una nueva teor\u00eda de la ocupaci\u00f3n de Am\u00e9rica. Los perezosos terrestres, mam\u00edferos del orden de los\u00a0<em>Xenarthra<\/em>, que se origin\u00f3 y se desarroll\u00f3 en Am\u00e9rica del Sur y cuyos representantes actuales se restringen a tres grupos de animales -perezosos arbor\u00edcolas, tat\u00faes y tamandu\u00e1s-, surgieron hace alrededor de 50 millones de a\u00f1os. Pero no se sab\u00eda exactamente cu\u00e1ndo se extinguieron -si antes o despu\u00e9s de la presencia del hombre en esta parte del continente.<\/p>\n<p>Con el resultado de la dataci\u00f3n, se comprob\u00f3 de manera inequ\u00edvoca que los perezosos a\u00fan andaban por las sabanas de Brasil, su h\u00e1bitat, hace alrededor de 10 mil a\u00f1os, por lo tanto, a posteriori de los primeros registros de la presencia humana en Am\u00e9rica. Ergo, los perezosos gigantes y los seres humanos deben haber tenido alg\u00fan grado de convivencia durante un cierto tiempo.La hip\u00f3tesis de que los perezosos terrestres y el hombre hayan estado lado a lado en Minas Gerais fue sostenida a mediados del siglo XIX por el naturalista dan\u00e9s Peter Lund, que realiz\u00f3 muchas excavaciones en Lagoa Santa y hall\u00f3 f\u00f3siles de esos grandes animales.<\/p>\n<p>Durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, el paleont\u00f3logo C\u00e1stor Cartelle, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), tambi\u00e9n ven\u00eda defendiendo esa tesis, mucho antes de que la dataci\u00f3n estuviera lista. &#8220;Tenemos huesos de perezosos con marcas de cortes que deben haber sido efectuados por humanos&#8221;, dice Cartelle. En breve estar\u00e1n listas nuevas pruebas de carbono 14, realizadas con huesos de otras especies de perezosos rescatados del suelo de Minas Gerais, lo que no har\u00e1 sino aportar nuevas las evidencias de la convivencia entre los hombres y esos portentosos animales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mam\u00edferos enormes fueron contempor\u00e1neo del m\u00e1s antiguo f\u00f3sil humano de Am\u00e9rica del Sur","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-75478","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75478"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75478\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75478"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}