{"id":75479,"date":"2002-06-01T00:00:00","date_gmt":"2002-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/06\/01\/las-cicatrices-de-la-ocupacion\/"},"modified":"2015-03-17T15:26:50","modified_gmt":"2015-03-17T18:26:50","slug":"las-cicatrices-de-la-ocupacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-cicatrices-de-la-ocupacion\/","title":{"rendered":"Las cicatrices de la ocupaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_95986\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"FABIO COLOMBINI\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-95986\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/06\/art1823img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"116\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/06\/art1823img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/06\/art1823img12-120x87.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Caatinga: la destrucci\u00f3n de la flora de ese bioma les quita el h\u00e1bitat a los animales y el sustento a los habitantes del lugar<\/p><\/div>\n<p>Luego de concluir el retrato de la Amazonia, presentado hace ocho meses (<em>Pesquisa FAPESP<\/em> n\u00ba 67), Embrapa Monitoreo por Sat\u00e9lite, el centro de investigaci\u00f3n del gobierno federal brasile\u00f1o con sede en Campinas, devela las marcas de la ocupaci\u00f3n humana del nordeste del pa\u00eds: una nueva historia de la regi\u00f3n puede ser contada con base en el colorido mosaico que acaba de armarse con 123 im\u00e1genes de sat\u00e9lite, que cubren nueve estados y m\u00e1s de 1,3 millones de kil\u00f3metros cuadrados. Las marcas evidencian, por un lado, la actual actividad econ\u00f3mica -ligada a la irrigaci\u00f3n, a la expansi\u00f3n agr\u00edcola y a la modernizaci\u00f3n de la red vial-, y por otro, los serios problemas ambientales, con riesgo de p\u00e9rdida del bioma caatinga, salinizaci\u00f3n de las tierras irrigadas, explotaci\u00f3n predatoria de manglares y tala de reservas forestales.<\/p>\n<p>A ejemplo de lo que ocurri\u00f3 con la Amazonia, los datos del trabajo, coordinado por el ec\u00f3logo Evaristo Eduardo de Miranda, fueron incorporados a CD-Roms y est\u00e1n disponibles tambi\u00e9n en Internet y en papel fotogr\u00e1fico. En realidad, ya se ha realizado el relevamiento de todo el territorio brasile\u00f1o, de manera tal que, ya durante este a\u00f1o, podr\u00e1n verse los mosaicos de las regiones sudeste, sur y centro-oeste del pa\u00eds, completando un retrato in\u00e9dito de su actual paisaje.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes sirven para realizar estudios comparativos, sobre todo cuando se las junta a la cartograf\u00eda del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE): se puede as\u00ed superponer una imagen de sat\u00e9lite en transparencia sobre el mapa tem\u00e1tico de la misma \u00e1rea. &#8220;El nordeste dispone de una cartograf\u00eda bastante rica&#8221;, comenta Miranda. &#8220;El cruce de datos con esa imagen precisa permite que los problemas sean detectados, focalizados y corregidos, adem\u00e1s de poder apoyar t\u00e9cnicamente las decisiones&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El sentido de los colores<br \/>\n<\/strong>El mosaico nordestino revela una din\u00e1mica muy grande: urbanizaci\u00f3n creciente, transformaciones a gran escala en el semi\u00e1rido -ocasionadas principalmente por los proyectos de irrigaci\u00f3n, asentamientos y modernizaci\u00f3n ganadera-, expansi\u00f3n de la ocupaci\u00f3n agr\u00edcola mecanizada en las sabanas y un ostensible desarrollo de la infraestructura -carreteras y redes el\u00e9ctricas, por ejemplo-, producto de la transformaci\u00f3n comandada por la expansi\u00f3n de las ciudades y del sector primario. Existe tambi\u00e9n una constante: las marcas de la destrucci\u00f3n de ecosistemas, principalmente a lo largo del litoral, de Bah\u00eda a Para\u00edba, debido a la expansi\u00f3n de las actividades de hoteler\u00eda y de especulaci\u00f3n con las tierras. Miranda hace hincapi\u00e9 en una utilidad un tanto inesperada: el suministro de datos para democratizar el debate sobre la transposici\u00f3n de las aguas del r\u00edo S\u00e3o Francisco.<\/p>\n<p>Doce investigadores trabajaron durante un a\u00f1o y medio en el desarrollo de programas de producci\u00f3n de mosaicos y en la unificaci\u00f3n de los colores de las im\u00e1genes del sat\u00e9lite estadounidense Landsat 7. Con una aproximaci\u00f3n de hasta 30 metros, los colores de los nueve estados son traducidos en datos ambientales. Contrapuestos a los tonos verdes y azules, las tonalidades rosas y rojizas indican contrastes ambientales, pues corresponden a \u00e1reas desmatadas o suelos preparados para el cultivo. Las plantaciones en estadio precoz aparecen en esos tonos, en formas geom\u00e9tricas regulares. Ciudades y poblaciones tambi\u00e9n surgen en rosa, lila y distintos tonos de rojo.<\/p>\n<p>Las salinas t\u00edpicas de R\u00edo Grande do Norte tienen tonos azulados fuertemente contrastantes con su entorno. R\u00edos, lagos y represas van del azul oscuro al negro -cuando tienen aguas claras en donde la luz del sol penetra y casi no se refleja. En tanto, el tono azul claro para \u00e1reas de agua denuncia el exceso de material en suspensi\u00f3n, como arcillas o contaminantes. Las \u00e1reas de acuicultura para la creaci\u00f3n de camarones y langostinos ocupan parte de las salinas y de su entorno, en zonas vecinas a los manglares. Es posible identificarlas por la regularidad geom\u00e9trica de los tanques, por la presencia de agua y por su posici\u00f3n pr\u00f3xima a los manglares.<\/p>\n<p>Los proyectos de irrigaci\u00f3n para la fruticultura del S\u00e3o Francisco Medio, en el polo Petrolina-Juazeiro, dejan marcas verdes en la caatinga. En contrapartida, la expansi\u00f3n de la ganader\u00eda mediante el empleo de nuevas tecnolog\u00edas de manejo de la caatinga enciende una luz de alerta para la preservaci\u00f3n de ese ecosistema.<\/p>\n<p><strong>La caatinga est\u00e1 en peligro<br \/>\n<\/strong>El semi\u00e1rido de Pernambuco y el oeste de Bah\u00eda presentan manchas preocupantes, relativas a la p\u00e9rdida de \u00e1reas de la caatinga -y \u00e9se puede ser uno de los mayores da\u00f1os ambientales a la regi\u00f3n. En la Chapada do Araripe -una isla verde en medio del semi\u00e1rido, en el l\u00edmite de Cear\u00e1 con Pernambuco, conocida por la diversidad de la flora-, la reciente expansi\u00f3n de la ganader\u00eda provoca talas intensas con graves implicaciones: disminuci\u00f3n y reducci\u00f3n de la altura de la vegetaci\u00f3n, exceso de uso de pasto para el ganado y plantaci\u00f3n de pastos ex\u00f3ticos -el\u00a0<em>buffel<\/em>, procedente de Texas, Estados Unidos.<\/p>\n<p>Para el investigador, un manejo ambientalmente aceptable implicar\u00eda: por cada 10 hect\u00e1reas de caatinga, apenas 1 hect\u00e1rea de pasto con pasto ex\u00f3tico. No obstante, la tala y desmatado han crecido mucho y, seg\u00fan Miranda, los da\u00f1os van much\u00edsimo m\u00e1s all\u00e1: &#8220;La alteraci\u00f3n en el recubrimiento del suelo y la intensificaci\u00f3n en la ocupaci\u00f3n de la caatinga alteram la din\u00e1mica h\u00eddrica: el agua de la lluvia no es interceptada por las hojas, el suelo absorbe menos agua -que a su vez se escurre m\u00e1s r\u00e1pido, provoca inundaciones y despu\u00e9s el lugar se torna m\u00e1s seco, pues no almacena tanta agua&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se altera el potencial de uso de ese bioma. La caatinga normalmente suministra le\u00f1a de cocina, madera para la construcci\u00f3n, fibras para artesan\u00edas, hojas y frutas (los fruto del omb\u00fa y del ciruelo, por ejemplo) para alimento de animales dom\u00e9sticos y salvajes, al margen de medicamentos tradicionales. Es tambi\u00e9n un reservorio de prote\u00ednas animales, pues sostiene, sobre todo en la sequ\u00eda, a los animales dom\u00e9sticos y a los salvajes, cazados por los habitantes de la zona. &#8220;Todo ese delicado y encadenado equilibrio tradicional puede perderse&#8221;, advierte Miranda.<\/p>\n<p>Otra alteraci\u00f3n es el resultado de la expansi\u00f3n de la agricultura mecanizada en \u00e1reas pioneras del oeste de Bah\u00eda, sur de Piau\u00ed y sur de Maranh\u00e3o: son grandes empresas que cultivan soja, algod\u00f3n y ma\u00edz en gran escala. &#8220;Esta actividad, al mismo tiempo que promovi\u00f3 el desarrollo de la regi\u00f3n y estimul\u00f3 el surgimiento de centros urbanos, acarre\u00f3 uno de los m\u00e1s intensos y concentrados procesos de tala reciente en el pa\u00eds, hasta ahora poco monitoreado&#8221;. Las extensas plantaciones de caj\u00fa para exportaci\u00f3n de la casta\u00f1a en R\u00edo Grande do Norte, Piau\u00ed y Cear\u00e1 tambi\u00e9n produjeron talas significativas.<\/p>\n<p>En el sur de Piau\u00ed, las talas en la Sierra da Capivara incluyen \u00e1reas de 15 kil\u00f3metros cuadrados de extensi\u00f3n. En Cariris Novos, frontera con Cear\u00e1, en donde existen nacientes de r\u00edos, se observa un \u00e1rea talada a\u00fan mayor, de 25 kil\u00f3metros cuadrados. En la misma regi\u00f3n, la expansi\u00f3n de la colonizaci\u00f3n agr\u00edcola en el valle do Gurgu\u00e9ia reduce r\u00e1pidamente la vegetaci\u00f3n nativa.<\/p>\n<p><strong>Oasis<br \/>\n<\/strong>En Para\u00edba, el mosaico pone en evidencia la urbanizaci\u00f3n creciente del semi\u00e1rido en las regiones de Souza, Cajazeiras y Pombal. Y muestra en qu\u00e9 medida el gran proyecto de irrigaci\u00f3n de S\u00e3o Gon\u00e7alo, en el centro del estado, est\u00e1 comprometido por la salinizaci\u00f3n de la tierra. El mapa de R\u00edo Grande do Norte revela la nueva ocupaci\u00f3n econ\u00f3mica de la Chapada do Apodi, en el l\u00edmite con Cear\u00e1, tomada por proyectos de irrigaci\u00f3n y la agricultura intensiva. En el litoral, se expandi\u00f3 en los \u00faltimos diez a\u00f1os la acuicultura del langostino, actualmente una de las mayores fuentes de ingresos de la regi\u00f3n nordeste.En el sur de Cear\u00e1, se destaca en verde el oasis de Cariri. Las dunas del extenso litoral, la Sierra do Baturit\u00e9 y Or\u00f3s -la mayor represa del nordeste brasile\u00f1o, alimentada por el Jaguaribe- dan tonos verdes al gris y al ocre que dominan las im\u00e1genes.<\/p>\n<p><strong>Estrada da Mula<br \/>\n<\/strong>Maranh\u00e3o forma uno de los m\u00e1s hermosos mosaicos, debido a su combinaci\u00f3n de colores. Tiene la mayor \u00e1rea de reservas ind\u00edgenas del nordeste y las im\u00e1genes no apuntan problemas relevantes de preservaci\u00f3n, pero retratan una diversidad ambiental que va del semi\u00e1rido de la caatinga a la exuberante porci\u00f3n de selva amaz\u00f3nica del oeste.<\/p>\n<p>&#8220;Es un estado que en el siglo XIX experiment\u00f3 un desarrollo agr\u00edcola intenso&#8221;, acent\u00faa Miranda. La tierra registr\u00f3 las marcas de esa actividad: la Estrada da Mula (Carretera de la Mula), un camino pisado durante m\u00e1s de un siglo por los animales de carga, aparece bajo la forma de una l\u00ednea blanquecina. Esta l\u00ednea cruza el estado de oeste a este, llegando hasta el r\u00edo Parna\u00edba, en donde la carne de sol era embarcada hacia otros mercados. Otros puntos destacados de Maranh\u00e3o son la hidrov\u00eda del Tocantins, la ferrov\u00eda de Caraj\u00e1s (que transporta mineral de hierro al puerto de Itaqui) y un punto negro que revela el humo emitido desde el polo industrial de arrabio ubicado en A\u00e7ail\u00e2ndia.<\/p>\n<p><strong>La mayor diversidad<br \/>\n<\/strong>Bah\u00eda requiri\u00f3 36 im\u00e1genes, cada una con 34 mil kil\u00f3metros cuadrados. El escenario bahiano tambi\u00e9n es muy diversificado. El oeste, antes ocupado por el cerrado o sabana, abriga cultivos mecanizados en un \u00e1rea de casi 30 mil kil\u00f3metros cuadrados, con intenso un uso de irrigaci\u00f3n como eje central -f\u00e1cilmente visible debido a los c\u00edrculos verdes que deja en la im\u00e1genes.En la subregi\u00f3n del Bajo Irec\u00ea, noroeste bahiano, puede observarse la expansi\u00f3n del cultivo de fr\u00edjol en las \u00faltimas d\u00e9cadas y, m\u00e1s all\u00e1 del S\u00e3o Francisco, la consolidaci\u00f3n de la peque\u00f1a agricultura de colonizaci\u00f3n en la Sierra do Ramalho, a orillas del r\u00edo. En el centro del estado, puede verse la reciente expansi\u00f3n de la caficultura en tramos de la regi\u00f3n de la Chapada Diamantina. Y, en los m\u00e1s de 200 kil\u00f3metros de litoral norte bahiano, aparecen las marcas de una ocupaci\u00f3n urbana organizada y creciente, vinculada al turismo.<\/p>\n<p>Fue m\u00e1s dif\u00edcil componer el mosaico del nordeste -en especial el de Bah\u00eda- que el de la Amazonia, no solamente por la diversidad de paisajes, sino principalmente por las caracter\u00edsticas clim\u00e1ticas: una \u00e9poca del a\u00f1o es muy lluviosa, la otra totalmente seca. Y, frecuentemente, la cantidad de nubes obstaculiza la captaci\u00f3n de buenas im\u00e1genes en el horario en el que el Landsat 7 pasa sobre la regi\u00f3n: cerca de las 10 de la ma\u00f1ana. &#8220;En el semi\u00e1rido, el clima es fr\u00edo a la noche y lleva a la formaci\u00f3n, por la ma\u00f1ana, de peque\u00f1as nubes que se disipan m\u00e1s o menos al mediod\u00eda&#8221;, dice Carlos Asis Paniago. &#8220;Esos peque\u00f1os colchones de nubes est\u00e1n presentes en algunos pedazos del mosaico, porque no conseguimos im\u00e1genes totalmente libres de \u00e9stas.&#8221;<\/p>\n<p>Paniago sabe que la composici\u00f3n de un mosaico es una tarea mucho mayor que pegar pedazos: &#8220;Las uniones deben ser corregidas, porque las pasadas del sat\u00e9lite son diagonales y cada paso registra un d\u00eda, de manera tal que las condiciones de luz var\u00edan y deben ser ecualizadas&#8221;. M\u00e1s all\u00e1 de hacer uniones perfectas, Paniago transform\u00f3 los archivos electr\u00f3nicos -tan grandes que solamente pueden ser le\u00eddos en estaciones de trabajo- en p\u00e1ginas de Internet. Las im\u00e1genes fueron tratadas con programas de dominio p\u00fablico y otros desarrollados en Embrapa.<\/p>\n<p><strong>Popularizaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>El mosaico de la regi\u00f3n nordeste cost\u00f3 alrededor 1,1 millones de reales y fue casi completamente financiado por el Ministerio de Agricultura. Los mapas se encuentran disponibles en Internet (www.cnpm.embrapa.br), en CD-Roms y en mapas impresos en papel fotogr\u00e1fico. Los CDs correspondientes a cada estado brasile\u00f1o cuestan 40,00 reales. En la direcci\u00f3n de Internet, es posible obtener gratuitamente los detalles t\u00e9cnicos, y explicaciones acerca de c\u00f3mo consultar, as\u00ed como las im\u00e1genes -en una definici\u00f3n un 50% menor que en los CDs, pero con todas las informaciones recabadas. El formato es autoexplicativo y permite aproximar las im\u00e1genes en varias escalas. La facilidad de su uso estimula el acceso: en un a\u00f1o y medio, el sitio fue visitado m\u00e1s de 800 mil veces.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Expansi\u00f3n de la Red Local de Embrapa Monitoreo por Sat\u00e9lite<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nPrograma de infraestructura<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nEvaristo Eduardo de Miranda &#8211; Embrapa Monitoreo por Sat\u00e9lite<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 115.320,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El mapa del nordeste brasile\u00f1o, producto de tomas de sat\u00e9lite, retrata la devastaci\u00f3n de la regi\u00f3n de la caatinga y del litoral\r\n","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75479","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75479"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75479\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75479"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}