{"id":75481,"date":"2002-06-01T00:00:00","date_gmt":"2002-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/06\/01\/las-bacterias-de-la-vida-moderna\/"},"modified":"2015-03-17T15:38:54","modified_gmt":"2015-03-17T18:38:54","slug":"las-bacterias-de-la-vida-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-bacterias-de-la-vida-moderna\/","title":{"rendered":"Las bacterias de la vida moderna"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96012\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96012\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/06\/art1825img11.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"118\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/06\/art1825img11.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/06\/art1825img11-120x89.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Trabulsi, 40 a\u00f1os de investigaci\u00f3n con E. coli: un alerta sobre el origen, la higiene y la cocci\u00f3n de los alimentos<span class=\"media-credits\">EDUARDO CESAR<\/span><\/p><\/div>\n<p>Luiz Rachid Trabulsi, responsable del Laboratorio Especial de Microbiolog\u00eda del Instituto Butantan de S\u00e3o Paulo, es un perseguidor implacable de la bacteria\u00a0<em>Escherichia coli<\/em>, causante de la diarrea infantil. Con la autoridad de quien lleva m\u00e1s de 40 a\u00f1os dedicados al estudio de dicho microorganismo, Trabulsi advierte: nuevas y peligrosas formas que se manifestaron primero en los pa\u00edses desarrollados est\u00e1n apareciendo cada vez m\u00e1s en Brasil. Son bacterias del tipo denominado emergente, asociado a la vida moderna: suelen estar presentes en alimentos industrializados y carnes mal cocidas.<\/p>\n<p>Trabulsi, que continua estudiando el tema en el marco de un proyecto financiado por la FAPESP, no descarta la posibilidad de epidemias causadas por esas bacterias en Brasil y revela que nuevos linajes pueden provocar enfermedades mortales, si no son tratadas adecuadamente. &#8220;Cuando algunas\u00a0<em>Escherichia<\/em> se tornan menos frecuentes, otras aparecen y ocupan su lugar. Es preciso que el sistema p\u00fablico de salud tome nota de esta nueva situaci\u00f3n&#8221;, destaca el investigador.<\/p>\n<p>Una de las mayores dificultades en el combate contra la\u00a0<em>Escherichia coli<\/em> es el hecho de que \u00e9sta es muy diversificada. Algunos tipos ya han sido estudiados en profundidad, mientras que otros &#8211; precisamente los &#8220;emergentes&#8221; &#8211; apenas empiezan a ser comprendidos. Existen linajes que viven en simbiosis en el intestino de los seres vivos, en donde son incluso sintetizadoras de las vitaminas K y B. Con todo, cuando salen de ese h\u00e1bitat natural y llegan otros \u00f3rganos, pueden causar serios da\u00f1os, entre ellos infecci\u00f3n urinaria, meningitis infantil e incluso infecci\u00f3n generalizada (septicemia).<\/p>\n<p><strong>Linajes patog\u00e9nicos<br \/>\n<\/strong>Otros linajes no viven en los intestinos y, cuando llegan a \u00e9ste, provocan diarreas e infecciones. Entre esos linajes patog\u00e9nicos, existen tres grupos m\u00e1s comunes e importantes. El primero es el de las enteropatog\u00e9nicos, conocidos por la sigla Epec y responsables por la diarrea infantil. En mayo, en una publicaci\u00f3n especializada en nuevas enfermedades infecciosas &#8211;\u00a0<em>Emerging Infectious Diseases<\/em>, del Center for Disease Control (CDC, centro de control y prevenci\u00f3n de enfermedades, de Estados Unidos) -, Trabulsi public\u00f3 un art\u00edculo sobre las bacterias Epec t\u00edpicas y at\u00edpicas, resaltando las caracter\u00edsticas que las distinguen &#8211; como el ant\u00edgeno, las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas y los mecanismos relacionados con la virulencia.<\/p>\n<p>Las enterotoxig\u00e9nicas, del grupo Etec, son las que provocan la llamada diarrea del viajero, producto del consumo de alimentos que no forman parte de la dieta habitual del paciente. El tercer grupo es el Stec (<em>Escherichia coli<\/em> productora de toxina de Shiga), formado por bacterias que causan colitis hemorr\u00e1gicas (diarreas con sangre) y, en situaciones extremas, el s\u00edndrome hemol\u00edtico ur\u00e9mico. Este s\u00edndrome, caracterizado por anemia, insuficiencia renal aguda y disminuci\u00f3n del n\u00famero de plaquetas, afecta principalmente a ni\u00f1os y ancianos y, si no es bien tratado, puede ocasionar la muerte. En el grupo Stec se encuentra el subgrupo Ehec, de las bacterias enterohemorr\u00e1gicas, que act\u00faan de la misma manera, pero est\u00e1n en general asociadas con situaciones m\u00e1s graves.<\/p>\n<p><strong>El primer caso<br \/>\n<\/strong>Trabulsi resalta una clave para entender esta cuesti\u00f3n: en el caso de la Epec t\u00edpica &#8211; el primer tipo identificado, en la d\u00e9cada de 1940 -, el \u00fanico reservorio posible es el propio hombre. En todos los otros linajes citados, caracterizados m\u00e1s recientemente, tanto los seres humanos como los animales pueden servir de reservorio. Y es justamente por eso que est\u00e1n asociadas a h\u00e1bitos de la modernidad, entre \u00e9stos el del\u00a0<em>fast food<\/em>. &#8220;La constituci\u00f3n gen\u00e9tica de las bacterias determina, en gran medida, los reservorios que en \u00e9stas podr\u00e1n alcanzar&#8221;, explica.<\/p>\n<p>El nuevo escenario que involucra a las Echerichia coli es conocido por los europeos y estadounidenses desde el final de la d\u00e9cada del 70. La primera epidemia provocada por las Ehec se registr\u00f3 en 1982 en la ciudad de Pitsburgh, Estados Unidos, causada por el consumo de hamburguesas contaminadas. Despu\u00e9s, otros brotes llegaron a Finlandia, Alemania, Inglaterra, Escocia, Canad\u00e1 y Jap\u00f3n. El surgimiento de los nuevos linajes comenz\u00f3 a llamar la atenci\u00f3n de los investigadores brasile\u00f1os al inicio de los a\u00f1os 90 &#8211; y, desde entonces, ya se han publicado varios estudios sobre el tema.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n del mes pasado de\u00a0<em>Emerging Infectious Diseases<\/em> trajo tambi\u00e9n la descripci\u00f3n del primer caso registrado en Brasil de\u00a0<em>Escherichia coli<\/em> productora de la toxina Shiga, asociada al s\u00edndrome hemol\u00edtico ur\u00e9mico. El texto lo firma Beatriz Ernestina Cabilio Guth, del Departamento de Microbiolog\u00eda de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), que relata el caso de un beb\u00e9 de ocho meses que presentaba anemia, micci\u00f3n escasa (disminuci\u00f3n del volumen de orina) y un cuadro previo de diarrea. Fue atendido en marzo de 2001 en el Hospital S\u00e3o Paulo, de la Unifesp, y se le diagnostic\u00f3 el s\u00edndrome &#8211; los an\u00e1lisis de laboratorio apuntaron claramente la presencia de la E.coli productora de la toxina Shiga. El beb\u00e9 fue sometido al tratamiento y se recuper\u00f3.<\/p>\n<p>Pero, seg\u00fan Beatriz, no es f\u00e1cil aclarar esos casos. La insuficiencia renal, cuando aparece, es una consecuencia de la acci\u00f3n de la toxina Shiga, y en la mayor\u00eda de los casos, no se logra aislar a la\u00a0<em>Escherichia<\/em> para efectuar el diagn\u00f3stico. El uso de antibi\u00f3ticos tambi\u00e9n puede enmascarar la situaci\u00f3n. &#8220;El descubrimiento del s\u00edndrome en un beb\u00e9 constituye un alerta importante y refuerza los hallazgos que indican que esas bacterias est\u00e1n ac\u00e1 y pueden estar asociadas a los casos m\u00e1s graves&#8221;, subraya la investigadora.<\/p>\n<p>Otro art\u00edculo de la edici\u00f3n de abril de la misma revista &#8211; producto de un trabajo realizado en asociaci\u00f3n por el grupo de la Unifesp y el equipo del Instituto Adolfo Lutz &#8211; ya citaba la identificaci\u00f3n, en el estado de S\u00e3o Paulo, de tres casos pioneros de diarrea causados por Ehec del mismo tipo que en 1982 provoc\u00f3 la epidemia de Pitsburgh. Las tres primeras situaciones de diarrea provocada por Stec hab\u00edan sido relatadas al comienzo de los a\u00f1os 90 por el grupo del Butantan, en conjunto con el equipo de la Unifesp.<\/p>\n<p><strong>T\u00edpicas y at\u00edpicas<br \/>\n<\/strong>A los 74 a\u00f1os y jubilado dos veces &#8211; en 1988 en la Escuela Paulista de Medicina (hoy Unifesp) y en 1998 en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), en calidad de profesor em\u00e9rito -, Trabulsi continua en actividad, como lo prueba el art\u00edculo de mayo del\u00a0<em>Emerging<\/em>, en el que caracteriza a las bacterias Epec t\u00edpicas y at\u00edpicas. La primera gran distinci\u00f3n que realiza se refiere al reservorio que puede albergarlas: solamente el hombre en el caso de las t\u00edpicas y tambi\u00e9n los animales para las at\u00edpicas. Y los dos tipos est\u00e1n formados por serotipos o ant\u00edgenos diferentes. Las t\u00edpicas tienen pl\u00e1smidos (elementos gen\u00e9ticos extracromos\u00f3micos) que les permiten adherirse en bloque a la pared del intestino.<\/p>\n<p>El potencial de virulencia de las bacterias est\u00e1 asociado al pl\u00e1smido. Las at\u00edpicas, en las que el pl\u00e1smido no se manifiesta, atacan el intestino dispersamente y producen toxinas. Gen\u00e9ticamente, las at\u00edpicas est\u00e1n m\u00e1s cerca de los grupos Ehec y Stec que de las t\u00edpicas del propio grupo, el Epec. Por \u00faltimo, se sabe que los dos linajes producen tipos diversos de la prote\u00edna intimina &#8211; pero las consecuencias de ello a\u00fan deben estudiarse. Tampoco se sabe a ciencia cierta cu\u00e1l de los dos linajes puede causar m\u00e1s da\u00f1os para la salud humana.<\/p>\n<p>En Brasil, las bacterias Epec t\u00edpicas dominaron el escenario hasta el final de la d\u00e9cada del 80, cuando respond\u00edan por alrededor del 30% de los casos de diarrea infantil registrados en el pa\u00eds. Actualmente, seg\u00fan el investigador, ese \u00edndice ha ca\u00eddo al 1% \u00f3 2%. En compensaci\u00f3n, las diarreas en ni\u00f1os brasile\u00f1os causadas por Epecs at\u00edpicas llegan al 7% del total. &#8220;Existe una clara tendencia de inversi\u00f3n en el comportamiento de las bacterias&#8221;, asegura Trabulsi.<\/p>\n<p><strong>Condiciones ideales<br \/>\n<\/strong>El investigador busc\u00f3 las causas de la consolidaci\u00f3n de ese nuevo escenario de infestaci\u00f3n y concluy\u00f3 lo siguiente: la sociedad moderna ha logrado, en buena medida, superar los problemas de higiene y de saneamiento b\u00e1sico que favorec\u00edan la transmisi\u00f3n de las antiguas bacterias Epec. Con todo, fueron creadas las condiciones ideales para que nuevos linajes se desarrollaran: cuanto mayor sea el consumo de alimentos industrializados y carnes mal cocidas, mayor ser\u00e1 la posibilidad de que seamos sorprendidos por una\u00a0<em>Echerichia<\/em> emergente.<\/p>\n<p>El gran reba\u00f1o bovino y la importaci\u00f3n de carnes son otros factores que favorecen la diseminaci\u00f3n de esas bacterias en Brasil. Puede ser incluso que ya hayamos vivido una epidemia sin saberlo. &#8220;El problema es que nuestras autoridades sanitarias no se preocupan por identificar a los agentes causantes de las diarreas&#8221;, destaca Trabulsi, en cuyo homenaje, los investigadores del CDC norteamericano le dieron el nombre de\u00a0<em>Trabulsiella guamensis<\/em> a una bacteria causante de infecci\u00f3n hospitalaria.<\/p>\n<p>Para Trabulsi, el combate contra las bacterias emergentes debe implicar una postura m\u00e1s activa por parte de las autoridades sanitarias y acciones individuales m\u00e1s responsables con relaci\u00f3n al origen, la higiene y la cocci\u00f3n de los alimentos. Tambi\u00e9n se deber\u00edan crear las condiciones para que los laboratorios analizaran m\u00e1s r\u00e1pido las muestras de materia fecal de los pacientes. Una alternativa son las vacunas, algunas ya en fase de pruebas, que permitir\u00edan cortar el mal por la ra\u00edz.<\/p>\n<p>Para acelerar los descubrimientos, el Butantan mantiene acuerdos con instituciones del exterior, como el Instituto Pasteur de Par\u00eds (Francia), el Imperial College of Science de Londres y el Institute of Child Health de Birmingham (Inglaterra), el Institute for Vacine Development de Baltimore (Estados Unidos) y el Robert Koch-Institute (Alemania). En Brasil, las relaciones m\u00e1s estrechas son con la Unifesp y el Adolfo Lutz, adem\u00e1s del Instituto de Microbiolog\u00eda de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>A partir de septiembre, Trabulsi pretende concentrarse en la actualizaci\u00f3n de sus libros\u00a0<em>Microbiologia<\/em> (3\u00aa edici\u00f3n, 1996, Editora Ateneu, R\u00edo de Janeiro) y\u00a0<em>Microbiologia das Infec\u00e7\u00f5es Intestinais<\/em> (1982, Ateneu). &#8220;Quiero dejar una contribuci\u00f3n revisada y moderna sobre la E. coli&#8221;, dice. &#8220;Aun despu\u00e9s de 40 a\u00f1os investigando, no me canso de esos bichitos&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Caracterizaci\u00f3n de Factores de Virulencia y Mecanismos de Patogenicidadde Algunos Serotipos Especiales de EPEC y EAEC<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nLuiz Rachid Trabulsi &#8211; Instituto Butantan<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 144.200 y US$ 17.578<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El patr\u00f3n de infestaci\u00f3n por est\u00e1 cambiando en Brasil, lo que implica serios riesgos para la salud p\u00fablica","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-75481","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75481"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75481\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75481"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}