{"id":75482,"date":"2002-06-01T00:00:00","date_gmt":"2002-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/06\/01\/revelacion-de-identidades\/"},"modified":"2015-03-17T15:43:49","modified_gmt":"2015-03-17T18:43:49","slug":"revelacion-de-identidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/revelacion-de-identidades\/","title":{"rendered":"Revelaci\u00f3n de identidades"},"content":{"rendered":"<p>Un equipo de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), en Florian\u00f3polis, avanza en la soluci\u00f3n de uno de los problemas inherentes al falso diagn\u00f3stico de la enfermedad de Chagas: la confusi\u00f3n al respecto del real agente causante del problema. A\u00fan hoy en d\u00eda, un protozoo inofensivo, el\u00a0<em>Trypanosoma rangeli<\/em>, puede ser f\u00e1cilmente confundido con el verdadero agente del mal de Chagas, el\u00a0<em>Trypanosoma cruzi<\/em>, debido a que ambos son transmitidos por los mismos insectos y generan una respuesta similar en el organismo infectado.<\/p>\n<p>El falso diagn\u00f3stico, originado tambi\u00e9n por el uso de reactivos o t\u00e9cnicas no estandarizadas, genera tratamientos innecesarios y ampl\u00eda los gastos con ese problema de salud p\u00fablica: se calcula que los costos por cada 100 mil infectados, incluyendo el tratamiento m\u00e9dico y las ausencias al trabajo, superan los 50 millones de d\u00f3lares anuales. Existen en Brasil entre 8 y 9 millones de infectados, pero mediante las t\u00e9cnicas de examen en uso actualmente no se puede distinguir cu\u00e1ntos estar\u00edan contaminados con el\u00a0<em>T. cruzi<\/em> y cu\u00e1ntos por el\u00a0<em>T. rangeli<\/em> -por lo tanto, qui\u00e9nes tendr\u00edan o no posibilidades de desarrollar la enfermedad.<\/p>\n<p>Este equ\u00edvoco puede desvanecerse a partir del tripanosoma fluorescente, que podr\u00e1 redundar en diagn\u00f3sticos inequ\u00edvocos. El grupo de investigadores coordinado por Edmundo Grisard y M\u00e1rio Steindel implant\u00f3 el gen de la prote\u00edna verde fluorescente o GFP (del ingl\u00e9s\u00a0<em>Green Fluorescent Protein<\/em>) de un agua viva, la\u00a0<em>Aequorea victoria<\/em>, en un\u00a0<em>T. rangeli<\/em>. Cuando esta prote\u00edna es producida por otros organismos, provoca una fluorescencia verde intensa y estable. Despu\u00e9s, por medio de un microscopio de fluorescencia, los investigadores rastrean el trayecto del par\u00e1sito en los organismos en los cuales \u00e9ste se aloja y, poco a poco, establecen las diferencias con el\u00a0<em>T. cruzi<\/em>.<\/p>\n<p>A comienzos de marzo, el camino se mostr\u00f3 correcto, al revelar un detalle desconocido del ciclo del par\u00e1sito en el principal insecto transmisor, la vinchuca (<em>Triatoma infestans, Panstrongylus spp<\/em>. o\u00a0<em>Rhodnius spp.<\/em>). El equipo de Santa Catarina observ\u00f3 que una forma de reproducci\u00f3n del\u00a0<em>T. rangeli<\/em> sin flagelo (la extensi\u00f3n de la membrana celular que facilita la locomoci\u00f3n) aparente, llamada amastigota, en el interior de las c\u00e9lulas de las vinchucas, son en realidad formas flageladas. Los resultados contrastan con aqu\u00e9llos obtenidos mediante microscop\u00eda convencional, que indicaban formas no flageladas en esa fase del par\u00e1sito. En las vinchucas, el\u00a0<em>T. cruzi<\/em> no pasa por estadios semejantes.<\/p>\n<p>La prote\u00edna verde fue implantada en el genoma del\u00a0<em>T. rangeli<\/em> mediante una t\u00e9cnica denominada transfecci\u00f3n, que empieza a ser utilizada m\u00e1s intensamente en Brasil en el estudio de microorganismos nucleados, como los protozoarios. En la UFSC, dicha t\u00e9cnica tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para implantar, en este caso en un\u00a0<em>T. cruzi<\/em>, el gen de la enzima beta-galactosidasa, que produce una coloraci\u00f3n amarillenta, azulada o rojiza, seg\u00fan la t\u00e9cnica de detecci\u00f3n empleada.<\/p>\n<p>Este artificio es utilizado en los tests de compuestos naturales contra el Chagas investigados en la propia universidad: solamente los par\u00e1sitos vivos producen esta enzima, que indica r\u00e1pidamente si el candidato a medicamento es eficaz o no. De los cerca de 150 compuestos probados desde el a\u00f1o pasado, tan solo dos presentaron alg\u00fan efecto contra los tripanosomas en c\u00e9lulas de laboratorio. Ambos fueron extra\u00eddos de arbustos, uno del g\u00e9nero\u00a0<em>Polygala<\/em> (de la familia Poligalaceae) y el otro del g\u00e9nero\u00a0<em>Trichilia<\/em> (Meliaceae), y se encuentran en fase final de caracterizaci\u00f3n qu\u00edmica.<\/p>\n<p>La enfermedad de Chagas-Mazza, que en su forma grave o cr\u00f3nica provoca la destrucci\u00f3n progresiva de los tejidos card\u00edacos o digestivos, afecta a alrededor de 18 millones de personas en Am\u00e9rica -y la mitad de las mismas se encuentra en Brasil. &#8220;\u00bfSer\u00edan todas estas personas realmente chag\u00e1sicos o podr\u00edamos tener un n\u00famero significativo de personas infectadas por el\u00a0<em>T. rangeli<\/em>?&#8221;, se pregunta Grisard. Seg\u00fan \u00e9ste, la infecci\u00f3n por el\u00a0<em>T. rangeli<\/em> afecta, de una manera a\u00fan no dimensionada, al grupo de los portadores asintom\u00e1ticos de la enfermedad de Chagas (el 60% del total), en especial a aqu\u00e9llos que viven en las regiones norte y nordeste de Brasil, \u00e1reas con abundancia de vinchucas que pueden transmitirle el\u00a0<em>T. rangeli<\/em> al hombre.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la enfermedad facilita la confusi\u00f3n. Luego de la fase inicial o aguda, cuando el diagn\u00f3stico es m\u00e1s f\u00e1cil, la infecci\u00f3n por el\u00a0<em>T. cruzi<\/em> pasa para una fase cr\u00f3nica, en la cual es muy dif\u00edcil encontrar al par\u00e1sito. En dicha fase, la de la llamada forma indeterminada de la enfermedad, la persona puede permanecer sin s\u00edntomas. Pueden pasar entre cinco y 30 a\u00f1os sin que el portador del par\u00e1sito presente una de las formas caracter\u00edsticas de la enfermedad, que a\u00fan no cuenta con un tratamiento eficaz.<\/p>\n<p>Quienes est\u00e1n infectados por el\u00a0<em>T. rangeli<\/em> pueden permanecer todo ese tiempo juzg\u00e1ndose afectados por una enfermedad que a decir verdad no los acomete, o tomar medicamentos contra un par\u00e1sito que, pese a ser inofensivo para los seres humanos, desencadena una respuesta del sistema inmunol\u00f3gico considerada id\u00e9ntica seg\u00fan los m\u00e9todos tradicionales a la desencadenada contra el\u00a0<em>T. cruzi<\/em>.<\/p>\n<p>\u00c9sa es la llamada reacci\u00f3n serol\u00f3gica cruzada, que se produce debido a que las actuales t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis de sangre de rutina no diferencian a los dos par\u00e1sitos. Uno de los medios para distinguir las dos especies consiste en observar la forma con la que \u00e9stas se presentan en la sangre de los individuos infectados, la llamada tripomastigota sangu\u00ednea: el\u00a0<em>T. rangeli<\/em> es mayor y m\u00e1s largo, y tiene una organela llamada cinetoplasto menos voluminosa que el\u00a0<em>T. cruzi<\/em>. Pero esta forma es muy rara.<\/p>\n<p>El grupo de la UFSC concilia la busca de una metodolog\u00eda que evite falsos diagn\u00f3sticos con el estudio minucioso de la biolog\u00eda y de la epidemiolog\u00eda del\u00a0<em>T. rangeli<\/em>, del cual poco se conoce sobre su ciclo de vida y su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica precisa -fue descrito en 1920 en Venezuela, y fue dejado de lado hasta que las investigaciones evidenciaron la superposici\u00f3n con el\u00a0<em>T. cruzi<\/em><\/p>\n<p><strong>El mar de la ciencia<br \/>\n<\/strong>A estas l\u00edneas de investigaci\u00f3n se les suma el trabajo con marcadores moleculares, t\u00e9cnicas tales como la reacci\u00f3n en cadena de polimerasa (PCR), el secuenciamiento de \u00e1cidos nucleicos (ADN y ARN, que definen las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de los organismos) y el an\u00e1lisis de enzimas, con las cuales se buscan objetivos espec\u00edficos -una enzima, una prote\u00edna, un gen, cualquier cosa, en fin, que sea exclusiva de este par\u00e1sito y permita su detecci\u00f3n inequ\u00edvoca.El objetivo es llegar, lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, a algo sencillo, como un kit de test de malaria: una cintita que, una vez colocada en el suero sangu\u00edneo, asuma un color caracter\u00edstico cuando el resultado sea positivo.<\/p>\n<p>Es el recurso con el que ciertamente debe haber so\u00f1ado el m\u00e9dico de Minas Gerais, Carlos Ribeiro Justiniano Chagas (1878-1934), que en 1909 caracteriz\u00f3 a la enfermedad y particip\u00f3 de una serie de expediciones cient\u00edficas por el interior de Brasil. &#8220;Una vez identificado el objetivo, la elaboraci\u00f3n de un kit diagn\u00f3stico se convierte en una realidad factible&#8221;, asegura Grisard, natural de Santa Catarina y acostumbrado a chequear sus propias rutas. Grisard, es velerista desde los seis a\u00f1os (ahora tiene 36), y en los raros momentos de descanso timonea veleros oce\u00e1nicos, de 8 a 30 metros de longitud. Fue uno de los representantes de Brasil en las Olimp\u00edadas de 1984 de Los Angeles, Estados Unidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores de Santa Catarina, mediante el uso de un tripanosoma fluorescente, producen avances en la lucha para disminuir los falsos diagn\u00f3sticos de la enfermedad de Chagas","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-75482","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75482"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75482\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75482"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}