{"id":75509,"date":"2002-07-01T00:00:00","date_gmt":"2002-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/07\/01\/con-un-viaje-fue-suficiente\/"},"modified":"2015-08-25T17:23:48","modified_gmt":"2015-08-25T20:23:48","slug":"con-un-viaje-fue-suficiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-un-viaje-fue-suficiente\/","title":{"rendered":"Con un viaje fue suficiente"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97540\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97540\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/07\/art1853img11.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"106\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/07\/art1853img11.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/07\/art1853img11-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">S\u00cdRIO J.B. CAN\u00c7ADO<\/span>Beringia fue cubierta por las aguas y dio origen al Estrecho de Bering<span class=\"media-credits\">S\u00cdRIO J.B. CAN\u00c7ADO<\/span><\/p><\/div>\n<p>La pol\u00e9mica sobre el momento de la llegada del hombre a Am\u00e9rica, un acalorado debate cient\u00edfico, acaba de reavivarse debido a un estudio gen\u00e9tico realizado con 30 abor\u00edgenes del continente, la mayor\u00eda perteneciente a etnias presentes en Brasil. El an\u00e1lisis de una parte de la mol\u00e9cula de ADN (\u00e1cido desoxirribonucleico) de esos descendientes de los pueblos primordiales que ocuparon el Nuevo Mundo refuerza la tesis que indica que el\u00a0<em>Homo sapiens<\/em> lleg\u00f3 a Alaska proveniente de Asia v\u00eda Estrecho de Bering hace alrededor de 21 mil a\u00f1os y en tan solo una oleada migratoria. Una peque\u00f1a poblaci\u00f3n de cazadores recolectores de rasgos mongoles (orientales), salida de Siberia, habr\u00eda atravesado Beringia &#8211; una vasta extensi\u00f3n de tierra, actualmente cubierta por las aguas oce\u00e1nicas, que un\u00eda los dos continentes &#8211; m\u00e1s o menos en esa \u00e9poca, en busca de comida, instal\u00e1ndose en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Un equipo de investigadores de nueve centros de Brasil y uno de Per\u00fa, coordinados por Marco Ant\u00f4nio Zago y Wilson Silva Jr., de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), arrib\u00f3 a esa conclusi\u00f3n luego de secuenciar y estudiar en los amerindios el perfil de las mutaciones y la diversidad del llamado ADN mitocondrial &#8211; un tipo de material gen\u00e9tico que, si es debidamente trabajado, es capaz de abrir una ventana al pasado y suministrar aproximaciones de los procesos evolutivos, al margen de estar, desde el punto de vista cl\u00ednico, potencialmente relacionado con la aparici\u00f3n de enfermedades. Para los defensores de la teor\u00eda cl\u00e1sica de la colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, hoy en d\u00eda sumamente cuestionada, debido a los recientes hallazgos arqueol\u00f3gicos y a los estudios gen\u00f4micos, hubo tres movimientos de entrada de grupos asi\u00e1ticos al continente, y el primero de \u00e9stos se produjo hace alrededor de 12 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los resultados del nuevo trabajo sugieren que todos los miembros de la heterog\u00e9nea poblaci\u00f3n de amerindios analizada &#8211; 25 indios brasile\u00f1os pertenecientes a ocho etnias (Guaran\u00ed, Kaiap\u00f3, Katuena, Potururaja, Tirio, Waiampi, Arara y Yanomami) y cinco de la etnia Quechua, de Per\u00fa &#8211; derivaron de un mismo grupo ancestral, posiblemente los primeros colonizadores de Am\u00e9rica. &#8220;Nuestros datos biol\u00f3gicos apoyan la teor\u00eda de que el ingreso del hombre al continente es anterior a lo que normalmente se piensa y que ese proceso se produjo en tan solamente una oleada migratoria&#8221;, afirma Zago, cuyo equipo cont\u00f3 con financiamiento de la FAPESP y del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). &#8220;Esas poblaciones de amerindios probablemente tuvieron una origen com\u00fan&#8221;.<\/p>\n<p>A efecto comparativos y de calibraci\u00f3n de la metodolog\u00eda empleada, los investigadores analizaron el ADN mitocondrial de diez brasile\u00f1os no amerindios, cuatro de origen africano (negros), tres de ascendencia blanca y tres descendientes de asi\u00e1ticos (japoneses). El trabajo del equipo deZago fue publicado en la edici\u00f3n de julio de la revista estadounidense\u00a0<em>The American Journal of Human Genetics<\/em>, una de las m\u00e1s importantes publicaciones del \u00e1rea. Sus principales conclusiones ratifican las ideas centrales de un amplio estudio europeo que en 2000 lleg\u00f3 a las p\u00e1ginas de la revista\u00a0<em>Nature<\/em>, y tambi\u00e9n se bas\u00f3 en el uso de ADN mitocondrial como si \u00e9ste fuera un reloj molecular de la evoluci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Pese a haber analizado el material gen\u00e9tico de un n\u00famero relativamente peque\u00f1o de amerindios, presentes en tan solo dos pa\u00edses sudamericanos, los investigadores brasile\u00f1os est\u00e1n convencidos de que sus datos son plenamente confiables. &#8220;Un estudio con una muestra mayor y m\u00e1s diversificada llegar\u00eda b\u00e1sicamente a los mismos resultados&#8221;, comenta el genetista Silva Jr. Tambi\u00e9n el hecho de que hayan secuenciado y estudiado solamente un 50% de los pares de bases (unidades qu\u00edmicas) del ADN mitocondrial de los amerindios &#8211; y no el 100% &#8211; no es visto como una falla metodol\u00f3gica del trabajo. Al contrario. &#8220;Nuestro art\u00edculo es el segundo en el mundo que muestra que, con la mitad del ADN mitocondrial mapeado, es posible arribar a los mismos resultados que si se efect\u00faa el secuenciamiento completo de esa mol\u00e9cula&#8221;, asegura Zago.<\/p>\n<p>De esta manera, como se esperaba, el material gen\u00e9tico de los 30 indios sudamericanos estudiados se encaj\u00f3 en uno de los cuatro grandes linajes de ADN mitocondrial que caracterizan a los pueblos nativos de Am\u00e9rica, llamados t\u00e9cnicamente de haplogrupos A, B, C y D. Entre los diez brasile\u00f1os de origen no amerindio &#8211; personas que, obviamente, no son candidatas a ser descendientes de las primeras poblaciones que llegaron al continente -, solamente el ADN mitocondrial de un individuo blanco pertenec\u00eda a uno de los haplogrupos t\u00edpicos de los nativos americanos. Cada linaje de ADN mitocondrial presenta un n\u00famero y un patr\u00f3n de mutaciones que le confiere una identidad propia, una diversidad gen\u00e9tica peculiar. Eso es lo que los hace diferentes. No obstante, los cuatro haplogrupos guardan gran semejanza entre s\u00ed &#8211; como los hermanos de una misma familia &#8211; y tambi\u00e9n con el ADN mitocondrial de los actuales habitantes de Asia, una evidencia de que los ocupantes primordiales de Am\u00e9rica llegaron proveniente dedichocontinente. En otras palabras: la matriz de esos cuatro linajes, aparentemente hermanos, es asi\u00e1tica.<\/p>\n<p>Pero esto, de por s\u00ed, no constituye una evidencia concreta de que los cuatro haplogrupos se originaron simult\u00e1neamente y a en una misma poblaci\u00f3n. Para demostrar ese tipo de correlaci\u00f3n, el grupo de Zago calcul\u00f3 cu\u00e1ndo cada uno de los cuatro haplogrupos de ADN mitocondrial se diferenci\u00f3 de su secuencia madre. Es algo as\u00ed como intentar descubrir la fecha de nacimiento de cada linaje. Los resultados fueron muy similares, lo que sugiere la existencia de un ancestro com\u00fan a los cuatro linajes en alg\u00fan momento del pasado. De acuerdo con las cuentas de los investigadores, el haplogrupo A surgi\u00f3 hace 20,5 mil a\u00f1os; el B, hace 18,1 mil a\u00f1os; el C, hace 21,6 mil anos; y el D, hace 23,8 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;Esa diferencia no es estad\u00edsticamente relevante en el tipo de metodolog\u00eda que utilizamos en el trabajo&#8221;, dice Silva Jr. &#8220;Es como si todos los haplogrupos hubieran aparecido m\u00e1s o menos al mismo tiempo&#8221;. Pero, \u00bfcu\u00e1ndo habr\u00eda sucedido eso? M\u00e1s o menos hace 21 mil a\u00f1os, pues ese resultado equivale a la edad promedio de todos los linajes. Por lo tanto, si los tipos de ADN mitocondrial encontrados hoy en d\u00eda en m\u00e1s del 90% de los pueblos nativos de Am\u00e9rica se remontan a una misma \u00e9poca, eso quiere decir, probablemente, que todos los miembros de esos grupos descienden de una misma oleada migratoria proveniente de Asia.<\/p>\n<p>En este tipo de estudio gen\u00f3mico, uno de los grandes desaf\u00edos consiste en hallar aportes que muestren en d\u00f3nde se produjo la mentada diferenciaci\u00f3n del ADN mitocondrial que llev\u00f3 a la diseminaci\u00f3n masiva de los haplogrupos A, B, C y D solamente en Am\u00e9rica. \u00bfQu\u00e9 evidencias existen de que ese proceso se dio ac\u00e1 y no en la propia Asia? Al fin y al cabo, los cuatro linajes podr\u00edan haber surgido antes de la ocupaci\u00f3n del Nuevo Mundo y haber sido tra\u00eddos aqu\u00ed por m\u00e1s de un movimiento migratorio, simult\u00e1neo o no. &#8220;La presencia de los linajes A, B, C y D es minoritaria en Asia, en donde predominan otras variedades de ADN mitocondrial&#8221;, comenta Sandro Bonatto, investigador de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo Grande do Sul (PUC-RS), que tambi\u00e9n particip\u00f3 del estudio. &#8220;Si esa diferenciaci\u00f3n hubiera sucedido antes de la llegada a Am\u00e9rica, deber\u00edan existir actualmente m\u00e1s representantes de esos linajes en Asia&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Efecto &#8216;cuello de botella&#8217;<br \/>\n<\/strong>Para los autores del trabajo con los amerindios, el origen de esos haplogrupos est\u00e1 claramente ligado a un proceso de ocupaci\u00f3n del continente por una \u00fanica y reducida oleada migratoria, concretada, posiblemente, por algunos pocos millares de individuos. Si se hubieran producido otras migraciones, argumentan, actualmente deber\u00edan existir m\u00e1s linajes de ADN mitocondrial por aqu\u00ed, m\u00e1s antiguos o m\u00e1s recientes que los cuatro haplogrupos. Como los amerindios presentan menos diversidad gen\u00e9tica que los asi\u00e1ticos, los investigadores creen que los nativos de Am\u00e9rica ser\u00edan el resultado de un proceso evolutivo denominado efecto &#8216;cuello de botella&#8217;: partiendo de pocos individuos &#8211; l\u00e9ase baja diversidad gen\u00e9tica -, se origina una poblaci\u00f3n enorme que colonizar\u00e1 una gran \u00e1rea: las tres Am\u00e9ricas, en este caso.<\/p>\n<p>Quienes no trabajan con gen\u00f3mica tienen dificultades para entender c\u00f3mo los investigadores logran construir sus hip\u00f3tesis te\u00f3ricas sobre la ocupaci\u00f3n de Am\u00e9rica a partir del an\u00e1lisis de algunos millares de pares de bases de ADN mitocondrial. \u00bfC\u00f3mo ese tipo de material gen\u00e9tico puede echar luz sobre el proceso de colonizaci\u00f3n del Nuevo Mundo, sucedido hace miles de a\u00f1os? Antes que nada, es preciso comprender la importancia &#8211; y la especificidad &#8211; de ese tipo de material gen\u00e9tico con relaci\u00f3n a todo el genoma humano. Cada c\u00e9lula humana alberga ADN en dos estructuras: el n\u00facleo, que contiene m\u00e1s del 99,9% de todo el material gen\u00e9tico de la especie, y una organela responsable por la producci\u00f3n de energ\u00eda, la mitocondria. Mientras que el ADN del n\u00facleo celular presenta m\u00e1s de 3 mil millones de pares de bases, el ADN mitocondrial contiene solamente 16.500 pares de bases y presenta algunas peculiaridades que lo convierten en un buen marcador biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Es independiente del ADN nuclear y se transmite a las generaciones venideras \u00fanicamente por el linaje materno, sin pasar por recombinaciones con el material gen\u00e9tico proveniente de la ascendencia paterna. Pero eso no quiere decir que el ADN mitocondrial es inmutable y exactamente igual en cualquier persona. En raz\u00f3n de mutaciones aleatorias y errores en el proceso de copia, los pares de bases que forman su secuencia sufren alteraciones de tiempo en tiempo. Muchos cient\u00edficos creen que las mutaciones del ADN mitocondrial se desencadenan a un ritmo m\u00e1s o menos constante, y de esta manera, crean modelos matem\u00e1ticos para intentar establecer, de manera aproximada, cu\u00e1ndo dos poblaciones distintas tuvieron un ancestro com\u00fan. &#8220;Ese tipo de an\u00e1lisis no aporta respuestas ya listas, sino que apunta fuertes tendencias&#8221;, resalta Silva Jr. Fue eso, a grosso modo, lo que los investigadores brasile\u00f1os y peruanos hicieron en su trabajo.<\/p>\n<p>Luego de secuenciar una regi\u00f3ncontinua de 8.800 pares de base del ADN mitocondrial de los 30 amerindios (y tambi\u00e9n de los diez brasile\u00f1os de origen no ind\u00edgena), el equipo dio inicio a la tarea de intentar descifrar los or\u00edgenes, en el tiempo y en el espacio, de ese material gen\u00e9tico, e inferir cu\u00e1ndo y en cu\u00e1ntas oleadas el hombre lleg\u00f3 a Am\u00e9rica. No se trata de un trabajo que parte de la nada, de cero, sino que parte m\u00e1s bien de algunas premisas asumidas y difundidas en otros trabajos cient\u00edficos. Para amparar sus c\u00e1lculos matem\u00e1ticos y comparaciones gen\u00f3micas que los llevar\u00edan a estimar el momento de la llegada de los primeros colonizadores al Nuevo Mundo, los investigadores tuvieron que adoptar, l\u00f3gicamente, un punto de partida para la existencia de las formas iniciales de hom\u00ednidos en la Tierra: asumieron, tal como otros trabajos tambi\u00e9n ya lo hicieron, que los hom\u00ednidos se diferenciaron de los chimpanc\u00e9s hace alrededor de 5 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compararon el ADN mitocondrial de esos animales con el de los amerindios, para establecer con qu\u00e9 frecuencia se producen las alteraciones (mutaciones) en esa regi\u00f3n del genoma en los seres humanos. Hechos los c\u00e1lculos, mostraron que se producen anualmente 2.4 x 10-8 sustituciones (mutaciones) por cada par de bases en el tramo estudiado de ADN mitocondrial de los amerindios. &#8220;Esto equivale a decir que se produce una mutaci\u00f3n en esa regi\u00f3n cada 5 mil a\u00f1os&#8221;, comenta Sandro Bonatto. Si ese \u00edndice estuviera correcto y si la ocupaci\u00f3n del Nuevo Mundo se produjo hace cerca de 21 mil a\u00f1os, los amerindios de hoy deben presentar por lo menos cuatro mutaciones m\u00e1s en su ADN mitocondrial que sus ancestros asi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Existen varias teor\u00edas que procuran explicar la llegada del hombre a Am\u00e9rica partiendo del an\u00e1lisis del material paleoarqueol\u00f3gico y, m\u00e1s recientemente, con la ayuda de estudios de ADN humano. El trabajo de los investigadores de la USP de Ribeir\u00e3o Preto y sus colaboradores es uno m\u00e1s, que se inserta en esa creciente tendencia a usar la informaci\u00f3n gen\u00e9tica para intentar entender un proceso de colonizaci\u00f3n cuya comprensi\u00f3n, hasta hace muy poco tiempo, depend\u00eda b\u00e1sicamente del rescate de huesos de humanos y animales, y del an\u00e1lisis de utensilios y dibujos realizados por los ascendientes de nuestra especie, al margen de los trabajos sobre la evoluci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de los amerindios y sobre el clima del continente. Este estudio no tiene la pretensi\u00f3n de agotar ese pol\u00e9mico y apasionante tema, ni est\u00e1 exento de cr\u00edticas, principalmente por parte de los adeptos a otras visiones sobre el arribo del\u00a0<em>Homo sapiens<\/em> al Nuevo Mundo. &#8220;Pero nuestro an\u00e1lisis es fr\u00edo y basado en datos confiables&#8221;, subraya Zago.<\/p>\n<p>Hasta hace algunas d\u00e9cadas, la visi\u00f3n dominante acerca de la colonizaci\u00f3n era dictada por los norteamericanos m\u00e1s tradicionalistas, que siempre difundieron la tesis de que hubo tres movimientos migratorios de poblaciones mong\u00f3licas provenientes de Asia. La primera oleada de colonizadores habr\u00eda llegado hace cerca de 12 mil a\u00f1os. Esa l\u00ednea de estudiosos sostiene que la primera cultura que se estableci\u00f3 aqu\u00ed fue la de Clovis, en Nuevo M\u00e9xico, Estados Unidos, en donde &#8211; con todo &#8211; nunca se encontraron osamentas humanas, pero s\u00ed muchas puntas de lanzas, una prueba de la existencia de esa civilizaci\u00f3n primordial.<\/p>\n<p><strong>Teor\u00edas alternativas<br \/>\n<\/strong>Otras corrientes postulan que el desembarco inicial de la leva de cazadores y recolectores provenientes de Asia en direcci\u00f3n al Nuevo Mundo se produjo antes de esa fecha. Un estudio reciente, realizado por investigadores de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), que analizaron el cromosoma Y &#8211; transmitido solamente por el padre a los hijos de sexo masculino &#8211; de 18 grupos de amerindios, sostiene que hubo apenas una oleada migratoria, hace entre 15 mil y 30 mil a\u00f1os &#8211; una conclusi\u00f3n en la l\u00ednea del art\u00edculo producido ahora por sus colegas de la USP de Ribeir\u00e3o Preto con el ADN mitocondrial.<\/p>\n<p>Est\u00e1n tambi\u00e9n aqu\u00e9llos que, como la arque\u00f3loga Ni\u00e8de Guidon, defienden la tesis que indica que la presencia humana en Am\u00e9rica es mucho m\u00e1s antigua, y se remonta a alrededor de 50 mil a\u00f1os atr\u00e1s. Guidon sostiene esa idea con base en dataciones realizadas en restos de una hoguera (que habr\u00eda sido hecha por humanos) hallados en S\u00e3o Raimundo Nonato, en el estado de Piau\u00ed, en donde tambi\u00e9n fueran localizadas pinturas rupestres de m\u00e1s de 10 mil a\u00f1os. El sitio arqueol\u00f3gico de Monte Verde, en Chile, tambi\u00e9n ha suministrado evidencias de que el hombre est\u00e1 en Am\u00e9rica del Sur hace m\u00e1s de 12 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>P\u00e9rdida de linajes<br \/>\n<\/strong>En otra l\u00ednea de trabajo, el bioarque\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la USP, defiende una hip\u00f3tesis diferente. Basado en la anatom\u00eda de esqueletos humanos hallados en diferentes puntos de Am\u00e9rica del Sur, entre los cuales se encuentra Luzia, el m\u00e1s antiguo cr\u00e1neo completo de\u00a0<em>Homo sapiens<\/em> encontrado en el continente (rescatado en la regi\u00f3n de Lagoa Santa, estado de Minas Gerais, y datado en 11 mil a\u00f1os), Neves dice que los primeros ocupantes del Nuevo Mundo llegaron aqu\u00ed hace entre 13 mil y 14 mil a\u00f1os y no eran mongoles, sino miembros de una poblaci\u00f3n asi\u00e1tica similar a los actuales abor\u00edgenes australianos y negros africanos. El problema es que ese supuesto colonizador primordial puede haberse extinguido, siendo suplantado por los mongoles.<\/p>\n<p>Por lo tanto, no ser\u00eda posible estudiar el ADN mitocondrial de los descendientes de Luzia por el sencillo hecho de que \u00e9stos pueden no existir. No obstante, esto no molesta Neves. &#8220;Ese modelo de ocupaci\u00f3n de Am\u00e9rica defendido por los genetistas con base en el an\u00e1lisis del ADN mitocondrial de grupos ind\u00edgenas actuales no coincide con lo que muestran los f\u00f3siles&#8221;, afirma el bioarque\u00f3logo. &#8220;No tienen en cuenta que puede haberse producido una p\u00e9rdida de linajes de ADN con el correr del tiempo, tanto en Asia como en Am\u00e9rica&#8221;. Los genetistas admiten que, si Luzia y sus contempor\u00e1neos no dejaron descendientes, no es posible negar o probar su existencia mediante el an\u00e1lisis de las poblaciones actuales. &#8220;Pero nuestros datos muestran que la ocupaci\u00f3n de Am\u00e9rica por los mongoles empez\u00f3 hace por lo menos 20 mil a\u00f1os, mucho antes que el per\u00edodo propuesto por Neves&#8221;, afirma Zago.<\/p>\n<p><strong><em>En busca de los males de la mitocondria<br \/>\n<\/em><\/strong>Adem\u00e1s de ser una especie de archivo molecular del pasado, el ADN mitocondrial tambi\u00e9n puede suministrar importantes pistas sobre las mutaciones potencialmente asociadas al desarrollo de algunas enfermedades, tales como el mal de Parkinson, el de Alzheimer y la diabetes melitus del tipo 2. En un trabajo publicado en la edici\u00f3n de mayo del\u00a0<em>The American Journal of Human Genetics<\/em>, la misma revista estadounidense que acogi\u00f3 el estudio de los brasile\u00f1os con los amerindios, investigadores de una empresa de biotecnolog\u00eda de California llamada MitoKor revelaron el secuenciamiento del genoma mitocondrial de 560 personas de origen asi\u00e1tico, europeo y africano. El esfuerzo de esta compa\u00f1\u00eda produjo probablemente la mayor base de datos con secuencias de esa regi\u00f3n del ADN humano, compuesta por tan solo 16.500 pares de bases (unidades qu\u00edmicas).<\/p>\n<p>El gran desaf\u00edo de los cient\u00edficos consiste ahora en mapear todas las mutaciones del genoma mitocondrial y descubrir cu\u00e1les de esas alteraciones pueden ser factores de riesgo para la aparici\u00f3n de las enfermedades mencionadas. Para alcanzar ese objetivo, que abrir\u00eda el camino para el desarrollo de nuevas terapias contra dichos males, ser\u00e1n comparadas en detalle las secuencias gen\u00f3micas de individuos sanos y de portadores de Alzheimer, Parkinson y diabetes. Dicha tarea no es f\u00e1cil, ni aportar\u00eda resultados a corto plazo, pero esto no desanima a los investigadores. &#8220;La cuesti\u00f3n central es que no existen respuestas sencillas&#8221;, afirma Neil Howell, principal autor del estudio. &#8220;Vamos a tener que caracterizar el genoma mitocondrial de poblaciones a\u00fan mayores para encontrar las respuestas.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Oleada de cazadores proveniente de Asia coloniz\u00f3 Am\u00e9rica hace 21 mil a\u00f1os","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-75509","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75509"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75509\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75509"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}