{"id":75511,"date":"2002-07-01T00:00:00","date_gmt":"2002-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/07\/01\/territorio-ampliado-2\/"},"modified":"2015-02-05T12:56:01","modified_gmt":"2015-02-05T14:56:01","slug":"territorio-ampliado-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/territorio-ampliado-2\/","title":{"rendered":"Territorio ampliado"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97413\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97413\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/07\/art1856img11.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"115\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/07\/art1856img11.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/07\/art1856img11-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">VANDERLEI RODRIGUES \/ USP<\/span>Pareja: durante la reproducci\u00f3n, la hembra del Schistosoma (verde) se instala dentro del macho.<span class=\"media-credits\">VANDERLEI RODRIGUES \/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>Investigadores de la red ONSA (Organizaci\u00f3n para el Secuenciamiento y el An\u00e1lisis de Nucle\u00f3tidos) identificaron 200 nuevos genes asociados a los estadios de vida del gusano\u00a0<em>Schistosoma mansoni<\/em>, causante de la esquistosomiasis, una enfermedad t\u00edpica de los pa\u00edses pobres, que afecta a 200 millones de personas en el mundo y tan solamente en Brasil es padecida por alrededor de 10 millones de habitantes. Con las conclusiones que se desprenden del an\u00e1lisis del genoma del par\u00e1sito, estudiado tambi\u00e9n por grupos de investigaci\u00f3n de Minas Gerais, se abren nuevas perspectivas de combate contra la enfermedad, hoy en d\u00eda tratada con medicamentos que reducen la cantidad de par\u00e1sitos en la sangre, pero no evitan la reinfecci\u00f3n &#8211; y existen evidencias de que los par\u00e1sitos se vuelven resistentes a las drogas en uso.<\/p>\n<p>Los hallazgos sobre el\u00a0<em>Schistosoma<\/em> llegan en un momento particularmente f\u00e9rtil del Programa Genoma-FAPESP, inaugurado en 1997 con el mapeamiento de la bacteria\u00a0<em>Xylella fastidiosa<\/em>, una de las plagas de los naranjales. El mes pasado se concluy\u00f3 el genoma de otra bacteria: la\u00a0<em>Leifsonia xyli<\/em> subsp<em>xyli<\/em>, que ataca a la ca\u00f1a de az\u00facar (<em>Saccharum officinarum<\/em>) y reduce en hasta un 27% la biomasa aprovechable para la producci\u00f3n de az\u00facar y alcohol. La\u00a0<em>Leifsonia<\/em> es el primer proyecto enteramente nacional en el \u00e1mbito de un programa &#8216;cr\u00eda&#8217; del Genoma-FAPESP: el Genomas Agron\u00f3micos y Ambientales (AEG), creado en 2000 con base en el secuenciamiento de una variedad de\u00a0<em>Xylella<\/em> que ataca a las vides, juntamente con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Est\u00e1n llegando tambi\u00e9n resultados importantes del secuenciamiento del cloroplasto &#8211; una estructura celular &#8211; de la ca\u00f1a de az\u00facar, que exhibe una impresionante semejanza con el del ma\u00edz (<em>Zea mays<\/em>), y est\u00e1 pr\u00e1cticamente concluido el de un alga marina, la\u00a0<em>Gracilaria tenuistipitata<\/em>, productora de Agar-agar, un gel con importantes aplicaciones industriales. El cloroplasto posee su propio genoma, cuya manipulaci\u00f3n permitir\u00eda crear plantas transg\u00e9nicas m\u00e1s seguras.<\/p>\n<p>A medida en que las informaciones se acumulan, es posible conocer, a un ritmo cada vez m\u00e1s acelerado, la funci\u00f3n de cada gen de los organismos estudiados y los puntos m\u00e1s vulnerables de los causantes de enfermedades, ya sea en seres humanos o en plantas, a partir de los cuales se establecen v\u00edas de combate. \u00c9ste el principal objetivo del trabajo con el\u00a0<em>Schistosoma<\/em>, un verme de entre 6 y 10 mil\u00edmetros de longitud y 0,5 mil\u00edmetro de di\u00e1metro que llega a los seres humanos a trav\u00e9s de los caracoles\u00a0<em>Biomphalaria glabrata<\/em>. Los equipos de S\u00e3o Paulo y de Minas Gerais que trabajan para detener su avance refuerzan los proyectos internacionales de identificaci\u00f3n y an\u00e1lisis de los genomas de agentes de enfermedades t\u00edpicas de pa\u00edses subdesarrollados, como los protozoos\u00a0<em>Plasmodium falciparum<\/em>, causador de la malaria, el\u00a0<em>Trypanosoma cruzi<\/em>, responsable por la enfermedad de Chagas, y la\u00a0<em>Leishmania<\/em>, de la leishmaniosis.<\/p>\n<p>En poco m\u00e1s de un a\u00f1o, un grupo de la red ONSA, coordinado por Sergio Verjovski-Almeida, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP &#8211; en colaboraci\u00f3n con otros laboratorios de la propia USP, de la Universidad de Campinas (Unicamp), y de los institutos Butantan y Adolfo Lutz &#8211; produjo 130 mil secuencias de las regiones expresadas (actuantes) de los genes &#8211; las llamadas ESTs o etiquetas de secuencias expresadas, que son los fragmentos de ADN (\u00e1cido desoxirribonucleico) con las informaciones necesarias para la producci\u00f3n de prote\u00ednas. Esas secuencias de genes reflejan los diversos estadios de vida del\u00a0<em>Schistosoma<\/em> &#8211; adulto, huevo, miracidio,\u00a0<em>germball<\/em> (la fase en la que vive dentro del caracol), cercaria y esquistos\u00f3mulo. Pero representan apenas una parte del bagaje gen\u00e9tico: mientras el genoma de la mayor\u00eda de los par\u00e1sitos tiene entre 10 y 30 millones de pares de bases (unidades qu\u00edmicas de ADN), se estima que el de este gusano tiene 300 millones de pares &#8211; y un n\u00famero a\u00fan indeterminado de genes.<\/p>\n<p>Los investigadores paulistas identificaron secuencias completas de 200 nuevos genes, a los cuales se les atribuye alguna funci\u00f3n, pues presentan semejanzas con los de otros organismos, y otros 1.500 est\u00e1n casi completos. Hallaron tambi\u00e9n cerca de 20 mil fragmentos totalmente nuevos, sin semejanza con los de otros organismos. Entre los genes de inter\u00e9s se encuentran aqu\u00e9llos ligados a la producci\u00f3n de prote\u00ednas de la superficie del verme. El equipo de la USP obtuvo la secuencia completa de una de \u00e9stas, que parece estar relacionada con el escape del gusano ante las defensas del organismo humano &#8211; y puede, por lo tanto, ser un camino hacia la producci\u00f3n de una vacuna. Contra esta enfermedad, cuyo impacto social solamente se queda atr\u00e1s de la malaria, se utiliza un medicamento a base de un f\u00e1rmaco llamado praziquantel. Aplicado a gran escala en Senegal, ha generado cepas (variedades) de par\u00e1sitos resistentes, caracterizados en octubre de 2001 en los\u00a0<em>Annals of Tropical Medicine and Parasitology<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud recomienda que se busque una vacuna, aunque esto demore algunos a\u00f1os&#8221;, dice Verjovski, &#8220;porque el remedio funciona solamente despu\u00e9s de que la persona est\u00e1 infectada, pero no quiebra el ciclo de la enfermedad&#8221;. En d\u00edas soleados, el gusano abandona el caracol y gana el agua de lagos con aguas estancadas o de poca corriente. Entra por la piel en los seres humanos, gana el torrente sangu\u00edneo y se instala en el h\u00edgado. Una vez all\u00ed, se transforma en adulto y se reproduce. Los huevos ocasionan la destrucci\u00f3n del h\u00edgado, lo que impide la circulaci\u00f3n de la sangre y hace que el vientre se hinche &#8211; all\u00ed es cuando se caracteriza la &#8216;panza de agua&#8217; (barriga d\u00b4\u00e1gua en portugu\u00e9s), el nombre popular de la enfermedad. Los huevos llegan a los intestinos y, una vez eliminados por las heces, caen al agua en la cual circulan los caracoles &#8211; y as\u00ed el ciclo recomienza.<\/p>\n<p>En Minas Gerais, un grupo coordinado por Guilherme Oliveira, del Centro de Investigaci\u00f3n Ren\u00e9 Rachou, de la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz), concluy\u00f3 en 2001 el secuenciamiento de 16.000 ESTs. Ahora se encuentra en fase de estructuraci\u00f3n otro proyecto, llevado adelante por la Fiocruz y por universidades de Minas Gerais, con financiamiento de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n del Estado de Minas Gerais (Fapemig) y del Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq). Los investigadores pretenden llegar a otras 50 mil secuencias. Avanzan tambi\u00e9n los an\u00e1lisis comparativos de la carga gen\u00e9tica de los organismos. De esas comparaciones surgen los indicios de procesos evolutivos ocurridos en el transcurso de millones de a\u00f1os, que definen tanto las semejanzas como las diferencias entre los linajes de los seres vivos. Los grupos paulistas descubrieron que, curiosamente, el\u00a0<em>Schistosoma<\/em> es gen\u00e9ticamente m\u00e1s similar a la mosca de las frutas (<em>Drosophila melanogaster<\/em>) que a otro verme cuyo genoma ya ha sido secuenciado, el\u00a0<em>Caenorhabditis elegans<\/em>.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s informaciones sorprendentes est\u00e1n saliendo a la luz con las comparaciones establecidas con base en la\u00a0<em>Leifsonia xyli<\/em> subsp.<em>xyli<\/em>, que ocasiona p\u00e9rdidas anuales del orden de los 50 millones de reales en tan solo una de las variedades de ca\u00f1a susceptibles. &#8220;La<em>Leifsonia<\/em> es muy parecida a los\u00a0<em>Streptomyces y Mycobacterium<\/em>, dos g\u00e9neros que albergan especies patog\u00e9nicas de animales&#8221;, comenta Lu\u00eds Eduardo Aranha Camargo, investigador de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) y uno de los coordinadores del secuenciamiento, cofinanciado por la Cooperativa de Productores de Ca\u00f1a, Az\u00facar y Alcohol del Estado de S\u00e3o Paulo (Copersucar).<\/p>\n<p>La gran semejanza entre el genoma de la\u00a0<em>Leifsonia<\/em> &#8211; con 2.584.462 pares de bases y cerca de 2.600 genes, un tama\u00f1o similar al de la\u00a0<em>Xylella<\/em> &#8211; con la<em>Streptomyces<\/em>, puede tener un valor comercial inmediato: la\u00a0<em>Streptomyces<\/em> es considerada una biof\u00e1brica de antibi\u00f3ticos, muchos de los cuales tambi\u00e9n se encuentran en la\u00a0<em>Leifsonia<\/em>. De ah\u00ed el inter\u00e9s en patentar genes muy similares a los que producen dos antibi\u00f3ticos: la estreptomicina y la nisina. Se espera tambi\u00e9n llegar a nuevos paradigmas de interacci\u00f3n planta-pat\u00f3geno a partir del an\u00e1lisis del genoma de la\u00a0<em>Leifsonia<\/em>. &#8220;Quiz\u00e1s esa bacteria inicie el proceso de infestaci\u00f3n en la ca\u00f1a de az\u00facar utilizando un sistema secretor (mediante el cual la bacteria patog\u00e9nica exporta sus toxinas hacia fuera de la c\u00e9lula) similar al de la\u00a0<em>Mycobacterium<\/em>, que causa la tuberculosis y la lepra&#8221;, conjetura Camargo.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis comparativos revelan sutiles diferencias gen\u00e9ticas entre bacterias de la misma especie, pero con v\u00edctimas diferentes. \u00c9se es el caso de las dos variedades de\u00a0<em>Xylella fastidiosa<\/em> , la que ataca a los naranjos, sucuenciada en un trabajo pionero concluido en 2000, y la de las vides &#8211; o\u00a0<em>Xylella<\/em> PD, as\u00ed llamada por causar la enfermedad de Pierce, que ataca en la regi\u00f3n de los vinos finos de California, Estados Unidos, y ocasiona p\u00e9rdidas estimadas en 40 millones de d\u00f3lares anuales. Concluido a mediados del a\u00f1o pasado, el secuenciamiento de la\u00a0<em>Xylella<\/em> PD establece interesantes paralelos con la cepa de la bacteria que infecta a los naranjales del interior paulista, y generando la Clorosis Variegada de los C\u00edtricos (CVC), una plaga tambi\u00e9n llamada amarelinho &#8211; responsable por la erradicaci\u00f3n de 10 millones de naranjos en 2001 y por p\u00e9rdidas estimadas en 650 millones de reales por el Fondo Paulista de Defensa de la Citricultura (Fundecitrus), co-financiador del secuenciamiento.<\/p>\n<p>Los investigadores identificaron una secuencia de 70 mil pares de bases encontrados \u00fanicamente en la\u00a0<em>Xylella<\/em> de los c\u00edtricos. Parte de esa secuencia tambi\u00e9n se encuentra en la\u00a0<em>Xanthomonas citri<\/em>, causante del cancro o chancro c\u00edtrico, pero no fue detectada ni en la\u00a0<em>Xylella<\/em> de la uva, ni en la\u00a0<em>Xanthomonas campestris<\/em>, que ataca a los repollos. La cepa de\u00a0<em>Xylella<\/em> que ataca a la uva es, por cierto, menor que la causante de la plaga del amarelinho: con cerca de 2,5 millones de pares de bases, tiene 200 mil pares de bases menos. &#8220;Esa distinci\u00f3n puede ser el resultado de la historia evolutiva de la bacteria, producto de la interacci\u00f3n de la misma en la planta y de \u00e9sta con el medio ambiente&#8221;, deduce Marie-Anne Van Sluys, del Instituto de Biociencias de la USP y una de las coordinadoras del secuenciamiento de la\u00a0<em>Xylella<\/em> de la uva.<\/p>\n<p>En el \u00e1rea agr\u00edcola se est\u00e1n abriendo perspectivas de actuaci\u00f3n con los proyectos de secuenciamiento del cloroplasto. Esa estructura, localizada en el citoplasma de las c\u00e9lulas vegetales, contiene un minigenoma: tambi\u00e9n posee informaci\u00f3n gen\u00e9tica, como los cromosomas del n\u00facleo celular. Puede ser posible crear plantas transg\u00e9nicas alterando apenas el cloroplasto, y de una manera m\u00e1s segura para el medio ambiente, pues m\u00e1s del 95% de las especies vegetales no tienen cloroplastos en los granos de polen, en los cuales se encuentran las c\u00e9lulas sexuales masculinas. Las modificaciones efectuadas en ese minigenoma, no ser\u00edan por lo tanto transmitidas a otras plantas v\u00eda polen.<\/p>\n<p>Helaine Carrer, de la Esalq, coordina uno de los trabajos pioneros en el uso de ese m\u00e9todo en Brasil: el proyecto del genoma del cloroplasto de la ca\u00f1a de az\u00facar, con 141.182 pares de bases, en el \u00e1mbito del proyecto Genoma Ca\u00f1a. Helaine ya puede decir que el genoma del cloroplasto de la ca\u00f1a guarda mayor semejanza con el genoma del cloroplasto del ma\u00edz que con el de otras gram\u00edneas, como el arroz (<em>Oryza sativa<\/em>) y el trigo (<em>Triticum vulgare<\/em>). &#8220;El contenido g\u00e9nico observado en el cloroplasto de la ca\u00f1a es id\u00e9ntico al del ma\u00edz, incluso en el arreglo posicional de los genes&#8221;, dice Carrer. Regiones interg\u00e9nicas exclusivas del ma\u00edz mostraron estar presentes en ca\u00f1a con una semejanza mayor que el 98%. &#8220;Es la mayor semejanza entre cloroplastos descrita hasta el momento&#8221;, enfatiza.<\/p>\n<p>El secreto de esta incre\u00edble semejanza puede estar en el mecanismo de fotos\u00edntesis desarrollado a lo largo del proceso evolutivo de la planta. Tanto la ca\u00f1a como el ma\u00edz son plantas de fotos\u00edntesis C4 (esto quiere decir que el primer producto formado en el proceso de fotos\u00edntesis tiene cuatro carbonos), mientras que el arroz y el trigo son plantas C3. &#8220;Mientras que los genomas nucleares de la ca\u00f1a y del ma\u00edz exhiben muchas diferencias, como resultado de los procesos evolutivos de cada especie, los genomas cloroplastidiales se mostraron pr\u00e1cticamente id\u00e9nticos&#8221;, afirma Helaine. Y este descubrimiento tiene una aplicaci\u00f3n: cualquier diferencia en el cloroplasto puede servir de marcador en las investigaciones de mejora gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>Mariana Cabral de Oliveira, del Instituto de Biociencias de la USP, realiza un trabajo similar con la\u00a0<em>Gracilaria tenuistipitata<\/em>, un alga marina de origen asi\u00e1tico que produce Agar-agar, un gel utilizado en la industria alimenticia, farmac\u00e9utica y cosm\u00e9tica. La importancia econ\u00f3mica de este organismo fue uno de los motivos que lo convirtieron en objeto de estudio, am\u00e9n del hecho de que dicha especie es de f\u00e1cil cultivo en laboratorio y frecuentemente se la emplea para estudios en fisiolog\u00eda de organismos fotosintetizantes. &#8220;Es casi un organismo modelo&#8221;, dice Mariana. Iniciado en octubre de 2000, el secuenciamiento del cloroplasto del alga, con 183.883 pares de bases, revel\u00f3 un grupo de genes relacionados con la fotos\u00edntesis, cuya manipulaci\u00f3n ampliar\u00eda su productividad.<\/p>\n<p>Mariana se aboca tambi\u00e9n al secuenciamiento de ESTs de la\u00a0<em>Gracilaria<\/em>, en colaboraci\u00f3n con investigadores de la USP y de Suecia. Ya se han secuenciado 3.000 ESTs -una peque\u00f1a parte del genoma del organismo, que posee entre 24 y 32 cromosomas, de acuerdo con la especie. No se sabe a qu\u00e9 tama\u00f1o puede llegar el genoma nuclear de esa alga, pero ya se conocen especies de algas con genomas mayores que el humano, que tiene 3 mil millones de pares de bases. Y el estudio de los genes augura otras sorpresas.<\/p>\n<p><strong><em>La ca\u00f1a bien comprendida<br \/>\n<\/em><\/strong>El genoma de las variedades de ca\u00f1a de az\u00facar m\u00e1s cultivadas en Brasil nunca fue analizado con tantos abordajes como lo fue en los 37 art\u00edculos cient\u00edficos que integran la m\u00e1s reciente edici\u00f3n de la revista brasile\u00f1a\u00a0<em>Genetics and Molecular Biology<\/em>, de la Sociedad Brasile\u00f1a de Gen\u00e9tica, dedicada a los resultados del proyecto Genoma Ca\u00f1a o Sucest, financiado por la FAPESP y la Copersucar.<\/p>\n<p>Los art\u00edculos &#8211; producidos por alrededor de 200 investigadores de 39 equipos de la red ONSA &#8211; discuten variados aspectos del proyecto y de los m\u00e1s de 43 mil<em>clusters<\/em>, las regiones del genoma de la ca\u00f1a que pueden tener uno o m\u00e1s genes, identificados por el Sucest. &#8220;Esos trabajos contienen informaciones importantes no solamente para la comprensi\u00f3n de la biolog\u00eda de la ca\u00f1a, sino tambi\u00e9n para la de otras gram\u00edneas cultivadas de alto valor comercial, como el ma\u00edz, el arroz y el sorgo&#8221;, dice Paulo Arruda, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), coordinador del proyecto.<\/p>\n<p>Algunos trabajos abren perspectivas rumbo a una posible manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, con el objetivo de mejorar el rendimiento del cultivo de la ca\u00f1a, aumentar su resistencia a las enfermedades o reducir los costos de producci\u00f3n. El equipo de Adriana Hemerly, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) identific\u00f3 un grupo de genes que parece estar asociado con la relaci\u00f3n simbi\u00f3tica (ben\u00e9fica) entre dos bacterias fijadoras de nitr\u00f3geno:\u00a0<em>Gluconacetobacter diazotrophicus y Herbaspirillum rubrisubalbicans<\/em>, y la ca\u00f1a. Cuando se instalan en el interior de la planta, \u00e9stas fijan el nitr\u00f3geno, lo que naturalmente reduce la necesidad de uso de abono nitrogenado. &#8220;Queremos mejorar esa relaci\u00f3n de simbiosis&#8221;, dice Adriana.<\/p>\n<p>Y los primeros resultados son animadores. Tras inocular las dos especies de bacterias en la ca\u00f1a, Adriana y sus colegas (de Embrapa Agrobiolog\u00eda, de R\u00edo, y tambi\u00e9n de la Unicamp) midieron la expresi\u00f3n (el nivel de uso) de los genes de la planta en varias situaciones. Observaron que 274 genes de la base de datos del Sucest se expresaban solamente en plantas con la\u00a0<em>G. diazotrophicus<\/em>, 198 eran usados solamente cuando la ca\u00f1a albergaba a la\u00a0<em>H. rubrisubalbicans<\/em>\u00a0y 62 se mostraban activos \u00fanicamente cuando ese cultivo presentaba simult\u00e1neamente ambas bacterias. &#8220;Antes del Sucest conoc\u00edamos cuatro o cinco genes relacionados con la simbiosis.&#8221;<\/p>\n<p>En otra l\u00ednea de trabajo, un equipo coordinado por Marcelo Menossi, de la Unicamp, identific\u00f3 43 genes que pueden estar relacionados con la tolerancia de la planta al aluminio, cuyo exceso reduce la productividad. &#8220;Esos genes quiz\u00e1s posibiliten el control de la resistencia al aluminio en la planta&#8221;, dice Menossi.<\/p>\n<p>Otro art\u00edculo de\u00a0<em>Genetics<\/em>\u00a0de relevancia para la biotecnolog\u00eda aborda la identificaci\u00f3n de SNPs, un tipo de mutaci\u00f3n en el genoma de la ca\u00f1a, una planta altamente compleja, en cuyo ADN pueden existir hasta 10 copias de un mismo gen. SNPs es la sigla en ingl\u00e9s de\u00a0<em>single nucleotide polymorphism<\/em>, o polimorfismo de un solo nucle\u00f3tido, la unidad qu\u00edmica que forma la secuencia gen\u00e9tica. El t\u00e9rmino, por lo tanto, designa mutaciones en tramos de genes que son causadas por el intercambio de tan solo un nucle\u00f3tido. La mayor\u00eda de esas mutaciones tiende a ser inofensiva, pero algunas pueden afectar la apariencia o alterar el comportamiento de la planta. Si fueran conocidos y mapeados detalladamente, los SNPs pueden usarse como marcadores moleculares.<\/p>\n<p>En un trabajo con resultados a\u00fan preliminares, investigadores de la Unicamp brindaron una peque\u00f1a prueba de que los datos del Sucest son \u00fatiles para el montaje de un eventual mapa de SNPs de la ca\u00f1a: analizaron dos genes que codifican a la enzima alcohol deshidrogenasa, ya conocidos en otras especies, en los cuales identificaron 40 SNPs. &#8220;Es muy dif\u00edcil diferenciar los alelos (copias) de un gen de la ca\u00f1a&#8221;, dice Laurent Grivet, investigador del Cirad, instituto franc\u00e9s especializado en agricultura tropical, que trabaja actualmente en la Unicamp. &#8220;Creo que en la ca\u00f1a no va ser posible relacionar a los SNPs con su fenotipo (la apariencia de la planta), pero debemos utilizar esos polimorfirmos como marcadores moleculares.&#8221;<\/p>\n<p><strong>LOS PROYECTOS<\/strong><br \/>\n<em>Genoma Xylella fastidiosa PD<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nSubprograma Genomas Agron\u00f3micos y Ambientales<br \/>\n<strong>Coordinadoras<\/strong><br \/>\nMarie-Anne Van Sluys y Mariana Cabral de Oliveira &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nUS$ 925.181,84<br \/>\n<em>Genoma Leifsonia xyli<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nSubprograma Genomas Agron\u00f3micos y Ambientales<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nLu\u00eds Eduardo Aranha Camargo y Cl\u00e1udia Barros Monteiro Vitorello &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nUS$ 1.150.841,14<br \/>\n<em>Genoma Schistosoma mansoni<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nPrograma Genoma &#8211; FAPESP<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nS\u00e9rgio Verjovski-Almeida &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nUS$ 1.244.697,50<br \/>\n<em>Genoma Gracilaria tenuistipitata<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nMariana Cabral de Oliveira &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 68.000,00 y US$ 34.000,00<br \/>\n<em>Genoma Cloroplasto de la Ca\u00f1a de az\u00facar<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nSUCEST &#8211; Proyecto de Secuenciamiento de EST de Ca\u00f1a de az\u00facar<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nHelaine Carrer &#8211; USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 49.954,45 y US$ 207.341,15<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Genomas ya concluidos sugieren nuevas formas de combate contra la esquistosomiasis","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-75511","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75511","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75511"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75511\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75511"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}