{"id":75518,"date":"2002-07-01T00:00:00","date_gmt":"2002-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/07\/01\/escultores-de-paisajes\/"},"modified":"2015-04-24T13:42:25","modified_gmt":"2015-04-24T16:42:25","slug":"escultores-de-paisajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/escultores-de-paisajes\/","title":{"rendered":"Escultores de paisajes"},"content":{"rendered":"<p>A comienzos del mes de mayo, se registraron tres temblores de tierra en Caruaru, estado de Pernambuco. Fueron movimientos tel\u00faricos de peque\u00f1as proporciones &#8211; el m\u00e1s intenso alcanz\u00f3 una magnitud de 3,1, en una escala que va hasta el 9 &#8211; y no asustaron tanto como los verificados al final de los a\u00f1os 80 en Jo\u00e3o C\u00e2mara, R\u00edo Grande do Norte. Durante cuatro a\u00f1os, entre 1986 y 1989, los 30 mil habitantes de esa ciudad sintieron que el suelo se balanceaba, como consecuencia de una sucesi\u00f3n de alrededor de 40 mil terremotos. En esa secuencia, la m\u00e1s espectacular ya registrada en Brasil, dos temblores alcanzaron el grado 5, liberando una energ\u00eda equivalente a la de la bomba at\u00f3mica de Hiroshima, y da\u00f1aron alrededor de 4 mil casas.<\/p>\n<p>Esa serie de temblores sepult\u00f3 el mito de que Brasil est\u00e1 libre de sufrir terremotos &#8211; se registran en el pa\u00eds en promedio entre 80 y 90 temblores por a\u00f1o, casi todos de un grado inferior a 4 &#8211; y origin\u00f3 estudios que comprueban que los temblores &#8211; o como dicen los ge\u00f3logos, los sismos &#8211; m\u00e1s recientes, sucedidos en los \u00faltimos 10 mil a\u00f1os, interfieren en la definici\u00f3n de las formas del relieve de una manera tan intensa como los fen\u00f3menos clim\u00e1ticos, principalmente la lluvia y el viento, que causan erosi\u00f3n. Esos sismos pueden haber sido tan decisivos para esculpir las sierras, mesetas y llanuras del pa\u00eds como las intensas variaciones clim\u00e1ticas de la \u00e9poca de las glaciaciones, en el per\u00edodo geol\u00f3gico conocido como Cuaternario, iniciado hace 1,8 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>El trabajo m\u00e1s reciente sobre las consecuencias de los terremotos acaecidos en Brasil en los \u00faltimos tiempos fue publicado en marzo en la revista\u00a0<em>Geomorphology<\/em>. En ese art\u00edculo, tres investigadores paulistas &#8211; Claudio Riccomini, del Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), y May Modenesi-Gauttieri y Silvio Hiruma, ambos del Instituto Geol\u00f3gico de S\u00e3o Paulo &#8211; demuestran que los sismos sucedidos hace entre 10 mil y 3 mil a\u00f1os contribuyeron para moldear las formas actuales de la regi\u00f3n m\u00e1s elevada del estado de S\u00e3o Paulo: la Sierra da Mantiqueira, una cadena monta\u00f1osa de 320 kil\u00f3metros de longitud que se extiende por el sur de Minas Gerais y de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>En esa misma \u00e9poca, los terremotos, causados por el movimiento de los bloques rocosos que forman la corteza terrestre &#8211; una delgada capa de entre 5 y 40 kil\u00f3metros de espesor, que constituye la superficie del planeta -, originaron tambi\u00e9n un conjunto de 136 lagos en el r\u00edo Doce medio, en la regi\u00f3n del Parque Estadual del R\u00edo Doce, en Minas Gerais. Y a lo largo del litoral, en una franja situada entre R\u00edo de Janeiro y la desembocadura del r\u00edo Amazonas, elevaron o rebajaron hasta en 3 metros los riscos o acantilados &#8211; paredones de piedra que se yerguen frente al mar.<\/p>\n<p>Las investigaciones sobre las causas y las consecuencias de los terremotos provocaron tambi\u00e9n un cimbronazo conceptual: llevaron a los especialistas a revisar la concepci\u00f3n sobre la real actividad de las \u00e1reas consideradas geol\u00f3gicamente estables, como la parte oriental de Am\u00e9rica del Sur, en donde est\u00e1 Brasil. Se cre\u00eda que esas porciones de las placas tect\u00f3nicas &#8211; los bloques rocosos que forman la corteza terrestre &#8211; estaban exentos de terremotos, por estar sometidas a poca compresi\u00f3n. Pero no lo est\u00e1n. El ge\u00f3logo Francisco Hil\u00e1rio Bezerra, de la Universidad Federal del R\u00edo Grande do Norte (UFRN), recogi\u00f3 evidencias de que los temblores de magnitud 7 alcanzaron el nordeste, justamente en los m\u00e1rgenes pasivos de los continentes, de 10 mil a\u00f1os para ac\u00e1, en la \u00faltima etapa del Cuaternario, llamada Holoceno.<\/p>\n<p>Bezerra y un ge\u00f3logo ingl\u00e9s, Claudio Vita-Finzi, del University College, de Londres, consolidaron la idea de que pueden producirse sismos en esas \u00e1reas del litoral brasile\u00f1o, en un art\u00edculo publicado en julio de 2000 en otra revista conceptuada del \u00e1rea:\u00a0<em>Geology<\/em>. La dataci\u00f3n de sedimentos en el litoral del nordeste brasile\u00f1o indic\u00f3 que hubo all\u00ed un intenso movimiento de la corteza terrestre en una fase m\u00e1s remota, hace 5 millones de a\u00f1os, al final del per\u00edodo Terciario, y en otra m\u00e1s reciente, entre 6.700 y 2.900 a\u00f1os atr\u00e1s, ya en el Holoceno.<\/p>\n<p><strong>Riesgos<br \/>\n<\/strong>Una vez desactivado el mito de que los m\u00e1rgenes pasivos no son precisamente calmos, se hace m\u00e1s ostensible el riesgo de se produzcan temblores intensos, pese a que Brasil est\u00e1 lejos de estar en una situaci\u00f3n comparable a la de Jap\u00f3n o a la de la costa oeste de Estados Unidos, \u00e1reas de riesgo mucho mayor, por encontrarse sobre m\u00e1rgenes activos (\u00e1reas de colisi\u00f3n) de las placas tect\u00f3nicas. &#8220;El peligro de que se produzcan temblores m\u00e1s intensos en Brasil es estad\u00edsticamente bajo&#8221;, tranquiliza el sism\u00f3logo Jesus Berrocal, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP, uno de los centros de seguimiento de sismos existentes en Brasil. Los dos movimientos m\u00e1s intensos registrados hasta ahora en Brasil sucedieron en 1955, uno en Mato Grosso, con una magnitud 6,2, y otro en el litoral de Esp\u00edrito Santo, a 300 kil\u00f3metros de Vit\u00f3ria, de grado 6,1 &#8211; ambos habr\u00edan sido catastr\u00f3ficos si hubieran alcanzado regiones habitadas.<\/p>\n<p>Pero ni siquiera los investigadores imaginaban que la tierra pudiera temblar tanto por aqu\u00ed. &#8220;El riesgo de sismos es mayor de lo que cre\u00edamos&#8221;, reconoce Bezerra, que hace m\u00e1s de cinco a\u00f1os estudia el fen\u00f3meno en el litoral nordeste, la regi\u00f3n m\u00e1s pasible de sismos: se estima que en dicha regi\u00f3n puede producirse un terremoto de grado 4 entre los pr\u00f3ximos tres y diez a\u00f1os, mientras que en el sudeste la probabilidad se diluye en un plazo mayor, entre diez y 15 a\u00f1os. &#8220;No existen motivos para alarmar a la poblaci\u00f3n, pero las grandes obras de ingenier\u00eda deben tener en consideraci\u00f3n este hecho&#8221;, advierte el investigador. Dependiendo de la actividad s\u00edsmica de una regi\u00f3n, puede ser necesario planear carreteras o hidroel\u00e9ctricas con estructuras reforzadas o incluso evitar la ocupaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Allaoua Saadi, del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), verific\u00f3 en Brasil que no son pocas las regiones cr\u00edticas en las cuales generalmente nacen los terremotos, las llamadas fallas o fisuras geol\u00f3gicas &#8211; los temblores son causados por el movimiento de bloques rocosos (tectonismo) justamente en esas regiones de fallas. En 2000, en el marco del primer relevamiento nacional de esas fallas, parte de un mapeamiento de las estructuras tect\u00f3nicas activas del planeta, Saadi identific\u00f3 48 fisuras, algunas de \u00e9stas de centenas de kil\u00f3metros de extensi\u00f3n y concentradas a lo largo del r\u00edo Amazonas, y tambi\u00e9n en el nordeste y en el sudeste.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 esas fallas, que se encuentran en una regi\u00f3n de margen pasivo, han estado tan activas? Riccomini atribuye esa reactivaci\u00f3n de fallas geol\u00f3gicas muy antiguas, formadas hace m\u00e1s de 540 millones de a\u00f1os, en una \u00e9poca reciente, de 10 mil a\u00f1os en adelante, al movimiento de la placa tect\u00f3nica sobre la cual se encuentra Brasil. El fen\u00f3meno se debe, seg\u00fan el investigador, al empuj\u00f3n de la placa sudamericana &#8211; que contiene al continente &#8211; hacia el oeste, impulsado por la apertura del espacio del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, que comenz\u00f3 hace 130 millones de a\u00f1os, con la separaci\u00f3n del continente de \u00c1frica, y que a\u00fan continua.<\/p>\n<p>Durante estos 10 mil a\u00f1os, el borde este del continente sudamericano, que se extiende kil\u00f3metros oc\u00e9ano adentro, tambi\u00e9n se volvi\u00f3 m\u00e1s pesado a causa de la acumulaci\u00f3n de sedimentos llevados hacia el mar por r\u00edos y vientos. En el punto en el que el borde del continente se encuentra con el fondo del oc\u00e9ano, sigue produci\u00e9ndose un continuo enfriamiento del fondo del Atl\u00e1ntico, lo que aumenta la densidad de la regi\u00f3n. Juntos, esos dos factores provocaron una especie de efecto sube y baja, que hace que tramos del margen continental bajo el oc\u00e9ano se hundan y que bloques de la corteza en la parte inmersa del continente suban.<\/p>\n<p>Sumados, estos factores hicieron que la meseta de Campos do Jord\u00e3o, ubicada entre las ciudades de S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro, temblara fuertemente tres veces durante el Holoceno. Seg\u00fan Riccomini, el primero de los movimientos de la corteza en la regi\u00f3n se produjo hace 10 mil a\u00f1os. Los bloques de roca que forman el fondo de la Tierra tambi\u00e9n se movieron en alg\u00fan momento, hace entre 8 mil y 5 mil a\u00f1os, en cuanto que la tercera sacudida debe haberse producido hace tan solo 3 mil a\u00f1os. Estos temblores causaron desplazamientos en el suelo de hasta un metro.<\/p>\n<p><strong>Acci\u00f3n combinada<br \/>\n<\/strong>El trabajo de los investigadores paulistas consolida la idea de que ese movimiento de placas fue tan esencial para definir el relieve de la regi\u00f3n como las grandes variaciones clim\u00e1ticas del Cuaternario, en los \u00faltimos 1,8 millones de a\u00f1os. Pese a que la conclusi\u00f3n parece obvia, no siempre ha sido as\u00ed. &#8220;Hubo un per\u00edodo en el cual se puso mucho \u00e9nfasis en los cambios clim\u00e1ticos del Cuaternario para explicar el modelado del paisaje&#8221;, dice la ge\u00f3grafa May Modenesi-Gauttieri, del Instituto Geol\u00f3gico, que estudia la regi\u00f3n de Campos do Jord\u00e3o desde los a\u00f1os 80. &#8220;Los geomorf\u00f3logos no ignoraban la tect\u00f3nica, pero, en esa fase, se olvidaron de ella.&#8221;<\/p>\n<p>Ge\u00f3logos y geomorf\u00f3logos, cuando resolvieron trabajar juntos, concluyeron que las formas del relieve actuales resultan de la acci\u00f3n conjunta del clima y el movimiento de la corteza en los \u00faltimos milenios. En la meseta de Campos do Jord\u00e3o, el tectonismo y el clima ayudaron a esculpir, por ejemplo, las escarpas, inclinaciones situadas en la falda de los cerros, alineadas a lo largo de las fallasgeol\u00f3gicas, y los r\u00edos en forma de gancho, cuyos cursos sufrieron un desv\u00edo abrupto, por causa de una interrupci\u00f3n en el relieve, y adquirieron una trayectoria que se asemeja a la letra &#8220;u&#8221;.<\/p>\n<p>May observ\u00f3 hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os los primeros indicios de la existencia de movimiento reciente de bloques en la regi\u00f3n. El relieve exhib\u00eda marcas propias, como las estructuras semicirculares que se forman en las laderas de los cerros y que se parecen a los anfiteatros romanos &#8211; llamados por eso anfiteatros colgantes. Cubiertas por bosques de araucarias (<em>Araucaria angustifolia<\/em>) y de pino bravo (<em>Podocarpus lambertii<\/em>), esas \u00e1reas se diferencian de la vegetaci\u00f3n de los campos, que predomina en las porciones planas del terreno y en la cima de las elevaciones. May encontr\u00f3 tambi\u00e9n cerros con cuestas en forma de tri\u00e1ngulo, conocidas como facetas triangulares. Esas se\u00f1ales, no obstante, eran insuficientes para probar la sospecha de que el tectonismo reciente hab\u00eda ayudado a modelar las formas del relieve, que podr\u00edan ser producto tanto de la acci\u00f3n de agentes clim\u00e1ticos como del movimiento de la corteza. Un indicio m\u00e1s fuerte, la presencia de r\u00edos en forma de gancho, como el Ribeir\u00e3o Galv\u00e3o, fue un elemento m\u00e1s para sostener esa hip\u00f3tesis; empero faltaba la prueba cabal.<\/p>\n<p>La comprobaci\u00f3n solamente lleg\u00f3 a mediados de la d\u00e9cada del 90, cuando May y el ge\u00f3logo Silvio Hiruma ya se sintieron con datos morfol\u00f3gicos abundantes, pero debiendo a\u00fan profundizar los estudios en neotect\u00f3nica. Fue entonces cuando contactaron a Riccomini, que hab\u00eda constatado neotectonismo en la cuenca sedimentaria del Valle do Para\u00edba do Sul al final de los a\u00f1os 80. Al analizar un \u00e1rea de 220 kil\u00f3metros cuadrados, en S\u00e3o Jos\u00e9 dos Alpes, al este de Campos do Jord\u00e3o, los descubrimientos se sucedieron r\u00e1pidamente. Mediante la medici\u00f3n de las fallas geol\u00f3gicas, la determinaci\u00f3n de las direcciones de las fuerzas que act\u00faan sobre \u00e9stas &#8211; los llamados reg\u00edmenes de esfuerzos &#8211; y la dataci\u00f3n de sedimentos, los investigadores verificaron que este fen\u00f3meno, finalmente confirmado, no debe restringirse a la meseta: seg\u00fan Riccomini, el tectonismo reciente afect\u00f3 a un \u00e1rea mucho mayor, que incluye el Valle del r\u00edo Doce medio, que comprende parte de Minas Gerais, R\u00edo de Janeiro y una franjaquese extiende hasta el sur de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Mud\u00f3 tambi\u00e9n la explicaci\u00f3n del surgimiento de los lagos del Parque Estadual del R\u00edo Doce, situados 20 metros por encima del nivel del r\u00edo y sin conexi\u00f3n con el sistema fluvial, vistos hasta hace poco como resultado de la influencia de las alternancias clim\u00e1ticas del Cuaternario, que comenz\u00f3 hace 1,8 millones de a\u00f1os. El ge\u00f3logo Cl\u00e1udio Mello, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), realiz\u00f3 el relevamiento de los movimientos s\u00edsmicos y las fallas de la regi\u00f3n, junt\u00f3 estos con los datos geomorfol\u00f3gicos y concluy\u00f3: los movimientos de la ladera ocurridos hace cerca de 9.500 a\u00f1os fueron el principal factor que influy\u00f3 en el encajonado de los lagos de Minas Gerais.<\/p>\n<p>&#8220;El movimiento reciente de fallas de la regi\u00f3n origin\u00f3 los lagos&#8221;, afirma Mello. En esa \u00e9poca se produjeron en el litoral nordestino una o dos secuencias de temblores intensos que irguieron o hundieron hasta 3 metros los paredones de roca que forman frente al mar. Bezerra, que caracteriz\u00f3 este fen\u00f3meno, no ve raz\u00f3n para creer que otras \u00e1reas de la costa e incluso del interior hayan sido &#8216;perdonadas&#8217; por las sacudidas de la Tierra.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>Neotect\u00f3nica en la Meseta de Campos do Jord\u00e3o<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nClaudio Riccomini &#8211; Instituto de Geociencias\/USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 26.298,74<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudios recientes muestran la importancia de los terremotos ocurridos en los \u00faltimos10 mil a\u00f1os en la formaci\u00f3n del relieve brasile\u00f1o","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-75518","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75518","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75518"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75518\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75518"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75518"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75518"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75518"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}