{"id":75548,"date":"2002-08-01T00:00:00","date_gmt":"2002-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/08\/01\/un-reloj-sideral\/"},"modified":"2015-04-23T18:56:54","modified_gmt":"2015-04-23T21:56:54","slug":"un-reloj-sideral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-reloj-sideral\/","title":{"rendered":"Un reloj sideral"},"content":{"rendered":"<p>El astrof\u00edsico Kepler de Souza Oliveira Filho, de la Universidad Federal del R\u00edo Grande do Sul (UFRGS), fue a buscar una cosa y acab\u00f3 encontrando otra. Primero descubri\u00f3 una manera de localizar planetas del tipo terrestre, rocosos y apropiados para el desarrollo de organismos vivos, a\u00fan no hallados mediante las t\u00e9cnicas actuales: a trav\u00e9s de los impulsos (variaciones de brillo) de las enanas blancas pulsantes, el estadio final de estrellas como el Sol, poco antes de su desaparici\u00f3n. &#8220;Si la pulsaci\u00f3n de la estrella var\u00eda, eso significa que probablemente hay un planeta cerca&#8221;, dice Oliveira. &#8220;Hoy en d\u00eda solamente se consiguen identificar planetas grandes a punto tal que perturban la \u00f3rbita de las estrellas.&#8221;<\/p>\n<p>Oliveira concluy\u00f3 recientemente las ecuaciones que representan la tasa de evoluci\u00f3n de dos enanas blancas pulsantes: la G117-B15A, situada a 150 a\u00f1os luz de la Tierra, en la constelaci\u00f3n del Le\u00f3n Menor (<em>Leo Minor<\/em>), y la R548, a 120 a\u00f1os luz, en la constelaci\u00f3n Ballena (<em>Cetus<\/em>). Los puntos que representan la variaci\u00f3n de luz emitida por esas estrellas forman par\u00e1bolas -cualquier otro tipo de curva representar\u00eda la presencia de planetas terrestres en las proximidades.<\/p>\n<p><strong>Un reto a la suerte<br \/>\n<\/strong>Durante 25 a\u00f1os, el investigador de la UFRGS sigui\u00f3 la variaci\u00f3n de brillo de las dos estrellas y realiz\u00f3 82 millones de registros de luminosidad, pero no encontr\u00f3 ning\u00fan planeta. &#8220;Ser\u00eda una suerte inmensa&#8221;, dice Souza. Solamente en la V\u00eda L\u00e1ctea, sobre un total de 100 millones de estrellas, 100 mil son enanas blancas, como el Sol. Trabajando en un l\u00edmite de 300 a\u00f1os luz, todav\u00eda dentro de la V\u00eda L\u00e1ctea y relativamente cerca de la Tierra, el investigador ga\u00facho posee datos sobre otras 18 estrellas enanas blancas pulsantes, y pretende examinar alrededor de 100 durante los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como esas estrellas se encuentran al borde de la muerte, los planetas eventualmente cercanos tambi\u00e9n ya estar\u00edan muertos, pero ser\u00eda un avance notable si esa propuesta indicase que, digamos, la mitad de las estrellas enanas blancas a\u00fan vivas, como el Sol, albergan planetas terrestres. Su trabajo, hecho hasta ahora por medio de un telescopio de 11 metros de di\u00e1metro ubicado en Texas, Estados Unidos, adquirir\u00e1 ritmo con el Soar -un proyecto con participaci\u00f3n brasile\u00f1a desarrollado en Chile, que permitir\u00e1 conocer mejor las estrellas del Hemisferio Sur.<\/p>\n<p>Oliveira no se sinti\u00f3 frustrado \u00fanicamente porque descubri\u00f3 objetos sumamente precisos: las enanas blancas pulsantes constituyen &#8220;el reloj \u00f3ptico m\u00e1s perfecto del universo, mucho m\u00e1s preciso que los relojes at\u00f3micos&#8221;, de acuerdo con su propia definici\u00f3n. La G117-B15A, con pulsaciones cada 215 segundos, con siete cifras decimales despu\u00e9s de la coma, como Oliveira verific\u00f3, puede demorar 100 millones de a\u00f1os -el tiempo en el que su temperatura cae a la mitad- para atrasar un segundo ese ritmo de pulsaci\u00f3n. Es una precisi\u00f3n diez veces mayor que el est\u00e1ndar internacional de los relojes at\u00f3micos a base de cesio, en los cuales se considera aceptable el atraso de un segundo cada 10 millones de a\u00f1os. &#8220;Podemos valernos de las estrellas para calibrar los relojes at\u00f3micos&#8221;, sugiere el investigador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"F\u00edsico de R\u00edo Grande do Sul muestra c\u00f3mo aprovechar las variaciones de brillo de las estrellas enanas blancas pulsantes","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75548","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75548"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75548\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75548"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}