{"id":75554,"date":"2002-08-01T00:00:00","date_gmt":"2002-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/08\/01\/una-radiografia-de-la-agricultura-paulista\/"},"modified":"2013-04-17T18:57:16","modified_gmt":"2013-04-17T21:57:16","slug":"una-radiografia-de-la-agricultura-paulista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-radiografia-de-la-agricultura-paulista\/","title":{"rendered":"Una radiograf\u00eda de la agricultura paulista"},"content":{"rendered":"<p>Las mejoras en la productividad han alterado el perfil de la agricultura paulista. Durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os, el \u00e1rea de producci\u00f3n se ha visto reducida, as\u00ed como tambi\u00e9n lo ha sido el n\u00famero de personas ocupadas en las \u00e1reas rurales. Se planta menos, pero se cosecha m\u00e1s. Esto es producto de una mayor inversi\u00f3n en insumos de la producci\u00f3n y en el desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas. La media de gastos en investigaci\u00f3n, por ejemplo, trep\u00f3 del 0,79% del Producto Bruto Interno (PBI) en 1960 al 1,5% en 1998, equipar\u00e1ndose a la media de inversi\u00f3n de los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n<p>El incremento de la investigaci\u00f3n durante ese per\u00edodo cont\u00f3 con la contribuci\u00f3n de la FAPESP. Desde su creaci\u00f3n, en 1962, hasta 1998, la Fundaci\u00f3n invirti\u00f3 240,8 millones de reales en el financiamiento de becas de estudios, investigaciones, convenios y eventos cient\u00edficos vinculados a la agricultura y la ganader\u00eda, a raz\u00f3n de 6,5 millones de reales como promedio anual. El resultado de ello es que, actualmente, casi 21 mil cient\u00edficos paulistas desarrollan investigaciones en el sector.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1l fue el impacto efectivo de la inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n sobre la producci\u00f3n agr\u00edcola? Para responder a esa cuesti\u00f3n, la FAPESP le encarg\u00f3 un estudio a un grupo de especialistas, encabezados por el profesor Paulo Fernando Cidade de Ara\u00fajo, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), para evaluar su contribuci\u00f3n para el desarrollo de la agricultura en el estado. Tambi\u00e9n participaron del proyecto G. E. Schuh, Alexandre Lah\u00f3z Mendon\u00e7a de Barros, Ricardo Shirota y Alexandre Chibebe Nicolella. El estudio, concluido el a\u00f1o pasado, se encuentra en su fase final de revisi\u00f3n y ser\u00e1 publicado en breve.<\/p>\n<p>Este trabajo, intitulado\u00a0<em>El Crecimiento de la Agricultura Paulista y las Instituciones P\u00fablicas bajo una Perspectiva de Largo Plazo<\/em>, reuni\u00f3 los proyectos e instituciones financiadas por la Fundaci\u00f3n durante el per\u00edodo, y estim\u00f3 las diferentes relaciones entre gastos en investigaci\u00f3n, Producto Bruto Interno (PBI) Agropecuario y valor bruto de la producci\u00f3n. Pero no fue posible evaluar el impacto de la investigaci\u00f3n en el desarrollo agr\u00edcola. &#8220;Es dif\u00edcil medir el impacto directo de la investigaci\u00f3n en la producci\u00f3n f\u00edsica&#8221;, explica Francisco Romeu Landi, director presidente de la FAPESP.<\/p>\n<p>Los responsables por el estudio apuntan algunas dificultades. &#8220;Conociendo tan solo algunas informaciones b\u00e1sicas, \u00bfhasta qu\u00e9 punto un proyecto encuadrado en determinada \u00e1rea de conocimiento, vinculada al \u00e1rea de agricultura y veterinaria, por ejemplo, tendr\u00eda o no efectos directos o indirectos sobre la agricultura?&#8221;, indagan. El segundo problema -argumentan-, reside en el gigantesco volumen de datos relativos a un largo per\u00edodo de tiempo, durante el cual determinados criterios de encuadre se modificaron, como por ejemplo, en el caso de las sub\u00e1reas de conocimiento.<\/p>\n<p>Por tales razones -justifican-, el an\u00e1lisis del tema principal -el impacto de la investigaci\u00f3n en la producci\u00f3n- tiene car\u00e1cter &#8220;esencialmente exploratorio&#8221; y exigir\u00eda la &#8220;realizaci\u00f3n de un esfuerzo adicional en la investigaci\u00f3n futura&#8221;. No obstante, los resultados dan un cuadro detallado de las inversiones de la Fundaci\u00f3n en el sector y trazan un mapa minucioso de la evoluci\u00f3n de los principales productos de la agricultura paulista.<\/p>\n<p><strong>Ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>El estudio analiz\u00f3 la actuaci\u00f3n de los seis institutos de investigaci\u00f3n del estado: el Institutos Agron\u00f3mico de Campinas (IAC), el Biol\u00f3gico, el de Econom\u00eda Agr\u00edcola (IEA), el de Tecnolog\u00eda de Alimentos, el de Pesca y el de Zootecnia. Tambi\u00e9n se evalu\u00f3 la participaci\u00f3n de la USP, de las universidades Estadual Paulista (Unesp) y Estadual de Campinas (Unicamp) y de sus facultades de la Esalq, instaladas en los campi de Piracicaba, Botucat\u00fa (FCA), Jaboticabal (FCAV), Ilha Solteira (FEIS), S\u00e3o Carlos (CCA), Campinas (FEA y Feagri) y S\u00e3o Paulo (FMVZ). Las acciones de los centros Estadual de Educaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica Paula Souza y de Energ\u00eda Nuclear en la Agricultura (de la USP), as\u00ed como tambi\u00e9n de la Coordinaci\u00f3n de Asistencia T\u00e9cnica Integral (Cati), de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos y de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa), ligadas al gobierno federal, igualmente integran el estudio.<\/p>\n<p>La radiograf\u00eda de las universidades e institutos de investigaci\u00f3n revel\u00f3 que act\u00faan en ellos m\u00e1s de mil profesores, y que en las carreras de agronom\u00eda se reciben alrededor de 2.200 nuevos profesionales anualmente. En 2001, el n\u00famero de egresados en esas escuelas superaba los 20,7 mil, la mayor\u00eda de ellos (9,5 mil) egresados de la Esalq. Las tres universidades estaduales, seg\u00fan se constat\u00f3, otorgaron 7,5 mil t\u00edtulos de m\u00e1ster y\/o doctor, est\u00e1n formando a casi 3 mil futuros cient\u00edficos. En los institutos, m\u00e1s de 700 investigadores se suman a los casi 1,2 mil extensionistas de la Cati para integrar el sistema de investigaci\u00f3n y difusi\u00f3n tecnol\u00f3gica del gobierno paulista.<\/p>\n<p><strong>Becas y auxilios<br \/>\n<\/strong>Entre 1962 y 1979, el 10% de los cient\u00edficos, profesores, investigadores y profesores del \u00e1rea recibieron becas financiadas por la FAPESP. En total, la Fundaci\u00f3n apoy\u00f3 883 proyectos ligados a la investigaci\u00f3n agr\u00edcola, casi un 14% del total de las investigaciones emprendidas en el per\u00edodo. Merecen menci\u00f3n especial las inversiones en la formaci\u00f3n de investigadores y profesores en los posgrados de la Esalq, el IAC y el Instituto Biol\u00f3gico. Juntas, dichas instituciones recibieron un 66% de los recursos de la Fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las becas recibieron en los 18 primeros a\u00f1os de la Fundaci\u00f3n 13,3 millones de reales; las investigaciones, 48,6 millones, con una media aproximada de 55 mil reales por proyecto. El ma\u00edz, la soja, el trigo, el fr\u00edjol, el man\u00ed, el arroz, el algod\u00f3n y la mandioca fueron los productos que contaron con mayor apoyo financiero (un 21% de los gastos en convenio y el 16% de la inversi\u00f3n sectorial en el per\u00edodo). Y se invirtieron otros 2 millones de reales en el apoyo a 62 proyectos de estudios de suelos y sabanas. Entre 1980 y 1999, las facultades de veterinaria y ciencias agrarias aumentaron ostensiblemente la demanda de becas y auxilios de la FAPESP. Los 178,9 millones de reales invertidos en el per\u00edodo contemplaron casi 13 mil proyectos, muchos de \u00e9stos de menor porte: lamedia fue de 13,7 mil reales por proyecto.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 80, el valor de las becas de estudio super\u00f3 al de los auxilios. El cuadro se invirti\u00f3 en los a\u00f1os 90, per\u00edodo de la implementaci\u00f3n de los proyectos tem\u00e1ticos y de infraestructura, y de los programas especiales, lo que, seg\u00fan el estudio, habr\u00eda hecho aumentar la visibilidad de la FAPESP ante la sociedad. En a\u00f1os recientes, el apoyo de la FAPESP se concentr\u00f3 en la financiaci\u00f3n de proyectos de ampliaci\u00f3n y manutenci\u00f3n de la infraestructura de investigaci\u00f3n y de bibliotecas (75,5 millones de reales), seguidos de los auxilios regulares a la investigaci\u00f3n (61 millones de reales), programas especiales (20 millones de reales) y proyectos tem\u00e1ticos (15,3 millones de reales), al margen de eventos diversos (7 millones de reales). En estos a\u00f1os, las escuelas de agricultura recibieron 133 millones de reales para apoyar 10 mil proyectos, superando a la atenci\u00f3n de los institutos de investigaci\u00f3n (45,9 millones de reales para 2,9 mil proyectos).<\/p>\n<p><strong>El avance tecnol\u00f3gico en la agricultura<br \/>\n<\/strong>El avance tecnol\u00f3gico de la agricultura paulista es mostrado en detalles en este estudio. Hace medio siglo, S\u00e3o Paulo cosechaba 200 mil toneladas de papas, 22 mil de cebollas y 90 mil de tomates. Hoy en d\u00eda se cosechan 676 mil toneladas de papas, 355 mil de cebollas y 748 mil de tomates. Entre esos productos que componen la canasta familiar, el aumento m\u00e1s modesto no se ubic\u00f3 debajo del 200%.<\/p>\n<p>Se cortaban 5 millones de toneladas de ca\u00f1a de az\u00facar. Ahora se cortan 198 millones, lo que hace de S\u00e3o Paulo el mayor exportador mundial de az\u00facar. Se recolectaban 150 mil toneladas de naranjas en aquel a\u00f1o. Cincuenta y dos a\u00f1os despu\u00e9s, el estado tiene la mayor \u00e1rea plantada con esa fruta del mundo, en la cual se recolectan 16,3 millones de toneladas y se produce el 90% de todo el jugo de naranja exportado por Brasil, el mayor proveedor mundial del producto.<\/p>\n<p>En la mitad del siglo, la soja era un producto ex\u00f3tico y los raros sojicultores no cosechaban m\u00e1s de 1,5 mil toneladas. En 2000, S\u00e3o Paulo cosech\u00f3 1,3 millones de toneladas de esa oleaginosa, y el complejo soja (grano, salvado y \u00f3leo) es desde hace a\u00f1os una de las m\u00e1s importantes fuentes de divisas para el estado y para el pa\u00eds, que super\u00f3 a Estados Unidos, la cuna de la soja, en el\u00a0<em>ranking<\/em> mundial de producci\u00f3n. Algo similar sucedi\u00f3 con la producci\u00f3n de prote\u00ednas. Antes, la faena de ganado bovino resultaba en 370 mil toneladas de carne; ahora son 486 mil toneladas. La producci\u00f3n de leche creci\u00f3 m\u00e1s de tres veces: de 460 millones a 1.800 millones de litros. La introducci\u00f3n de la avicultura industrial en los a\u00f1os 70 elev\u00f3 la producci\u00f3n de carne de aves de 36 mil a 910 mil toneladas en 30 a\u00f1os; y la producci\u00f3n de huevos pas\u00f3 de 53 millones de docenas a 914 millones al final del per\u00edodo.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 30 a\u00f1os, el \u00e1rea destinada a la producci\u00f3n agr\u00edcola en el estado se redujo y tambi\u00e9n disminuy\u00f3 la poblaci\u00f3n. Pero aument\u00f3 el capital expresado en m\u00e1quinas (de 67 mil a 170 mil tractores, por ejemplo), con sus reflejos positivos en la producci\u00f3n de alimentos y materias primas. Y la renta per c\u00e1pita en el sector rural se elev\u00f3. En el Brasil de los a\u00f1os 50, el PBI per c\u00e1pita rural era de 474 reales (valores actualizados a 1998), es decir, era 5,5 veces menor que los 2,5 mil reales registrados en las ciudades.<\/p>\n<p>Esa situaci\u00f3n perdur\u00f3 hasta el comienzo de los a\u00f1os 70, cuando empez\u00f3 a intensificarse el proceso de modernizaci\u00f3n de la actividad agropecuaria, que ampli\u00f3 la atenci\u00f3n al mercado dom\u00e9stico y pas\u00f3 a actuarm\u00e1s intensamente en el mercado mundial. Resultado: en 1998,el PBI rural per c\u00e1pita rural hab\u00eda subido a 2,1 mil reales, y el urbano, a 5,9 mil reales. La diferencia se redujo a un 36%. En S\u00e3o Paulo, ese proceso fue a\u00fan mas significativo, y la evoluci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el PBI per c\u00e1pita rural y el urbano pas\u00f3 de un 32% en 1948 a un 68% en 1999.<\/p>\n<p><strong>PBI rural<br \/>\n<\/strong>En 1950, del total del Producto Bruto Interno paulista, el 22% era generado en el campo; en 1998, ese porcentaje hab\u00eda ca\u00eddo a apenas un 5%, como consecuencia del fuerte proceso de industrializaci\u00f3n vivido por S\u00e3o Paulo. En el intervalo, la econom\u00eda paulista se expandi\u00f3 a una tasa anual del 5,6%, a remolque del producto industrial (del 6,7% anual), en cuanto el producto agr\u00edcola registraba una media anual de apenas un 2,6%. Entre 1980 y 1998, ese escenario cambi\u00f3 y la tasa anual de crecimiento del PBI paulista se redujo a un 1,5%, y solamente no fue menor merced al 4,1% anual registrado por la agricultura.<\/p>\n<p>El campo fue el salvador de la patria en la d\u00e9cada perdida, y la tecnolog\u00eda, principalmente aqu\u00e9lla generada en los institutos oficiales de investigaci\u00f3n, salv\u00f3 al campo. En el estudio solicitado por la FAPESP, que considera \u00fanicamente los gastos p\u00fablicos en investigaci\u00f3n, se analizan los \u00edndices de productividad del trabajo en la agricultura paulista, la evoluci\u00f3n de los salarios pagados, la evoluci\u00f3n de los precios recibidos por el productor y los que \u00e9ste pag\u00f3.<\/p>\n<p>Pero existe un importante tercer efecto que incide en la mejora de la productividad agr\u00edcola: los beneficios sociales, principalmente la reducci\u00f3n de los precios reales de los alimentos. La incorporaci\u00f3n del progreso tecnol\u00f3gico surgido de la investigaci\u00f3n permiti\u00f3 la elevaci\u00f3n de la productividad; y esta, a su vez, hizo caer los precios de los alimentos. El estudio revela un cambio en el perfil de precios, especialmente entre las d\u00e9cadas del 70 y del 90. El fr\u00edjol es citado como ejemplo: en 1970 lleg\u00f3 a costar tres veces m\u00e1s que en 1976. Otro efecto fue la reducci\u00f3n de la volatilidad de los precios, tal como muestran los ejemplos de la papa y la cebolla entre 1980 y 1990.<\/p>\n<p>El proceso de selecci\u00f3n y desarrollo de nuevas variedades, generado en los institutos de investigaci\u00f3n, result\u00f3 en la oferta de variedades precoces, medianas y tard\u00edas, que permiten extender el per\u00edodo de cultivo. De esta manera, se prolonga la oferta de alimentos a lo largo del a\u00f1o, reduciendo la escasez estacional y las p\u00e9rdidas provocadas por las plagas, enfermedades y factores clim\u00e1ticos -con consecuencias menos intensas sobre la variaci\u00f3n de precios. El estudio menciona una investigaci\u00f3n en curso en la Universidad de S\u00e3o Paulo que revela, para el per\u00edodo 1975-2000, una reducci\u00f3n de los precios al consumidor de los productos agr\u00edcolas del orden del 5,6% anual, con destaque para la reducci\u00f3n de los precios del arroz (7,8% al a\u00f1o), caf\u00e9 (7,4% al a\u00f1o), fr\u00edjol (13,4% al a\u00f1o), pollo (8,2% al a\u00f1o) y soja (8,0% al a\u00f1o).<\/p>\n<p>Los alimentos m\u00e1s baratos representan un mayor poder de compra de los trabajadores. Con base en un estudio t\u00e9cnico de la USP, se compar\u00f3 la evoluci\u00f3n del salario real de un alba\u00f1il empleado en la construcci\u00f3n civil en la ciudad de S\u00e3o Paulo y el precio de los alimentos: la conclusi\u00f3n indica que, de diciembre de 1985 a enero de 2000, el salario experiment\u00f3 un aumento anual del 7,56%, en funci\u00f3n de la baja en el precio de los alimentos.<\/p>\n<p><strong>Estrategia institucional<br \/>\n<\/strong>El estudio realizado a pedido de la FAPESP concluye sugiriendo l\u00edneas b\u00e1sicas para estructurar una futura estrategia institucional. Recomienda que se profundice la cooperaci\u00f3n entre las instituciones de ense\u00f1anza y de investigaci\u00f3n del estado y con otros centros de investigaci\u00f3n, como el sistema Embrapa. Recuerda que la biotecnolog\u00eda, debido a su capacidad de generar innovaciones en la agricultura, acelera la tasa de difusi\u00f3n, amplia el radio de acci\u00f3n de las innovaciones y llama la atenci\u00f3n sobre la alteraci\u00f3n del rol de los sectores p\u00fablico y privado en el proceso de generaci\u00f3n de tecnolog\u00eda, con la creciente capacidad institucional de proteger los derechos de propiedad intelectual.<\/p>\n<p>Subraya la aceleraci\u00f3n del proceso de especializaci\u00f3n en la agricultura paulista (ca\u00f1a-naranja-ma\u00edz-prote\u00ednas) con predominancia para la formaci\u00f3n de renta bruta del sector. Sugiere el estudio de est\u00edmulos de esas\u00a0<em>commodities<\/em>, para aumentar la competitividad interna y externa del estado y del pa\u00eds. Pero advierte acerca de la necesidad de estimular a la industria de alimentos y de productos de consumo dom\u00e9stico, para lograr un aumento de los ingresos de los estratos m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Asevera que cualquier pol\u00edtica p\u00fablica debe considerar la caracter\u00edstica dualista de la agricultura en S\u00e3o Paulo: por un lado, los agricultores comerciales (innovadores, de porte e ingresos similares a los de la actividad urbano-industrial); por otro, los agricultores de bajos ingresos (producci\u00f3n de subsistencia, afectada por problemas socioecon\u00f3micos). El estudio llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que el mayor contingente de mano de obra rural se encuentra en ese segundo segmento.<\/p>\n<p>La recomendaci\u00f3n final es la creaci\u00f3n de un consejo de ciencia y tecnolog\u00eda para la agricultura, cuya acci\u00f3n estrat\u00e9gica consistir\u00e1 en hacer viables las nuevas ideas y arreglos institucionales surgidos en el estado, m\u00e1s o menos como opera el National Research Council&#8217;s Board on Agriculture and Natural Resources, de Estados Unidos. La comisi\u00f3n o consejo no tendr\u00e1 car\u00e1cter pol\u00edtico: un primer paso en ese sentido ya se ha dado, con la experiencia de la FAPESP en el comando del Proyecto Genoma, que catapult\u00f3 a Brasil a la vanguardia mundial con el secuenciamiento gen\u00e9tico de la\u00a0<em>Xylella fastidiosa<\/em>, que causa el llamado amarelinho o plaga amarilla, una enfermedad fatal para una de sus principales riquezas: la citricultura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La investigaci\u00f3n y las nuevas tecnolog\u00edas aumentaron la productividad y redujeron los costos de los alimentos","protected":false},"author":147,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[462],"class_list":["post-75554","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75554","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/147"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75554"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75554\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75554"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75554"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75554"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75554"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}