{"id":75573,"date":"2002-08-01T00:00:00","date_gmt":"2002-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/08\/01\/un-hombre-una-conviccion\/"},"modified":"2015-04-24T13:22:31","modified_gmt":"2015-04-24T16:22:31","slug":"un-hombre-una-conviccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-hombre-una-conviccion\/","title":{"rendered":"Un hombre, una convicci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Trece d\u00edas antes de su muerte, el profesor Alberto Carvalho da Silva concluy\u00f3 un extenso estudio sobre la historia estad\u00edstica de la FAPESP. &#8220;Carvalho consolid\u00f3los datos sobre becas, auxilios y proyectos financiados hasta los d\u00edas actuales y los reuni\u00f3 en un mismo documento&#8221;, relata el director presidente de la Fundaci\u00f3n, Francisco Romeu Landi. Lo que aparentemente ser\u00eda apenas un trabajo de investigaci\u00f3n m\u00e1s, fue en realidad la \u00faltima obra de uno de los m\u00e1s importantes actores en el escenario de la ciencia y la tecnolog\u00eda brasile\u00f1a de los \u00faltimos 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El doctor Alberto, como era conocido entre sus pares, ten\u00eda 85 a\u00f1os cuando muri\u00f3, el pasado 30 de junio, como consecuencia de una fibrosis pulmonar, y estaba haciendo un enorme esfuerzo para respirar y caminar. Pero incluso as\u00ed, hizo hincapi\u00e9 en terminar aquello que se hab\u00eda propuesto. &#8220;Era natural que obrase as\u00ed&#8221;, afirma su esposa Isa. &#8220;\u00c9l siempre se sinti\u00f3 como si fuera una especie de padre de la FAPESP.&#8221;<\/p>\n<p>Alberto Carvalho da Silva tuvo efectivamente una relaci\u00f3n umbilical con la Fundaci\u00f3n. Dicho v\u00ednculo comenz\u00f3 en 1956, cuando fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n de Auxiliares de Ense\u00f1anza de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) junto a otros investigadores, como Fernando Henrique Cardoso. Dicha entidad surgi\u00f3 para bregar por la valoraci\u00f3n de las actividades de investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza en la universidad, y en defensa de la autonom\u00eda de profesores e investigadores.<\/p>\n<p>Mas tambi\u00e9n manifestaba su preocupaci\u00f3n con la estructuraci\u00f3n de la FAPESP, prevista en la Constituci\u00f3n de 1947. Como primer presidente y representante de los libre docentes en el Consejo Universitario de la USP, el doctor Alberto le present\u00f3 al por entonces gobernador, Carvalho Pinto, a comienzos de 1959, una propuesta para la instituci\u00f3n del r\u00e9gimen de trabajo de dedicaci\u00f3n exclusiva y para la estructuraci\u00f3n de una fundaci\u00f3n de apoyo a la investigaci\u00f3n. &#8220;Mucho antes de ser catedr\u00e1tico, \u00e9l ya trabajaba para mejorar las condiciones de trabajo de los investigadores&#8221;, afirma Eduardo Krieger, director de la Unidad de Hipertensi\u00f3n del Instituto del Coraz\u00f3n (Incor) y presidente de la Academia Brasile\u00f1a de Ciencias (ACM).<\/p>\n<p>En el transcurso del a\u00f1o 1959 fueron aprobadas las dos propuestas: la de la nueva carrera universitaria y la de la creaci\u00f3n de la FAPESP, y se form\u00f3 un grupo de trabajo para elaborar la ley de implementaci\u00f3n. Curiosamente, la discusi\u00f3n de la ley se llev\u00f3 a cabo precisamente cuando el doctor Alberto estaba en Estados Unidos, entre octubre de 1959 y finales de 1960, en el Departamento de Fisiolog\u00eda de la Universidad de Chicago y en el Departamento de Nutrici\u00f3n del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts (MIT), en Boston.<\/p>\n<p>Su inter\u00e9s por las estrategias de desarrollo de la ciencia y la tecnolog\u00eda surgi\u00f3 en raz\u00f3n de su intensa actuaci\u00f3n como investigador. El doctor Alberto era portugu\u00e9s -naci\u00f3 en Porto en 1916, y lleg\u00f3 a Brasil siendo ni\u00f1o todav\u00eda. Curs\u00f3 la carrera de Medicina en la USP, en la cual se recibi\u00f3 en 1940, a\u00f1o de su naturalizaci\u00f3n. Frecuent\u00f3 como aluno oyente las carreras de Filosof\u00eda y Ciencias Sociales y Qu\u00edmica, tambi\u00e9n en la USP. Luego de egresado, hizo carrera naturalmente. Primeramente se convirti\u00f3 en segundo asistente del Departamento de Fisiolog\u00eda. Luego fue primer asistente, libre docente, profesor adjunto y catedr\u00e1tico, en 1964. Siempre trabaj\u00f3 en el \u00e1mbito de la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n, hasta ser obligado por la dictadura militar a jubilarse de la universidad en 1969, mediante el Acto Institucional n\u00ba 5 (AI-5). Pasado ese per\u00edodo, el doctor Alberto se dedic\u00f3 a trabajar exclusivamente en pol\u00edtica cient\u00edfica.<\/p>\n<p>&#8220;En los a\u00f1os 40 y 50, \u00e9l era un investigador mejor que aqu\u00e9llos que lo precedieron&#8221;, eval\u00faa Gerhard Malnic, profesor titular del Departamento de Fisiolog\u00eda y Biof\u00edsica del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP y director del Instituto de Estudios Avanzados (IEA). &#8220;Era uno de los pocos que publicaba art\u00edculos en revistas extranjeras y fue el responsable de la significativa mejora del Departamento de Fisiolog\u00eda&#8221;. Malnic, quien realiz\u00f3 su doctorado con el doctor Alberto, dice que \u00e9ste tuvo vital importancia para la ense\u00f1anza y la investigaci\u00f3n -fue su actuaci\u00f3n como profesor y investigador lo que le aport\u00f3 el peso para sus acciones pol\u00edticas. &#8220;Nadie llega a ser realmente importante pol\u00edticamente sin tener bagaje cient\u00edfico&#8221;, cree Malnic. El clima de la \u00e9poca tambi\u00e9n ayud\u00f3. &#8220;La universidad empez\u00f3 a producir una mayor cantidad de j\u00f3venes interesados en investigaci\u00f3n en la d\u00e9cada del 40, en su mayor\u00eda formados bajo el influjo de los profesores visitantes de la Facultad de Filosof\u00eda,Ciencias y Letras&#8221;, narr\u00f3 el doctor Alberto en testimonios dados a los profesores Am\u00e9lia Imp\u00e9rio Hamburger, Shozo Motoyama y Marilda Nagamini.<\/p>\n<p>Para perfeccionarse en nutrici\u00f3n, su \u00e1rea de inter\u00e9s, el doctor Alberto consigui\u00f3 una beca de la Fundaci\u00f3n Rockefeller y pas\u00f3 dos a\u00f1os (1946-47) en el Departamentode Nutrici\u00f3n de la Universidad Yale, Estados Unidos, adonde fue con su mujer, Isa -se hab\u00edan casado con ella en 1944. Regresaron a Brasil en un buque carguero, la \u00fanica manera de embarcar los equipos que compr\u00f3 para la Facultad de Medicina. &#8220;Trajimos tambi\u00e9n una colonia de ratones para usarlos en los laboratorios de la facultad&#8221;, cuenta Isa. &#8220;Alberto guardaba la jaula con los animales dentro del peque\u00f1o armario de ropas de nuestra cabina; usaba papel secante como protecci\u00f3n, y lo cambiaba todos los d\u00edas.&#8221; Cuando reasumi\u00f3 sus funciones como docente en el Departamento de Fisiolog\u00eda, reformul\u00f3 el entonces arcaico bioterio de la facultad y empez\u00f3 a producir animales (ratones comunes) con linajes conocidos, dando calidad a la investigaci\u00f3n. Tambi\u00e9n era uno de los pocos que usaban gatos como cobayos en los trabajos con nutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras su retorno a Brasil, inici\u00f3 una larga cruzada en pro de la ciencia nacional. Particip\u00f3 en la creaci\u00f3n de la Sociedad Brasile\u00f1a para el Progreso de la Ciencia (SBPC) en 1948, fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n de Auxiliares de Ense\u00f1anza de la USP en 1956 y se esforz\u00f3 como nadie para convencer al gobernador Carvalho Pinto para sacar del papel a la FAPESP y ponerla en pie. En 1962 fue creada la Fundaci\u00f3n, y el doctor Alberto integr\u00f3su primer Consejo Superior. Permaneci\u00f3 en esa funci\u00f3n hasta enero de 1968, cuando se convirti\u00f3 en su director cient\u00edfico.<\/p>\n<p>En abril de 1969 fue jubilado, forzado por el AI-5. El doctor Alberto nunca descubri\u00f3 los motivos de su proscripci\u00f3n. Pero sab\u00eda que las ra\u00edces de su separaci\u00f3n se deb\u00edan m\u00e1s a las luchas internas dentro de la Facultad de Medicina que a los militares propiamente.&#8221;La cosa ven\u00eda desde los tiempos del concurso para catedr\u00e1tico. Ese concurso era una cosa terrible en aquel tiempo, debido a la autoridad del catedr\u00e1tico&#8221;, relat\u00f3 Carvalho da Silva a los profesores Motoyama, Marilda y Am\u00e9lia. En 1964 -a\u00f1o del golpe militar, y en el cual el doctor Alberto se convirti\u00f3 en catedr\u00e1tico-, fue incluido en una lista de m\u00e1s de 50 &#8220;izquierdistas&#8221; que estar\u00edan &#8220;contaminando&#8221; la universidad.<\/p>\n<p>El detalle terrible de esta historia es que la n\u00f3mina fue preparada por una comisi\u00f3n de profesores de la propia universidad. Como resultado de ello, el doctor Alberto fue interrogado durante cinco horas en una Investigaci\u00f3n Policial Militar, para luego ser liberado -los propios militares no hallaron nada en su contra. Pero en 1969, con el AI-5, no hubo tanta comprensi\u00f3n. Fue apartado de la USP, pero continu\u00f3 como director cient\u00edfico de la FAPESP hasta la promulgaci\u00f3n del AI-10, que les prohib\u00eda a las personas anteriormente condenadas por actos institucionales el ejercicio de cualquier funci\u00f3n p\u00fablica. A los 53 a\u00f1os, el doctor Alberto estaba desempleado, sin poder ense\u00f1ar ni investigar. La soluci\u00f3n fue golpear la puerta de la Fundaci\u00f3n Ford, que lo integr\u00f3 a su cuerpo t\u00e9cnico en R\u00edo de Janeiro. &#8220;Como asesor de la fundaci\u00f3n, ya no tuve m\u00e1s impedimentos. Viaj\u00e9 por todo Brasil, fui al exterior, mov\u00ed cosas del gobierno y nunca nadie se opuso. No s\u00e9 si fue porque contaba con la protecci\u00f3n dela Fundaci\u00f3n Ford, pero la cosa es que nunca opusieron reparos&#8221;, coment\u00f3.<\/p>\n<p>Carvalho da Silva permaneci\u00f3 en la Fundaci\u00f3n Ford desde 1969 hasta 1980, trabajando en el \u00e1rea de nutrici\u00f3n (como pol\u00edtica social y no como investigaci\u00f3n). En 1980 fue reincorporado a la USP como profesor de Fisiolog\u00eda y director de departamento en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas (ICB), y en 1984 volvi\u00f3 a la FAPESP como director presidente, cargo en el cual permaneci\u00f3 hasta 1993. Fue un per\u00edodo importante para el futuro de la Fundaci\u00f3n. En 1988 se aprob\u00f3 en la Constituci\u00f3n Federal el texto que autoriza a los estados a girar recursos para ciencia y tecnolog\u00eda. Y en 1989, en la Constituci\u00f3n Estadual, Carvalho trabaj\u00f3 intensamente para convencer a los diputados para que aprobasen el aumento de la dotaci\u00f3n para la FAPESP de un 0,5% a un 1% de la recaudaci\u00f3n del estado.<\/p>\n<p>&#8220;Era de una perseverancia impresionante en el cuerpo a cuerpo con los parlamentarios&#8221;, afirma Francisco Romeu Landi. Su convicci\u00f3n de que los estados deber\u00edan participar activamente en el financiamiento del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda, siguiendo el modelo exitoso de S\u00e3o Paulo, lo llev\u00f3 a ser uno de los fundadores del F\u00f3rum de las FAPs en 1998, cuando ten\u00eda ya 81 a\u00f1os. Dicha entidad re\u00fane a las fundaciones de apoyo a la investigaci\u00f3n de todo el pa\u00eds. El doctor Alberto era tambi\u00e9n presidente honorario de la SBPC y miembro de la ABC.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo en el que estuvo en la FAPESP, fue uno de los principales responsables por la ejecuci\u00f3n de un importante proyecto: el Centro de Bioterismo. &#8220;En 1983, hab\u00eda un grupo interdisciplinario de diversas universidades que reclamaba una mejora de los bioterios de las universidades&#8221;, comenta Humberto de Ara\u00fajo Rangel, profesor del Instituto de Biolog\u00eda de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y presidente de la organizaci\u00f3n no gubernamental Instituto de Investigaciones Especiales para la Sociedad (Ipes, sigla en portugu\u00e9s). El doctor Alberto presidi\u00f3 la comisi\u00f3n que decidir\u00eda en d\u00f3nde deber\u00eda invertir la FAPESP para crear bioterios de nivel internacional, y visit\u00f3 todos los del estado de S\u00e3o Paulo, a fin de conocerlos personalmente. Luego de que la comisi\u00f3n decidi\u00f3 cu\u00e1les eran las universidades que deber\u00edan albergar a los Centros Multiinstitucionales de Bioterismo (Cemib), Carvalho da Silva mand\u00f3 a traducir el estudio en ingl\u00e9s y lo envi\u00f3 a asesor\u00eda externa, para evitar acusaciones de favoritismo.<\/p>\n<p>Al final, la USP, la Unicamp y la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo lograron la financiaci\u00f3n para instalar los Cemibs. El trabajo fue reconocido por el International Council for Laboratory Animals como un proyecto de gran impacto, que contribuye en la formaci\u00f3n de equipos altamente capacitados en Ciencia y Tecnolog\u00eda de Animales de Laboratorio en tres instituciones del estado. &#8220;Carvalho da Silva coordin\u00f3 todo el proceso de manera notable, sin ning\u00fan personalismo y sin favorecer a nadie&#8221;, dice Rangel, uno de los creadores del Cemib\/ Unicamp.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el doctor Alberto se dedicaba a las reuniones en el IEA, en el cual coordinaba el \u00e1rea de pol\u00edtica de ciencia y tecnolog\u00eda. &#8220;Era cualquier cosa, menos ret\u00f3rico&#8221;; as\u00ed lo define Carlos Vogt, presidente de la FAPESP, que participaba de las reuniones en el instituto. &#8220;Ten\u00eda mucha paciencia, hablaba siempre en un tono moderado y demostraba mucha firmeza y convicci\u00f3n cuando expon\u00eda sus ideas y sus posturas&#8221;. Esas caracter\u00edsticas son evocadas por todos los que lo conocieron. &#8220;Pocos reflexionaron tan profundamente sobre la FAPESP&#8221;, afirma Jos\u00e9 Fernando Perez, director cient\u00edfico de la Fundaci\u00f3n. &#8220;Para m\u00ed era como un gu\u00eda, que nos ayudaba a encausar nuestras acciones y en la organizaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Perez recuerda que el doctor Alberto ten\u00eda una percepci\u00f3n precisa acerca de cu\u00e1l es la misi\u00f3n de la FAPESP en el financiamiento a la actividad de investigaci\u00f3n y sobre la relaci\u00f3n que debe imperar entre las diferentes instancias responsables de su conducci\u00f3n: el Consejo Superior y los tres directorios del Consejo T\u00e9cnico Administrativo. En 1992, cuando la FAPESP cumpli\u00f3 30 a\u00f1os, el doctor Alberto escribi\u00f3 un libro poco conocido en la comunidad cient\u00edfica. En\u00a0<em>FAPESP 30 Anos<\/em>, Carvalho da Silva cuenta la historia de la instituci\u00f3n, brinda ejemplos de proyectos importantes apoyados por la Fundaci\u00f3n, especifica sus retornos y explica cu\u00e1les eran las l\u00edneas de investigaci\u00f3n en actividad a la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ahora, diez a\u00f1os despu\u00e9s, el trabajo sobre la historia estad\u00edstica de la instituci\u00f3n, que concluy\u00f3 antes de morir, tambi\u00e9n estar\u00e1 disponible en libro. Ser\u00e1 una buena chance para conocer la postrera obra de una de las personalidades que m\u00e1s influyeron en los destinos de la C&amp;T brasile\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Alberto Carvalho da Silva muri\u00f3 a los 85 a\u00f1os creyendo en el fortalecimiento del \u00e1rea de C&#038;T en pro del desarrollo del pa\u00eds","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-75573","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75573"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75573\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75573"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}