{"id":75580,"date":"2002-09-01T00:00:00","date_gmt":"2002-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/09\/01\/alteracion-de-funciones\/"},"modified":"2015-03-18T13:38:37","modified_gmt":"2015-03-18T16:38:37","slug":"alteracion-de-funciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/alteracion-de-funciones\/","title":{"rendered":"Alteraci\u00f3n de funciones"},"content":{"rendered":"<p>Los ratones de la p\u00e1gina de al lado parecen ser machos. Pero solamente parecen serlo. Pese a que tienen \u00f3rganos reproductores del sexo masculino, son diferentes. Tienen el tama\u00f1o de ratas, y como producen menos hormona sexual masculina, son menos agresivos y menos activos sexualmente. Si reciben estr\u00f3geno -una hormona sexual femenina-, luego de ser castrados, se comportan como hembras: cuando son puestos en contacto con otro macho, curvan el torso y se ofrecen para la c\u00f3pula. Los cambios en el comportamiento sexual se manifiestan tan solo en los roedores adulto, pero los fen\u00f3menos que los desencadenan se concretan mucho m\u00e1s tempranamente: entre el final de la gestaci\u00f3n y los primeros d\u00edas de vida.<\/p>\n<p>La causa de estas alteraciones -conocidas como desmasculinizaci\u00f3n y feminizaci\u00f3n de las cr\u00edas- es la exposici\u00f3n de las ratas pre\u00f1adas a dosis muy bajas, que no llegan a ser t\u00f3xicas, de pesticidas bastante utilizados en el sector agropecuario, e incluso en la dedetizaci\u00f3n de viviendas: el fenvalerato y la deltametrina, sustancias clasificadas como piretroides del tipo II, nocivas para el sistema nervioso central. Tambi\u00e9n el consumo de agua contaminada con plomo o de medicamentos usados para combatir alergias (antihistam\u00ednicos) pueden alterar el comportamiento sexual de los roedores, como fue comprobado en una serie de experimentos realizados por el equipo de la investigadora Maria Martha Bernardi, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Pese a que se valen de roedores, los experimentos sirven como indicadores de problemas que pueden afectar la reproducci\u00f3n de animales dom\u00e9sticos y silvestres, y en casos extremos, a los seres humanos, pese a que la dosis de los medicamentos suministrada a los roedores es entre tres y diez veces m\u00e1s elevada. Los resultados refuerzan la necesidad de extremar los cuidados en la aplicaci\u00f3n de los insecticidas en las plantaciones, que exponen a riesgos a los trabajadores y a las mujeres embarazadas -principalmente entre el sexto y el noveno mes de gestaci\u00f3n, cuando se completa a formaci\u00f3n de la regi\u00f3n del cerebro asociada al comportamiento sexual: el hipot\u00e1lamo. Seg\u00fan datos del Sistema Nacional de InformacionesT\u00f3xico-farmacol\u00f3gicas (Sinitox), los defensivos agr\u00edcolas representaron en 2000 la cuarta causa de intoxicaci\u00f3n en importancia en Brasil: se registraron 5.127 casos de envenenamiento y 1.378 intoxicaciones, correspondientes al 29% de las contaminaciones vinculadas al trabajo.<\/p>\n<p><strong>Riesgos limitados<br \/>\n<\/strong>Los estudios llaman la atenci\u00f3n sobre los riesgos ocasionados por dos antial\u00e9rgicos utilizados para tratar la rinitis (inflamaci\u00f3n de la mucosa nasal) y la conjuntivitis (irritaci\u00f3n de la membrana de los p\u00e1rpados): la difenidramina, tambi\u00e9n empleada contra las n\u00e1useas durante el embarazo, y el astemizol, prohibido el a\u00f1o pasado, debido a que afecta los latidos card\u00edacos. Alertan tambi\u00e9n sobre los peligros de la contaminaci\u00f3n del medio ambiente con plomo, un metal t\u00f3xico liberado por la quema de combustibles y por la industrias, y que se acumula en el organismo.<\/p>\n<p>Maria Martha cree que los mismos efectos observados en los animales en laboratorio pueden producirse en los seres humanos. &#8220;Las mujeres embarazadas deben evitar el contacto con esas sustancias, que pueden atravesar la placenta y llegar al cerebro de los bebes&#8221;, recomienda. &#8220;En caso de que esto suceda, los efectos solamente se notar\u00edan en la pubertad&#8221;. Pero, pese a que son posibles, los riesgos son poco probables, ya que no siempre una sustancia que no se ha mostrado segura en ratones es prejudicial para los seres humanos -y viceversa. &#8220;Las investigaciones con animales utilizan dosis mucho m\u00e1s elevadas que las terap\u00e9uticas&#8221;, afirma Anthony Wong, director del Centro de Asistencia Toxicol\u00f3gica del Hospital de Cl\u00ednicas de la Facultad de Medicina de la USP. &#8220;Los ratones integran el primer grupo de mam\u00edferos utilizados en pruebas de medicamentos, que deben ser repetidos en otras especies&#8221;.<\/p>\n<p>Las sustancias estudiadas act\u00faan sobre el hipot\u00e1lamo, regi\u00f3n del cerebro que controla la producci\u00f3n de dos hormonas que ayudan en la determinaci\u00f3n sexual y regulan el funcionamiento de los ovarios y de los test\u00edculos -las hormonas luteinizante (LH) y fol\u00edculo estimulante (FSH). En los ratones, el hipot\u00e1lamo madura durante el per\u00edodo que se extiende entre el 18\u00ba d\u00eda de la gestaci\u00f3n, que dura 22 d\u00edas en total, y la primera semana luego del nacimiento. Es un per\u00edodo cr\u00edtico, correspondiente a los tres \u00faltimos meses del embarazo de la mujer y al comienzo del amamantamiento del beb\u00e9, cuando se produce en el macho la llamada masculinizaci\u00f3n del hipot\u00e1lamo, que entonces se prepara para asumir, a\u00f1os m\u00e1s tarde, en la pubertad, el patr\u00f3n masculino de producci\u00f3n de LH y FSH. Independientemente del sexo determinado en la fecundaci\u00f3n por los cromosomas X e Y, el hipot\u00e1lamo del feto tiene caracter\u00edsticas femeninas. En el sexo masculino, ese patr\u00f3n es alterado \u00fanicamente al final del embarazo debido a la sensibilizaci\u00f3n de esa regi\u00f3n del cerebro, disparada por la hormona masculina testosterona.<\/p>\n<p><strong>Antial\u00e9rgicos<br \/>\n<\/strong>Cuando Maria Martha decidi\u00f3 investigar el efecto de los antial\u00e9rgicos sobre la prole de ratas, en los a\u00f1os 80, exist\u00edan pocos estudios sobre drogas que actuasen sobre la histamina, una sustancia que desencadena la inflamaci\u00f3n, pero que en el sistema nervioso central act\u00faa como neurotransmisor y regula la liberaci\u00f3n hormonal. El foco inicial fue la difenidramina, un antial\u00e9rgico que se transforma en dimenhidrinato, uno de los principios activos del medicamento Dramin, utilizados por las embarazadas para combatir las n\u00e1useas. Las pruebas realizadas en la USP mostraron que dicha sustancia, aplicada en ratas pre\u00f1adas, puede retardar la pubertad.<\/p>\n<p>Para descubrir si la difenidramina interfer\u00eda en el comportamiento sexual de las cr\u00edas, Maria Martha trabaj\u00f3 con Silvana Chiavegatto, del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP, en experimentos en los cuales ratas pre\u00f1adas recibieron, durante la gestaci\u00f3n, dosis diarias cuatro veces m\u00e1s elevadas que la m\u00e1xima indicada para humanos. Como resultado de ello, los machos, cuando llegaban a la edad adulta, exhib\u00edan un comportamiento sexual reducido: intentaban aparearse con las hembras menos veces y demoraban m\u00e1s para eyacular. Estudios posteriores mostraron que el efecto de esas sustancias era duradero y afectaba la diferenciaci\u00f3n sexual de las cr\u00edas, emascul\u00e1ndolas.<\/p>\n<p>En las pruebas en las cuales los roedores son colocados un por uno en un espacio, los machos, generalmente menos interesados en el ambiente, debido a que no precisan alimentar a la prole, pasaron a explotarlo de manera similar a las hembras. Maria Martha y Silvana lo comprobaron: la difenidramina alteraba el sistema del neurotransmisor dopamina, asociado al control del comportamiento sexual masculino.El avance de los antihistam\u00ednicos llev\u00f3 Maria Martha a analizar el astemizol, por entonces usado para tratar la rinitis y la conjuntivitis. Aplicado en ratas durante la gestaci\u00f3n o en la primera semana de amamantamiento, en dosis diez veces superiores a la indicada para los seres humanos, el astemizol actu\u00f3 de manera similar a la difenhidramina sobre el comportamiento sexual de las cr\u00edas machos. Independientemente del per\u00edodo en el que era aplicado, el producto alter\u00f3 el funcionamiento de la dopamina y afect\u00f3 al sistema nervioso del feto, de acuerdo con un art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n de marzo\/abril de\u00a0<em>Neurotoxicology and Teratology<\/em> .<\/p>\n<p><strong>Estr\u00e9s qu\u00edmico<br \/>\n<\/strong>Simult\u00e1neamente, otro grupo de Veterinaria de la USP, coordinado por Yara Almeida, trabaj\u00f3 con el fenvalerato, un insecticida de la clase de los piretroides tipo II -sustancias t\u00f3xicas para el sistema nervioso central que representan un 30% de la producci\u00f3n mundial de plaguicidas. Yara verific\u00f3 que el fenvalerato, as\u00ed como tambi\u00e9n el piretroide deltametrina, interfiere en la actividad del neurotransmisor Gaba, asociado al aprendizaje y al comportamiento sexual, provocando una especie de estr\u00e9s qu\u00edmico ocasionado por la liberaci\u00f3n de corticosterona, la hormona del estr\u00e9s. En los a\u00f1os 70, investigadores estadounidenses comprobaron que el estr\u00e9s generado por factores ambientales, como el fr\u00edo y la escasez de alimentos, causaba la desmasculinizaci\u00f3n y la feminizaci\u00f3n de ratones.<\/p>\n<p>Y ahora quedaba demostrado que el estr\u00e9s qu\u00edmico actuaba de manera similar. En los experimentos, las ratas pre\u00f1adas recibieron dosis de fenvalerato 500 veces superiores a la ingesti\u00f3n diaria aceptable para seres humanos entre el 18\u00ba d\u00eda de gestaci\u00f3n y los primeros cinco d\u00edas de amamantamiento. Luego, los hijos machos, colocados para copular con las hembras, demoraban m\u00e1s para eyacular (montaban a las ratas 22 veces antes de lograr una eyaculaci\u00f3n, frente a las 15 veces de los machos cuyas madres no hab\u00edan recibido el plaguicida) y presentaban alrededor de un 40% menos de testosterona que los del grupo de control.<\/p>\n<p>Para estudiar el estr\u00e9s qu\u00edmico, Maria Martha y otra investigadora de Veterinaria, Maria Rita Pereira da Silva, crearon un modelo experimental con la picrotoxina, una sustancia t\u00f3xica extra\u00edda de la enredadera anamirta (<em>Anamirta cocculus<\/em> ), que inhibe la actividad del Gaba de manera similar a los piretroides. Sus efectos se hicieron evidentes r\u00e1pidamente. Cuando los ratones fueron colocados con las hembras, aqu\u00e9llos que hab\u00edan sido expuestos a la picrotoxina en el per\u00edodo perinatal (en el \u00fatero e inmediatamente despu\u00e9s del nacimiento) demoraban dosveces y media m\u00e1s para intentar el primer apareamiento, y tres veces m\u00e1s para conseguir la primera c\u00f3pula eficaz que los machos que no hab\u00edan estado en contacto con el compuesto. Los ratones del primer grupo montaban m\u00e1s veces a las hembras hasta lograr la primera eyaculaci\u00f3n, ten\u00edan la mitad del nivel normal de testosterona y pesaban menos que los machos normales. En las cr\u00edas hembras, se registr\u00f3 una masculinizaci\u00f3n: las ratas cuyas madres hab\u00edan estado en contacto con la picrotoxina no menstruaban y permanec\u00edan permanente en celo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Maria Martha, la picrotoxina y los piretroides tipo II interfieren en el funcionamiento del sistema Gaba por dos mecanismos, uno asociado a la madre y el otro a la cr\u00eda. En la prole, inhiben la acci\u00f3n del neurotransmisor, que controla la producci\u00f3n de la hormona sexual masculina en los test\u00edculos -esencial para masculinizar al hipot\u00e1lamo al final de la gestaci\u00f3n y durante las primeras horas de vida. En las ratas pre\u00f1adas, la alteraci\u00f3n en el sistema Gaba reduce la cantidad de hormona liberadora de gonadotrofina (GnRH, que estimula la producci\u00f3n de testosterona en los test\u00edculos) disponible en el calostro, el l\u00edquido producido por las gl\u00e1ndulas mamarias durante los primeros d\u00edas despu\u00e9s del parto. La prole, al recibir menos GnRH, puede producir testosterona antes o despu\u00e9s del momento cr\u00edtico de la masculinizaci\u00f3n del hipot\u00e1lamo o producir hormonas masculinas menos potentes.<\/p>\n<p><strong>Los efectos del plomo<br \/>\n<\/strong>Otra sustancia t\u00f3xica que act\u00faa de manera similar es el plomo. En un estudio en el que administraron esa sustancia a ratas durante la primera semana de lactancia, Maria Martha y la doctoranda Marcela Gon\u00e7alves Sant&#8217;Ana observaron que el metal, que inhibe la acci\u00f3n de la GnRH, afect\u00f3 el comportamiento sexual de las cr\u00edas machos. La administraci\u00f3n de la sustancia en una concentraci\u00f3n del 0,1% promovi\u00f3 la desmasculinizaci\u00f3n de la prole, mientras que las cr\u00edas de ratas que ingirieron plomo en un tenor de un 1% presentaron otro efecto indeseable, la eyaculaci\u00f3n precoz.<\/p>\n<p>El modelo de la picrotoxina se ha mostrado sumamente \u00fatil para entender la masculinizaci\u00f3n del cerebro: sugiere que el momento m\u00e1s importante de ese proceso, al menos en los ratones, es el comprendido por las primeras horas tras el parto. &#8220;Este modelo permite estudiar no solamente las alteraciones del comportamiento, sino tambi\u00e9n en qu\u00e9 \u00e1reas del hipot\u00e1lamo se producen las modificaciones&#8221;, comenta Oduvaldo Marques Pereira, del Instituto de Biociencias de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Botucat\u00fa, que complement\u00f3 el modelo de la USP.<\/p>\n<p>Recientemente, Pereira ha demostrado la feminizaci\u00f3n de ratones expuestos al estr\u00e9s qu\u00edmico en el per\u00edodo perinatal.Pese a que en la especie humana la determinaci\u00f3n del comportamiento sexual es m\u00e1s compleja, puesto que existen tambi\u00e9n influencias sociales y culturales, Pereira afirma: &#8220;Con base en los experimentos con ratones, estimo que el ser humano tambi\u00e9n est\u00e1 sujeto a alteraciones de comportamiento provocadas por la exposici\u00f3n, ocupacional o premeditada a estas sustancias, o por el consumo, cr\u00f3nico o eventual, de esos medicamentos durante el per\u00edodo perinatal.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Un herbicida produce sapos hermafroditas<br \/>\n<\/strong><em><strong><br \/>\n<\/strong><\/em>Los trabajos de la USP sobre el impacto de los pesticidas sobre el desarrollo sexual de los ratones se encuadran en una l\u00ednea de investigaci\u00f3n que gener\u00f3 otra noticia preocupante recientemente. Un estudio norteamericano divulgado en abril mostr\u00f3 que la exposici\u00f3n de las larvas de sapos machos a dosis 30 veces menores que las legalmente permitidas de un tipo de herbicida, el atrazine, estimula el hermafroditismo en esos animales en desarrollo.<\/p>\n<p>Debido al contacto con este producto qu\u00edmico, utilizado en las plantaciones para acabar con las malezas, los renacuajos de la especie\u00a0<em>Xenopus laevis<\/em> , presentam caracter\u00edsticas de ambos sexos. &#8220;Los machos tienen ovarios en sus test\u00edculos, y sus \u00f3rganos vocales son mucho menores (que lo usual)&#8221;, afirma Tyrone Hayes, de la Universidad de California en Berkeley, autor principal del trabajo, publicado en\u00a0<em>Proceedings of the National Academy of Sciences<\/em> . &#8220;Su sistema reproductor no es normal.&#8221;<\/p>\n<p>El atrazine, el herbicida m\u00e1s vendido en Estados Unidos en su categor\u00eda, tambi\u00e9n afecta a los sapos machos adultos: disminuye diez veces el \u00edndice de testosterona, la principal hormona sexual masculina. Los sapos quedan tan afeminados que tienen menos testosterona que sus compa\u00f1eras del sexo opuesto.<\/p>\n<p>Para Hayes, las disfunciones sexuales provocadas por dosis \u00ednfimas de atrazine, del orden de 0,1 ppb (partes por mil millones), mucho menores que las encontradas en la lluvia o en las plantaciones, pueden constituir una de las causas de las declinaci\u00f3n de los batracios en el mundo. El atrazine es utilizado desde hace 40 a\u00f1os en cultivos como el ma\u00edz y la soja de 80 pa\u00edses, incluido Brasil. &#8220;Parece que no existe un ambiente libre de atrazine&#8221;, dice Hayes. &#8220;De tan diseminado que est\u00e1, este producto pone en riesgo a los sistemas acu\u00e1ticos.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>An\u00e1lisis de la Influencia de Factores Ambientales y Qu\u00edmicos en Par\u00e1metros Vinculados con la Reproducci\u00f3n de Ratones<\/em><br \/>\n<strong>MODALIDAD<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>COORDINADORA<\/strong><br \/>\nMaria Martha Bernardi &#8211; Facultad de Medicina Veterinaria de la USP<br \/>\n<strong>INVERSI\u00d3N<\/strong><br \/>\nR$ 167.193,39<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Experimentos con animales muestran que es posible que se produzcan cambios durante el embarazo como resultado del uso de pesticidas y antial\u00e9rgicos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105,463],"class_list":["post-75580","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75580","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75580"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75580\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75580"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}