{"id":75584,"date":"2002-09-01T00:00:00","date_gmt":"2002-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/09\/01\/las-labores-del-fondo-del-mar\/"},"modified":"2015-03-18T13:49:15","modified_gmt":"2015-03-18T16:49:15","slug":"las-labores-del-fondo-del-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-labores-del-fondo-del-mar\/","title":{"rendered":"Las labores del fondo del mar"},"content":{"rendered":"<p>Los peces limpiadores, con el brillo de sus colores contrastantes -combinaciones de negro y amarillo o azul y blanco en general-, desfilan por los arrecifes coralinos en los que viven, exponi\u00e9ndose ante peces mayores -sus clientes-, y ejecutando una limpieza en el cuerpo de \u00e9stos. Este trabajo incluye el retiro de crust\u00e1ceos par\u00e1sitos, de tejido necrosado o enfermo y de mucus, una secreci\u00f3n presente en toda la superficie del pez. Mientras transcurre esa tarea, leves toques de aletas por parte del limpiador producen un est\u00edmulo t\u00e1ctil en su cliente, que permanece en una posici\u00f3n poco com\u00fan, como si estuviera en trance. Una regla fundamental: en la zona de limpieza, nadie es atacado. Sin embargo, fuera de ese escenario, el cliente puede transformarse en predador.<\/p>\n<p>Poco se sabia hasta ahora sobre esa simbiosis de limpieza en los arrecifes de la costa brasile\u00f1a, pero ahora llega una visi\u00f3n amplia y organizada de este fen\u00f3meno, de la mano de un trabajo coordinado por Ivan Sazima, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Su equipo, integrado por Rodrigo Moura, Cristina Sazima, Ronaldo Francini-Filho y Jo\u00e3o Gasparini, estudi\u00f3 el tema in loco, desde la costa de Maranh\u00e3o hasta la de Santa Catarina, con el prop\u00f3sito de evaluar la importancia de los limpiadores en la salud de los arrecifes, y sugerir una reglamentaci\u00f3n para la pesca de peces ornamentales -ya que los peces limpiadores son vistos frecuentemente en comercios de peceras, como es el caso del gobio ne\u00f3n (<em>Elacatinus figaro<\/em> ). &#8220;La ausencia de limpiadores empobrece los arrecifes y lleva a que la poblaci\u00f3n de peces enfermos crezca&#8221;, afirma Sazima.<\/p>\n<p><strong>Viejos conocidos<br \/>\n<\/strong>Los limpiadores atienden a peces de los arrecifes de variados tama\u00f1os: desde el pez mariposa (g\u00e9nero\u00a0<em>Chaetodon<\/em> ), de entre 7 y 13 cent\u00edmetros en su edad adulta, hasta la raya manta (<em>Manta<\/em> ), de entre 1 y 7 metros de envergadura. \u00c9sta es una de las interacciones b\u00e1sicas de las comunidades que viven en los arrecifes, en donde los limpiadores m\u00e1s especializados establecen estaciones de limpieza en sitios espec\u00edficos, y los clientes incluso llegan a abrir las branquias y la boca para que los limpiadores ejecuten adecuadamente su labor. Existen indicios de que los clientes aprenden y memorizan el camino hacia la estaci\u00f3n, por m\u00e1s que se desplacen de ambiente. &#8220;Se cree que el limpiador y sus clientes incluso se reconocen individualmente&#8221;, dice Cristina, hija de Ivan Sazima.<\/p>\n<p>La ceremonia de limpieza tiene sus rituales: los peces grandes se yerguen, y muchas veces se acuestan de lado o sesgados con la cabeza inclinada hacia abajo o hacia arriba. Llegan incluso a cambiar de color para atraer a los limpiadores. Las sesiones duran desde algunos segundos hasta 15 minutos, como en el caso de la limpieza de un abadejo. El movimiento diario de clientes en las estaciones var\u00eda seg\u00fan la regi\u00f3n: cada limpiador atiende a alrededor de cien clientes por d\u00eda en el litoral sudeste, a unos 500 en el mar de Bah\u00eda y hasta mil en Fernando de Noronha. El mismo cliente puede recurrir a la estaci\u00f3n de limpieza m\u00e1s de una vez al d\u00eda.<\/p>\n<p>Los limpiadores menores no ocupan m\u00e1s que un metro cuadrado en el espacio de su comunidad, y duermen en las grietas de las rocas y de los arrecifes. Los mayores no cubren m\u00e1s de 5 metros cuadrados. Salir de all\u00ed es un peligro. &#8220;Se mantienen protegidos en funci\u00f3n de la limpieza, pues la estaci\u00f3n es identificada por los predadores&#8221;, dice Cristina. &#8220;Al apartarse de la estaci\u00f3n, el limpiador de un mero puede ser devorado por \u00e9ste, que ya no lo respeta ni lo identifica en su funci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Peque\u00f1os y coloridos<br \/>\n<\/strong>Los limpiadores tienen entre 2 y 12 cent\u00edmetros de longitud y colores contrastantes, que sirven para llamar la atenci\u00f3n de los clientes. &#8220;El fuerte efecto visual, sobre un fondo de coral o roca, funciona para que los limpiadores se destaquen en su ambiente, pues los peces son capaces de ver los colores&#8221;, explica Ivan Sazima. &#8220;En la base de su alimentaci\u00f3n se encuentran el mucus y los min\u00fasculos crust\u00e1ceos ectopar\u00e1sitos.&#8221;<\/p>\n<p>Existen m\u00e1s de cien especies de peces limpiadores en otros mares, habituales u ocasionales: 30 especies en el Pac\u00edfico, 12 en el Mediterr\u00e1neo y 20 en Am\u00e9rica Central y el Caribe. Con el tiempo, las investigaciones llegaron a los mares de Australia y Hawai. Hoy en d\u00eda, el\u00a0<em>Labroides dimidiatus<\/em> , un pez limpiador del Indo-Pac\u00edfico, es el limpiador m\u00e1s estudiado y ha originado la mayor parte del conocimiento sobre el tema.<\/p>\n<p>Sazima esperaba encontrar entre diez y 12 especies en la costa brasile\u00f1a, pero este pron\u00f3stico fue superado: registr\u00f3 25 especies de limpiadores, ocho de las cuales tienen en com\u00fan los colores negro y amarillo. &#8220;Son alrededor del 10% de los peces de los arrecifes conocidos, de los cuales se conocen entre 250 y 300 especies&#8221;, dice Sazima. &#8220;Es una proporci\u00f3n sorprendente&#8221;. El equipo de la Unicamp describi\u00f3 dos especies nuevas: el ne\u00f3n o gobio ne\u00f3n (<em>Elacatinus figaro<\/em> ), y el grama o loreto (<em>Gramma brasiliensis<\/em> ). La diversidad inesperada limit\u00f3 el estudio, que fue profundizado solamente en cuatro especies: el pez \u00e1ngel franc\u00e9s (<em>Pomacanthus paru<\/em> ), el bodi\u00e3o de noronha (<em>Thalassoma noronhanum<\/em> ), el gobio ne\u00f3n (<em>Elacatinus figaro<\/em> ) y el gobio (<em>Elacatinus randalli<\/em> ).<\/p>\n<p>El menor de los limpiadores de la costa brasile\u00f1a es el gobio ne\u00f3n, de alrededor de 4 cent\u00edmetros de longitud, que ejerce su trabajo durante toda la vida. Entretanto, el pez \u00e1ngel franc\u00e9s (<em>Pomacanthus paru<\/em> ) -que vive en la mayor parte de la costa, en las islas continentales y en algunas oce\u00e1nicas, mide entre 20 y 60 mil\u00edmetros -solamente es un limpiador cuando es joven. Luego abandona la actividad de limpieza y se alimenta de esponjas y algas. Su actividad de limpieza fue valorada tras los estudios del grupo. &#8220;El pez \u00e1ngel franc\u00e9s puede ser comparado con el gobio ne\u00f3n, un limpiador muy especializado&#8221;, dice Ivan Sazima.<\/p>\n<p>La actividad limpiadora del bodi\u00e3o-de-noronha, encontrado tanto en la costa como en localidades oce\u00e1nicas, se ubica en un t\u00e9rmino medio: es un limpiador en la fase juvenil y la de adulto joven, cuando mide entre 20 y 50 mil\u00edmetros de longitud. Lo que distingue efectivamente a esta especie de los otros limpiadores es su lugar de trabajo: este pez establece estaciones de limpieza en la columna de agua -es decir, arriba del sustrato marino de rocas y colonias de coral en donde operan los otros- y forma grandes agrupamientos circulares, que llegan a reunir hasta 450 individuos.<\/p>\n<p>Para observar todo esto, los investigadores trabajaron con buceo aut\u00f3nomo, con tubos de aire comprimido. Durante cinco a\u00f1os, efectuaron centenas de buceos a entre 3 y 18 metros de profundidad, con una hora de duraci\u00f3n promedio cada uno. Fue as\u00ed que recorrieron los ambientes de los arrecifes de Parcel Manoel Lu\u00eds (Maranh\u00e3o) y del Archipi\u00e9lago de Fernando de Noronha (Pernambuco), los arrecifes costeros de Tamandar\u00e9 (Pernambuco), el Archipi\u00e9lago de Abrolhos (Bah\u00eda), la Isla Escalvada y el Archipi\u00e9lago de Tres Islas (Esp\u00edrito Santo), la Isla do Papagaio y otras islas costeras en Cabo Frio (R\u00edo de Janeiro), Isla Anchieta, Isla da Vit\u00f3ria y Laje de Santos (S\u00e3o Paulo) e Isla do Arvoredo (Santa Catarina).<\/p>\n<p>Ivan Sazima pretende continuar el estudio de la simbiosis de limpieza, que pr\u00e1cticamente se restringe a los oc\u00e9anos, pues en aguas dulces este fen\u00f3meno es poco conocido, pese a que se sabe que en \u00c1frica existen peces limpiadores de hipop\u00f3tamos. El pr\u00f3ximo foco del grupo ser\u00e1n los peces oportunistas que siguen a las rayas y a otros peces carn\u00edvoros que revuelven el fondo. Sazima sabe que su trabajo es urgente: el comercio de los coloridos peces y langostinos ornamentales marinos -en los mares, los langostinos tambi\u00e9n son limpiadores de peces- est\u00e1 alterando seriamente el equilibrio en los arrecifes brasile\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Peces Limpiadores del Atl\u00e1ntico Sur Occidental: Historia Natural, Distribuci\u00f3n y Din\u00e1mica<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a proyecto de investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nIvan Sazima &#8211; Unicamp<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 74.824,85<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un equipo de la Unicamp muestra el modo de vida de los peces limpiadores","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75584","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75584"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}