{"id":75586,"date":"2002-09-01T00:00:00","date_gmt":"2002-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/09\/01\/la-critica-de-la-razon-pura\/"},"modified":"2016-01-29T16:49:39","modified_gmt":"2016-01-29T18:49:39","slug":"la-critica-de-la-razon-pura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-critica-de-la-razon-pura\/","title":{"rendered":"La cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura"},"content":{"rendered":"<p>En julio de 1945, en Alamogordo, Nuevo M\u00e9xico, todos los cient\u00edficos del Proyecto Manhattan, reunidos para presenciar la primera prueba de una explosi\u00f3n at\u00f3mica, recibieron \u00f3rdenes de los militares para permanecer de espaldas al impacto. S\u00f3lo un hombre desobedeci\u00f3 al comando y, altivo, mir\u00f3 de frente hacia el terrible hongo, dispuesto a no perderse un \u00e1tomo del potencial de destrucci\u00f3n de la nueva arma. Era Edward Teller, un h\u00fangaro naturalizado estadounidense y uno de los primeros f\u00edsicos llamados por el gobierno de Estados Unidos para participar en la construcci\u00f3n de la bomba A. &#8220;Nunca me interes\u00e9 en ver las fotos de los impactos en Hiroshima y Nagasaki. Mi trabajo consist\u00eda en construir la bomba, en hacer que la ciencia progresara. Lo que se hizo con mis descubrimientos no me incumbe&#8221;, le afirm\u00f3 Teller a\u00a0<em>Pesquisa FAPESP<\/em> . A los 94 a\u00f1os, el investigador es director honor\u00edfico del Lawrence Livermore Laboratory de California.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s por haberse interesado \u00fanicamente en ver la bomba funcionando en condiciones de laboratorio y no haber deseado conocer sus resultados pr\u00e1cticos, este f\u00edsico crey\u00f3 que lo que \u00e9l y sus colegas (entre los cuales se encontraba Robert Oppenheimer) lograron en 1945 fue poco. A\u00f1os m\u00e1s tarde, Teller fue el \u00fanico padre de &#8220;Mike&#8221;, la bomba de hidr\u00f3geno o bomba termonuclear, de 10,4 megatones, mil veces m\u00e1s potente que aqu\u00e9lla que fue lanzada sobre Jap\u00f3n al final de la Segunda Guerra. En el mismo tono &#8220;valiente&#8221; con el cual encar\u00f3 al hongo, al enterarse del \u00e9xito de la &#8220;Superbomba&#8221;, en noviembre de 1952, en Eniwetok (en el Pac\u00edfico), Teller declar\u00f3 orgulloso: &#8220;Ha nacido y es un ni\u00f1o&#8221;. Nada m\u00e1s natural entonces que este cient\u00edfico contin\u00fae a\u00fan hoy defendiendo su creaci\u00f3n, como efectivamente lo hace en su autobiograf\u00eda recientemente lanzada:\u00a0<em>Memoirs: A 20th Century Journey in Science and Politics<\/em> (Perseus Books, 628 p\u00e1gs., 35 d\u00f3lares).<\/p>\n<p><strong>En la contramano<br \/>\n<\/strong>Curiosamente, tambi\u00e9n est\u00e1 saliendo al mercado la biograf\u00eda de otro &#8220;padre&#8221; at\u00f3mico: Andrei Sakharov, el creador de la bomba de hidr\u00f3geno sovi\u00e9tica, escrita por Richard Lourie (Brandeis, 453 p\u00e1gs., 30 d\u00f3lares). Pero Sakharov, en la contramano del entusiasmo de Teller, luego de estar inmerso en la ciencia y en el descubrimiento vio que, m\u00e1s all\u00e1 progreso sin obst\u00e1culos, existen frenos \u00e9ticos para la f\u00edsica. Sakharov, fallecido en 1989, fue uno de los principales detractores de las pruebas nucleares, un defensor de los derechos humanos en la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica que pas\u00f3 a\u00f1os exilado en Gorki, debido a sus ideas contra las bombas y la dictadura.<\/p>\n<p>&#8220;Si no hubi\u00e9ramos hecho la &#8216;Super&#8217;, estoy persuadido de que, si estuvi\u00e9ramos vivos, estar\u00edamos hablando en ruso. No me arrepiento de para nada de haberla hecho, pese a que todos estuvieron en contra y afirmaron que esa invenci\u00f3n era imposible&#8221;, dijo Teller. &#8220;La construcci\u00f3n de la bomba de hidr\u00f3geno solamente trajo paz al mundo. Vea la historia y compare como, a partir de la segunda mitad del siglo XX, el planeta vivi\u00f3 con menos guerras y menos muertes&#8221;, defendi\u00f3 el f\u00edsico. \u00c9se era precisamente el razonamiento tortuoso del personaje\u00a0<em>Dr. Strange Love<\/em> (de la pel\u00edcula de ese mismo nombre de Stanley Kubrick, un ex cient\u00edfico nazi con un brazo mec\u00e1nico que levantaba a cada tanto su brazo para saludar como lo hab\u00eda hecho en el pasado el\u00a0<em>f\u00fchrer<\/em> ), que preconizaba la &#8220;m\u00e1quina del juicio final&#8221;, que por ser tan mort\u00edfera, impedir\u00eda su uso. No sin raz\u00f3n se comenta que el modelo para Strange Love fue precisamente Teller.<\/p>\n<p>&#8220;Yo creo que la belleza de la ciencia no debe saber de l\u00edmites. No debemos preocuparnos con pol\u00edtica o dinero, o incluso con cuestiones \u00e9ticas. Nuestro deber como cient\u00edficos es siempre descubrir m\u00e1s. Pero reconozco que el saber sin moral es incompleto, as\u00ed como la moral sin ciencia poco vale&#8221;, explica el f\u00edsico. Fue debido a ese esp\u00edritu &#8220;progresista&#8221; que Teller frecuent\u00f3 la Casa Branca desde la \u00e9poca de Truman hasta la de Reagan, pasando por George Bush, el padre del actual l\u00edder norteamericano. Ante todos ellos defendi\u00f3 la necesidad de contar siempre con m\u00e1s armas, a fin de lograr la paz en el planeta. Reagan y Bush, en especial, se tomaron en serio al viejo cient\u00edfico. Una vez m\u00e1s, Teller ejerc\u00eda una paternidad de gusto dudoso: el proyecto La Guerra de las Galaxias, tendiente a la instalaci\u00f3n de un escudo antimisiles en el espacio, que podr\u00eda detonar una nueva carrera armamentista. Un detalle: Bush hijo, volvi\u00f3 a hablar de dicho proyecto con entusiasmo luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre.<\/p>\n<p>En 1941, Teller escuch\u00f3 de boca de Enrico Fermi, su amigo de larga data, que ser\u00eda posible construir una bomba capaz de calentar deuterio de manera suficiente como para provocar una reacci\u00f3n termonuclear. El problema era la inexistencia de computadoras capaces de calcular las variantes necesarias para poner en pr\u00e1ctica tal proyecto. Con ese consejo en la cabeza, Teller, al ser llamado para trabajar con Oppenheimer, lleg\u00f3 dispuesto a crear la &#8220;Super&#8221; y, tan solo por entender que la bomba A era un medio necesario para llegar a ella (la bomba de Hiroshima ser\u00eda la espoleta de la bomba termonuclear), se arremang\u00f3 y form\u00f3 parte del equipo. Con el fin de la Segunda Guerra, los otros cient\u00edficos no quer\u00edan saber m\u00e1s nada de explosiones e ignoraron los llamados iracundos de Teller para que continuaran con la producci\u00f3n de la bomba H.<\/p>\n<p><strong>Dem\u00f3cratas<br \/>\n<\/strong>El f\u00edsico apel\u00f3 a pol\u00edticos de Washington para llegar al presidente Truman. &#8220;Los dem\u00f3cratas hab\u00edan desmovilizado el pa\u00eds y no ten\u00edan noci\u00f3n del peligro inminente, pues los rusos no se hab\u00edan parado un minuto&#8221;, cuenta el cient\u00edfico. Tras mudarse de Los Alamos a Livermore, Teller se encontr\u00f3 con el matem\u00e1tico Stanislaw Ulam, lo que le permiti\u00f3 resolver los hasta entonces problemas insolubles de c\u00e1lculo. La Guerra Fr\u00eda trajo el clima que \u00e9l tanto necesitaba, y en 1950, el gobierno de Estados Unidos dio luz verde para la creaci\u00f3n de &#8220;Mike&#8221;.<\/p>\n<p>En 1949, la primera prueba rusa de la bomba at\u00f3mica (con la supervisi\u00f3n de Lavrenti Beria, jefe de la polic\u00eda secreta de Stalin) imprimi\u00f3 m\u00e1s entusiasmo a\u00fan al grupo de Livermore, y m\u00e1s apoyo financiero proveniente de la presidencia. Hab\u00eda comenzado la carrera at\u00f3mica. Y tambi\u00e9n la caza de brujas. En 1946, el FBI empez\u00f3 a investigar a Oppenheimer, por considerarlo un &#8220;pacifista&#8221; con &#8220;tendencias comunistas&#8221;. El final de la carrera de Oppenheimer se cristaliz\u00f3 poco m\u00e1s tarde, en 1954, durante un proceso de actividades antiamericanas que cont\u00f3 con el dudoso testimonio de Teller, que dec\u00eda considerar &#8220;extra\u00f1o&#8221; el comportamiento de su ex jefe, nada ansioso por construir esa nueva arma que har\u00eda frente a los avances sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>En 1952, con un nuevo dise\u00f1o propuesto por Ullam (Teller poco dice al respecto de ello en sus memorias), &#8220;Mike&#8221; lleg\u00f3 al mundo. &#8220;Yo cumpl\u00ed mi misi\u00f3n. Ahora les cabe a las democracias decidir si van a usar lo que cre\u00e9 o no. Mi deber era para con el conocimiento&#8221;, dijo Teller. Hoy en d\u00eda, tal como hace 20 a\u00f1os, el f\u00edsico cree que se puede usar la &#8220;Super&#8221; para actividades constructivas, como la alteraci\u00f3n del clima. O, como se lo propuso a John F. Kennedy en los a\u00f1os 60, para construir &#8220;un segundo Canal do Panam\u00e1 en menos tiempo que lo que se demorar\u00eda para tomar la decisi\u00f3n de usar la bomba para hacerlo&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Toda esa tonter\u00eda del equilibrio nuclear y la paz por medio de las bombas fue desacreditada con los atentados del a\u00f1o pasado, cuando vimos que no es necesario tener grandes armas para causar grandes estragos. Lo que Teller hizo, a decir verdad, no fue ciencia por la ciencia misma, sino darle al mundo una manzana envenenada que transform\u00f3 a los cient\u00edficos en pol\u00edticos&#8221;, dice Richard Rhodes, autor del mejor estudio sobre la carrera nuclear:\u00a0<em>The Making of the Atomic Bomb<\/em> . Del otro lado del planeta, otro f\u00edsico le daba igualmente un buen mordisco a esa fruta.<\/p>\n<p>Andrei Dmitrievitch Sakharov, nacido en Mosc\u00fa en 1921, hijo de un cient\u00edfico, cre\u00eda al igual que Teller en la necesidad de no limitar el conocimiento y el saber. Siendo un patriota, como su par de Estados Unidos, Sakharov cre\u00eda que el socialismo sovi\u00e9tico era la v\u00eda hacia el futuro y se alegraba al ver c\u00f3mo el Estado de Stalin invert\u00eda en investigaci\u00f3n y en la formaci\u00f3n de nuevos cient\u00edficos. Por ello, pese a no afiliarse al Partido, acept\u00f3 sin problemas la orden de juntarse al grupo de f\u00edsicos y matem\u00e1ticos que desarrollaban investigaciones con artefactos nucleares, bajo el comando de Beria, en 1948. Al fin y al cabo, como Sakharov revela en su autobiograf\u00eda: &#8220;Al saber sobre el impacto devastador de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, casi desfallec\u00ed en la calle leyendo el peri\u00f3dico. Sab\u00eda que era mi deber ayudar a mi pa\u00eds a no quedarse atr\u00e1s, sujeto a la amenaza del poder\u00edo nuclear creciente de los norteamericanos&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Un h\u00e9roe del Trabajo<br \/>\n<\/strong>Al trabajar en el laboratorio secreto conocido como Arzamas 16, Sakharov supo que su nuevo \u00e1mbito de investigaci\u00f3n hab\u00eda sido construido por pol\u00edticos prisioneros que, al rebelarse, fueron fusilados por orden de Beria. Pero eso no afect\u00f3 su creatividad, y as\u00ed dise\u00f1\u00f3 la bomba de hidr\u00f3geno rusa, basada en cierta forma en la actividad de espionaje (de Klaus Fuchs, por ejemplo, que hab\u00eda trabajado en Los Alamos) sobre los progresos norteamericanos. Merced a sus estudios, arrib\u00f3 a las mismas conclusiones que Teller, y el artefacto fue detonado pocos meses despu\u00e9s que la &#8220;Mike&#8221; estadounidense, en 1953. A Sakharov no le agrad\u00f3 lo que vio. Por primera vez, el cient\u00edfico &#8220;te\u00f3rico puro&#8221; cedi\u00f3 su lugar al ciudadano, que pone en jaque el valor moral de sus invenciones. Ten\u00eda 32 a\u00f1os y fue nominado para la Academia Sovi\u00e9tica de Ciencias, y convertido en H\u00e9roe del Trabajo Socialista.<\/p>\n<p>La consciencia acerca de sus actos continu\u00f3 creciendo. En 1957, empez\u00f3 a investigar los da\u00f1os biol\u00f3gicos de las pruebas nucleares, y escribi\u00f3 un art\u00edculo advirtiendo sobre los efectos de la radiaci\u00f3n aun cuando \u00e9sta fuese de un nivel poco elevado. Seg\u00fan el investigador, la detonaci\u00f3n de una bomba de un megat\u00f3n causar\u00eda la muerte por c\u00e1ncer de 10 mil personas, que ni siquiera sabr\u00edan qu\u00e9 fue lo que les provoc\u00f3 esa enfermedad fatal. M\u00e1s tarde, en 1968, fue a\u00fan m\u00e1s desafiante, con el panfleto\u00a0<em>Reflexiones sobre el Progreso, la Coexistencia Pac\u00edfica y la Libertad Intelectual<\/em> , en el cual atacaba duramente al sistema pol\u00edtico sovi\u00e9tico y exig\u00eda que la ciencia se preocupase con el futuro de las generaciones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a contramano de Teller, lo que provocara malestar en Sakharov fue motivo de un chiste de mal gusto por parte de un militar sovi\u00e9tico, el mariscal Nedelin, director militar de la prueba de la bomba H rusa. Al comunicarle al comandante, tras el \u00e9xito de la explosi\u00f3n, que las pruebas deber\u00edan continuar haci\u00e9ndose solamente en teor\u00eda, Sakharov escuch\u00f3 al militar espetarle la siguiente reprimenda: &#8220;Su trabajo es crear la bomba. El nuestro es determinar cuando y c\u00f3mo usarla&#8221;. Sakharov igualmente desaprobaba la teor\u00eda que suger\u00eda que m\u00e1s bombas significaban m\u00e1s paz, y reconoc\u00eda que a decir verdad lo que representaban era una carrera nuclear ininterrumpida entre los pa\u00edses en pugna durante la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>En una era de constante avance tecnol\u00f3gico, Sakharov prefiri\u00f3 utilizar su \u00e9xito personal para advertirle al mundo que la ciencia era inseparable de la consciencia. &#8220;Como f\u00edsico, aprend\u00ed que la ciencia es la fuerza de la racionalidad, y que las leyes f\u00edsicas son inmutables. Lo mismo vale para ciertos valores nuestros, como la libertad y el respeto a la dignidad individual. \u00c9sas son tambi\u00e9n leyes inmutables y universales, como las de la f\u00edsica&#8221;, afirm\u00f3 Sakharov. Por mucho tiempo intent\u00f3 en vano persuadir a Kruschev para que parara las pruebas nucleares en los a\u00f1os 50 y 60. &#8220;Usted es un cristal de la dignidad&#8221;, sol\u00eda retrucar el premier ruso.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, sus derechos civiles y su carrera como f\u00edsico fueron interrumpidos. De cualquier manera, Sakharov telefone\u00f3 nuevamente para el premier poco antes de la realizaci\u00f3n de una nueva prueba nuclear, pidi\u00e9ndole que reconsiderara la necesidad de efectuar nuevas explosiones nucleares carentes de sentido. Krushev le jur\u00f3 al cient\u00edfico que postergar\u00eda la explosi\u00f3n, porque coincid\u00eda con \u00e9l, pero al d\u00eda siguiente, la bomba H fue detonada en Kazajst\u00e1n. &#8220;Luego de ese episodio, me sent\u00ed totalmente libre y sin dudas sobre lo que estaba haciendo. Dej\u00e9 de ser el acad\u00e9mico preocupado solamente con la teor\u00eda y la belleza de los descubrimientos cient\u00edficos y me di cuenta de que era mi deber luchar contra esa falsa asepsia de la f\u00edsica&#8221;, afirm\u00f3 Andrei Sakharov en su autobiograf\u00eda (a prop\u00f3sito, la misma fue escrita con el auspicio de sus captores, durante su exilio).<\/p>\n<p><strong>Afganist\u00e1n<br \/>\n<\/strong>El hombre que lamentara la muerte de Stalin deseaba ahora expresar cada vez m\u00e1s sus opiniones ante la prensa del exterior. Yuri Andropov, por entonces jefe de la KGB, lo declar\u00f3 como &#8220;el enemigo p\u00fablico n\u00famero uno&#8221;. Sakharov respondi\u00f3 aplicando principios de cuestionamiento cient\u00edfico a asuntos pol\u00edticos, es decir, sometiendo a prueba las hip\u00f3tesis y buscando evidencias confiables para las preguntas. En 1979, protest\u00f3 vivamente contra la invasi\u00f3n militar de Afganist\u00e1n por parte de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, lo que irrit\u00f3 profundamente a los militares rusos. La polic\u00eda secreta lo prendi\u00f3 ilegalmente y lo llev\u00f3 a Gorki, ciudad cerrada para los extranjeros.<\/p>\n<p>Sakharov, siendo un disidente, permaneci\u00f3 en ese exilio forzado durante seis a\u00f1os, junto a su mujer, Yelena Bonner. Con la ascensi\u00f3n de Gorbachov y la\u00a0<em>glasnost<\/em> , fue instalado un tel\u00e9fono en la casa del cient\u00edfico y el primer llamado que recibi\u00f3 fue el del propio presidente, invit\u00e1ndolo a regresar a Mosc\u00fa para asumir un cargo en la nueva asamblea rusa. El f\u00edsico estaba participando activamente de los primeros borradores de una nueva constituci\u00f3n para el pa\u00eds cuando muri\u00f3 en 1989, de un ataque card\u00edaco. &#8220;Fue un gran cient\u00edfico y realmente nos asust\u00f3 mucho. No esper\u00e1bamos que la bomba H sovi\u00e9tica llegara en tan poco tiempo. Eso es un m\u00e9rito del talento de Sakharov&#8221;, elogia Edward Teller.<\/p>\n<p>&#8220;Hoy en d\u00eda se toma eso muy en serio. Pero lo que vemos es que hay personas que cada vez conf\u00edan menos en la ciencia y cada vez est\u00e1n m\u00e1s temerosas con su utilizaci\u00f3n. \u00bfY eso es bueno para el progreso de la humanidad?&#8221;, se pregunta Teller. Albert Einstein (que le envi\u00f3 una carta al presidente estadounidense Franklin Roosevelt alert\u00e1ndolo sobre la posibilidad de creaci\u00f3n de una bomba nuclear alemana) lleg\u00f3 incluso a ensayar una posible respuesta para esa compleja cuesti\u00f3n, al recordar que &#8220;el accidente de adquirir autoridad por medio del estudio del reino natural me otorg\u00f3 una terrible y fascinante responsabilidad sobre el reino social&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Libros discuten los l\u00edmites de la moral en los descubrimientos cient\u00edficos","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75586"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}