{"id":75587,"date":"2002-09-01T00:00:00","date_gmt":"2002-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/09\/01\/el-arabe-que-cambio-occidente\/"},"modified":"2016-01-29T16:51:14","modified_gmt":"2016-01-29T18:51:14","slug":"el-arabe-que-cambio-occidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-arabe-que-cambio-occidente\/","title":{"rendered":"El \u00e1rabe que cambi\u00f3 Occidente"},"content":{"rendered":"<p>&#8216;Abu &#8216;Ali al-Hussain ibn &#8216;Abd Allah ibn al-Hassan ibn &#8216;Ali ibn Sina (980-1037) es autor de una obra tan extensa como su nombre. Conocido por los occidentales como Avicena, escribi\u00f3 m\u00e1s de cien libros, en los cuales vers\u00f3 sobre l\u00f3gica, ciencias naturales, matem\u00e1tica, metaf\u00edsica, teolog\u00eda y medicina. Traducido al lat\u00edn en el siglo XII, es uno de los padres de la filosof\u00eda medieval. Sus textos fueron le\u00eddos en Occidente antes incluso que los de Arist\u00f3teles, hecho que llev\u00f3 a respetados historiadores de la filosof\u00eda, como el medievalista Alain de Libera, a considerarlo como el introductor de la ciencia y de la racionalidad religiosa en el mundo occidental.<\/p>\n<p>Sin embargo, son todav\u00eda escasos los estudios sobre su obra. El libro<em>Avicena &#8211; A Viajem da Alma<\/em> (FAPESP, Editora Perspectiva; 348 p\u00e1ginas), de Rosalie Helena de Souza Pereira, es una tentativa de revertir ese cuadro y se focaliza en el an\u00e1lisis de la\u00a0<em>Ep\u00edstola de Hayy ibn Yaqz\u00e2n<\/em> , texto en el cual Avicena narra en lenguaje figurado el trayecto del alma humana rumbo al conocimiento. Seg\u00fan la investigadora, en ese texto las consideraciones rigurosamente filos\u00f3ficas van aparejadas con los sentidos ocultos presentes en tradiciones situadas al margen de la filosof\u00eda, tales como el hermetismo y el gnosticismo, variantes populares del pensamiento neoplat\u00f3nico. Esa pluralidad de sentidos dio origen a interpretaciones que penden o para el lado de la filosof\u00eda de la raz\u00f3n, o para el de los &#8220;sentidos ocultos&#8221;. Su propuesta es la conciliaci\u00f3n de ambas vertientes. &#8220;Pretend\u00eda mostrar que la matriz del pensamiento de Avicena no es \u00fanicamente aristot\u00e9lica, como pretenden mostrar algunos, sino tambi\u00e9n neoplat\u00f3nica&#8221;, dice la investigadora.<\/p>\n<p><strong>Galeno<br \/>\n<\/strong><em>La Ep\u00edstola<\/em> no figura entre las obras famosas del pensador \u00e1rabe, m\u00e1s conocido como autor de la enciclopedia\u00a0<em>Al-Shif\u00e2&#8217; (La Cura)<\/em> y del\u00a0<em>Al-Qan\u00fbn f\u00ee al-Tib (Canon de Medicina)<\/em> . Dos ejemplos bastan para dar la medida del impacto de esas obras en occidente. La primera de ellas, de la cual se tradujeron fragmentos al lat\u00edn en el siglo XII, es citada m\u00e1s de 250 veces en la\u00a0<em>Suma de Teolog\u00eda<\/em> , de Santo Tom\u00e1s de Aquino. Y el<em>Canon<\/em> fue el libro que sirvi\u00f3 de base para la ense\u00f1anza de la medicina hasta el siglo XVII y que hace de Avicena -junto con Hip\u00f3crates y Galeno- uno de los pilares de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica m\u00e9dica en Occidente.<\/p>\n<p>En la opini\u00f3n del medievalista Alain de Libera, el texto de Avicena es la primera gran obra filos\u00f3fica que lleg\u00f3 a Occidente. En\u00a0<em>Pensar en la Edad Media<\/em> , De Libera escribe: &#8220;Con mucha frecuencia se olvida que los latinos conocieron a Avicena antes de que Arist\u00f3teles hubiera sido traducido en su totalidad&#8221;. M\u00e1s adelante, afirma a\u00fan con mayor \u00e9nfasis. &#8220;Si hubo en el siglo XIII una filosof\u00eda y una teolog\u00eda llamadas &#8216;escol\u00e1sticas&#8217;, esto se debe primeramente a que Avicena fue le\u00eddo y estudiado desde el final del siglo XII. Fue Avicena, y no Arist\u00f3teles, quien inici\u00f3 a Occidente en la filosof\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>Cabe recordar que Arist\u00f3teles, as\u00ed como Pit\u00e1goras, Plat\u00f3n, Plotino, Porfirio, Alejandro de Afrodisia, Galeno y J\u00e1mblico, solamente pudieron ser &#8220;descubiertos&#8221; en la Edad Media occidental en raz\u00f3n de las versiones de los textos originales en \u00e1rabe realizadas por cristianos nestorianos, jacobitas y melkitas, que huyendo de las persecuciones religiosas, se instalaron en la regi\u00f3n de la Mesopotamia a partir del siglo V. Esos autores cl\u00e1sicos constituyen las matrices del pensamiento \u00e1rabe que se desenvolvi\u00f3 en los siglos siguientes, caracterizado por una efervescencia cultural que en nada se asemeja a las &#8220;tinieblas&#8221; en las que parte de Europa estaba inmersa en ese mismo per\u00edodo.<\/p>\n<p>Durante el califado de Harun al Rachid, que se extendi\u00f3 entre los a\u00f1os 786 y 809 del calendario cristiano, por ejemplo, fueron traducidas obras de medicina, astronom\u00eda, moral, m\u00fasica, geograf\u00eda y alquimia. La traducci\u00f3n de las obras sobre animales y bot\u00e1nica de Arist\u00f3teles, de algunos di\u00e1logos de Plat\u00f3n y el establecimiento de las fuentes de las\u00a0<em>Mil y Una Noches<\/em> tambi\u00e9n son de ese per\u00edodo. Poco m\u00e1s de un siglo antes, se produjo el hecho que desencaden\u00f3 todo ese proceso: el surgimiento del<em>Cor\u00e1n<\/em> , la fuente primordial del islamismo y el tercer libro divino, precedido por la\u00a0<em>Tor\u00e1<\/em> y por los\u00a0<em>Evangelios<\/em> .<\/p>\n<p>Compuesto de 6 mil vers\u00edculos, el Cor\u00e1n tra\u00eda el principio b\u00e1sico del pensamiento \u00e1rabe que se desarrollar\u00eda a partir de entonces: la unicidad de Dios.De esta forma, no es posible separar con claridad la teolog\u00eda de la filosof\u00eda practicada en esa \u00e9poca, toda vez que esta \u00faltima naci\u00f3 de la necesidad de dotar de un fundamento racional a la revelaci\u00f3n divina. As\u00ed las cosas, el pensamiento filos\u00f3fico en el Islam procur\u00f3 sistematizar el encuentro entre la reci\u00e9n nacida fe en el Cor\u00e1n y el\u00a0<em>l\u00f3gos<\/em> heredado de los griegos. En ello trabajaron los fil\u00f3sofos \u00e1rabes, con Avicena a la cabeza.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, en la Edad Media latina adepta al cristianismo, esa misma tentativa de aplicar la raz\u00f3n heredada de los griegos para fundamentar la creencia religiosa cristiana ser\u00eda el motor del pensamiento. Una vez m\u00e1s, es Alain de Libera quien lo explica: &#8220;Si quisi\u00e9semos, siguiendo a Heidegger, caracterizar a la metaf\u00edsica occidental como una &#8216;onto-teolog\u00eda&#8217;, es en Avicena en quien debemos buscar su entrada decisiva y su modelo director, por varias generaciones&#8221;, escribe el medievalista. Y complementa m\u00e1s adelante. &#8220;Por lo tanto, con Avicena, la influencia del pensamiento musulm\u00e1n en la Edad Media latina adquiere sus primeros y verdaderos contornos: este autor no solamente inicia a occidente en la raz\u00f3n, en su uso profano, o en otras palabras, en la ciencia; tambi\u00e9n lo introduce en la racionalidad religiosa, una racionalidad muy estricta, puesta por primera vez y rigurosamente al servicio de una religi\u00f3n monote\u00edsta.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Una vida movida<br \/>\n<\/strong>Pero es posible aproximarse a este pensador por un camino menos complicado. Por ejemplo: su vida fue muy agitada, y a juzgar por lo que dej\u00f3 relatado en su autobiograf\u00eda, fue plagada de momentos que no quedar\u00edan nada mal formando parte de una historia de ficci\u00f3n (el escritor Noah Gordon ya tuvo es idea e incluy\u00f3 a Avicena como personaje de su best seller\u00a0<em>El F\u00edsico<\/em> ). A los 10 a\u00f1os, Avicena ya era un eximio conocedor de gram\u00e1tica y teolog\u00eda, y sab\u00eda el<em>Cor\u00e1n<\/em> entero de memoria. A los 16, libr\u00f3 al sult\u00e1n Nuh ibn Mansur de un mal incurable y se convirti\u00f3 en su protegido. Iniciado en los estudios de Euclides y Porfirio, ley\u00f3 la\u00a0<em>Metaf\u00edsica<\/em> de Arist\u00f3teles m\u00e1s de 40 veces antes de publicar su primera obra, a los 21 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Avicena era apuesto, y a decir verdad, un poco soberbio. &#8220;La medicina no forma parte de las ciencias dif\u00edciles, y por tal raz\u00f3n, yo me distingu\u00ed en ella en poco tiempo, tanto es as\u00ed que eminentes m\u00e9dicos empezaron a leer la ciencia de la medicina bajo mi direcci\u00f3n&#8221;, se lee en su autobiograf\u00eda. No en vano coleccion\u00f3 detractores a lo largo de su vida. Algunos de los comentadores de su \u00e9poca lo consideraban un vulgar hechicero, dada la escasa ortodoxia de sus m\u00e9todos. Otros lo ten\u00edan por traidor al Islam, dada su propensi\u00f3n a los excesos: beb\u00eda vino en cantidades industriales y su muerte fue atribuida a su propalado atletismo gastron\u00f3mico y sexual.<\/p>\n<p>Ya sea por su vida o por su obra, lo que importa es tener claro que el examinar m\u00e1s de cerca el pensamiento de Avicena implica entender con mayor claridad aquello que se encuentra en el origen de un proceso de pensamiento crucial para el desarrollo de la filosof\u00eda. &#8220;La filosof\u00eda \u00e1rabe medieval, inexplorada entre los brasile\u00f1os, imprime su importancia en un doble registro&#8221;, escribe la investigadora. &#8220;Al margen de ampliar los horizontes de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y contribuir para lograr un mayor conocimiento del patrimonio cultural de la humanidad, nos convierte, a trav\u00e9s de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, en deudores de los \u00e1rabes, que dejaron en ella significativos vestigios culturales, edificados durante casi ocho siglos de permanencia.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nAvicena &#8211; A Viagem da Alma (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/37152\/avicena-a-viagem-da-alma\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a000\/11765-8<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Auxilio a publicaci\u00f3n;\u00a0<strong>Investigadora\u00a0<\/strong>Rosalie Helena de Souza Pereira;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n <\/strong>R$ 5.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio sobre Avicena revela la genialidad de su pensamiento","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[437,785],"class_list":["post-75587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75587"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75587\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75587"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}