{"id":75595,"date":"2002-09-01T00:00:00","date_gmt":"2002-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/09\/01\/instituto-produce-semillas-radioactivas-contra-el-cancer\/"},"modified":"2015-03-18T13:57:40","modified_gmt":"2015-03-18T16:57:40","slug":"instituto-produce-semillas-radioactivas-contra-el-cancer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/instituto-produce-semillas-radioactivas-contra-el-cancer\/","title":{"rendered":"Instituto produce semillas radioactivas contra el c\u00e1ncer"},"content":{"rendered":"<p>Los pacientes con c\u00e1ncer de pr\u00f3stata tendr\u00e1n en breve f\u00e1cil acceso a una terapia que cuenta con un \u00edndice de cura de hasta el 88%. Actualmente, dicho tratamiento depende de la importaci\u00f3n del f\u00e1rmaco, por eso es de uso restringido en Brasil, en raz\u00f3n de su alto costo. El tratamiento utiliza c\u00e1psulas o semillas radioactivas de iodo-125, implantadas en la pr\u00f3stata del paciente mediante el uso agujas especiales. El dominio de la tecnolog\u00eda para la producci\u00f3n de dichas semillas fue logrado por un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Energ\u00e9ticas y Nucleares (Ipen, sigla en portugu\u00e9s). Y ahora, \u00e9stas ser\u00e1n producidas en el mismo instituto, instalado en la ciudad universitaria en S\u00e3o Paulo, y comenzar\u00edan a venderse a mediados de 2004. Las semillas nacionales costar\u00e1n un 40% menos que las extranjeras, importadas a precios de entre 35 y 40 d\u00f3lares cada una. De esta manera, Brasil pasar\u00e1 a ser el tercer pa\u00eds en el mundo, luego de Inglaterra y Estados Unidos, en poseer la tecnolog\u00eda y fabricar este tipo de semilla radioactiva.<\/p>\n<p>&#8220;Con la reducci\u00f3n de los precios de las semillas, m\u00e1s gente podr\u00e1 usufructuar el tratamiento&#8221;, concluye Const\u00e2ncia Pagano Gon\u00e7alves da Silva, gerente del Centro de Radiofarmacia del Ipen y coordinadora del proyecto financiado por la FAPESP, con un valor de 750 mil reales, que involucra la finalizaci\u00f3n del prototipo y la estructuraci\u00f3n del laboratorio para la producci\u00f3n de las c\u00e1psulas. Seg\u00fan la investigadora, el precio de las semillas ser\u00e1 m\u00e1s bajo debido a que la mano de obra en Brasil es m\u00e1s barata. Como el tratamiento implica el implante de entre 80 y 120 semillas, su costo con el producto importado puede ascender a 4.800 d\u00f3lares, sin contar los eventuales honorarios m\u00e9dicos y gastos de internaci\u00f3n. Con las semillas del Ipen, ese costo podr\u00eda reducirse 8 mil reales. Seg\u00fan la f\u00edsica Maria Elisa Chuery Martins Rostelato, jefa del Laboratorio de Producci\u00f3n de Fuentes Radioactivas para Radioterapia del Ipen, la demanda mensual de esas semillas es de 2 mil a 3mil unidades, lo que proyecta unmercado anual de 840 mil d\u00f3lares. Por ahora, ese tratamiento no cuenta con la cobertura del Sistema \u00danico de Salud (SUS).<\/p>\n<p>La importancia de estas fuentes radioactivas reside en el hecho de que el c\u00e1ncer de pr\u00f3stata es el segundo en orden incidencia entre los hombres en Brasil, detr\u00e1s apenas del c\u00e1ncer de piel no melanoma. De acuerdo con los c\u00e1lculos del Instituto Nacional del C\u00e1ncer (Inca), surgir\u00edan este a\u00f1o 25 mil nuevos casos de la enfermedad, y se producir\u00edan 8 mil muertes. El tratamiento convencional es la cirug\u00eda para la remoci\u00f3n de la pr\u00f3stata o la radioterapia externa con acelerador lineal de part\u00edculas. La radioterapia con semillas de iodo forma parte de un tratamiento llamado braquiterapia, en el cual se coloca la fuente de radiaci\u00f3n muy cerca o en contacto con el \u00f3rganos que ser\u00e1 tratado. Los pacientes con c\u00e1ncer de pr\u00f3stata tambi\u00e9n son tratados con hormonas, que tienen la funci\u00f3n de reducir el tama\u00f1o del \u00f3rgano o aguardar el mejor momento para un tratamiento curativo como la braquiterapia.<\/p>\n<p>El implante de semillas de iodo-125 es un tipo de tratamiento relativamente reciente, indicado para tumores en estadio inicial. La primera experiencia fue realizada en Dinamarca en 1983, y dos a\u00f1os despu\u00e9s, en Estados Unidos. El tratamiento consiste en implantar las semillas en el interior de la pr\u00f3stata para destruir las c\u00e9lulas enfermas. Como el material utilizado para la fabricaci\u00f3n de las semillas es biocompatible, \u00e9stas no necesitan ser removidas, por eso el implante es permanente.Las semillas de iodo-125 tienen dimensiones casi microsc\u00f3picas y son menores que un grano de arroz.<\/p>\n<p>Est\u00e1n compuestas por una c\u00e1psula cil\u00edndrica de titanio de 0,8 mil\u00edmetro de di\u00e1metro externo y 4,5 mm de longitud. El titanio fue el material elegido debido a que posee un bajo \u00edndice de rechazo y su pared es lo suficientemente delgada como para permitir el paso de la radiaci\u00f3n. Dentro de la c\u00e1psula va un hilo de plata de 0,5 mm de di\u00e1metro con iodo-125 depositado en su superficie. La actividad (la cantidad de radiaci\u00f3n emitida por el n\u00facleo del is\u00f3topo) t\u00edpica de las semillas es de 0,5 mCi (miliCurie) de iodo-125. Con esa dosis, la acci\u00f3n de la semillas se restringe a la pr\u00f3stata y afecta con menor intensidad que la radioterapia externa a los \u00f3rganos sanos, como la vejiga, el recto y la uretra. &#8220;\u00c9sa es otra de las grandes ventajas de la braquiterapia: que no afecta a los tejidos sanos&#8221;, afirma Elisa.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de la semilla es muy concentrada, porque la radiaci\u00f3n emitida por el iodo-125 recorre solamente cinco mil\u00edmetros de tejido humano. &#8220;Act\u00faa dentro del paciente durante diez meses, pero la mayor parte de su actividad se concentra durante los primeros dos meses&#8221;, afirma Elisa. Ese per\u00edodo corresponde a la vida media (58 d\u00edas) del iodo-125. La vida media es el tiempo que un material radioactivo demora para reducir su actividad a la mitad. \u00c9ste solamente deja de ser radioactivo despu\u00e9s de diez vidas medias. De este modo, la radioactividad total del iodo-125 desaparece tras 580 d\u00edas, o casi 20 meses.<\/p>\n<p><strong>Aplicaci\u00f3n detallada<br \/>\n<\/strong>El implante de las semillas radioactivas es un procedimiento r\u00e1pido y seguro. El m\u00e9dico, con el auxilio de agujas especiales y guiado por la visi\u00f3n directa de un equipo de ultrasonido transrectal, introduce las semillas a trav\u00e9s del perineo (la regi\u00f3n situada entre la ra\u00edz del pene y el ano) dentro de la pr\u00f3stata del paciente. La aplicaci\u00f3n se hace en una sola sesi\u00f3n. No obstante, antes se realiza una minuciosa planificaci\u00f3n. El especialista efect\u00faa un estudio de la pr\u00f3stata con im\u00e1genes detalladas captadas por ultrasonido, que identifican su tama\u00f1o, forma y contorno, e informan la posici\u00f3n precisa de la uretra y de los huesos p\u00e9lvicos. Esas im\u00e1genes son enviadas a una computadora que, con la ayuda de un\u00a0<em>software<\/em> , calcula la cantidad de semillas necesarias para el tratamiento y el local exacto en donde cada una de \u00e9stas debe ser implantada.<\/p>\n<p>La iniciativa del Ipen fue bien recibida por los m\u00e9dicos especializados en el tratamiento de tumores de pr\u00f3stata. &#8220;Es una tecnolog\u00eda de punta, que tiene la ventaja de tener un costo muy inferior&#8221;, afirma el radioterapeuta Rodrigo Hanriot, responsable por el Sector de Braquiterapia del Hospital Albert Einstein, en S\u00e3o Paulo. &#8220;Gracias al Ipen, el acceso al tratamiento ser\u00e1 ampliado&#8221;. A prop\u00f3sito, el proyecto de desarrollo de la semilla nacional surgi\u00f3 debido a los pedidos de los m\u00e9dicos. &#8220;Los m\u00e9dicos se quejaban debido al alto costo de las c\u00e1psulas importadas&#8221;, recuerda Elisa, del Ipen. En esa \u00e9poca, a mediados de 1998, tan solo dos empresas, la inglesa Amersham y la estadounidense North American Scientific, fabricaban el producto, y no exist\u00eda ninguna literatura disponible sobre las semillas.<\/p>\n<p>&#8220;Tuve que cortar una c\u00e1psula al medio para saber c\u00f3mo era su composici\u00f3n&#8221;, dice la investigadora. Menos de dos a\u00f1os despu\u00e9s, en abril de 2000, el prototipo del Ipen estaba listo. &#8220;Pero debido a la falta de recursos, nuestras investigaciones avanzaron lentamente. Actualmente, alrededor de diez empresas dominan esta tecnolog\u00eda&#8221;, cuenta Elisa.El financiamiento de la FAPESP, concedido al comienzo de este a\u00f1o, est\u00e1 siendo de vital importancia para la conclusi\u00f3n de la investigaci\u00f3n. &#8220;Necesitamos todav\u00eda hacer estudios de dosimetr\u00eda, que es la evaluaci\u00f3n de la dosis de radiaci\u00f3n a lo largo de la semillas&#8221;, afirma la investigadora. El dinero tambi\u00e9n ser\u00e1 empleado en la construcci\u00f3n del Laboratorio de Producci\u00f3n de Fuentes para Radioterapia, que contar\u00e1 con c\u00e1maras herm\u00e9ticas de acero inoxidable equipadas con guantes de plomo para el manipuleo de la semillas.<\/p>\n<p>Las c\u00e1psulas desarrolladas en el Ipen tienen algunas diferencias con relaci\u00f3n a las semillas fabricadas en el exterior por Amersham, las m\u00e1s utilizadas en Brasil. &#8220;Utilizamos otras reacciones qu\u00edmicas para depositar el iodo radioactivo en el hilo de plata&#8221;, dice Elisa. Asimismo, el proceso de soldadura de la c\u00e1psula se lleva a cabo con microplasma -un proceso que utiliza arcos el\u00e9ctricos, electrodos especiales y flujos de gas inerte entre la soldadura y el objeto que se va a soldar- al contrario que en las semillas de nuestros competidores, que son selladas con l\u00e1ser&#8221;, explica. &#8220;Gracias a estas diferencias, tenemos un nuevo producto y no precisaremos pagarle\u00a0<em>royalties<\/em> a ninguna empresa extranjera; y por a\u00f1adidura, tendremos una patente.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Menos invasivo<br \/>\n<\/strong>La braquiterapia de pr\u00f3stata ha ido conquistando cada vez m\u00e1s la confianza de los m\u00e9dicos, por tratarse de una t\u00e9cnica con un alto \u00edndice de cura y mucho menos invasiva que la cirug\u00eda de extracci\u00f3n de pr\u00f3stata, a pesar de que requiere de anestesia local y sedaci\u00f3n. Eso sin contar que la recuperaci\u00f3n del paciente es m\u00e1s r\u00e1pida, ya que \u00e9ste s\u00f3lo debe permanecer internado un d\u00eda y medio, y puede retomar sus actividades normales en 48 horas. La prostatectom\u00eda radical (el retiro total de la pr\u00f3stata), por su parte, exige cinco d\u00edas de hospitalizaci\u00f3n y entre semanas y meses de recuperaci\u00f3n, mientras que la radioterapia externa tradicional consume un tiempo de tratamiento ambulatorio de alrededor de siete semanas.<\/p>\n<p>La gran ventaja de la terapia con las semillas de iodo-125 consiste en que sus efectos colaterales son mucho m\u00e1s benignos, si se los compara con los de la prostatectom\u00eda radical. Mientras que entre el 60% y el 90% de los pacientes (dependiendo de la extensi\u00f3n de la cirug\u00eda y de factores tales como diabetes y aterosclerosis) sometidos a la cirug\u00eda presentan problemas relacionados con la impotencia sexual, tan solo alrededor del 30% de los hombres que se tratan con braquiterapia sufren este trastorno.<\/p>\n<p>Otro uso de las semillas radioactivas de iodo-125 reside en el tratamiento del c\u00e1ncer oftalmol\u00f3gico. Desde 1997, son usadas en Brasil en el tratamiento de tumores oculares malignos y benignos, con un \u00edndice de cura de hasta un 95%, siendo que en el 70% de los casos la visi\u00f3n es preservada. En el tratamiento convencional, el gl\u00f3bulo ocular es retirado.<\/p>\n<p><strong>Hilos de iridio<br \/>\n<\/strong>El Ipen produce una serie de radioter\u00e1picos y radiof\u00e1rmacos, y algunos de \u00e9stos, al igual que las semillas de iodo-125, tambi\u00e9n fueron desarrollados en los laboratorios del instituto. Los investigadores desarrollaron, por ejemplo, los hilos de ir\u00eddio-192 para el tratamiento de algunos tipos de c\u00e1ncer (cuello, mama y tejidos blandos). El instituto le compra a la empresa francesa Cis-Bio International hilos de iridio inactivos y efect\u00faa la irradiaci\u00f3n en su propio reactor, produciendo el iridio-192. Merced a un dispositivo proyectado por los investigadores del laboratorio del Centro de Tecnolog\u00edas de las Radiaciones, los hilos son irradiados de manera uniforme en toda su extensi\u00f3n. Al final del proceso, la radioactividad debe ser la misma en cada punto del hilo, con una variaci\u00f3n de hasta un 5% para m\u00e1s o para menos.<\/p>\n<p>Al contrario que las c\u00e1psulas de iodo-125, el implante de hilos de iridio no es permanente. El paciente permanece internado en el hospital, en una habitaci\u00f3n especial, durante tres o cuatro d\u00edas. Luego los hilos son retirados y el paciente es dado de alta. Este producto es comercializado desde 1997 por el Ipen, y entre sus clientes se encuentran los hospitales Albert Einstein y el Sirio-Liban\u00e9s de S\u00e3o Paulo, y el Instituto Radium de Campinas. El hilo, de 50 cm de largo, cuesta cerca de 1.100 reales. &#8220;Vendemos alrededor de 18 hilos por a\u00f1o. Este n\u00famero todav\u00eda es limitado, debido a que pocos hospitales utilizan esta tecnolog\u00eda&#8221;, explica Elisa, que tambi\u00e9n estuvo al frente del desarrollo de ese producto. Con el uso de las semillas producidas en el Ipen, esa situaci\u00f3n puede revertirse, y de ese modo, puede tambi\u00e9n ampliarse la distribuci\u00f3n de esos materiales.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Desarrollo de la T\u00e9cnica de Producci\u00f3n de Semillas de Iodo-125 para su uso en Braquiterapia<\/em><br \/>\n<strong>MODALIDAD<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a proyecto de investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>COORDINADORA<\/strong><br \/>\nConst\u00e2ncia Pagano Gon\u00e7alves da Silva &#8211; Ipen<br \/>\n<strong>INVERSI\u00d3N<\/strong><br \/>\nR$ 474.083,14 y US$ 169.623,25<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Ipen domina la tecnolog\u00eda de fabricaci\u00f3n de las c\u00e1psulas con iodo-125, utilizadas en el tratamiento de tumores de pr\u00f3stata","protected":false},"author":23,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[],"coauthors":[116],"class_list":["post-75595","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75595"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75595\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75595"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}