{"id":75601,"date":"2002-10-01T00:00:00","date_gmt":"2002-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/10\/01\/el-guapinol-un-aliado-contra-la-contaminacion-atmosferica\/"},"modified":"2015-08-28T16:30:26","modified_gmt":"2015-08-28T19:30:26","slug":"el-guapinol-un-aliado-contra-la-contaminacion-atmosferica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-guapinol-un-aliado-contra-la-contaminacion-atmosferica\/","title":{"rendered":"El guapinol, un aliado contra la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97513\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2002\/10\/01\/el-guapinol-un-aliado-contra-la-contaminacion-atmosferica\/jaotba\/\" rel=\"attachment wp-att-97513\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97513\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/10\/jaotba.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"118\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/10\/jaotba.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/10\/jaotba-120x89.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">INSTITUTO DE BOT\u00c2NICA<\/span><\/a> Cuando la concentraci\u00f3n de gas carb\u00f3nico es un 20% mayor (con una ampliaci\u00f3n de 25 veces)<span class=\"media-credits\">INSTITUTO DE BOT\u00c2NICA<\/span><\/p><\/div>\n<p>La transformaci\u00f3n de las selvas tropicales en aspiradoras que retiren de la atm\u00f3sfera grandes cantidades de di\u00f3xido de carbono (CO2) &#8211; el gas responsable en mayor medida por el aumento del efecto invernadero en la Tierra -, es al menos por ahora una idea tan pol\u00e9mica como inalcanzable. Pero si un d\u00eda eso fuera posible, un grupo de especialistas en fisiolog\u00eda vegetal del Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo cree que el guapinol o curbaril, un \u00e1rbol muy adaptado a los ecosistemas brasile\u00f1os y presente pr\u00e1cticamente en todas las latitudes del territorio nacional, puede ser un buen candidato para cumplir con el papel de deshollinador del aire &#8211; o al menos mostrar c\u00f3mo esa tarea podr\u00e1 ser realizada por otras plantas. Este sue\u00f1o, un devaneo distante todav\u00eda, se basa en los resultados de una serie de experimentos realizados con ejemplares de guapinol (<em>jatob\u00e1<\/em> en portugu\u00e9s), el\u00a0<em>Hymenaea courbaril<\/em>, cuyo crecimiento parece acelerarse en ambientes ricos en gas carb\u00f3nico, el nombre popular del CO2.<\/p>\n<p>En l\u00edneas generales, los estudios indican que, cuando los ejemplares de\u00a0<em>Hymenaea courbaril<\/em> son cultivados durante tres meses en un sitio con 720 ppm (partes por mill\u00f3n) de CO2 en el aire, el doble que la actual concentraci\u00f3n atmosf\u00e9rica, duplican la absorci\u00f3n de gas carb\u00f3nico y la producci\u00f3n de az\u00facares (carbohidratos), y aumenta hasta en un 50% su biomasa, sobre todo en el \u00e1rea foliar y en las ra\u00edces, puesto que, a esa edad, los plantines a\u00fan no producen tallo (madera).<\/p>\n<p>&#8220;Los trabajos sugieren que el guapinol puede continuar secuestrando carbono mientras crece en un ambiente con altas cantidades de di\u00f3xido de carbono&#8221;, dice Marcos Silveira Buckeridge, del Instituto de Bot\u00e1nica, coordinador de un proyecto desarrollado en el \u00e1mbito del Biota-FAPESP, un programa de mapeamiento de la biodiversidad paulista. &#8220;Nuestra idea no es salir plantando bosques de guapinol por todo el pa\u00eds con la esperanza de disminuir el efecto invernadero. Lo que pretendemos es entender el mecanismo fisiol\u00f3gico de dicha especie, cuyas investigaciones se encuentran en una fase m\u00e1s avanzada, para alg\u00fan d\u00eda intentar optimizar la asimilaci\u00f3n de carbono del guapinol y otros \u00e1rboles tropicales con metabolismo similar&#8221;.<\/p>\n<p>Si el comportamiento del guapinol adulto en la selva es similar al que presentan los ejemplares cultivados en un ambiente controlado, este \u00e1rbol podr\u00e1 engordar considerablemente en caso de que la atm\u00f3sfera de la Tierra alcance los mentados 720 ppm de CO2 en 2075, tal como sugieren algunas estimaciones. En ese hipot\u00e9tico escenario futurista, decir que el \u00e1rbol de guapinol aumentar\u00e1 su biomasa &#8211; lo que significa que tendr\u00e1 m\u00e1s y\/o mayores hojas y ra\u00edces, y fundamentalmente, que producir\u00e1 m\u00e1s madera &#8211; equivale a afirmar que este vegetal va a secuestrar m\u00e1s carbono del aire.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, la celulosa de la madera es una de las mejores formas de almacenar el carbono actualmente existente en el CO2 atmosf\u00e9rico. &#8220;No obstante, a\u00fan no sabemos de qu\u00e9 modo el \u00e1rbol de guapinol responde integralmente al aumento de CO2&#8221;, comenta Marcos Aidar, otro bi\u00f3logo del Instituto de Bot\u00e1nica que participa en el proyecto. &#8220;No podemos precisar cu\u00e1nto de ese di\u00f3xido de carbono extra que entra en la planta acaba saliendo por su respiraci\u00f3n, por ejemplo&#8221;.<\/p>\n<p>Junto al agua y la luz, el di\u00f3xido de carbono es un compuesto necesario para que las plantas realicen la fotos\u00edntesis (la producci\u00f3n de energ\u00eda). El CO2 absorbido por un vegetal solamente puede tener dos destinos: una parte permanece retenida en el interior del vegetal, y la otra es devuelta a la atm\u00f3sfera por la respiraci\u00f3n. La fracci\u00f3n que permanece en la planta es utilizada en reacciones qu\u00edmicas que generan la celulosa y otros az\u00facares. La alteraci\u00f3n de la mezcla de la cantidad de CO2 eliminada por las plantas, y especialmente de la parte empleada en la producci\u00f3n de carbohidratos y madera, es uno de los objetivo de la industria del papel, de sectores de la agricultura y de cient\u00edficos como Buckeridge y Aidar.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, la elevaci\u00f3n de los niveles de di\u00f3xido de carbono en la atm\u00f3sfera se debi\u00f3 b\u00e1sicamente a los cambios que se produjeron en el uso del suelo (talas y quema de bosques) y al incremento de la actividad industrial, sobre todo en raz\u00f3n de la combusti\u00f3n acelerada de combustibles f\u00f3siles (carb\u00f3n, petr\u00f3leo y gases). Las medidas de alcance global para combatir una serie de problemas ambientales, entre los cuales se encuentra la escalada del efecto invernadero, fueron discutidas en la conferencia R\u00edo + 10, realizada por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU) en Sud\u00e1frica entre el final de agosto y el comienzo de septiembre pasados.<\/p>\n<p>Te\u00f3ricamente, la reducci\u00f3n de las emisiones de CO2 ser\u00eda la medida m\u00e1s sencilla y eficaz para atenuar el impacto del efecto invernadero, que calentar\u00eda en algunos grados el clima de la Tierra y alterar\u00eda el r\u00e9gimen de lluvias en ciertos puntos del globo. Pero \u00e9se es un objetivo de dif\u00edcil ejecuci\u00f3n, ya que Estados Unidos, que por s\u00ed solo arroja un cuarto del di\u00f3xido de carbono emitido en la Tierra a la atm\u00f3sfera, no est\u00e1 dispuesto a asumir tal compromiso, como qued\u00f3 claro una vez m\u00e1s al final de la reuni\u00f3n de la ONU.<\/p>\n<p>Entre las propuestas alternativas o complementarias a la reducci\u00f3n de la emisi\u00f3n de CO2, el mantenimiento de los bosques tropicales (y la eventual reforestaci\u00f3n de nuevas \u00e1reas) es frecuentemente se\u00f1alado como una f\u00f3rmula capaz de atenuar los cambios clim\u00e1ticos, fundamentalmente debido al potencial de secuestro de carbono exhibido por los \u00e1rboles. Un potencial que por cierto est\u00e1 a\u00fan lejos de ser conocido en profundidad y puede variar mucho en funci\u00f3n de diversos factores, tales como la edad y el tipo de \u00e1rbol analizado.<\/p>\n<p>Normalmente se suele decir que los bosques tropicales tienen una gran capacidad de retirar CO2 del aire. Pero c\u00e1lculos recientes realizados en el marco del Experimento de Gran Escala de la Biosfera-Atm\u00f3sfera de la Amazonia (LBA), un megaproyecto internacional liderado por Brasil, apuntan que el potencial de secuestro de carbono de ese ecosistema puede ser m\u00e1s modesto de lo que se imaginaba (lea\u00a0<strong>Pesquisa FAPESP<\/strong> n 72). En ese contexto que encuadran los estudios de los investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica sobre el metabolismo del guapinol en ambientes ricos en di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n<p>El principal experimento de campo con\u00a0<em>Hymenaea courbaril<\/em> se llev\u00f3 a cabo el a\u00f1o pasado en colaboraci\u00f3n con Carlos Martinez, por entonces en la Universidad Federal de Vi\u00e7osa (UFV), Minas Gerais, y actualmente en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto. En Vi\u00e7osa, los plantines fueron cultivados en dos tipos de c\u00e1maras especiales: una en la cual la mezcla de gases era igual a la de la actual atm\u00f3sfera (360 ppm de CO2) y otra cuyo aire era mantenido de manera artificial con una concentraci\u00f3n constante de 720 ppm de CO2. Esos dispositivos no reproducen a la perfecci\u00f3n el hipot\u00e9tico ambiente de 2075 &#8211; por ejemplo: la temperatura y la humedad, par\u00e1metros que podr\u00edan variar con el aumento del efecto invernadero, no son controladas.<\/p>\n<p>Pero aun as\u00ed, el uso de las c\u00e1maras es universalmente aceptado para este tipo de ensayo comparativo. &#8220;Existen m\u00e9todos m\u00e1s sofisticados y caros, pero la mayor\u00eda de los trabajos utiliza esas c\u00e1maras&#8221;, sostiene Buckeridge. En el transcurso del experimento, se midieron varios par\u00e1metros de las plantas criadas en condiciones ambientales, y posteriormente se los confront\u00f3.<\/p>\n<p>Otra metodolog\u00eda utilizada por los investigadores consisti\u00f3 en bombear diferentes concentraciones de di\u00f3xido de carbono solamente sobre las hojas de guapinol &#8211; y no sobre la planta entera. Con este abordaje m\u00e1s focalizado, concentrado en la parte de la planta que absorbe y emite gases, el equipo de Buckeridge descubri\u00f3 que las hojas del guapinol solamente alcanzan su punto de saturaci\u00f3n en la absorci\u00f3n de CO2 cuando la concentraci\u00f3n del gas supera las 1.000 ppm. Se trata de un punto de saturaci\u00f3n alt\u00edsimo, comparado con el de otras plantas tropicales.<\/p>\n<p>La bromelia\u00a0<em>Alcantarea imperialis<\/em>, por ejemplo, no consigue elevar su velocidad de asimilaci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono cuando es colocada en un ambiente con 600 ppm. Con el palo brasil (<em>Caesalpinia echinata<\/em>), sucede lo propio cuando el \u00edndice de CO2 llega a 700 ppm. &#8220;Si nuestra hip\u00f3tesis se confirma, el guapinol a\u00fan estar\u00e1 respondiendo al cambio de concentraci\u00f3n de ese gas muchas d\u00e9cadas despu\u00e9s de que otras plantas hayan llegado a su punto m\u00e1ximo de asimilaci\u00f3n de carbono&#8221;, comenta Aidar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de mostrar que los plantines de guapinol se comportan de manera diferente cuando se los cultiva en diferentes concentraciones de CO2, los trabajos comprobaron alteraciones en la estructura celular de las hojas de las plantas. El equipo del Instituto de Bot\u00e1nica, integrado tambi\u00e9n por Paula Costa, Solange Viveiros y Sonia Dietrich, verific\u00f3 que el n\u00famero de estomas de los guapinoles criados a 720 ppm de CO2 era alrededor de un 15% menor que el medido en los ejemplares mantenidos a 360 ppm. Los estomas, presentes fundamentalmente en la superficie de las hojas, en donde controlan la entrada y salida de los gases en las plantas, en particular la absorci\u00f3n de CO2 y emisi\u00f3n de vapor de agua, son conjuntos de c\u00e9lulas que cumplen el papel de poros en los vegetales.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene que ver la variaci\u00f3n del n\u00famero de estomas de un vegetal con el mayor o menor volumen de CO2 existente en la atm\u00f3sfera? En ambientes extremadamente ricos en di\u00f3xido de carbono, la planta se adapta a las condiciones de la atm\u00f3sfera y reduce su n\u00famero de estomas para no captar una cantidad excesiva de CO2, cosa que ser\u00eda improductiva o incluso perjudicial para su organismo. &#8220;Los cambios en la densidad estom\u00e1tica forman parte del mecanismo de regulaci\u00f3n del metabolismo de la planta&#8221;, dice Buckeridge. &#8220;Esto ya fue verificado en plantas de clima templado y en la\u00a0<em>Arabidopsis thaliana<\/em> (una planta modelo para la biolog\u00eda) expuestas a altas concentraciones de CO2&#8243;.<\/p>\n<p>Las alteraciones en el n\u00famero de estomas de las plantas no constituyen un fen\u00f3meno previsto apenas para el futuro, para el caso de que el aumento del efecto invernadero se agrave a\u00fan m\u00e1s. A decir verdad, existen fuertes indicios de que esos cambios en la estructura celular de las hojas se producen desde hace dos siglos por lo menos. Trabajos realizados en centros del exterior muestran que, con la Revoluci\u00f3n Industrial y la elevaci\u00f3n gradual de la emisi\u00f3n de gases t\u00f3xicos como el CO2, los vegetales actuales muestran una menor cantidad de estomas que los del pasado.<\/p>\n<p>El equipo de Buckeridge tambi\u00e9n comprob\u00f3 ese fen\u00f3meno en el guapinol. En el herbario del Instituto de Bot\u00e1nica, seleccionaron hojas de un \u00e1rbol de 1919, \u00e9poca en la cual la concentraci\u00f3n de CO2 rondaba las 300 ppm, un 20% menor que la actual, y observaron que ese ejemplar de la especie ten\u00eda una densidad de estomas un 40% mayor que la de los actuales\u00a0<em>Hymenaea courbaril<\/em>. &#8220;Si se confronta un ejemplar del comienzo del siglo pasado con los guapinoles que cultivamos en Vi\u00e7osa a 720 ppm, el primero ten\u00eda pr\u00e1cticamente el doble de estomas&#8221;, compara Aidar.<\/p>\n<p>El lector puede no haber percibido una paradoja que surge de los experimentos realizados con los ejemplares de guapinol en el supuesto ambiente de 2075, rico en CO2. En esas condiciones, la planta exhibe un aumento del 50% de su az\u00facar y duplica la asimilaci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono. Esos dos \u00faltimos datos llevan a creer que, con relaci\u00f3n a la situaci\u00f3n actual, la fotos\u00edntesis de la planta tambi\u00e9n se duplicar\u00eda, si los niveles de CO2 aumentasen un 100% durante los pr\u00f3ximos 75 a\u00f1os. Hasta ese punto todo est\u00e1 correcto. Pero la disminuci\u00f3n del n\u00famero de estomas complica un poco este cuadro.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, esa alteraci\u00f3n es una tentativa de ajustar hacia abajo &#8211; y no hacia arriba, tal como sugieren los datos anteriores &#8211; los niveles corrientes de fotos\u00edntesis de la planta. &#8220;Puede ser que, pese a que haya disminuido el n\u00famero de estomas, la eficiencia de las estructuras celulares que quedaron y se encargan de captar CO2 se haya elevado&#8221;, dice Buckeridge. Esa contradicci\u00f3n es un indicio de que el metabolismo del guapinol entabla una especie de lucha interna, intentando ajustar su nivel de fotos\u00edntesis en un ambiente m\u00e1s rico en di\u00f3xido de carbono.<\/p>\n<p>Muchos bot\u00e1nicos creen que las plantas tienen un mecanismo interno que les permite sentir su cantidad de carbohidratos (az\u00facares) y de esta manera ajustan sus niveles de fotos\u00edntesis para evitar la absorci\u00f3n excesiva de di\u00f3xido de carbono. De acuerdo con esa teor\u00eda, cuando la producci\u00f3n de az\u00facares llega a un nivel muy elevado, superior a la capacidad de uso del vegetal, un sensor env\u00eda una orden para cesar la fotos\u00edntesis y, por consecuencia, disminuir la asimilaci\u00f3n de CO2 y la s\u00edntesis de celulosa. En la opini\u00f3n de Buckeridge y Aidar, la determinaci\u00f3n de genes que codifican prote\u00ednasimportantes para el funcionamiento de este sensornatural de az\u00facar, como la enzima conocida como rubisco (ribulosa 1,5-difosfato carboxilasa), podr\u00e1 ser \u00fatil para procurar controlar la entrada de di\u00f3xido de carbono y la producci\u00f3n de celulosa de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Entusiasmados con los resultados obtenidos con los ejemplares de guapinol sometidos a 720 ppm de CO2, los investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica resolvieron defender p\u00fablicamente la idea de investigar el uso de la terapia g\u00e9nica en plantas para tal fin. En un art\u00edculo publicado en abril en la revista electr\u00f3nica\u00a0<em>Biota Neotropica<\/em>, solventada por el programa Biota-FAPESP, el d\u00fao propuso algunas rutas bioqu\u00edmicas que podr\u00edan ser alteradas en las plantas con el objetivo de controlar su fotos\u00edntesis, el metabolismo de los carbohidratos (az\u00facares) y tambi\u00e9n la s\u00edntesis de celulosa. &#8220;Sabemos que esta idea es controvertida, pero defendemos abordajes que sean seguros desde el punto de vista ambiental&#8221;, explica Aidar. Para ser ecol\u00f3gicamente correctas, dichas intervenciones en el genoma de las plantas no deben ser transferidas a sus descendentes.<\/p>\n<p>De esta manera, la naturaleza no ser\u00eda afectada por especies transg\u00e9nicas, que podr\u00edan competir y volverse dominantes con relaci\u00f3n a aqu\u00e9llas no alteradas en su ADN. Para los investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica, dos tipos de intervenci\u00f3n, ambas te\u00f3ricamente seguras desde el punto de vista ambiental, podr\u00edan intentarse en las plantas, con el objetivo de aumentar su eficiencia en la tarea de retirar di\u00f3xido de carbono de la atm\u00f3sfera. Una de las posibilidades ser\u00eda promover alteraciones gen\u00e9ticas en la regi\u00f3n de los cloroplastos de las plantas, debido a que esa parte del genoma no es en la inmensa mayor\u00eda de las especies vegetales trasladada hereditariamente a sus descendientes. Otra alternativa ser\u00eda el desarrollo de remedios o vacunas g\u00e9nicas que pudieran ser administradas temporalmente (solamente durante el tiempo que se juzgue necesario) a las plantas, y tuvieran por objeto actuar sobre su metabolismo, llev\u00e1ndolas a incrementar su producci\u00f3n de fotos\u00edntesis y su asimilaci\u00f3n decarbono.<\/p>\n<p>No todo el mundo ha aprobado las ideas de Buckeridge y Aidar. En el n\u00famero siguiente de la revista\u00a0<em>Biota Neotropica<\/em>, F\u00e1bio Rubio Scarano y Eduardo Arcoverde de Mattos, dos investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), publicaron un art\u00edculo criticando las propuestas de sus colegas paulistas. &#8220;(Las propuestas) pecan por no considerar importantes aspectos ecol\u00f3gicos y sociopol\u00edticos, tales como la imprevisibilidad ecol\u00f3gica, la existencia de un gran potencial de secuestro de carbono en plantas nativas no manipuladas y la relevancia de la soberan\u00eda cient\u00edfica y pol\u00edtica en lo que se refiere al tema de los cambios globales&#8221;, escribieron Scarano y Arcoverde.<\/p>\n<p>Obviamente, los conocimientos en fisiolog\u00eda vegetal y biotecnolog\u00eda a\u00fan no se encuentran en un nivel tal que les permita a los cient\u00edficos llevar a buen puerto en el corto plazo alguno de los abordajes sugeridos por los investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica. &#8220;Pero el tiempo est\u00e1 transcurriendo y, si las previsiones est\u00e1n correctas, tenemos apenas 50 a\u00f1os para decidir si vamos a usar o no esos m\u00e9todos de manipulaci\u00f3n de plantas&#8221;, comenta Buckeridge.<\/p>\n<p>Aun cuando los estudios con el guapinol no dejen el camino expedito para el desarrollo de t\u00e9cnicas capaces de elevar la capacidad de los bosques tropicales para secuestrar di\u00f3xido de carbono de la atm\u00f3sfera, las investigaciones con\u00a0<em>Hymenaea courbaril<\/em> habr\u00e1n servido para otro objetivo, tan o m\u00e1s importante desde el punto de vista de la bot\u00e1nica: ayudar a entender la fisiolog\u00eda de las especies vegetales y servir de par\u00e1metro para comprender los posibles reacomodamientos de la flora, que se concretar\u00edan en funci\u00f3n de los cambios clim\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Muchos trabajos internacionales, casi siempre con plantas de clima templado o cultivos agr\u00edcolas, muestran que puede haber alteraciones profundas en la biodiversidad de la Tierra como consecuencia del aumento de los \u00edndices de CO2 y del efecto invernadero. Un estudio de la Universidad de Florida publicado recientemente en la revista\u00a0<em>Global Change Biology<\/em> mostr\u00f3 que el rendimiento de una cosecha de fr\u00edjol es un 25% mayor cuando el cultivo se realiza a 720 ppm, por ejemplo. Con la soja plantada en ambientes ricos de CO2, parece suceder algo id\u00e9ntico.<\/p>\n<p>En el caso de los \u00e1rboles de clima templado, existen indicios de que, en un ambiente con concentraciones elevadas de CO2, las especies de sombra aumentar\u00e1n m\u00e1s su biomasa que las variedades acostumbradas a la luz del sol. Los datos sobre el crecimiento del guapinol a 720 ppm de di\u00f3xido de carbono refuerzan esta hip\u00f3tesis por ahora. La variedad de curbaril o guapinol estudiada en el Instituto de Bot\u00e1nica es una especie tropical que se desarrolla a la sombra cuando es joven, protegida de los rayos solares por la copa de \u00e1rboles mayores.<\/p>\n<p>Buckeridge y Aidar planean ahora realizar experimentos con otras especies tropicales, como el ip\u00e9 o lapacho (<em>Tabebuia spp<\/em>), cuaresmeiras (<em>Tibouchina spp<\/em>), pau-jacar\u00e9 (<em>Piptadenia gonoacantha<\/em>) y palo brasil, para observar su comportamiento en ambientes con niveles elevados de CO2. Otra meta consiste en llevar a cabo ensayos m\u00e1s complejos con el guapinol, en los cuales se controlen adem\u00e1s de los niveles de gas carb\u00f3nico, la temperatura y la humedad en las c\u00e1maras especiales en las cuales las plantas son cultivadas.<\/p>\n<p><strong>Rusia hace posible un acuerdo internacional<\/strong><\/p>\n<p>Si la medida del \u00e9xito de la R\u00edo + 10 \u2013la cumbre mundial de la ONU para el desarrollo sostenible que finaliz\u00f3 el mes pasado en Johannesburgo\u2013, es la adhesi\u00f3n de Estados Unidos a los compromisos establecidos por el Protocolo de Kyoto, la reuni\u00f3n puede considerarse un fracaso a primera vista. En Sud\u00e1frica, la administraci\u00f3n George W. Bush no dio garant\u00edas de que vaya a reducir las emisiones de di\u00f3xido de carbono, el principal responsable del efecto invernadero. Pero lo que pareci\u00f3 una victoria de la intransigencia de los norteamericanos, responsables por un 25% de las emisiones globales de CO2, puede ser una se\u00f1al del creciente aislamiento de esa postura de dicho pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pese a que la cumbre no produjo hechos resonantes, el final de ese megaevento, que reuni\u00f3 a representantes de 190 pa\u00edses, puede haber allanado el camino para que Kyoto comience a salir del papel. El protocolo prev\u00e9 la disminuci\u00f3n de la emisi\u00f3n de CO2 de los pa\u00edses industrializados a los niveles anteriores a 1990 en 2012.<\/p>\n<p>Para entrar en vigencia, el acuerdo debe ser ratificado por como m\u00ednimo 55 pa\u00edses (lo que ya se ha concretado) que respondan por lo menos por el 55% de las emisiones globales de CO2 \u2013exigencia dif\u00edcil de ser cumplida sin la adhesi\u00f3n de Estados Unidos y sus aliados en el campo ambiental. Pero el panorama cambi\u00f3 al final del encuentro, pues Rusia, el segundo mayor emisor de CO2 del planeta, y Canad\u00e1, un seguidor del recetario de Washington, dijeron que ratificar\u00e1n el protocolo en breve. Australia tambi\u00e9n estudia cumplir las normas de Kyoto. Como los 15 pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea y Jap\u00f3n ratificaron el acuerdo a comienzos de este a\u00f1o, con la entrada de Rusia, y aun sin Estados Unidos, el protocolo puede despegar. Los pa\u00edses pobres y en desarrollo, como Brasil, est\u00e1n eximidos de cumplir la metas.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito: Brasil fue noticia en la R\u00edo + 10 al presentar una propuesta que llam\u00f3 la atenci\u00f3n: defendi\u00f3 la idea de que un 10% de la energ\u00eda utilizada globalmente provenga de fuentes renovables, como la energ\u00eda hidroel\u00e9ctrica, en 2010. Pero esa sugerencia fue rechazada por Estados Unidos y los pa\u00edses productores de petr\u00f3leo, a excepci\u00f3n de Venezuela.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nConservaci\u00f3n y Utilizaci\u00f3n Sostenible de la Biodiversidad Vegetal del Cerrado (Sabana) y del Bosque Atl\u00e1ntico: los Carbohidratos de Reserva y su Papel en el Establecimiento y el Mantenimiento de las Plantas en su Ambiente Natural (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/995\/conservacao-e-uso-sustentavel-da-biodiversidade-vegetal-do-cerrado-e-da-mata-atlantica-o-armazename\/\" target=\"_blank\">98\/05124-8<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Marcos Silveira Buckeridge &#8211; Instituto de Bot\u00e1nica de la Secretar\u00eda de Estado de Medio Ambiente;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong><br \/>\nR$ 309.845 y US$ 378.726<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\u00c1rboles tropicales pueden limpiar el aire \r\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-75601","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75601","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75601"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75601\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75601"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}