{"id":75603,"date":"2002-10-01T10:00:00","date_gmt":"2002-10-01T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/10\/01\/historias-emplumadas-2\/"},"modified":"2015-07-20T17:18:23","modified_gmt":"2015-07-20T20:18:23","slug":"historias-emplumadas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/historias-emplumadas-2\/","title":{"rendered":"Historias emplumadas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_97547\" style=\"max-width: 169px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2002\/10\/01\/historias-emplumadas-2\/aves\/\" rel=\"attachment wp-att-97547\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-97547\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/10\/aves.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"101\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/10\/aves.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/10\/aves-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">eduardo cesar<\/span><\/a> Destinos opuestos: el muit\u00fa <em>(a la izquierda)<\/em> y el jacupo\u00ed <em>(a la derecha)<\/em>, reintroducidos en la naturaleza, y el jilguero dorado, casi desaparecido<span class=\"media-credits\">eduardo cesar<\/span><\/p><\/div>\n<p>Las aves t\u00edpicas brasile\u00f1as empezaron a surgir hace 76 millones de a\u00f1os. En aquella \u00e9poca, cuando se produjo la separaci\u00f3n de los bloques continentales que formar\u00edan Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica, Australia y la Ant\u00e1rtida estaba pr\u00e1cticamente concluida, las especies que antes compart\u00edan el mismo territorio primitivo se aislaron. Y entonces se intensific\u00f3 el proceso de diferenciaci\u00f3n que deriv\u00f3 en Am\u00e9rica del Sur, entre los actuales papagayos, loros, guacamayos y cotorras. Un grupo de bi\u00f3logos coordinados por Anita Wajntal, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB-USP), al margen de contar la historia de las aves brasile\u00f1as mediante el an\u00e1lisis de la mol\u00e9cula de \u00e1cido desoxirribonucleico (el ADN), analiz\u00f3 las posibilidades de supervivencia de las actuales poblaciones de aves, en especial aqu\u00e9llas amenazadas por el comercio ilegal y las talas, e indic\u00f3 cu\u00e1les corren efectivamente riesgo de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para arribar a esos resultados, los investigadores analizaron poblaciones de aves mediante el grado de variaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de cada especie, la llamada variabilidad gen\u00e9tica -cuanto m\u00e1s elevada, mayores la posibilidades de mantenimiento de un grupo, pues mayor es su capacidad de adaptaci\u00f3n a los cambios del ambiente. A veces, una especie de distribuci\u00f3n amplia, pero formada por poblaciones de poca variabilidad gen\u00e9tica, puede correr el mismo riesgo de extinci\u00f3n que especies de distribuci\u00f3n m\u00e1s restringida. \u00c9se es el caso del guacamayo azul y amarillo (<em>Ara ararauna<\/em>), con un \u00edndice de similaridad gen\u00e9tica tan alto (0,31) como el de las especies m\u00e1s amenazadas, como el guacamayo azul o ara jacinto (<em>Anodorhynchus hyacinthinus<\/em>). Este \u00edndice compara el grado de semejanza entre individuos de una misma especie y var\u00eda de 0 (sin similaridad) a 1 (id\u00e9nticos).<\/p>\n<p>Los loros, periquitos y guacamayos amenazados de extinci\u00f3n tienen un \u00edndice de similaridad igual o superior a 0,25, mientras que las especies fuera de riesgo se ubican por debajo de ese valor. &#8220;Cuanto mayor es la variabilidad gen\u00e9tica&#8221;, explica Cristina Miyaki, del IB-USP, y colaboradora pr\u00f3xima de Anita, &#8220;aumenta m\u00e1s la probabilidad de que algunos representantes sobrevivan y les pasen sus caracter\u00edsticas a las generaciones siguientes&#8221;. Una de las especies que m\u00e1s amenazadas, con una similaridad de 0,27, es el &#8216;papagaio-da-cara-roxa&#8217; (<em>Amazona brasiliensis<\/em>), del cual quedan unos 3 mil individuos en tramos costeros del Bosque Atl\u00e1ntico. Con el &#8216;papagaio-da-ilha-de-maraj\u00f3&#8217; (<em>Amazona ochrocephala xantholaema<\/em>), la sorpresa fue inversa: se esperaba encontrar una poblaci\u00f3n peque\u00f1a, con un alto \u00edndice de similaridad y aislada en el lugar. Pero esta especie tambi\u00e9n vive en el continente, se ha registrado intercambio entre las poblaciones y la similaridad es baja (0,17).<\/p>\n<p>&#8220;Como no es posible preservar todo, es necesario establecer prioridades y saber qu\u00e9 representa cada grupo de aves en el conjunto de la biodiversidad de una regi\u00f3n o de Brasil&#8221;, comenta Anita. Su trabajo atrajo a investigadores de todo el pa\u00eds debido a la perspectiva de conservar especies brasile\u00f1as y por la simplificaci\u00f3n del an\u00e1lisis del ADN, hecha posible por la acci\u00f3n del equipo de la USP: en lugar de llevar equipamientos al campo, se extraen una o dos gotas de sangre, que son enviadas para su an\u00e1lisis en el laboratorio. Mediante ese test, que resulta en un tipo de c\u00f3digo de barras, \u00fanico para cada individuo, se puede tambi\u00e9n determinar el sexo de algunas aves -solamente por la apariencia es imposible distinguir un macho de una hembra de cotorra o de guacamayo, por ejemplo. Antes, para saber el sexo, era necesario someter a las aves a una peque\u00f1a cirug\u00eda, en la cual se efectuaba un corte de 1 cent\u00edmetro en el abdomen para observar las g\u00f3nadas.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis del sexo y de la variabilidad gen\u00e9tica asociados facilitan la formaci\u00f3n de parejas para la reproducci\u00f3n en cautiverio y permiten proponer un programa de fortalecimiento de las poblaciones por medio de cruzamientos entre individuos gen\u00e9ticamente m\u00e1s diferentes entre s\u00ed. Esto fue lo que sucedi\u00f3 con la &#8216;ararinha-azul&#8217; (<em>Cyanospsitta spixii<\/em>), en uno de los casos en lo cuales los especialistas del Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (Ibama) solicitaron la colaboraci\u00f3n del equipo de la USP para salvar a la especie, considerada extinguida en la naturaleza -el \u00faltimo ejemplar suelto, hallado en diciembre de 2000 en Cura\u00e7\u00e1, Bah\u00eda, era macho, de acuerdo con el sexaje realizado con el ADN extra\u00eddo de las plumas encontradas en la regi\u00f3n. La situaci\u00f3n de dicha especie es cr\u00edtica: el estudio de los ejemplares de cautiverio mostr\u00f3 que pueden ser considerados parientes, con grado de similaridad del 70%. Existen apenas unas 60 ejemplares de &#8216;ararinha-azul&#8217; en el mundo.<\/p>\n<p>Actualmente el grupo de la USP mantiene asociaciones con investigadores de siete estados. La primera de \u00e9stas naci\u00f3 hace diez a\u00f1os con la bi\u00f3loga Neiva Guedes, de la Universidad para el Desarrollo del Estado y de la Regi\u00f3n del Pantanal (Uniderp), que coordina el proyecto de conservaci\u00f3n del guacamayo azul (<em>A. hyacinthinus<\/em>), amenazado de extinci\u00f3n, con una poblaci\u00f3n estimada en 5 mil individuos. Del an\u00e1lisis del ADN de la sangre que Neiva envi\u00f3 surgi\u00f3 una mala noticia: el guacamayo azul presenta una variabilidad gen\u00e9tica baja: de 0,34, lo que puede dificultar el trabajo de preservaci\u00f3n de la especie. Pero, entre los pichones, la cantidad de machos es igual a la de hembras, algo importante para que haya equilibrio poblacional.<\/p>\n<p>El trabajo permiti\u00f3 tambi\u00e9n la reconstituci\u00f3n de la historia y de las relaciones entre las especies de tres grupos de aves neotropicales que viven en la franja de que va desde Sudam\u00e9rica hasta M\u00e9xico: los psit\u00e1cidos (guacamayos, loros y cotorras), los ranf\u00e1stidos (tucanes) y los cracidos (&#8216;mutuns&#8217;, &#8216;jacus&#8217; y &#8216;aracu\u00e3s&#8217; &#8211; las llamadas gallinas brasile\u00f1as). En total, son 122 especies y 40 g\u00e9neros, que representan un 85% de los g\u00e9neros deesos grupos de aves neotropicales. Con base en los ex\u00e1menes de ADN y con el apoyo de registros f\u00f3siles, las investigadoras calcularon el n\u00famero de mutaciones incorporadas al genoma de cada especie en el transcurso del tiempo, el llamado reloj molecular, y montaron un gr\u00e1fico de la evoluci\u00f3n de los tres grupos y de los per\u00edodos geol\u00f3gicos en los que se produjo la diferenciaci\u00f3n entre ellos.<\/p>\n<p>&#8220;Hace 76 millones de a\u00f1os, se produjo una separaci\u00f3n en el grupo de los psit\u00e1cidos, entre los neotropicales y los australianos&#8221;, dice Cristina. En esa \u00e9poca se produjo tambi\u00e9n la separaci\u00f3n del supercontinente Gondwana, que se parti\u00f3 en \u00c1frica, Am\u00e9rica del Sur y Ant\u00e1rtica. El an\u00e1lisis de ADN indica que no fueron apenas los loros, los periquitos y los guacamayos los que aislaron y iniciaron una historia propia: las gallinas brasile\u00f1as tambi\u00e9n se separaron de sus hermanas australianas en esa misma \u00e9poca. En este punto, el equipo de la USP tiene su propia opini\u00f3n, que diverge con la mayor\u00eda de los ornit\u00f3logos, que se inclinan a creer que el origen no fue un evento acaecido en Gondwana, sino que los cracidos habr\u00edan llegado provenientes Am\u00e9rica del Norte. Anita y sus colaboradores sustentan su punto de vista en el art\u00edculo que ser\u00e1 publicado en diciembre en la revista\u00a0<em>Systematic Biology<\/em>.<\/p>\n<p>Mucho despu\u00e9s, hace 35 millones de a\u00f1os, se produjo la separaci\u00f3n entre los psit\u00e1cidos de cola corta (loros) y los de cola larga (periquitos y guacamayos). En la misma \u00e9poca, se separaron los cracidos: por un lado, el grupo de los &#8216;mutuns&#8217; y &#8216;jacus&#8217;; y por el otro, el de los gallin\u00e1ceos menores conocidos como &#8216;aracu\u00e3s&#8217;. Era el final de una era de cambios paleogeogr\u00e1ficas en los cuales surgieron los casquetes polares, el planeta se enfri\u00f3, el nivel de los oc\u00e9anos baj\u00f3 y las lluvias disminuyeron.<\/p>\n<p>Cristina sit\u00faa entre 22 y 18 millones de a\u00f1os atr\u00e1s la separaci\u00f3n de g\u00e9neros entre los psit\u00e1cidos de cola larga, en una fecha pr\u00f3xima a la de la separaci\u00f3n de g\u00e9neros de los cracidos, hace 19 millones de a\u00f1os. &#8220;Esas diversificaciones se produjeron al final de una \u00e9poca en la cual las placas tect\u00f3nicas continentales se superpusieron, elevando la cordillera de los Andes y cambiando el curso de las grandes cuencas fluviales, como la del Amazonas. Ese movimiento hizo que el mar avanzara continente adentro y luego retrocediera&#8221;, dice. Finalmente, la definici\u00f3n de las especies actuales tambi\u00e9n se produjo con cierta coincidencia: entre 12 millones y 1 mill\u00f3n de a\u00f1os para los psit\u00e1cidos, y entre 9,8 millones y 1,1 mill\u00f3n de a\u00f1os para los cracidos.<\/p>\n<p>Cuando se propuso trabajar con aves brasile\u00f1as, Anita dio preferencia a las especies amenazadas, que pierden su h\u00e1bitat y son intensamente cazadas por deporte, para servir de alimento o tambi\u00e9n para abastecer a criadores y a zool\u00f3gicos del exterior. La importancia de estudiar las aves se debe al papel de bioindicador que \u00e9stas desempe\u00f1an: la desaparici\u00f3n de una especie en una regi\u00f3n indica la destrucci\u00f3n de su h\u00e1bitat. Es el caso del jilguero dorado (<em>Sicalis flaveola<\/em>), en gradual proceso de desaparici\u00f3n como consecuencia del avance de los monocultivos, de las inundaciones causadas por las hidroel\u00e9ctricas y de la caza: su canto es uno de los m\u00e1s apreciados por los pajareros. &#8220;Las aves amenazadas pueden convertirse en s\u00edmbolos para atraer a las comunidades locales en el esfuerzo de preservaci\u00f3n de los ecosistemas&#8221;, sugiere la investigadora.<\/p>\n<p>Anita se manifiesta contraria a soltar animales en la naturaleza -aunque tal acto tenga la mejor de las intenciones-, sin las estrictas precauciones que determinen si tal acto puede o no perjudicar a individuos de la propia especie. &#8220;Las aves muchas veces est\u00e1n d\u00e9biles por la vida en cautiverio, pueden contraer una virosis y cuando se las suelta pueden propagar la infecci\u00f3n, con resultados catastr\u00f3ficos&#8221;, advierte. &#8220;Los animales solamente deben ser liberados una vez que han sido tomados todos los cuidados veterinarios, y aun as\u00ed, solamente en regiones en donde no existan m\u00e1s. Asimismo, las sueltas deben ser monitoreadas para la posterior evaluaci\u00f3n de los impactos&#8221;.<\/p>\n<p>Como permanentemente llegan muestras de sangre de aves de todo el pa\u00eds, el laboratorio de la USP se la pasa de susto en susto. El guacamayo azul y amarillo (<em>Ara ararauna<\/em>), pese a haber sido considerado extinguido en S\u00e3o Paulo, es com\u00fan en los palmares de aguajes y en las sabanas de Am\u00e9rica del Sur, desde Paraguay hasta Panam\u00e1. Pero aun as\u00ed, la poblaci\u00f3n estudiada exhibe un \u00edndice de similaridad cercano al de las especies m\u00e1s amenazadas, de 0,34. Uno de los motivos que pueden explicar esa excepci\u00f3n es el hecho de que esa poblaci\u00f3n de guacamayos azules y amarillos vive muy aislada, de manera tal que los apareamientos solamente se dan dentro del grupo -de esa forma tiende a caer la variabilidad gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>El equipo de la USP sabe desde hace tiempo que cualquier tipo de ayuda es preciosa cuando se desea efectivamente conservar a las especies brasile\u00f1as. El estudio de los cracidos, el grupo de las gallinas brasile\u00f1as, avanz\u00f3 ostensiblemente con la participaci\u00f3n del personal de la hidroel\u00e9ctrica de Paraibuna, en el Valle do Para\u00edba. Se cre\u00f3 all\u00ed un vivero de estas gallin\u00e1ceas, capturadas antes de la formaci\u00f3n del lago para la construcci\u00f3n de la represa, concluida en 1978. Tras la reforestaci\u00f3n de un \u00e1rea alrededor de la hidroel\u00e9ctrica, los pichones de dos especies de &#8216;jacu&#8217; (pava de monte com\u00fan &#8211;\u00a0<em>Penelope obscura y yacupo\u00ed &#8211; Penelope superciliares<\/em>) fueron reintroducidas en la naturaleza. La comparaci\u00f3n posterior de muestras de sangre de las aves sueltas y de las cautivas mostr\u00f3 un grado de parentesco elevado. &#8220;Esto indica que las aves sueltas permanecieron en la regi\u00f3n y est\u00e1n bien adaptadas&#8221;, celebra Anita.<\/p>\n<p>En torno a la hidroel\u00e9ctrica Porto Primavera, en el extremo oeste paulista, lograron la libertad los &#8216;mutuns&#8217; (muit\u00faes &#8211;\u00a0<em>Crax fasciolatta<\/em>), recuperados tras haber permanecido prisioneros en peque\u00f1as islas. Los bi\u00f3logos de la USP no esperaban hallar en esas aves, de amplia distribuci\u00f3n, una alta similaridad gen\u00e9tica (0,35). Pero al observar los mapas de antes y despu\u00e9s de la inundaci\u00f3n, vieron que la regi\u00f3n ya hab\u00eda sido devastada y contaba con escas\u00edsima vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona, pocos bosques ciliares y abundantes eucaliptos, una especie ex\u00f3tica. Una situaci\u00f3n nada favorable para os muit\u00faes.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>Estudio de la Estructura Poblacional y Relaciones Filogen\u00e9ticas de las Aves<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nAnita Wajntal &#8211; Instituto de Biociencias\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 478.127,54<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio asocia la evoluci\u00f3n de las aves a las transformaciones del planeta,y suministra una medida del riesgo de extinci\u00f3n\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-75603","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75603","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75603"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75603\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75603"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75603"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75603"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75603"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}