{"id":75605,"date":"2002-10-01T10:15:00","date_gmt":"2002-10-01T13:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/10\/01\/los-tonos-de-la-diferencia\/"},"modified":"2015-07-20T17:19:35","modified_gmt":"2015-07-20T20:19:35","slug":"los-tonos-de-la-diferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-tonos-de-la-diferencia\/","title":{"rendered":"Los tonos de la diferencia"},"content":{"rendered":"<p>Estudios realizados por la Fundaci\u00f3n Oswaldo Cruz (Fiocruz) de R\u00edo de Janeiro sugieren que los mosquitos fleb\u00f3tomos, actualmente llamados\u00a0<em>Lutzomyia longipalpis<\/em>, principales transmisores de la leishmaniosis visceral en seres humanos en las Am\u00e9ricas, pueden pertenecer a varias especies hermanas de insectos hemat\u00f3fagos &#8211; y no solamente a una sola como se cre\u00eda hasta ahora. El an\u00e1lisis del material gen\u00e9tico de poblaciones diferentes, provenientes de distintos puntos del pa\u00eds, refuerza la tesis de que existen, como m\u00ednimo, tres tipos distintos, o quiz\u00e1s cuatro, de\u00a0<em>L. longipalpis<\/em>.<\/p>\n<p>Los investigadores a\u00fan no han logrado precisar si cada una de esas variedades de\u00a0<em>L. longipalpis<\/em>, que pr\u00e1cticamente no se cruzan entre s\u00ed, podr\u00eda ser rotulada como una nueva especie. No obstante, ellos est\u00e1n persuadidos de que todos los mosquitos no son exactamente iguales. &#8220;En Venezuela, ya se han recabado s\u00f3lidas evidencias de que existen por lo menos dos especies hermanas de\u00a0<em>L. longipalpis<\/em>&#8220;, dice Alexandre Peixoto, de la Fiocruz, coordinador de los estudios, que trabaj\u00f3 con fleb\u00f3tomos oriundos de las localidades de Sobral (Cear\u00e1), Jacobina (Bah\u00eda), Lapinha (Minas Gerais) y Natal (R\u00edo Grande do Norte.). &#8220;Y en Brasil parece que sucede lo mismo&#8221;. Este tipo de informaci\u00f3n taxon\u00f3mica es importante en la lucha contra la enfermedad, pues el combate contra la leishmaniosis visceral requiere un mejor control &#8211; y conocimiento &#8211; de sus agentes transmisores.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la apariencia (morfolog\u00eda) no existen diferencias significativas entre los ejemplares del mosquito obtenidos en cada una de esas localidades, pero existen s\u00ed distinciones perceptibles desde el punto de vista molecular y comportamental. Despu\u00e9s de secuenciar y analizar una regi\u00f3n de un gen llamado\u00a0<em>period<\/em> en poblaciones de\u00a0<em>L. longipalpis<\/em> de esas cuatro regiones, Luiz Guilherme Bauzer, del grupo de Peixoto, observ\u00f3 que dicho material gen\u00e9tico es bastante diferente en cada una de las muestras, una evidencia a favor de la idea de que se trata de cuatro especies dis\u00edmiles.<\/p>\n<p>Con la colaboraci\u00f3n de colegas de dos universidades brit\u00e1nicas (Keele y Leicester), y de Nataly de Souza (Fiocruz), Peixoto grab\u00f3 y analiz\u00f3 el contenido del canto de los machos de\u00a0<em>L. longipalpis<\/em> de esas diferentes localidades. Una vez m\u00e1s, el resultado apunta la existencia de entonaciones distintas, otro indicio de que puede existir un complejo de especies en torno al mosquito fleb\u00f3tomo transmisor de la leishmaniosis visceral. &#8220;Podemos estar frente a una situaci\u00f3n semejante a la del mosquito\u00a0<em>Anopheles gambiae<\/em>, que transmite la malaria en \u00c1frica&#8221;, dice Peixoto. Mediante una serie de estudios, los cient\u00edficos descubrieron que existe un complejo de siete especies de mosquitos\u00a0<em>A. gambiae<\/em>.<\/p>\n<p>Si se comprueba que los mosquitos capaces de transmitir la leishmaniosis visceral pertenecen a un complejo de especies emparentadas, ser\u00e1 necesario descubrir el papel de esas desconocidas variedades de\u00a0<em>L. longipalpis<\/em> en la diseminaci\u00f3n de la enfermedad. Cada una de esas potenciales nuevas especies puede tener un peso diferente en la propagaci\u00f3n de dicha afecci\u00f3n, caracterizada por fiebres de larga duraci\u00f3n, p\u00e9rdida de peso e hinchaz\u00f3n del baso y el h\u00edgado. Si los s\u00edntomas no son tratados, pueden llevar a la muerte en el lapso de uno o dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;M\u00e1s all\u00e1 de ser fundamental para el estudio evolutivo de los fleb\u00f3tomos, la confirmaci\u00f3n de la existencia de un complejo de especies hermanas en torno al\u00a0<em>L. longipalpis<\/em> puede tener repercusiones en la epidemiolog\u00eda de la enfermedad&#8221;, eval\u00faa Peixoto. La manera m\u00e1s com\u00fan de que una persona contraiga leishmaniosis visceral es a trav\u00e9s de la picadura de un\u00a0<em>L. longipalpis<\/em> infectado por el protozoario\u00a0<em>Leishmania chagasi<\/em>, el agente causante de la enfermedad. En Brasil se registran alrededor de dos mil nuevos casos de leishmaniosis visceral anualmente, con un \u00edndice de mortalidad de cerca del 10%, seg\u00fan cifras del Ministerio de Salud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las variaciones del canto de apareamiento del mosquito transmisor de la leishmaniosis visceral demuestran que puede existir m\u00e1s de una especie\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-75605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75605"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}