{"id":75627,"date":"2002-10-01T00:00:00","date_gmt":"2002-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/10\/01\/alli-donde-todo-empezo\/"},"modified":"2015-04-23T18:44:16","modified_gmt":"2015-04-23T21:44:16","slug":"alli-donde-todo-empezo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/alli-donde-todo-empezo\/","title":{"rendered":"All\u00ed donde todo empez\u00f3"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los argumentos para justificar la demora de casi 500 a\u00f1os para que Brasil contara con una producci\u00f3n cient\u00edfica significativa reside en la poca atenci\u00f3n y escasa inversi\u00f3n destinada a la educaci\u00f3n desde la \u00e9poca de la colonizaci\u00f3n. Pero eso no significa que no se haya hecho ciencia de calidad en el pasado. A diferencia de otros pa\u00edses con herencia colonial, los primeros en hacer investigaci\u00f3n en Brasil fueron brasile\u00f1os &#8211; o, seg\u00fan la visi\u00f3n colonizadora de aquel tiempo, portugueses nacidos en Brasil.<\/p>\n<p>La &#8220;reforma de la instrucci\u00f3n&#8221;, llevada a cabo por el Marqu\u00e9s de Pombal en 1772, fue responsable por la instituci\u00f3n de la ense\u00f1anza de las ciencias naturales en la Universidad de Coimbra. &#8220;Durante los 20 a\u00f1os posteriores a la reforma, alrededor de 430 brasile\u00f1os se graduaron en ciencias en Coimbra, y entre \u00e9stos se encontraban aqu\u00e9llos primeros que, de regreso a Brasil, iniciaron sus estudios de la flora, la fauna, los minerales y las poblaciones primitivas&#8221;, cuenta Evando Mirra de Paula e Silva, presidente del Centro de Gesti\u00f3n y Estudios Estrat\u00e9gicos del Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda, en el estudio intitulado\u00a0<em>A Ci\u00eancia na Forma\u00e7\u00e3o Cultural Brasileira<\/em>.<\/p>\n<p>En su retorno a Brasil, el paulista Francisco Jos\u00e9 de Lacerda e Almeida, un astr\u00f3nomo y ge\u00f3grafo graduado en Coimbra en 1776, y el Ant\u00f4nio Pires da Silva Pontes (Minas Gerais), graduado en 1777, se unieron para determinar la posici\u00f3n de los r\u00edos y otros accidentes geogr\u00e1ficos de las por entonces capitan\u00edas de R\u00edo Negro, Cuiab\u00e1 y Mato Grosso, por ejemplo. Y el bahiano Alexandre Rodrigues Ferreira, por su parte, ya ostentaba una reconocida capacidad como profesor en la universidad portuguesa. Pero su trabajo por el centro y el nordeste del pa\u00eds como explorador, m\u00e9dico y naturalista, ge\u00f3grafo y etn\u00f3grafo, realizado entre 1783 y 1793, lo transform\u00f3 en una de las principales referencias del per\u00edodo colonial.<\/p>\n<p>Su relato en\u00a0<em>Viagem Filos\u00f3fica<\/em> y las acuarelas producidas por los dibujantes de su equipo produjeron algunas de las primeras im\u00e1genes de los rincones brasile\u00f1os e importantes informaciones sobre zoolog\u00eda, bot\u00e1nica y poblaciones aut\u00f3ctonas. Entretanto, el m\u00e9dico y naturalista de Minas Gerais Jos\u00e9 Vieira do Couto explor\u00f3 la regi\u00f3n de las minas y public\u00f3\u00a0<em>Mem\u00f3ria sobre a Capitania de Minas Gerais, Seu Territ\u00f3rio, Clima e Produ\u00e7\u00f5es Met\u00e1licas<\/em> en 1798. Y el paulista Martin Francisco Ribeiro de Andrada llev\u00f3 a cabo exploraciones similares en S\u00e3o Paulo, la m\u00e1s famosa de \u00e9stas en compa\u00f1\u00eda de su hermano Jos\u00e9 Bonif\u00e1cio de Andrada e Silva, cient\u00edfico de renombre internacional y miembro de las principales sociedades cient\u00edficas de Europa, y con seguridad el mayor exponente de la generaci\u00f3n de brasile\u00f1os que frecuent\u00f3 Coimbra.<\/p>\n<p>&#8220;Tan grande era su prestigio que la universidad portuguesa instituy\u00f3 la c\u00e1tedra de Metalurgia para \u00e9l&#8221;, cuenta Evando Mirra. Enciclopedista, conocedor de 11 idiomas, Andrada dominaba al margen de la metalurgia las \u00e1reas de mineralog\u00eda, geolog\u00eda, qu\u00edmica, climatolog\u00eda, bot\u00e1nica, silvicultura, hidr\u00e1ulica y obras p\u00fablicas. Cuando volvi\u00f3 a Brasil en 1819, emprendi\u00f3 la expedici\u00f3n con su hermano y public\u00f3 el relato que se transform\u00f3 en un cl\u00e1sico:\u00a0<em>Digress\u00e3o Econ\u00f4mico-Metal\u00fargica pelas Serras e Campos do Interior da Bela e B\u00e1rbara Prov\u00edncia de S\u00e3o Paulo<\/em>. Luego de ese trabajo, entr\u00f3 de lleno en la pol\u00edtica. Fue ministro del Interior y de Negocios Extranjeros y sigui\u00f3 una trayectoria que lo tornar\u00eda conocido en el futuro, m\u00e1s como el &#8220;Patriarca de la Independencia&#8221; que como cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Todos esos brasile\u00f1os y muchos otros, estudiantes de Coimbra, se beneficiaron con las reformas llevadas a cabo por Sebasti\u00e3o Jos\u00e9 de Carvalho e Mello, el Marqu\u00e9s de Pombal, ministro de Don Jos\u00e9 I entre 1750 y 1777. Pombal promulg\u00f3 decretos, resoluciones y leyes que transformaron la econom\u00eda, la educaci\u00f3n, la sociedad e incluso el punto de vista de la religi\u00f3n en Portugal en el siglo XVIII. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, con la ayuda de la Inquisici\u00f3n, dominaba soberanamente la ense\u00f1anza en todos sus niveles, ignorando los descubrimientos que hicieran eclosi\u00f3n a partir del Renacimiento. Cop\u00e9rnico, Francis Bacon, Ren\u00e9 Descartes, Galileo Galilei, e incluso Isaac Newton, John Locke, Gottfried Leibnitz, Buffon y Montesquieu; nada pasaba por el tamiz de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no siempre fue as\u00ed. La Iglesia casi siempre fue el \u00faltimo refugio de la inteligencia, la cultura y la ciencia durante los per\u00edodos en los cuales los estados europeos estaban sumidos en el oscurantismo medieval. En Portugal, los jesuitas ostentaban el poder de decisi\u00f3n sobre lo que se ense\u00f1aba, y sobre lo que era bueno o malo para la poblaci\u00f3n. Para revertir este cuadro y actuar con libertad, Pombal expuls\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas de Portugal y de las colonias en 1759. Cuando decidi\u00f3 reformar la ense\u00f1anza, en 1770, instituy\u00f3 la Junta de la Providencia Literaria, presidida por \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>El 28 de agosto de 1772, el rey Jos\u00e9 I ratific\u00f3 los nuevos estatutos de la Universidad de Coimbra. Ese mismo a\u00f1o se crearon el museo universitario, el jard\u00edn bot\u00e1nico, el gabinete de f\u00edsica experimental y el laboratorio de qu\u00edmica pr\u00e1ctica, antes inexistentes. Como no hab\u00eda en el pa\u00eds profesores suficientes que dominaran las ciencias naturales, se opt\u00f3 por buscarlos en Italia. Posteriormente, con la reforma ya cristalizada, la universidad empez\u00f3 a utilizar sus propios cuadros. Durante ese per\u00edodo, durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XVIII, algunos brasile\u00f1os tambi\u00e9n se convirtieron en profesores de Coimbra, ya no m\u00e1s apenas aprendices.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La reforma de la Universidad de Coimbra desemboc\u00f3 en la graduaci\u00f3n de los primeros investigadores brasile\u00f1os\r\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-75627","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75627","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75627"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75627\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75627"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75627"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=75627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}