{"id":76412,"date":"2002-11-01T00:00:00","date_gmt":"2002-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/11\/01\/mutaciones-fatales\/"},"modified":"2015-02-02T16:39:50","modified_gmt":"2015-02-02T18:39:50","slug":"mutaciones-fatales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mutaciones-fatales\/","title":{"rendered":"Mutaciones fatales"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-94792\" title=\"muta\u00e7oes\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/muta\u00e7oes2.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"106\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/muta\u00e7oes2.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/muta\u00e7oes2-120x80.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">GRAVURAS DE ELY BUENO<\/span>Investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ) identificaron en ratones comunes tres regiones del principal gen responsable por el desarrollo de la cabeza y de otras estructuras b\u00e1sicas del embri\u00f3n. Las mutaciones de ese gen, llamado MSX 1, pueden ocasionar problemas de malformaciones en una serie de \u00f3rganos y tejidos, tales como los brazos, las piernas, las v\u00e1lvulas card\u00edacas, el tubo neural, los dientes y los huesos faciales, y pueden tambi\u00e9n causar retraso mental.<\/p>\n<p>Las tres regiones que el equipo de R\u00edo caracteriz\u00f3 son las llamadas Mad 1, Mad 2 y Mad 3, y est\u00e1n involucradas en el proceso de regulaci\u00f3n de la expresi\u00f3n (funcionamiento) del MSX 1. Por lo tanto, pueden ser vitales para el funcionamiento adecuado de ese gen, de amplia distribuci\u00f3n entre los animales -es encontrado desde en las moscas hasta en el hombre. Los resultados de este trabajo, que cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de un cient\u00edfico del Instituto Pasteur de Francia, rindieron un art\u00edculo en la edici\u00f3n del 3 marzo de la revista\u00a0<em>Biochemical and Biophysical Research Communications<\/em>.<\/p>\n<p>El equipo de la UFRJ cree que las mutaciones en esas regiones pueden dificultar o impedir la correcta interacci\u00f3n con esas prote\u00ednas, y de esta forma provocar diversos da\u00f1os al feto en formaci\u00f3n. &#8220;El pr\u00f3ximo paso consistir\u00e1 en verificar si esas regiones interact\u00faan<em>in vivo<\/em> con prote\u00ednas del embri\u00f3n&#8221;, dice Eliana Abdelhay, del Instituto de Biof\u00edsica Carlos Chagas Filho, de la UFRJ, coordinadora del estudio. Para ello, los investigadores de R\u00edo de Janeiro planean producir en breve ratones transg\u00e9nicos que porten mutaciones espec\u00edficas en las tres regiones. De esa manera, intentar\u00e1n averiguar cu\u00e1l es el papel de esas regiones durante las distintas fases de la expresi\u00f3n de ese importante gen vinculado al desarrollo embrionario. Uno de los cuadros cl\u00ednicos m\u00e1s graves asociados a los defectos en el MSX 1 es la crAneosinostosis, una anomal\u00eda cong\u00e9nita anat\u00f3mica que puede aumentar la presi\u00f3n sobre el cerebro, caracterizada por el cierre prematuro de una o m\u00e1s suturas craneanas.<\/p>\n<p>Para hallar las tres regiones aparentemente vinculadas con la regulaci\u00f3n de la expresi\u00f3n del MSX 1 en roedores, el equipo de la UFRJ tuvo que recorrer a comparaciones y an\u00e1lisis moleculares. Los investigadores escrutaron todas las regiones del segmento regulatorio de ese gen en los ratones, un tramo que comprende 4.900 pares de bases (las unidades qu\u00edmicas del ADN), en busca de una determinada secuencia de siete bases: GCCGnCG (en la posici\u00f3n de la n, puede aparecer tanto una G como una C). Las unidades qu\u00edmicas que codifican un gen -o incluso todo el genoma- son, en cualquier organismo, una sucesi\u00f3n de cuatro tipos de bases: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T).<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 Eliana y sus colegas decidieron buscar espec\u00edficamente regiones gen\u00f3micas que tuvieran la secuencia GCCGnCG? Porque en la mosca de la fruta (<em>Drosophila melanogaster<\/em>), organismo en el cual el gen MSX 1 fue identificado al final de la d\u00e9cada del 80, las prote\u00ednas de la familia BMP interact\u00faan justamente con esa secuencia de siete bases, llamada m\u00e1s tarde Mad. Si la regulaci\u00f3n del proceso de expresi\u00f3n del MSX 1 en la mosca de la fruta parece estar relacionada con la regi\u00f3n que contiene esa secuencia denominada Mad, cabe suponer que lo propio puede ocurrir en la versi\u00f3n de ese gen presente en otros organismos, como en el rat\u00f3n o en el hombre. &#8220;En t\u00e9rminos evolutivos, el MSX 1 es un gen bastante preservado en las especies&#8221;, afirma Eliana. El resultado de esa b\u00fasqueda fue la identificaci\u00f3n en roedores de tres regiones del MSX 1 -Mad 1, Mad 2 y Mad 3- que presentaban la referida secuencia de siete bases.<\/p>\n<p>Eliana estudia el MSX 1 desde hace diez a\u00f1os. Inicialmente, los cient\u00edficos pensaban que el gen estuviera relacionado sobre todo con el desarrollo de los m\u00fasculos, pero los estudios posteriores ampliaron su campo de acci\u00f3n a otros tejidos y \u00f3rganos. Se cree que diferentes regiones de regulaci\u00f3n del MSX 1 act\u00faan en fases distintas de la formaci\u00f3n del embri\u00f3n. De acuerdo con la etapa en la cual su acci\u00f3n se torna necesaria, el gen parece echar mano a un determinado tramo de su secuencia regulataria, activado por la presencia de prote\u00ednas de la familia BMP, para producir efectos localizados, sobre el desarrollo de uno o m\u00e1s \u00f3rganos o tejidos.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de que el MSX 1 es el principal gen responsable por la formaci\u00f3n de la cabeza y de otras estructuras del embri\u00f3n se basa en la constataci\u00f3n de que ratones gen\u00e9ticamente modificados, cuyas dos copias del MSX 1 hab\u00edan sido totalmente inutilizadas, no lograron dar origen a esas dos estructuras, pero fueron capaces de formar todos los dem\u00e1s tejidos y \u00f3rganos. Esto no quiere decir que el MSX 1 no est\u00e9 relacionado con el desarrollo de esos otros tejidos y \u00f3rganos. M\u00e1s bien significa que, cuando el MSX 1 presenta alg\u00fan defecto que altera su funcionamiento normal, otros genes -siempre y cuando que no sean afectados por mutaciones- pueden ejercer gran parte -no la totalidad- de su papel.<\/p>\n<p>&#8220;Creemos que, con excepci\u00f3n de la formaci\u00f3n de los dientes y los huesos del cr\u00e1neo, las dem\u00e1s funciones del MSX 1 pueden ser desempe\u00f1adas por otros genes&#8221;, comenta Eliana. Los candidatos a sustitutos del MSX 1 son el MSX 2 y el MSX 3, que presentan un patr\u00f3n de expresi\u00f3n similar. &#8220;Si un d\u00eda logramos entender precisamente el patr\u00f3n de expresi\u00f3n de ese grupo de genes, podremos intervenir en el funcionamiento del MSX 1, para evitar problemas de malformaci\u00f3n en el embri\u00f3n&#8221;, dice Eliana.<\/p>\n<p>En el caso de la formaci\u00f3n de la cabeza, en el cual la acci\u00f3n del MSX 1 es decisiva, los investigadores de R\u00edo de Janeiro creen haber dado un paso importante en esa direcci\u00f3n: determinaron, en ratones transg\u00e9nicos obtenidos en el laboratorio de la UFRJ en 1999, la regi\u00f3n del gen que controla el crecimiento de la parte superior del cr\u00e1neo. Se trata de un tramo compuesto por seis pares de bases que interact\u00faa con prote\u00ednas codificadas por el gen OTX-2, cuyo patr\u00f3n de expresi\u00f3n se asemeja al del MSX 1. Cuando existe una mutaci\u00f3n en esa regi\u00f3n, la interacci\u00f3n no se produce y la parte superior del cr\u00e1neo de los roedores no se forma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un equipo de R\u00edo de Janeiro explica la acci\u00f3n de los genes implicados en las mal formaciones de la cabeza","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76412","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76412"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76412\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76412"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}