{"id":76413,"date":"2002-11-01T00:00:00","date_gmt":"2002-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/11\/01\/farmacos-magneticos-2\/"},"modified":"2015-02-02T16:55:57","modified_gmt":"2015-02-02T18:55:57","slug":"farmacos-magneticos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/farmacos-magneticos-2\/","title":{"rendered":"F\u00e1rmacos magn\u00e9ticos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_94809\" style=\"max-width: 169px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-94809\" title=\"farmacos\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/farmacos2.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"109\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/farmacos2.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/farmacos2-120x82.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>Magnetita: a escala nanom\u00e9trica hace las veces de un vector de medicamentos<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Un tipo de remedio diferente, elaborado a base de fluidos magn\u00e9ticos, materiales hechos fundamentalmente con part\u00edculas de \u00f3xido de hierro, despunta como una alternativa para el diagn\u00f3stico y el tratamiento de tumores. Las pruebas en animales de laboratorio realizadas en la Universidad de Brasilia (UnB), uno de los centros de investigaci\u00f3n m\u00e1s importantes en esa \u00e1rea en Brasil, indican los destinos preferentes de esas sustancias y demuestran que son m\u00ednimas las reacciones indeseables en el organismo. Los fluidos exhiben un \u00edndice de toxicidad aceptable y cumplen con las exigencias b\u00e1sicas camino a las pruebas preliminares con seres humanos, todav\u00eda sin fecha estipulada de comienzo.<\/p>\n<p>El fluido magn\u00e9tico, compuesto por part\u00edculas magn\u00e9ticas dispersas en suero fisiol\u00f3gico, que forman una soluci\u00f3n cuyo color oscila del rojo al negro, se dirige predominantemente hacia el h\u00edgado, el bazo o el pulm\u00f3n. Ese destino final depende de las mol\u00e9culas que recubren las part\u00edculas. Generalmente son envueltas en un tipo de az\u00facar llamado dextrana, o en ves\u00edculas esf\u00e9ricas de grasa conocidas como liposomas, empleadas debido a que son compatibles con el organismo. De esta manera, se evita que el sistema inmunol\u00f3gico las reconozca como invasoras y accione los mecanismos de defensa contra \u00e9stas. Tras descubrir los objetivos preferentes, los investigadores pueden trabajar para hacer que los materiales magn\u00e9ticos transporten medicamentos dirigidos espec\u00edficamente a esos \u00f3rganos, que podr\u00edan as\u00ed utilizarse en dosis m\u00e1s bajas, sobre todo para combatir met\u00e1stasis.<\/p>\n<p>Pero los materiales magn\u00e9ticos pueden tener una funci\u00f3n m\u00e1s amplia a\u00fan: pueden localizar tumores en cualquier regi\u00f3n del cuerpo, antes de que la part\u00edculas se estacionen en el h\u00edgado, en el bazo o en los pulmones. Los investigadores creen que esto ser\u00e1 posible cuando logren sujetar anticuerpos espec\u00edficos en las part\u00edculas, los llamados anticuerpos monoclonales, que reconocen c\u00e9lulas cancerosas. En ambos casos, habr\u00eda menos efectos colaterales y se tornar\u00eda m\u00e1s tangible la posibilidad de actuar solamente sobre las c\u00e9lulas tumorales, dejando de lado a las sanas.<\/p>\n<p>Estas part\u00edculas, estudiadas m\u00e1s intensamente desde hace cinco a\u00f1os &#8211; inicialmente en Alemania, Francia y Jap\u00f3n -, tienen alrededor de 15 nan\u00f3metros (un nan\u00f3metro es la milmillon\u00e9sima parte de un metro) e indican los problemas que deben combatirse, pues el magnetismo que las caracteriza puede detectarse mediante m\u00e1quinas que generan campos magn\u00e9ticos. &#8220;Las part\u00edculas podr\u00edan usarse como agente de contraste para detectar micromet\u00e1stasis menores que 1 mil\u00edmetro, que escapan a la visi\u00f3n en la resonancia magn\u00e9tica nuclear&#8221;, dice Paulo C\u00e9sar Morais, investigador del Instituto de F\u00edsica de la UnB.<\/p>\n<p>En un estudio que ya ha sido aceptado para su publicaci\u00f3n en el\u00a0<em>Journal of Magnetism and Magnetic Materials<\/em>, el equipo de Brasilia &#8211; coordinado por Morais y por Zulmira Lacava, del Instituto de Ciencias Biol\u00f3gicas de la UnB &#8211; caracteriza a la magnetita, un mineral formado por \u00f3xido de hierro, como &#8220;una droga con potencial valor diagn\u00f3stico y terap\u00e9utico&#8221;. La magnetita, debidamente cubierta con mol\u00e9culas que la vuelven estable, biodegradable y no t\u00f3xica, no produce efectos t\u00f3xicos ni alteraciones en las c\u00e9lulas de la sangre, provocando \u00fanicamente ligeras reacciones inflamatorias que desaparecen en siete d\u00edas.<\/p>\n<p>&#8220;Las muestras de fluido a base de magnetita son bastante tolerables para el organismo&#8221;, dice Zulmira, encargada de las pruebas de las part\u00edculas en animales. &#8220;Debido a que contienen hierro, \u00e9stas son reaprovechadas por el propio organismo&#8221;. La afinidad de ese mineral con los tejidos se hizo evidente cuando los estudios realizados en laboratorio indicaron que uno de los destinos finales de las part\u00edculas puede ser la medula \u00f3sea, tejido en el que se forman los hemat\u00edes &#8211; los gl\u00f3bulos rojos de la sangre -, ricos en hemoglobina (una mol\u00e9cula que contiene \u00e1tomos de hierro y que distribuye el ox\u00edgeno en el cuerpo).<\/p>\n<p>Los estudios han dejado claro que no solamente el destino, sino tambi\u00e9n el tiempo de vida de las part\u00edculas depende de la cobertura: cuando van envueltas en dextrana, tienen una vida media de 15 minutos, pero cuando est\u00e1n recubiertas por ves\u00edculas de grasa pueden permanecer entre una y dos horas en circulaci\u00f3n. Las investigaciones indicaron tambi\u00e9n por qu\u00e9 camino no se debe ir: los compuestos a base de manganeso o cobre, por ejemplo, son muy t\u00f3xicos para el organismo, tal como demostraron los investigadores en art\u00edculos publicados fundamentalmente en el\u00a0<em>Journal of Magnetism and Magnetic Materials<\/em>.<\/p>\n<p>Las pruebas en animales que revelaron el destino y el tiempo de vida de las part\u00edculas se hicieron con el fluido producido por la industria alemana Berl\u00edn Heart, fabricante de corazones artificiales, con la cual el equipo de la UnB compart\u00eda los resultados. Desde el a\u00f1o pasado, las part\u00edculas est\u00e1n siendo producidas en el Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad Federal de Goi\u00e1s (UFG), y a partir de este mes, en la propia UnB.<\/p>\n<p>Las aplicaciones m\u00e9dicas del fluido dependen de un equipamiento que destruye c\u00e9lulas tumorales mediante la acci\u00f3n del calor en un proceso denominado magnetotermocit\u00f3lisis. El prototipo construido por el equipo de la UnB tiene la forma de una bobina de 15 cent\u00edmetros de altura y crea un campo magn\u00e9tico alternado que hace vibrar a las part\u00edculas magn\u00e9ticas sujetas a las c\u00e9lulas, produciendo calor. El calentamiento localizado es, a decir verdad, lo que m\u00e1s interesa. &#8220;La temperatura aumenta entre 5 y 10 grados cent\u00edgrados, lo suficiente como para eliminar las micromet\u00e1stasis&#8221;, informa Morais. Las pruebas indicaron el l\u00edmite de seguridad del campo magn\u00e9tico, que no puede funcionar por m\u00e1s de cinco minutos seguidos, a riesgo de que el calor provoque da\u00f1os en el material gen\u00e9tico de las c\u00e9lulas sanas.<\/p>\n<p>Otro uso potencial de las part\u00edculas es la remoci\u00f3n de virus &#8211; como el del Sida o el de la hepatiti s- presentes en la sangre. El proyecto consiste en una modificaci\u00f3n del sistema de hemodi\u00e1lisis com\u00fan, que filtra la sangre de personas con problemas en los ri\u00f1ones. En este caso, existe una segunda etapa: la sangre removida del cuerpo se mezcla al fluido magn\u00e9tico que contiene anticuerpos monoclonales, que a su vez se conectan a los virus. Un filtro magn\u00e9tico retiene los virus y deja pasar la sangre limpia, que retorna a las arterias.<\/p>\n<p>El trabajo del equipo de la UnB se encuentra en la misma fase en la que est\u00e1n los grupos internacionales: se est\u00e1 intentando conectar de manera eficiente a las part\u00edculas con los anticuerpos monoclonales, ya utilizados en el tratamiento del c\u00e1ncer. El \u00e9xito depende no solamente de la suerte, sino tambi\u00e9n de complejos c\u00e1lculos que llevan al equilibrio entre el n\u00famero de anticuerpos y el tiempo de vida, el destino y el tama\u00f1o de las part\u00edculas: cuanto mayores sean, podr\u00edan transportar m\u00e1s anticuerpos, pero dif\u00edcilmente llegar\u00edan a regiones tales como el interior del cerebro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Pruebas en animales dan luz verde a la investigaci\u00f3n de compuestos a base de hierro, utilizados en el tratamiento contra el c\u00e1ncer","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76413"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76413\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76413"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}