{"id":76416,"date":"2002-11-01T00:00:00","date_gmt":"2002-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/11\/01\/detectan-mas-oro-bajo-la-selva\/"},"modified":"2025-10-15T10:56:06","modified_gmt":"2025-10-15T13:56:06","slug":"detectan-mas-oro-bajo-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/detectan-mas-oro-bajo-la-selva\/","title":{"rendered":"Detectan m\u00e1s oro bajo la selva"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_94844\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-94844\" title=\"ouro\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/ouro1.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"114\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/ouro1.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/ouro1-120x86.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Alunita (arriba) y adularia vistas en el microscopio<\/p><\/div>\n<p>En el sur del estado brasile\u00f1o de Par\u00e1, entre los r\u00edos Tapaj\u00f3s y Jamanxim, dos discretos cerros esconden dos de los m\u00e1s antiguos volcanes del mundo, formados hace casi 1.900 millones de a\u00f1os, cuando la Tierra ten\u00eda poco m\u00e1s de la mitad de la edad actual. Debajo de \u00e9stos, a una profundidad que oscila entre los 100 metros y un kil\u00f3metro, pueden existir, en medio a las rocas, amplios dep\u00f3sitos de oro, plata, zinc, cobre y molibdeno, de acuerdo con lo que sugieren recientes estudios realizados por ge\u00f3logos de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Si las prospecciones confirman lo que indican los modelos geol\u00f3gicos del equipo paulista, la Provincia Aur\u00edfera del Tapaj\u00f3s, tal como es conocida la regi\u00f3n, puede contener reservas de oro diez veces mayores que las que se estimaba hasta ahora -los c\u00e1lculos anteriores suger\u00edan la existencia de dep\u00f3sitos de hasta cien toneladas de oro, lo suficiente como para justificar el comienzo de la explotaci\u00f3n. &#8220;Nuestros datos indican que all\u00ed pueden existir dep\u00f3sitos de hasta mil toneladas&#8221;, dice Caetano Juliani, investigador del Instituto de Geociencias (IGc) de la USP y coordinador de los estudios. &#8220;En Per\u00fa&#8221;, a\u00f1ade Robert Rye, investigador del Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos y socio del equipo brasile\u00f1o, &#8220;un dep\u00f3sito de caracter\u00edsticas geol\u00f3gicas similares posee aproximadamente 250 toneladas de oro explotable&#8221;.<\/p>\n<p>Las consecuencias de esta investigaci\u00f3n no se restringen a los aspectos econ\u00f3micos. Dos estudios -uno de \u00e9stos ya ha sido aceptado para su publicaci\u00f3n en\u00a0<em>Precambrian Research<\/em>, una importante publicaci\u00f3n de referencia en el \u00e1rea- proponen un nuevo modelo de formaci\u00f3n de estos dep\u00f3sitos minerales en la Amazonia. Anteriormente se cre\u00eda que esos minerales existieran \u00fanicamente en las fallas geol\u00f3gicas, pero los hallazgos del grupo de la USP indican que dichas reservas existen tambi\u00e9n en las rocas volc\u00e1nicas, que se extienden por regiones que van mucho m\u00e1s all\u00e1 del Tapaj\u00f3s, alcanzando el r\u00edo Xingu, al este, y hasta la frontera con las Guyanas, al norte.<\/p>\n<p>Pero los ge\u00f3logos tienen otro motivo para celebrar: los volcanes pr\u00e1cticamente no sufrieron la erosi\u00f3n ni la aci\u00f3n de los movimientos de la corteza terrestre, y por tal motivo se encuentran bastante preservados. Actualmente, uno de \u00e9stos tiene 200 metros de altura y 1,7 kil\u00f3metros de di\u00e1metro, y el otro, 300 metros y un di\u00e1metro a\u00fan desconocido. Seg\u00fan Juliani, \u00e9stos deben haber perdido solamente 400 metros de altura -muy poco si se los compara con los 20 kil\u00f3metros que la lluvia, el viento y las glaciaciones se llevaron de la Sierra do Mar, formada hace tan solo 600 millones de a\u00f1os. Por esta raz\u00f3n, los investigadores creen que pueden obtener informaciones sobre la atm\u00f3sfera terrestre de hace dos mil millones de a\u00f1os, mediante el an\u00e1lisis de los is\u00f3topos (\u00e1tomos de un mismo elemento qu\u00edmico con masas diferentes) almacenados en min\u00fasculas inclusiones de l\u00edquidos y gases encontrados en minerales del volc\u00e1n, adem\u00e1s de comprender mejor c\u00f3mo se form\u00f3 la porci\u00f3n de la corteza que constituye la Amazonia.<\/p>\n<p>Los volcanes, frecuentes en la regi\u00f3n del Tapaj\u00f3s, esparc\u00edan r\u00edos de roca pastosa e incandescente -la lava-, y nubes de cenizas ardientes que cubrieron un \u00e1rea de miles de kil\u00f3metros cuadrados, desde r\u00edo Tocantins, al este, hasta la Sierra do Cachimbo, al oeste, y hasta el extremo norte de Par\u00e1. El an\u00e1lisis de las im\u00e1genes de sat\u00e9lite y de radar, sumado al estudio de la composici\u00f3n de las rocas y de los minerales, mostr\u00f3 que ambos volcanes integran un \u00e1rea que registr\u00f3 una intensa actividad volc\u00e1nica en aquel per\u00edodo y que permaneci\u00f3 activa durante casi 40 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>El resultado de esto es el desarrollo de una serie de calderas -regiones circulares rebajadas y agrupadas, que pueden estar asociadas a dep\u00f3sitos minerales de importancia econ\u00f3mica. A medida en que las erupciones cesaron, el magma del interior de la corteza terrestre y de la superficie se enfri\u00f3 y luego se solidific\u00f3, generando respectivamente las rocas magm\u00e1ticas profundas (plut\u00f3nicas) y las volc\u00e1nicas. En medio a ese proceso el magma liber\u00f3 l\u00edquidos y vapores -los fluidos hidrotermales- que precipitaron minerales formados por elementos qu\u00edmicos tales como el ox\u00edgeno, el azufre y el hidr\u00f3geno, actualmente estudiados debido a que pueden revelar detalles acerca de la temperatura y la composici\u00f3n de los fluidos del referido per\u00edodo.<\/p>\n<p>El equipo de la USP empez\u00f3 a estudiar los volcanes en 1998, cuando Rio Tinto Desenvolvimentos Minerais, una empresa de miner\u00eda de la regi\u00f3n, hall\u00f3 minerales que en principio no deber\u00edan estar all\u00ed. Los investigadores, viajando a Tapaj\u00f3s en aviones monomotores que aterrizaban en pistas precarias situadas en el interior de la jungla, llegaron al primer volc\u00e1n, ubicado a 120 kil\u00f3metros al sudoeste de Itaituba, la ciudad m\u00e1s cercana en el estado de Par\u00e1. Descubrieron el volc\u00e1n un a\u00f1o despu\u00e9s, y la dataci\u00f3n confirm\u00f3 su surgimiento hace alrededor de 1.900 millones de a\u00f1os, en una era geol\u00f3gica llamada Paleoproterozoica. El a\u00f1o pasado, Carmen Maria Dantas Nunes, una de las alumnas de Juliani, comprob\u00f3 que este volc\u00e1n alberga minerales generados en sistemas conocidos como de alta sulfidaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esos minerales, formados cerca de la superficie y asociados a rocas que ocuparon el cr\u00e1ter del volc\u00e1n, fueron depositados por fluidos hidrotermales de magma primitivo en un estado de oxidaci\u00f3n relativamente elevado. Por tal motivo, desde la superficie de ese volc\u00e1n hasta una profundidad estimada en 150 metros, se puede hallar alunita, un mineral raro en terrenos antiguos y rico en potasio y sodio, de una tonalidad blanca y rosada, bastante utilizado como piedra ornamental y tambi\u00e9n como fuente de sulfato. \u00c9sta fue una de las pistas importantes que alertaron sobre el potencial econ\u00f3mico de la regi\u00f3n, en la medida en que diversos otros estudios ya hab\u00edan asociado la existencia de alunita a la de minerales m\u00e1s importantes econ\u00f3micamente, como por ejemplo oro, cobre, zinc y molibdeno.<\/p>\n<p>Hasta el descubrimiento de este volc\u00e1n, el dep\u00f3sito de oro m\u00e1s antiguo formado por un sistema alta sulfidaci\u00f3n, situado en Newfoundland, Canad\u00e1, databa de 570 millones de a\u00f1os. No obstante, sus rocas sufrieron alteraciones provocadas por las variaciones de temperatura y de presi\u00f3n. El volc\u00e1n brasile\u00f1o, tres veces m\u00e1s antiguo, preserv\u00f3 sus caracter\u00edsticas originales, de manera tal que las proyecciones sobre la posible existencia de dep\u00f3sitos minerales, que se desprenden del an\u00e1lisis geol\u00f3gico, se ampl\u00edan y pueden extenderse m\u00e1s all\u00e1 de Brasil. &#8220;Es probable que existan dep\u00f3sitos minerales de este tipo tambi\u00e9n en \u00c1frica&#8221;, ejemplifica Rye. Hasta hace 130 millones de a\u00f1os, cuando comenzaron a separarse, Am\u00e9rica del Sur y \u00c1frica formaban un continente \u00fanico, raz\u00f3n por la cual presentan terrenos de la misma edad y con estructuras geol\u00f3gicas similares.<\/p>\n<p>En abril, otro alumno de Juliani, Rafael Hernandes Corr\u00eaa Silva, describi\u00f3 el segundo volc\u00e1n, descubierto en 2001. Situado 50 kil\u00f3metros al norte del primero, es cien metros m\u00e1s alto y se form\u00f3 en la misma \u00e9poca, pero en una regi\u00f3n en la cual el magma presentaba un estado de oxidaci\u00f3n relativamente bajo, resultando en un sistema hidrotermal conocido como de baja sulfidaci\u00f3n. Como resultado de ese origen, la roca posee all\u00ed adularia, un mineral utilizado en la fabricaci\u00f3n de vidrios, vajillas y porcelanas. Al igual que la alunita, abundante en el primer volc\u00e1n, la adularia est\u00e1 asociada a la formaci\u00f3n de minerales de oro, molibdeno y cobre.<\/p>\n<p>Los dos volcanes est\u00e1n emplazados en los bordes de calderas, \u00e1reas rebajadas y circulares de un di\u00e1metro de hasta 20 kil\u00f3metros cada una. En el Tapaj\u00f3s de hace dos mil millones de a\u00f1os, las calderas se agruparon y formaron complejos de m\u00e1s de 50 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n. Se sabe actualmente que no solamente los volcanes, sino tambi\u00e9n las propias rocas gran\u00edticas asociadas a la evoluci\u00f3n de las calderas pueden albergar dep\u00f3sitos de oro, plata, cobre, zinc y molibdeno, tal como lo demostraron los investigadores de la USP. El modelo que \u00e9stos crearon permite tambi\u00e9n comprender la distribuci\u00f3n de los dep\u00f3sitos de dichos minerales en las calderas. Los m\u00e1s superficiales, llamados epitermales, poseen minerales con alta concentraci\u00f3n de oro, plata y cobre, y constituyen filones de volumen relativamente peque\u00f1o. Pero en los dep\u00f3sitos m\u00e1s profundos, los llamados p\u00f3rfiros, la relaci\u00f3n se invierte: los metales preciosos se encuentran en concentraciones relativamente bajas y dispersos en grandes vol\u00famenes.<\/p>\n<p>Esta organizaci\u00f3n de los dep\u00f3sitos minerales determina la forma como la regi\u00f3n puede ser explotada, no por cazadores de piedras preciosas, que no consiguen retirar el oro de la roca, sino por empresas de miner\u00eda de porte, que cuentan con los equipos y el capital necesario. Pero aun as\u00ed, Juliani teme que el incremento de la actividad extractiva pueda ocasionar da\u00f1os ambientales similares a los causados en Sierra Pelada, hoy en d\u00eda un lago de 70 metros de profundidad. Roberto Dall&#8217;Agnol, de la UFPA, que trabaj\u00f3 con el equipo de la USP, tambi\u00e9n est\u00e1 preocupado. Seg\u00fan \u00e9ste, la confirmaci\u00f3n de la presencia de las reservas podr\u00e1 beneficiar\u00e1 a la econom\u00eda de Par\u00e1 solamente si no se sigue el modelo de extracci\u00f3n predatoria que signa la historia de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Estudio de un \u00c1rea T\u00edpica de Zonas de Alteraci\u00f3n Hidrotermal con Mineral de Oro de la Regi\u00f3n del Tapaj\u00f3s (Par\u00e1)<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nCaetano Juliani &#8211; Instituto de Geociencias de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 41.412,11 y US$ 14.997,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Dos volcanes ubicados en la Amazonia pueden esconder en su seno vastas reservas de minerales preciosos","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76416","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76416","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76416"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76416\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":564908,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76416\/revisions\/564908"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76416"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76416"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76416"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76416"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}