{"id":76417,"date":"2002-11-01T00:00:00","date_gmt":"2002-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/11\/01\/registros-vivos-del-tiempo\/"},"modified":"2015-04-23T13:16:14","modified_gmt":"2015-04-23T16:16:14","slug":"registros-vivos-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/registros-vivos-del-tiempo\/","title":{"rendered":"Registros vivos del tiempo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-94859\" title=\"registros\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/registros1.jpg\" alt=\"\" width=\"170\" height=\"110\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/registros1.jpg 170w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/registros1-120x78.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 170px) 100vw, 170px\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> MARCELLO GUIMAR\u00c3ES SIM\u00d5ES \/ UNESP<\/span>El paleont\u00f3logo Marcello Guimar\u00e3es Sim\u00f5es sufre a cada viaje suyo al mar para juntar los peque\u00f1os animales marinos invertebrados que utilizada en sus investigaciones. Ni bien el\u00a0<em>Progresso<\/em>, un barco de pesca de langostinos adaptado para las investigaciones, zarpa del muelle de Ubatuba, en el litoral norte paulista, comienzan los mareos y las n\u00e1useas, que acaban solamente cuando regresa a tierra firme. Pero ni siquiera ese malestar lo hace desistir de su objetivo: capturar peque\u00f1os invertebrados conocidos como braqui\u00f3podos -semejantes a los moluscos encontrados en las playas, con los cuales tienen en com\u00fan apenas las valvas -que est\u00e1n ayudando a comprender las alteraciones que el ambiente marino sufri\u00f3 durante los \u00faltimos miles de a\u00f1os y, en el futuro, permitir\u00e1n plantear formas de recuperaci\u00f3n para esas \u00e1reas.<\/p>\n<p>Venciendo el malestar y muchas veces al mar revuelto, Sim\u00f5es y Adilson Fransozo, ambos del Instituto de Biociencias (IB) de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Botucat\u00fa, lograron recolectar entre 2001 y este a\u00f1o cerca de 5 mil ejemplares de una de las especies menos estudiadas de braqui\u00f3podos vivos, llamada\u00a0<em>Bouchardia rosea<\/em> &#8211; tarea de la cual particip\u00f3 el equipo de Michal Kowalewski, del Instituto Polit\u00e9cnico de Virginia, Estados Unidos. Por ser morfol\u00f3gicamente muy similares a los representantes del mismo linaje que vivieron hace 60 millones de a\u00f1os, las\u00a0<em>Bouchardia<\/em> son consideradas f\u00f3siles vivos. Con dos valvas casi sim\u00e9tricas y articuladas, semejantes a aqu\u00e9llas que se convierten en juguete en las manos de los ni\u00f1os en las playas, estos invertebrados constituyen una especie de ventana abierta simult\u00e1neamente al pasado y al futuro, pues est\u00e1n ayudando a reconstituir, con detalles, el ambiente marino de eras remotas y a desarrollar la paleoecolog\u00eda marina aplicada, ciencia que estudia la deterioraci\u00f3n ambiental e intenta impedir su avance.<\/p>\n<p>Desde el comienzo de los trabajos con los braqui\u00f3podois recolectados en el litoral paulista, el equipo de la Unesp, coordinado por Sim\u00f5es, dio por tierra con algunos dogmas. Los resultados m\u00e1s recientes, publicados en julio en la revista\u00a0<em>Palaios<\/em>, una de las m\u00e1s importantes del \u00e1rea, y presentados en octubre en el encuentro anual de la Sociedad Geol\u00f3gica de Estados Unidos en Denver, mostraron que la actual fauna de braqui\u00f3podos articulados de la plataforma continental brasile\u00f1a es m\u00e1s diversificada de lo que se imaginaba. Adem\u00e1s de\u00a0<em>Bouchardia rosea<\/em>, un invertebrado t\u00edpicamente brasile\u00f1o y el \u00fanico braqui\u00f3podo articulado hasta ahora conocido, los investigadores encontraron representantes de\u00a0<em>Platidia anomioides, Terebratulina sp y Argyrotheca cuneata<\/em>, especies que presentan afinidades con las de la Ant\u00e1rtida, el Caribe, el Mediterr\u00e1neo y la porci\u00f3n sudafricana de los oc\u00e9anos Atl\u00e1ntico e \u00cdndico.<\/p>\n<p>Esta diversidad suscita algunas cuestiones relativas a la distribuci\u00f3n de los braqui\u00f3podos en el planeta. Dos preguntas que los investigadores pretenden responder ni bien sea posible se refieren a por qu\u00e9 la\u00a0<em>Bouchardia rosea<\/em> existe solamente en Brasil y c\u00f3mo llegaron al pa\u00eds las otras especies. Ya saben que parientes lejanos de la Bouchardia rosea -tales como la\u00a0<em>B. conspicua, la B. antarctica y la B. transplatina<\/em> &#8211; poseen una extensa historia geol\u00f3gica: algunas habitaron los oc\u00e9anos hace cerca de 60 millones de a\u00f1os, tras la extinci\u00f3n de los dinosaurios. Actualmente, f\u00f3siles de especies de\u00a0<em>Bouchardia<\/em> y otras formas emparentadas, como la\u00a0<em>Bouchardiella<\/em>, pueden encontrarse en rocas de la Ant\u00e1rtida, Australia, Argentina y Uruguay.<\/p>\n<p>La\u00a0<em>B. rosea<\/em>, de cerca de 15 mil\u00edmetros de longitud y revestida de valvas rosadas de carbonato de calcio, a veces con min\u00fasculas rayas blancas, es la \u00fanica especie viva conocida de la familia Bouchardiidae que habita los mares, esparci\u00e9ndose por el litoral de los estados de S\u00e3o Paulo, Paran\u00e1, R\u00edo de Janeiro y Esp\u00edrito Santo. Hasta el momento, los investigadores no saben exactamente cu\u00e1ndo surgi\u00f3 la especie. &#8220;Por motivos a\u00fan poco entendidos, mientras las poblaciones de\u00a0<em>Bouchardia<\/em> rosea presentan una distribuci\u00f3n m\u00e1s al norte, a lo largo de la costa oriental de Am\u00e9rica del Sur, otras especies f\u00f3siles del mismo g\u00e9nero tienen una distribuci\u00f3n m\u00e1s amplia en los continentes del Hemisferio Sur y se las puede hallar en Australia, en la Ant\u00e1rtida y, en el continente sudamericano, en Argentina y Uruguay&#8221;, subraya Sim\u00f5es. &#8220;Otros estudios sugieren que la distribuci\u00f3n de las especies podr\u00eda ser producto de las modificaciones ocurridas en las corrientes oce\u00e1nicas en los \u00faltimos millones de a\u00f1os, durante la evoluci\u00f3n del Atl\u00e1ntico&#8221;.<\/p>\n<p>Otra novedad es la profundidad en la que pueden encontrarse las poblaciones de<em>Bouchardia<\/em> , a veces con millares de individuos en apenas un metro cuadrado. Se dec\u00eda que viv\u00edan en aguas playas, de alrededor de 20 metros de profundidad, con raras apariciones en aguas de una profundidad superior a los 100 metros, pero las investigaciones del grupo de la Unesp y las muestras recolectadas por el Programa de Evaluaci\u00f3n del Potencial Sostenible de Recursos Vivos en la Zona Econ\u00f3mica Exclusiva (Revizee) demostraron que estos organismos pueden vivir hasta a 550 metros de profundidad. El descubrimiento ampl\u00eda el alcance de futuros estudios, al mostrar que una especie antes encontrada \u00fanicamente en aguas playas puede ocupar h\u00e1bitats m\u00e1s profundos y poco estudiados.<\/p>\n<p>Pueden efectuarse tambi\u00e9n algunas correcciones de ruta en las investigaciones. Con base en los escasos datos sobre la biolog\u00eda de la\u00a0<em>Bouchardia rosea<\/em>, los especialistas interpretaban elmodo de vida de las especies f\u00f3siles del g\u00e9nero como similar al de la\u00a0<em>Bouchardia rosea<\/em>. De esta manera, registraron muchas apariciones de f\u00f3siles que habr\u00edan sido generadas en condiciones deposicionales de aguas playas, ya que, hasta ahora, la distribuci\u00f3n de la especie viviente en gran medida se restring\u00eda a las aguas playas. &#8220;Como ahora sabemos que la especie ocupa fondos a profundidades cercanas a los 500 metros, ser\u00eda interesante reexaminar las existencias f\u00f3siles a la luz de los nuevos datos y compararlos con aqu\u00e9llos provenientes de otras ciencias, como la estratigraf\u00eda, que estudia el origen y la composici\u00f3n de los estratos de las rocas&#8221;, comenta el investigador de la Unesp.<\/p>\n<p>Los estudios de Sim\u00f5es sugieren tambi\u00e9n que las corrientes oce\u00e1nicas de resurgencia (de aguas muy fr\u00edas) pueden ser fundamentales para el desarrollo de poblaciones de braqui\u00f3podos. Una vez m\u00e1s, las evidencias van a contramano de lo que se sab\u00eda hasta ahora: se imaginaba que dichas corrientes, ricas en nutrientes, provocar\u00edan perjuicios a estos invertebrados, ya que podr\u00edan obstruir su aparato filtrador, llamado lof\u00f3foro, que drena el agua y selecciona la materia nutritiva. Por \u00faltimo, se verific\u00f3 tambi\u00e9n la preferencia de los braqui\u00f3podos por determinados tipos de sustratos -las\u00a0<em>Bouchardia<\/em> crecen en \u00e1reas del fondo oce\u00e1nico, en las cuales la concentraci\u00f3n de carbonato de calcio en los sedimentos var\u00eda de un 40% a un 70%.<\/p>\n<p>Las constataciones sobre las corrientes y el sustrato en el cual crecen m\u00e1s f\u00e1cilmente son pistas importantes para el mapeamiento global de estas poblaciones, e indican de manera m\u00e1s clara d\u00f3nde pueden manifestarse y las \u00e1reas que pueden ayudar a recuperar. &#8220;Las valvas ofrecen registros confiables sobre la historia reciente y las modificaciones ambientales y biol\u00f3gicas atravesadas por esa regi\u00f3n de la plataforma brasile\u00f1a&#8221;, reafirma Kowalewski. &#8220;Con base en los datos del pasado, reunimos informaciones sobre los estragos causados por la acci\u00f3n humana en la naturaleza, reorientando la actuaci\u00f3n de ecologistas, ge\u00f3logos, paleont\u00f3logos, bi\u00f3logos y agencias ambientales&#8221;.<\/p>\n<p>Kowalewski menciona como ejemplo un trabajo de la Universidad de Arizona, tambi\u00e9n de Estados Unidos, que a mediados de la d\u00e9cada del 90, en colaboraci\u00f3n con el equipo de Virginia, ech\u00f3 luz sobre el potencial de la llamada paleoecolog\u00eda marina aplicada, un \u00e1rea de investigaci\u00f3n en la que los f\u00f3siles vivos, como los braqui\u00f3podos y los registros de \u00e9pocas pasadas han servido como referencia para proyectos de recuperaci\u00f3n de \u00e1reas degradadas. Con ese tipo de informaci\u00f3n, por ejemplo, ya ha sido posible desarrollar un plan de recuperaci\u00f3n de la biodiversidad acu\u00e1tica del delta del r\u00edo Colorado, cercano a la frontera de Estados Unidos con M\u00e9xico, \u00e1rea que ha sufrido una intensa transformaci\u00f3n ambiental debido a la construcci\u00f3n de hidroel\u00e9ctricas.<\/p>\n<p>Las represas erigidas desde 1930 redujeron bastante la cantidad de agua que llegaba a la desembocadura del r\u00edo Colorado. Como consecuencia de ello se produjo un aumento de la salinidad que deriv\u00f3 en el riesgo de extinci\u00f3n de especies de invertebrados tales como la\u00a0<em>Mulinia coloradoensis<\/em>, un molusco que serv\u00eda de alimento a peque\u00f1os peces y p\u00e1jaros, y a la poblaci\u00f3n local. Para complicar las cosas, exist\u00edan pocos registros hist\u00f3ricos de los par\u00e1metros ambientales del delta del r\u00edo del per\u00edodo anterior a las represas.<\/p>\n<p>En ese punto, la paleoecolog\u00eda entr\u00f3 en aci\u00f3n. Los investigadores recolectaron muestras de valvas de los invertebrados amenazados, que forman densas acumulaciones (dep\u00f3sitos superficiales) a lo largo del delta. Luego, ya en el laboratorio, determinaron la edad de esas conchas, que variaban entre tiempos recientes hasta los 7,3 mil a\u00f1os. Este dato es esencial porque, como los animales secretan carbonato de calcio y forman sus valvas en equilibrio qu\u00edmico con el agua del mar, permite que los investigadores tengan acceso a las informaciones geoqu\u00edmicas de las valvas formadas en diferentes \u00e9pocas. Este an\u00e1lisis revela, por ejemplo, de que forma variaron las condiciones ambientales -temperatura y salinidad, entre otras- desde hace centenas o miles de a\u00f1os. De este modo qued\u00f3 claro cual deber\u00eda ser la cantidad de agua que debe descargarse en el delta a fin de mantener las condiciones adecuadas para la supervivencia de la\u00a0<em>Mulinia<\/em>.<\/p>\n<p>El equipo de la Unesp pretende seguir un camino similar. Las investigaciones, pese a que a\u00fan son incipientes, son tan ambiciosas como los trabajos efectuados por los norteamericanos. &#8220;La paleoecolog\u00eda marina aplicada es un \u00e1rea de enorme relevancia social, que reci\u00e9n ahora est\u00e1 empezando a recibir la atenci\u00f3n que merec\u00eda&#8221;, afirma Sim\u00f5es. &#8220;El estudio del r\u00edo Colorado constituye un hito&#8221;. Su laboratorio guarda muestras de acumulaciones de valvas de\u00a0<em>Bouchardia rosea<\/em> muertas y de moluscos de doble valva encontradas en acumulaciones con miles de ejemplares. Fueron recolectadas en 46 estaciones mar\u00edtimas de hasta 45 metros de profundidad, ubicadas a unos 40 kil\u00f3metros de la costa de Ubatuba, Caraguatatuba y S\u00e3o Sebasti\u00e3o, en donde el equipo llegaba luego de cuatro horas de viaje en barco.<\/p>\n<p>De regreso al laboratorio, los investigadores analizaron las valvas desde el punto de vista de un \u00e1rea de la ciencia que estudia los patrones de preservaci\u00f3n de los restos org\u00e1nicos, tales como los grados de articulaci\u00f3n y de fragmentaci\u00f3n de las valvas, las alteraciones de color o de los \u00edndices de incrustaci\u00f3n ocurridos durante su vida o tras la muerte de dichos invertebrados -la llamada tafonom\u00eda. De esta forma lograron descubrir c\u00f3mo se formaron esas acumulaciones y la procedencia de las valvas depositadas en el fondo del mar. Luego las valvas siguieron su camino parar llegar a manos del equipo de la Universidad de Virginia, que verific\u00f3 las caracter\u00edsticas tafon\u00f3micas b\u00e1sicas. De all\u00ed fueron enviadas al Woods Hole Oceanographic Institution&#8217;s National Ocean Sciences Accelerator Mass Spectrometry Facility (Nosams) para su dataci\u00f3n con la t\u00e9cnica del carbono 14, el m\u00e9todo m\u00e1s indicado para las dataciones de materiales de hasta 70 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otro env\u00edo fue de Virginia a la Universidad George Washington, en la cual los investigadores se encargaron de las dataciones con amino\u00e1cidos, que funcionan como relojes biol\u00f3gicos e indican el tiempo transcurrido desde la muerte del organismo. &#8220;Pese a sus limitaciones, la dataci\u00f3n con amino\u00e1cidos es un m\u00e9todo m\u00e1s barato y m\u00e1s r\u00e1pido que el del carbono 14&#8221;, comenta Sim\u00f5es. En conclusi\u00f3n: las edades de las valvas de\u00a0<em>Bouchardia<\/em> halladas en la costa norte de S\u00e3o Paulo variaron de cero (un organismo que hab\u00eda acabado de morir) a 20 mil a\u00f1os, con predominio absoluto de aqu\u00e9llas que tienen hasta 500 a\u00f1os. &#8220;Sorprendentemente, es posible establecer series completas de edades cada 50 a\u00f1os, hasta la franja ubicada en torno a los 500 a\u00f1os, y determinar de qu\u00e9 manera vriaban los patrones ambientales&#8221;, dice el investigador.<\/p>\n<p>En la pr\u00f3xima etapa del trabajo, los equipos de la Unesp y de Virginia pretenden llevar adelante el estudio geoqu\u00edmico de las valvas ya datadas en las series de edades de hasta 500 a\u00f1os o m\u00e1s -y los secretos que guardan ser\u00e1n revelados mediante el an\u00e1lisis de is\u00f3topos estables. Los expertos comparar\u00e1n las proporciones entre los elementos qu\u00edmicos -como el carbono 13 y 12 y el ox\u00edgeno 18 y 16- de las aguas oce\u00e1nicas con aqu\u00e9llos registrados por las valvas de\u00a0<em>Bouchardia<\/em> de diferentes \u00e9pocas (las actuales y las de 500, 3 mil y 20 mil a\u00f1os, por ejemplo). El objetivo es construir una l\u00ednea hist\u00f3rica de par\u00e1metros ambientales, tales como la salinidad y la temperatura. Sim\u00f5es sabe que en ese camino no habr\u00e1 tan solo tempestades y mareos. &#8220;Si estuvi\u00e9semos trabajando con una nueva especie de dinosaurio, el tema ser\u00eda r\u00e1pidamente reconocido&#8221;, afirma. &#8220;Pero como son valvas tan peque\u00f1as, el proceso es m\u00e1s lento.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Tafonom\u00eda de Braqui\u00f3podos y Bivalvas en Ambientes Silicicl\u00e1sticos de la Costa Norte del Estado de S\u00e3o Paulo: Variaci\u00f3n Ambiental en las Firmas Tafon\u00f3micas, el Estilo Bioestratin\u00f3mico y la Mezcla Temporal entre Tafocenosis<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nMarcello Guimar\u00e3es Sim\u00f5es &#8211; Instituto de Biociencias\/ Unesp<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 137.658,43<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nuevas especies de invertebrados marinos descubiertas en el litoral paulista ayudan a entender la evoluci\u00f3n de los oc\u00e9anos","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-76417","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76417"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76417\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76417"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}