{"id":76450,"date":"2002-12-01T00:00:00","date_gmt":"2002-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2002\/12\/01\/la-red-de-la-vida\/"},"modified":"2013-04-15T18:50:02","modified_gmt":"2013-04-15T21:50:02","slug":"la-red-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-red-de-la-vida\/","title":{"rendered":"La red de la vida"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2002\/12\/01\/la-red-de-la-vida\/art2012img1-4\/\" rel=\"attachment wp-att-86781\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-86781\" title=\"\" alt=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/12\/art2012img12.jpg\" width=\"158\" height=\"116\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/12\/art2012img12.jpg 158w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2002\/12\/art2012img12-120x88.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 158px) 100vw, 158px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MIGUAL BOYAYAN<\/span><\/a>En un futuro pr\u00f3ximo, los usuarios de Internet tendr\u00e1n acceso a una red integrada de bancos de datos, con informaciones sobre el nombre, la clasificaci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de miles de especies de plantas, animales y microorganismos aut\u00f3ctonos del estado de S\u00e3o Paulo -un conocimiento esencial para definir estrategias de preservaci\u00f3n de la biodiversidad local.<\/p>\n<p>A\u00fan sin nombre definido, esa red integrar\u00e1 los datos del proyecto Flora Fanerog\u00e1mica del Estado de S\u00e3o Paulo, que desde hace nueve a\u00f1os cataloga 7.500 especies de plantas con flores (faner\u00f3gamas), con los de la red\u00a0<em>Species Link<\/em>, que re\u00fane informaciones sobre 12 colecciones de herbarios y museos paulistas, adem\u00e1s de datos de plantas, animales y microorganismos registrados en el SinBiota, el Sistema de Informaci\u00f3n del Programa Biota-FAPESP, que se encarga del relevamiento de la biodiversidad y de los recursos naturales paulistas. Ser\u00e1 tambi\u00e9n el paso inicial que permitir\u00e1 la participaci\u00f3n brasile\u00f1a en una red mucho m\u00e1s amplia, dedicada a la conservaci\u00f3n de la diversidad biol\u00f3gica del planeta.<\/p>\n<p>T\u00e9cnicamente, la concreci\u00f3n de esta iniciativa, pionera en Brasil, y en ciertos algunos aspectos en el mundo, est\u00e1 siendo posible gracias a un protocolo de comunicaci\u00f3n llamado DiGIR (<em>Distributed Generic Information Retrieval<\/em>), que permite rastrear informaciones en bancos de datos distintos y muestra los resultados al usuario como si las informaciones tuvieran origen en una base de datos \u00fanica. El equipo internacional que desarrolla el\u00a0<em>software<\/em> desde hace un a\u00f1o m\u00e1s o menos, present\u00f3 la versi\u00f3n de pruebas m\u00e1s reciente, la \u00faltima antes del DiGIR 1.0, a finales de octubre, en Indaiatuba, interior de S\u00e3o Paulo, durante el Foro Tendencias y Desarrollo en Inform\u00e1tica para la Biodiversidad &#8211; un rubro de la inform\u00e1tica abocado a la creaci\u00f3n de herramientas aplicables al estudio de distribuci\u00f3n y al an\u00e1lisis de las especies.<\/p>\n<p>El equipo congrega a investigadores del Centro de Referencia en Informaci\u00f3n Ambiental (Cria), instituci\u00f3n encargada del mantenimiento del SinBiota, y a especialistas australianos, alemanes y de las universidades de Kansas y California, Estados Unidos. La idea de desarrollar un programa que permita integrar datos de diferentes sistemas de informaci\u00f3n &#8211; la llamada interoperabilidad, esencial para permitir el acceso por parte del mayor n\u00famero de investigadores a la mayor cantidad posible de informaciones sobre la biodiversidad &#8211; surgi\u00f3 en una reuni\u00f3n del Grupo de Trabajo de Bancos de Datos Taxon\u00f3micos, realizada en 2000 en Francfort, Alemania. &#8220;Hasta ese momento, cada red hab\u00eda desarrollado un\u00a0<em>software<\/em> propio para el intercambio de informaciones.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos en v\u00edas de desarrollar el\u00a0<em>Species Link<\/em>, y probablemente crear\u00edamos otro programa diferente, sin capacidad de comunicarse con las otras redes&#8221;, cuenta el analista de sistemas Ricardo Scachetti Pereira, del Cria. &#8220;Durante la reuni\u00f3n, fue presentada la idea del DiGIR, que permit\u00eda ese intercambio de informaciones. Decidimos entonces participar del desarrollo de ese protocolo de comunicaci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>Precisamente debido a que permite el intercambio de informaciones entre bancos de datos diferentes, la influencia del DiGIR no se restringir\u00e1 a la red paulista. Ser\u00e1 tambi\u00e9n la herramienta utilizada para la integraci\u00f3n virtual de esa red con otras redes de bancos de datos sobre biodiversidad existentes en Am\u00e9rica del Norte (<em>Species Analyst<\/em>), en Europa (<em>European Natural History Specimen Information Network<\/em>) y en Australia (<em>Australia&#8217;s Virtual Herbarium<\/em>). Y seg\u00fan el investigador Vanderlei Perez Canhos, director presidente del Cria, el DiGIR es incluso un fuerte candidato a convertirse en el protocolo para la integraci\u00f3n de los sistemas de informaci\u00f3n de una iniciativa multinacional mucho m\u00e1s ambiciosa: la\u00a0<em>Global Biodiversity Information Facility<\/em> (GBIF).<\/p>\n<p><strong>El cat\u00e1logo de la vida<br \/>\n<\/strong>La GBIF, establecida en 2001 en el \u00e1mbito del Foro de Megaciencia de la OCDE (Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico), es una iniciativa internacional que se encarga de coordinar una red que pretende integrar y colocar en Internet informaciones no solamente de colecciones biol\u00f3gicas de todo el mundo &#8211; se calcula que museos, herbarios y otras colecciones almacenan 3 mil millones de ejemplares de todos los organismos extinguidos o vivos actualmente -, sino tambi\u00e9n una lista electr\u00f3nica con el nombre y la clasificaci\u00f3n taxon\u00f3mica de 1,75 millones de especies de plantas, animales y microorganismos descritos cient\u00edficamente, el llamado cat\u00e1logo de la vida.<\/p>\n<p>Todo con el objetivo de procurar resolver una cuesti\u00f3n tan antigua como importante: la p\u00e9rdida de la biodiversidad del planeta. &#8220;\u00c9sta es una crisis global, en la que todos pierden. Solamente se desacelerar\u00e1 si se toman medidas concretas de preservaci\u00f3n ambiental, para las cuales es necesario un gran aporte de conocimiento cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico&#8221;, comenta Canhos.<\/p>\n<p>Pese a que la degradaci\u00f3n ambiental se discute desde la d\u00e9cada de 70, las perspectivas de reversi\u00f3n de la p\u00e9rdida de la biodiversidad no son halag\u00fce\u00f1as. El propio autor del t\u00e9rmino biodiversidad, el bi\u00f3logo estadounidense Edward Wilson, de la Universidad Harvard, advierte en su libro m\u00e1s reciente:\u00a0<em>El Futuro de la Vida<\/em>, sobre la necesidad de no solamente poner a disposici\u00f3n informaciones sobre las especies descritas, sino tambi\u00e9n de completar, en un plazo de 25 a\u00f1os, ese inventario de las especies vivas con las de alrededor de 8 millones a\u00fan no descritas.<\/p>\n<p>Y por un motivo preocupante: durante el \u00faltimo siglo, la actividad humana desencaden\u00f3 una extinci\u00f3n en masa jam\u00e1s vista desde la era Mesozoica, que puede llevar a la eliminaci\u00f3n o a poner en riesgo de extinci\u00f3n un cuarto de las plantas y animales en los pr\u00f3ximos 30 a\u00f1os. En un art\u00edculo publicado en 2000 en la revista\u00a0<em>Science<\/em>, Wilson estima que ser\u00edan necesarios unos 20 a\u00f1os, y una inversi\u00f3n de 5 mil millones de d\u00f3lares para completar ese mapeo, un hecho comparable con el Proyecto Genoma Humano, que demand\u00f3 13 a\u00f1os para secuenciar el material gen\u00e9tico del hombre.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de poner a disposici\u00f3n las informaciones existentes, y completar el relevamiento de las especies y los an\u00e1lisis de esos datos con herramientas de la inform\u00e1tica es una tarea imposible de llevar cabo por un pu\u00f1ado de instituciones. Es un esfuerzo que requiere la colaboraci\u00f3n de investigadores de diversas \u00e1reas, y la implicaci\u00f3n del mayor n\u00famero posible de pa\u00edses, que trabajan en forma cooperativa e integrada &#8211; una caracter\u00edstica de los proyectos de megaciencia, inaugurados en la biolog\u00eda con el Genoma.<\/p>\n<p>&#8220;Ning\u00fan pa\u00eds es capaz de hacer eso por s\u00ed solo&#8221;, comenta Dora Ann Lange Canhos, directora de proyectos del Cria. Por tal motivo, en el encuentro de 1996 de la OCDE, se recomend\u00f3 la creaci\u00f3n de una megaestructura (la GBIF) capaz de fomentar la participaci\u00f3n de investigadores e instituciones de diversos pa\u00edses &#8211; principalmente, de aqu\u00e9llos que poseen una gran diversidad biol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>Falta de consenso<br \/>\n<\/strong>Pese a poseer la mayor biodiversidad del planeta, Brasil a\u00fan no se ha adherido oficialmente a la GBIF &#8211; de la cual forman parte alrededor de 30 naciones &#8211; y participa de \u00e9sta s\u00f3lo informalmente, a trav\u00e9s del desarrollo de herramientas de inform\u00e1tica para la biodiversidad. Y no por una cuesti\u00f3n de fondos &#8211; la adhesi\u00f3n le costar\u00eda al pa\u00eds unos 50 mil d\u00f3lares por a\u00f1o, el equivalente al mantenimiento de dos alumnos de doctorado en el exterior durante igual per\u00edodo -, sino por falta de consenso. Mientras que los t\u00e9cnicos del Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda (MCT) y una parte importante de la comunidad cient\u00edfica son favorables a la adhesi\u00f3n, el Ministerio de Relaciones Exteriores cree que Brasil estar\u00eda en desventaja, pues ceder\u00eda m\u00e1s informaciones al exterior que la que recibir\u00eda a cambio &#8211; y, de esa manera, la decisi\u00f3n quedar\u00e1 en manos del pr\u00f3ximo gobierno.<\/p>\n<p>&#8220;Si integrara oficialmente la GBIF, Brasil \u00fanicamente tendr\u00eda a ganar&#8221;, afirma el director del Cria. &#8220;Lograr\u00edamos una participaci\u00f3n m\u00e1s activa en la definici\u00f3n del programa de trabajo de la GBIF, adem\u00e1s del financiamiento para desarrollar proyectos nacionales vinculados con la repatriaci\u00f3n de datos sobre la biodiversidad&#8221;. En la opini\u00f3n de Ione Egler, de la Secretar\u00eda de Pol\u00edticas y Programas del MCT, la adhesi\u00f3n del pa\u00eds a la GBIF ser\u00eda importante, principalmente en esa etapa inicial, en la cual los miembros de la iniciativa est\u00e1n definiendo las prioridades de acci\u00f3n. Durante el foro de Indaiatuba, organizado por el Cria con el apoyo de la FAPESP y de otras instituciones, se fijaron los criterios para la selecci\u00f3n de los proyectos de digitalizaci\u00f3n de datos de colecciones biol\u00f3gicas, que ser\u00e1n contratados durante el primer semestre de 2003.<\/p>\n<p>La activa participaci\u00f3n de Brasil en la implementaci\u00f3n de la GBIF contribuir\u00eda para sanar una de las principales dificultades de la investigaci\u00f3n nacional en el \u00e1rea: la falta de acceso a informaciones sobre especies brasile\u00f1as que se encuentran en el exterior, principalmente en instituciones norteamericanas y europeas, en las cuales est\u00e1n depositados ejemplares y tipos brasile\u00f1os (un tipo es un ejemplar utilizado para describir una especie) recolectados por expediciones exploratorias hist\u00f3ricas, como las de Hans Langsdorff y Karl Friedrich Philipp von Martius.<\/p>\n<p>Quedando afuera de la GBIF, Brasil pierde, por ejemplo, la oportunidad de proponer acciones prioritarias, tales como la digitalizaci\u00f3n de las informaciones de inter\u00e9s nacional, lo que permitir\u00eda acelerar la repatriaci\u00f3n de los datos existentes en instituciones en el exterior. Para graficar la necesidad de acceso a esas informaciones, Ione menciona el caso de la Flora Fanerog\u00e1mica de S\u00e3o Paulo: &#8220;Existen 7.500 especies identificadas de la flora de S\u00e3o Paulo, peromenos de 500 tipos se encuentran en colecciones nacionales. El resto est\u00e1 en el exterior. Con ese material digitalizado, ceder\u00edamos informaciones sobre 500 especies, en cuanto que recibir\u00edamos datos sobre 7 mil&#8221;.<\/p>\n<p><em><strong>Flora Brasiliensis<br \/>\n<\/strong><\/em>Otro ejemplo de esa dificultad de acceso es lo que ocurre con la obra\u00a0<em>Flora Brasiliensis<\/em>, una colecci\u00f3n de 40 vol\u00famenes editada por Von Martius, con informaciones sobre alrededor de la mitad de la flora nacional, estimada actualmente en 56 mil especies. La mayor\u00eda de las copias de la obra, principalmente las completas y bien conservadas, se encuentra en el exterior. Como consecuencia de ello, este recurso es subutilizado por los investigadores brasile\u00f1os, de acuerdo con el bot\u00e1nico George Shepherd, de la Universidad Estadual de Campinas. Pero esta situaci\u00f3n puede comenzar a cambiar en breve: Shepherd coordina un proyecto, a\u00fan en fase inicial, que pretende digitalizar una copia completa de esa obra, una iniciativa que puede servir de base para la producci\u00f3n de una nueva flora brasile\u00f1a &#8211; digital y actualizada.<\/p>\n<p>De manera independiente, instituciones extranjeras suministran este tipo de acceso a otros pa\u00edses. Un ejemplo de ello es el Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Nueva York, que pone a disposici\u00f3n\u00a0<em>online<\/em> datos sobre 600 mil ejemplares de plantas &#8211; sobre una colecci\u00f3n de 7 millones. Pero todav\u00eda no es insuficiente. Para conocer mejor la biodiversidad nacional, es necesario el acceso a informaciones del mayor n\u00famero posible de colecciones.<\/p>\n<p>En ese sentido, Ione Egler, del MCT, es enf\u00e1tica: &#8220;Sin informaci\u00f3n sobre sus especies, el pa\u00eds no consigue conocer su biodiversidad y no pone en pr\u00e1ctica los lineamientos de la Convenci\u00f3n de Diversidad Biol\u00f3gica (<em>tendiente a promover la conservaci\u00f3n, el uso sostenible de los recursos biol\u00f3gicos y la redistribuci\u00f3n equitativa de los beneficios derivados del uso de recursos gen\u00e9ticos de esa biodiversidad<\/em>)&#8221;. En caso de que no integre la iniciativa, el pa\u00eds deja tambi\u00e9n de beneficiarse con las posibilidades de incrementar la capacitaci\u00f3n del personal que la GBIF proporciona, y deja de tener un rol activo en la definici\u00f3n del sistema de informaci\u00f3n adoptado por \u00e9sta.<\/p>\n<p>Una duda frecuente, cuando se trata del acceso a informaci\u00f3n sobre la biodiversidad nacional en Internet, reside en saber si ello facilitar\u00eda la biopirater\u00eda. &#8220;Pero eso un enga\u00f1o. En el caso de la GBIF, no se trata de una salida de material, sino de un intercambio de informaciones desde hace mucho tiempo disponibles en las revistas cient\u00edficas&#8221;, explica Ione. De la manera en que est\u00e1 planteado, el sistema permite tambi\u00e9n que los investigadores controlen la informaci\u00f3n que pretenden poner en la red.<\/p>\n<p>Pero la mayor dificultad que el equipo de Campinas vislumbra para la implementaci\u00f3n efectiva de la red paulista es la de cambiar la mentalidad de los investigadores, para que empiecen a compartir los datos y a trabajar de manera cooperativa, tal como exige el proyecto. &#8220;La gente debe darse cuenta de que la informaci\u00f3n cient\u00edfica es esencial para la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas y la toma de decisiones&#8221;, dice Dora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un software hace posible la integraci\u00f3n de bancos de datos con informaciones sobre plantas, animales y microorganismos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-76450","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-ct"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76450"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76450\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76450"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76450"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}