{"id":76462,"date":"2003-01-01T00:00:00","date_gmt":"2003-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/01\/01\/la-tierra-de-las-aves\/"},"modified":"2013-01-04T21:20:54","modified_gmt":"2013-01-04T23:20:54","slug":"la-tierra-de-las-aves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-tierra-de-las-aves\/","title":{"rendered":"La tierra de las aves"},"content":{"rendered":"<p>El hecho de que dos especies de aves que no se encuentran en ning\u00fan otro lugar del planeta vivan en una sola regi\u00f3n ya la caracteriza como un centro de endemismo. El \u00e1rea ubicada entre los r\u00edos Xing\u00fa y Tapaj\u00f3s, en la Amazonia, contempla ocho de esas especies exclusivas, y una de \u00e9stas fue descubierta recientemente por un equipo de investigadores de Par\u00e1. Es un trepatroncos o falso carpintero, llamado &#8216;arapa\u00e7u-de-caraj\u00e1s&#8217; (N de la tr.: se pronuncia arapas\u00fa de caray\u00e1s\/<em>Xiphocolaptes carajaensis<\/em>) en referencia al lugar en el cual fue encontrado: la Sierra dos Caraj\u00e1s, en el estado de Par\u00e1.\u00a0Mide 30 cent\u00edmetros desde extremo de la cola hasta la punta del pico, pesa alrededor de 110 gramos y tiene un plumaje peculiar: su cuerpo est\u00e1 cubierto de plumas de una coloraci\u00f3n marr\u00f3n verdosa, con las alas y la cola en casta\u00f1o. Los trepatroncos son p\u00e1jaros emparentados con la familia de los horneros, pero trepan sobre los troncos de los \u00e1rboles como los p\u00e1jaros carpinteros, utilizando la cola como apoyo.<\/p>\n<p>En comparaci\u00f3n con las otras especies de trepantroncos del g\u00e9nero\u00a0<em>Xiphocolaptes<\/em>, las estr\u00edas blancas que tienen en la cabeza son m\u00e1s largas, mientras que las alas, la cola y el pico son menores. Cantan temprano a la ma\u00f1ana y al final del d\u00eda -un canto compuesto de una serie de silbidos que se inicia con una nota m\u00e1s alta, m\u00e1s f\u00e1cilmente escuchado en la \u00e9poca de reproducci\u00f3n, entre septiembre y enero.<\/p>\n<p>Estas particularidades resultan en un proceso denominado especiaci\u00f3n &#8211; que es cuando una poblaci\u00f3n de una misma especie se divide en dos, y cada una de las mismas se diferencia y origina una nueva especie. La separaci\u00f3n es generalmente ocasionada por barreras geogr\u00e1ficas -tales como los r\u00edos, en el caso de esta nueva especie de trepatroncos. El &#8216;arapa\u00e7u-de-caraj\u00e1s&#8217; se habr\u00eda originado hace unos 2 \u00f3 3 millones de a\u00f1os, en el paso del per\u00edodo Plioceno al Pleistoceno, cuando se formaron los actuales cursos de los r\u00edos amaz\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Antes se pensaba que la diferenciaci\u00f3n de las especies de aves amaz\u00f3nicas era reciente -que habr\u00eda ocurrido durante los \u00faltimos miles de a\u00f1os. Pero con el surgimiento de las t\u00e9cnicas moleculares, las estimaciones actuales indican que la diferenciaci\u00f3n entre especies hermanas, aqu\u00e9llas que descienden del mismo ancestro, se dio hace entre 1 y 3 millones de a\u00f1os. &#8220;Esto significa que las especies actuales son mucho m\u00e1s antiguas que lo que generalmente se pensaba&#8221;, dice Jos\u00e9 Maria Cardoso da Silva, profesor licenciado de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), uno de los autores del descubrimiento, que coordina el programa para la Amazonia de Conservation International de Brasil.<\/p>\n<p>Pero hallar una nueva especie de ave no es algo com\u00fan. Se identifican en promedio tres nuevas especies por a\u00f1o -es el menor \u00edndice entre todos los grupos de organismos. Las aves, as\u00ed como otros vertebrados, ya son casi todas conocidas: en Brasil existen 1.680 especies identificadas, y en el mundo, cerca de 9 mil. Existen 50 especies descritas de trepatroncos, de las cuales 39 viven en territorio nacional.<\/p>\n<p>La nueva especie fue observada por primera vez en julio de 1985, durante una expedici\u00f3n a un \u00e1rea de bosques ubicada dentro de la concesi\u00f3n de explotaci\u00f3n mineral de la Companhia Vale do Rio Doce, en la Sierra dos Caraj\u00e1s. Durante ese viaje, Silva vio al p\u00e1jaro y luego lo perdi\u00f3 de vista. Reci\u00e9n tres d\u00edas despu\u00e9s, cuando ya se aprestaba a regresar a Bel\u00e9m, logr\u00f3 capturar un ejemplar con una red de neblina, hecha de nylon fino para confundir a las aves. &#8220;Los trepatroncos se mueven r\u00e1pidamente y es dif\u00edcil perseguirlos durante mucho tiempo&#8221;, explica el ornit\u00f3logo, que describi\u00f3 a la nueva especie en un art\u00edculo publicado en septiembre en la revista cient\u00edfica brit\u00e1nica\u00a0<em>Bulletin of the British Ornithologists&#8217; Club<\/em>, junto a otros dos ornit\u00f3logos: David Oren, actual director cient\u00edfico de The Nature Conservancy de Brasil, y Fernando Costa Novaes, investigador jubilado del Museo Em\u00edlio Goeldi de Bel\u00e9m.<\/p>\n<p>Silva reci\u00e9n se cercior\u00f3 de que se trataba de una nueva especie seis meses despu\u00e9s, al comparar el ejemplar capturado con los trepatroncos de la colecci\u00f3n de aves de Em\u00edlio Goeldi. Pero, para efectuar la descripci\u00f3n de una nueva especie, urg\u00eda obtener m\u00e1s espec\u00edmenes. &#8220;Volv\u00ed al bosque y tuve que capturar otro&#8221;, cuenta. M\u00e1s tarde hall\u00f3 otros ejemplares en el Museo Nacional de Historia Natural de Washington (EE.UU.), y en el Museo de Zoolog\u00eda de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), que estaban registrados como la especie m\u00e1s cercana, el trepador o trepatroncos gigante (<em>Xiphocolaptes promeropirhynchus<\/em>), que habita del otro lado del Xing\u00fa. Contando con cinco espec\u00edmenes, pudo finalmente efectuar las comparaciones necesarias y as\u00ed escribi\u00f3 el trabajo sobre el nuevo p\u00e1jaro.<\/p>\n<p>Aunque construyen sus nidos en los huecos de los \u00e1rboles, escondi\u00e9ndose de aqu\u00e9llos los desean ver o fotografiarlos, los trepatroncos no son capaces de excavar: aprovechan los orificios ya abiertos. Una vez all\u00ed dentro, depositan su huevos sobre una especie de colch\u00f3n hecho con pedazos de corteza u hojas secas. De acuerdo con Silva, pese a que cambian poco de coloraci\u00f3n -son generalmente marrones-, los trepantroncos var\u00edan bastante de forma y con relaci\u00f3n al tama\u00f1o de sus picos: existen especies de pico peque\u00f1o y recto, mientras que otras tienen pico largo y curvado, como el picapalo oscuro (<em>Campylorhamphus falcularius<\/em>).<\/p>\n<p>En el art\u00edculo sobre el nuevo p\u00e1jaro, los investigadores advierten sobre la necesidad de conservaci\u00f3n de la especie y de su h\u00e1bitat. &#8220;Los trepatroncos son muy sensibles a las alteraciones del ambiente y est\u00e1n entre los primeros grupos de aves que pueden desaparecer si la selva es fragmentada o con la explotaci\u00f3n comercial de la madera&#8221;, dice Silva. Y es una amenaza concreta: ya ha sido talado alrededor de un 25% de los 394.515 mil kil\u00f3metros cuadrados del Centro de Endemismo Xing\u00fa.<\/p>\n<p>Viven all\u00ed otras ocho especies o subespecies de aves end\u00e9micas: el &#8216;jacamim&#8217; (<em>Psophia viridis interjecta<\/em>), una cotorra (<em>Pyrrhura perlata anerythra<\/em>), la &#8216;m\u00e3e-da-taoca&#8217; (<em>Phlegopsis confinis<\/em>), el &#8216;papa-formiga&#8217; (<em>Pyriglena leuconota interposita<\/em>), una &#8216;araponga&#8217; (<em>Procnias alba wallacei<\/em>), el &#8216;chupa-dente&#8217; (<em>Conopophaga aurita pallida<\/em>) y otros dos trepatroncos, el\u00a0<em>Hylexetastes brigidai<\/em> y una nueva especie que todav\u00eda no ha sido descrita: la\u00a0<em>Dendrocincla sp<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ahora se sabe que son ocho las especies de p\u00e1jaros que viven \u00fanicamente en la regi\u00f3n situada entre los r\u00edos Xing\u00fa y Tapaj\u00f3s","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76462","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76462"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76462\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76462"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}