{"id":76467,"date":"2003-01-01T00:00:00","date_gmt":"2003-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/01\/01\/la-insulina-del-higado\/"},"modified":"2013-01-21T20:19:53","modified_gmt":"2013-01-21T22:19:53","slug":"la-insulina-del-higado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-insulina-del-higado\/","title":{"rendered":"La insulina del h\u00edgado"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96302\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/01\/01\/la-insulina-del-higado\/insulina\/\" rel=\"attachment wp-att-96302\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96302\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/insulina.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/insulina.jpg 300w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/insulina-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/insulina-250x168.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MARI CLEIDE SOGAYAR \/ USP<\/span><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Los islotes de p\u00e1ncreas (en rojo): selecci\u00f3n y purificaci\u00f3n en ocho horas<span class=\"media-credits\">MARI CLEIDE SOGAYAR \/ USP<\/span><\/p><\/div>\n<p>La administradora de empresas Telma Ros\u00e1rio de Almeida, de 45 a\u00f1os, oriunda de Bah\u00eda, sinti\u00f3 que su vida cambiaba de la noche a la ma\u00f1ana a principios de diciembre pasado, tras someterse al primer transplante de c\u00e9lulas productoras de insulina, la hormona reguladora del nivel de az\u00facar en la sangre, una t\u00e9cnica que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os podr\u00e1 beneficiar a otros diab\u00e9ticos al igual que a ella.\u00a0La diabetes de Telma, detectada hace 26 a\u00f1os, se agrav\u00f3 y qued\u00f3 fuera de control en 1998, cuando las inyecciones diarias de insulina se volvieron insuficientes para estabilizar el nivel de az\u00facar, que a la manera de una monta\u00f1a rusa, empez\u00f3 a oscilar con frecuencia y sub\u00eda al doble de lo normal, para luego en una hora derrumbarse hasta un d\u00e9cimo del valor que hab\u00eda alcanzado. Esa variaci\u00f3n le provocaba un malestar constante y desmayos que le imped\u00edan trabajar. En casos como \u00e9se, la \u00fanica soluci\u00f3n disponible en Brasil es el transplante de p\u00e1ncreas, el \u00f3rgano productor de insulina, intervenci\u00f3n realizada regularmente en el pa\u00eds desde mediados de la d\u00e9cada del 90.<\/p>\n<p>Pero Telma tuvo suerte. No necesit\u00f3 aguardar a\u00f1os en lista de espera a que se concretara una donaci\u00f3n y pudiera ser sometida a un transplante de p\u00e1ncreas, una cirug\u00eda que puede demorar hasta nueve horas. En la noche del viernes 29 de noviembre de 2002, recibi\u00f3 un llamado telef\u00f3nico que la hizo tomar un avi\u00f3n desde Salvador con destino a S\u00e3o Paulo al d\u00eda siguiente. El domingo, ella ser\u00eda la primera persona en Brasil a ser sometida a un implante de c\u00e9lulas productoras de insulina, los islotes de p\u00e1ncreas, que demoraron 35 minutos para instalarse en su organismo. Al contrario de lo que se podr\u00eda esperar, las c\u00e9lulas que repondr\u00edan las hormonas que su cuerpo dej\u00f3 de fabricar no se alojaron en el p\u00e1ncreas -esa gl\u00e1ndula de alrededor de 20 cent\u00edmetros y con forma de espiga de ma\u00edz situada detr\u00e1s del est\u00f3mago y sumamente delicada, en la cual se evita a toda costa tocar debido al alto riesgo de provocar severas inflamaciones.<\/p>\n<p>Ocho m\u00e9dicos, coordinados por el endocrin\u00f3logo Freddy Goldberg Eliaschewitz, del Hospital Albert Einstein, practicaron un corte de 2 mil\u00edmetros del lado derecho de su abdomen, e introdujeron en la vena porta, que irriga el h\u00edgado, una aguja de 30 cent\u00edmetros, a trav\u00e9s de la cual inyectaron alrededor de 250 mil islotes pancre\u00e1ticos, un conjunto de cuatro diferentes tipos de c\u00e9lulas productoras de hormonas. La insulina proviene de un tipo espec\u00edfico: las c\u00e9lulas beta.<\/p>\n<p>Una de las peculiaridades de este tipo de implante, actualmente realizado en 50 centros en todo el mundo, consiste precisamente en hacer que el h\u00edgado, un \u00f3rgano que produce decenas de sustancias esenciales para el funcionamiento del organismo, elabore algo para lo cual no fue hecho: insulina. El h\u00edgado fue escogido para esta tarea debido a su gran capacidad de regeneraci\u00f3n, por su tolerancia a la incorporaci\u00f3n de sustancias que le son extra\u00f1as y porque consume la mitad de la insulina del cuerpo.<\/p>\n<p>Este proyecto, financiado conjuntamente por la FAPESP, el Consejo Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq) y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), result\u00f3 en el dominio de la t\u00e9cnica de obtenci\u00f3n y purificaci\u00f3n de los islotes pancre\u00e1ticos. El m\u00e9todo, desarrollado por la bi\u00f3loga Mari Cleide Sogayar, del Instituto de Qu\u00edmica (IQ) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), se caracteriza por su rapidez: entre el momento en el que el p\u00e1ncreas es extra\u00eddo del donador con diagn\u00f3stico de muerte cerebral hasta el que los investigadores separan los islotes y los dejan listos para el transplante pasan tan solo ocho horas.<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n recuperada<br \/>\n<\/strong>Tres d\u00edas despu\u00e9s de ser sometida esa intervenci\u00f3n, Telma ya no sent\u00eda m\u00e1s mareos ni malestares. Empez\u00f3 a medir el tenor de az\u00facar en sangre tan solo siete veces al d\u00eda y no m\u00e1s 25, como hac\u00eda antes del implante, y a aplicar dos dosis de insulina, en lugar de seis. Era una se\u00f1al de que los islotes pancre\u00e1ticos implantados empezaban a funcionar y reemplazar en sus funciones a los islotes originales, destruidos por el sistema de defensa del propio organismo -una caracter\u00edstica de la diabetes melitus tipo I.<\/p>\n<p>Son resultados animadores, pero para nada indican el final del tratamiento. Durante los pr\u00f3ximos seis meses, la administradora de empresas deber\u00e1 pasar al menos por otros dos implantes iguales en su h\u00edgado, de manera tal de reponer la cantidad normal de c\u00e9lulas productoras de insulina de un p\u00e1ncreas (alrededor de 1 mill\u00f3n). Se espera que en un a\u00f1o su h\u00edgado incorpore ese trabajo extra y reemplace plenamente en esa funci\u00f3n al p\u00e1ncreas. A partir de ese momento, Telma abandonar\u00e1 las aplicaciones de hormona, empero sin dejar de lado los medicamentos inmunosupresores, que evitan el rechazo al implante, pero aumentan los riesgos de infecci\u00f3n y de c\u00e1ncer.<\/p>\n<p>Antes de que este tipo de implante est\u00e9 disponible para una parcela mayor de los 500 mil portadores de diabetes melittus del tipo I en Brasil, deber\u00e1n sortearse algunos obst\u00e1culos. Uno de estos consiste en comprobar cient\u00edficamente que el procedimiento es seguro y eficaz. Para ello el Ministerio de Salud ha autorizado su realizaci\u00f3n en otros 17 portadores de diabetes en los pr\u00f3ximos tres a\u00f1os. Solamente entonces el ministerio evaluar\u00e1 los resultados y la posibilidad de incluir el implante en la lista de procedimientos solventados por el Sistema \u00danico de Salud (SUS).<\/p>\n<p>No obstante, la finalizaci\u00f3n de la fase experimental no parece ser algo sencillo: el costo total de los implantes necesarios para librar al paciente de las inc\u00f3modas inyecciones de insulina es de aproximadamente 100 mil d\u00f3lares -\u00f3 20 mil, en caso de que se consiga la donaci\u00f3n de las drogas inmunosupresoras-, un valor diez veces superior al del transplante de p\u00e1ncreas. Por lo tanto, ser\u00edan necesarios casi 2 millones de d\u00f3lares para cumplir con los requisitos m\u00ednimos de seguridad y confiabilidad de esa nueva t\u00e9cnica m\u00e9dica. &#8220;Aun con el apoyo de la iniciativa privada y de los organismos de fomento, probablemente ser\u00e1 dif\u00edcil concretar los 17 transplantes necesarios en tres a\u00f1os&#8221;, reconoce Eliaschewitz.<\/p>\n<p>El investigador resolvi\u00f3 intentar en Brasil el transplante de islotes de p\u00e1ncreas cuando la mayor parte de los grupos extranjeros no hab\u00eda a\u00fan encontrado soluciones m\u00e1s alentadoras: solamente un 11% de los pacientes dejaba de usar insulina un a\u00f1o despu\u00e9s de la operaci\u00f3n. En 1994, Eliaschewitz consult\u00f3 a Mari Cleide Sogayar, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP, que estudiaba el control de c\u00e9lulas tumorales y ten\u00eda experiencia en el cultivo de c\u00e9lulas en laboratorio.<\/p>\n<p>Al proponerle que iniciaran los estudios para aislar islotes de p\u00e1ncreas, se hizo una idea acerca de las resistencias que deber\u00eda vencer.\u00a0&#8220;Cuando le cont\u00e9 lo que pretend\u00eda hacer, Mari dud\u00f3&#8221;, recuerda Eliaschewitz. &#8220;Pero le dije que solamente saldr\u00eda de all\u00ed si ella aceptase participar del proyecto&#8221;. Y Mari se justifica: &#8220;Tuve una mala experiencia anterior al trabajar con m\u00e9dicos&#8221;. Pero la propia investigadora reconoce: &#8220;Hoy en d\u00eda, somos un jud\u00edo y una \u00e1rabe que trabajan en paz&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Perfeccionamiento de la t\u00e9cnica<br \/>\n<\/strong>Durante seis a\u00f1os, un equipo integrado por 17 m\u00e9dicos, bi\u00f3logos y bioqu\u00edmicos se aboc\u00f3 a dominar la fase m\u00e1s complicada del proceso: el aislamiento de los islotes, un aglomerado de hasta mil c\u00e9lulas de cuatro tipos diferentes (alfa, beta, gama y delta) que constituye apenas un 1% del p\u00e1ncreas. En la mayor\u00eda de los casos, no lograban grandes progresos: el grado de pureza del material aislado no superaba el 40%. En otras palabras: de cada 100 c\u00e9lulas que separaban, tan solo 40 eran islotes -el resto eran c\u00e9lulas productoras de enzimas digestivas que el p\u00e1ncreas arroja al intestino delgado.<\/p>\n<p>Los resultados reci\u00e9n mejoraron hace dos a\u00f1os, luego de que el equipo de James Shapiro, de la Universidad de Alberta, Canad\u00e1, perfeccionara la t\u00e9cnica de obtenci\u00f3n de islotes. Las modificaciones fueron peque\u00f1as, pero esenciales, y los investigadores pasaron a implantar el doble de esos conjuntos de c\u00e9lulas en el h\u00edgado, el \u00f3rgano que se mostr\u00f3 m\u00e1s apto para albergar dicho material. En un art\u00edculo publicado en 2000 en el\u00a0<em>New England Journal of Medicine<\/em>, Shapiro inform\u00f3 sobre implantes exitosos de islotes de p\u00e1ncreas en siete personas, que dejaron as\u00ed de depender de la insulina un a\u00f1o despu\u00e9s de efectuada la cirug\u00eda. Actualmente, el \u00edndice de \u00e9xito del procedimiento se ubica en alrededor del 85%, una tasa similar a la obtenida en los transplantes de p\u00e1ncreas.<\/p>\n<p>Dos meses despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del art\u00edculo, el m\u00e9dico Carlos Aita, alumno de doctorado de Mari, ya estaba en el laboratorio de Jonathan Lakey, del equipo de Shapiro, para conocer en detalle la nueva t\u00e9cnica de aislamiento de islotes pancre\u00e1ticos. &#8220;Al regresar a Brasil, aun sin contar con todos los equipamientos utilizados en el exterior, los resultados al repetir el aislamiento fueron mucho mejores&#8221;, afirma Aita. Pero el trabajo de los investigadores paulistas cobr\u00f3 efectivamente impulso con la construcci\u00f3n de una sala libre de contaminaci\u00f3n en la Unidad de Transplante de Islotes Humanos del Instituto de Qu\u00edmica. Dicha sala, concluida en 2001 a un costo estimado en 500 mil d\u00f3lares, financiados por el propio instituto y por la FAPESP, permiti\u00f3 a los investigadores extraer islotes con un \u00edndice de pureza de hasta un 90%.<\/p>\n<p>Y all\u00ed, en un ambiente m\u00e1s est\u00e9ril que el de un centro quir\u00fargico, los investigadores ejecutan la etapa m\u00e1s sensible del proceso de obtenci\u00f3n de los islotes pancre\u00e1ticos: la digesti\u00f3n del p\u00e1ncreas retirado del donador con muerte cerebral, realizada con enzimas tales como la colagenasa, capaz de romper apenas las fibras que unen las c\u00e9lulas del p\u00e1ncreas, sin por ello destruir los islotes. El resultado es un material pastoso, que a continuaci\u00f3n es centrifugado, para obtener por diferencia de densidad los islotes que se pretende implantar en portadores de diabetes. &#8220;Cuanto m\u00e1s pura es la suspensi\u00f3n de islotes, menor ser\u00e1 el volumen que se implantar\u00e1 en el paciente, y por lo tanto, menor ser\u00e1 el riesgo de obstruir las ramificaciones de la vena porta&#8221;, comenta Mari.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en esa sala, los investigadores trabajan para vencer otro desaf\u00edo para que el implante se transforme en una alternativa viable: producir los islotes en laboratorio, evitando as\u00ed la necesidad de tantos donadores. Actualmente, cada tratamiento requiere dos o tres p\u00e1ncreas para llegar a descartar el uso de insulina. &#8220;Estamos cultivando islotes en laboratorio. En un futuro, esperamos lograr utilizarlos en transplantes&#8221;, comenta la investigadora.<\/p>\n<p>Mediante una asociaci\u00f3n con la empresa Biomm, una divisi\u00f3n de Biobr\u00e1s, Mari desarrolla microc\u00e1psulas de material compatible con el organismo, para que sirvan de envoltorio para los islotes, protegi\u00e9ndolos contra los ataques del sistema inmunol\u00f3gico. Esas microc\u00e1psulas ser\u00edan una manera de reducir o incluso eliminar la necesidad de utilizar drogas inmunosupresoras, indispensables incluso cuando el \u00e9xito del implante es total.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nAislamiento, Preservaci\u00f3n, Criopreservaci\u00f3n y Microencapsulado de Islotes de P\u00e1ncreas para Transplantes en Pacientes Diab\u00e9ticos<br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nL\u00ednea regular de auxilio a la investigaci\u00f3n<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nMari Cleide Sogayar &#8211; Instituto de Qu\u00edmica de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 233.185,03<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"M\u00e9dicos e investigadores implantan c\u00e9lulas y crean una alternativa al transplante de p\u00e1ncreas","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-76467","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76467"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76467\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76467"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}