{"id":76468,"date":"2003-01-01T00:00:00","date_gmt":"2003-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/01\/01\/la-mas-vieja-por-ahora\/"},"modified":"2013-01-21T20:21:23","modified_gmt":"2013-01-21T22:21:23","slug":"la-mas-vieja-por-ahora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-mas-vieja-por-ahora\/","title":{"rendered":"La m\u00e1s vieja (por ahora)"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_96309\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2003\/01\/01\/la-mas-vieja-por-ahora\/velha\/\" rel=\"attachment wp-att-96309\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-96309\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/velha.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"101\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/velha.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/01\/velha-120x76.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">esso<\/span><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Paranal, a 2.600 metros de altitud: en busca de testimonios del Big Bang<span class=\"media-credits\">esso<\/span><\/p><\/div>\n<p>Al menos por ahora, ella brilla siendo la estrella m\u00e1s antigua del Universo. Con todo, puede ser que a cualquier momento surja otra, m\u00e1s antigua a\u00fan, ya que la investigaci\u00f3n reci\u00e9n terminar\u00e1 dentro de dos a\u00f1os. Pero el descubrimiento de ese f\u00f3sil c\u00f3smico de entre 12 y 15 mil millones de a\u00f1os, ubicado a 36.000 a\u00f1os luz de distancia (un a\u00f1o luz equivale a 9,5 billones de kil\u00f3metros), abri\u00f3 una salida a la laber\u00edntica b\u00fasqueda que ya duraba 20 a\u00f1os y hab\u00eda movilizado a un equipo internacional de investigadores, con la importante participaci\u00f3n de Silvia Rossi, astr\u00f3noma de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).\u00a0Con su sutil lirismo, apoyado en recuerdos, m\u00fasicas o poes\u00edas retenidas en la memoria, ese raro objeto celeste despunt\u00f3 como fuente de admiraci\u00f3n y de dudas para los cient\u00edficos, especialmente en lo que se refiere a los procesos a trav\u00e9s de los cuales las primeras estrellas se formaron. Parece que existe otro libreto para narrar c\u00f3mo nacieron los primeros cuerpos celestes con luz propia.<\/p>\n<p>Hasta el momento en el que esta estrella fue registrada por primera vez, a las dos de la madrugada del 12 de noviembre de 2001, en un telescopio de Australia, confirmada diez semanas despu\u00e9s en un aparato m\u00e1s potente emplazado en Chile, y anunciada al mundo hace tres meses, en un art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n del 31 de octubre de la revista cient\u00edfica\u00a0<em>Nature<\/em>, se pensaba que los metales, fundamentalmente el hierro, eran indispensables para enfriar y densificar las nubes precursoras de las estrellas, formadas de hidr\u00f3geno y helio.\u00a0Pero la estrella actualmente tenida como la m\u00e1s antigua, cuyo descubrimiento es el resultado del trabajo coordinado por un f\u00edsico de 36 a\u00f1os llamado Norbert Christlieb, de la Universidad de Hamburgo, Alemania, exhibe una escasez de metales jam\u00e1s observada: 200 mil veces menos que el Sol y 20 veces menos que la ex m\u00e1s antigua, conocida con la sigla CD -38\u00b0245, al menos 2 mil millones de a\u00f1os m\u00e1s joven, que se mantuvo en ese puesto por el lapso de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>De esta manera, se supone que, mediante procesos a\u00fan desconocidos, la estrella m\u00e1s antigua se form\u00f3 en un ambiente pr\u00e1cticamente carente de metales -tal como son llamados elementos qu\u00edmicos m\u00e1s pesados que el helio. Ubicada en el halo (borde) de la V\u00eda L\u00e1ctea, nuestra galaxia, esta estrella est\u00e1 constituida de hidr\u00f3geno (un 90%), un poco de helio (menos de un 10%) y una reducid\u00edsima cantidad de litio (estimada en un 0,0005%). Un dato intrigante: nadie comprende de manera cierta c\u00f3mo el litio fue a parar all\u00ed, puesto que dicho elemento no es, por lo que se sabe, formado por las reacciones de fusi\u00f3n entre los \u00e1tomos de helio y hidr\u00f3geno.\u00a0Otros metales participan de modo inexpresivo: mientras que en el Sol hay un \u00e1tomo de hierro por cada 31 mil de hidr\u00f3geno, debe existir apenas un \u00e1tomo de elemento qu\u00edmico por cada 6,8 mil millones de \u00e1tomos de hidr\u00f3geno en la estrella bautizada con la sigla HE 0107-5240 -las iniciales corresponden a Hamburgo y ESO (Observatorio Europeo del Sur), y los n\u00fameros, a la posici\u00f3n aproximada de la estrella en el cielo en el momento en el que fue encontrada.<\/p>\n<p>La m\u00e1s pura de las estrellas habr\u00eda cobrado forma tan solo mil millones de a\u00f1os despu\u00e9s del Big Bang, la explosi\u00f3n que habr\u00eda dado origen al Universo. Por lo tanto, de esa reliquia pueden surgir pistas cruciales sobre la historia de la formaci\u00f3n de las estrellas y de los elementos qu\u00edmicos en el Universo primitivo. &#8220;Obviamente, muchas cosas deben haber ocurrido entre el Big Bang y la formaci\u00f3n de esa estrella&#8221;, coment\u00f3 Christlieb, el coordinador de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Christlieb, la HE puede haber heredado el poco metal que contiene de similares a\u00fan m\u00e1s antiguas y mayores, aunque se cuestiona si las primeras estrellas habr\u00edan sido efectivamente mayores -o &#8220;masivas&#8221;, como dir\u00edan los astr\u00f3nomos. Se cree que, cuanto mayor es una estrella, m\u00e1s r\u00e1pidamente se consume el hidr\u00f3geno y el helio, en reacciones que producen energ\u00eda y luz, y la estrella llega a su fin m\u00e1s r\u00e1pidamente. Las estrellas de mayor masa desaparecen en una explosi\u00f3n en la cual se forman metales m\u00e1s pesados que el hierro -arrojados al espacio, \u00e9stos aumentan la densidad de las nubes interestelares de hidr\u00f3geno y helio, que se integran originando nuevas estrellas. De esta manera, de acuerdo con la teor\u00eda todav\u00eda vigente, cuanto m\u00e1s antigua es una estrella, menos metal contiene.<\/p>\n<p>En caso de que la HE 0107-5240 haya efectivamente absorbido su escaso metal de estrellas ya extinguidas, ser\u00eda un ejemplo de la segunda generaci\u00f3n de estrellas formadas con el hidr\u00f3geno y el helio restantes del Big Bang, con un aditivo extra de las compa\u00f1eras extinguidas. Pero puede tambi\u00e9n ser una representante de la primera generaci\u00f3n. Los investigadores consideran tambi\u00e9n la posibilidad de que la estrella recientemente conocida se haya formado a partir de una nube compuesta \u00fanicamente de hidr\u00f3geno y helio -los metales se habr\u00edan agregado y acumulado a medida que la estrella pas\u00f3 alrededor del disco gal\u00e1ctico, tal como son llamados los brazos de la V\u00eda L\u00e1ctea, mucho m\u00e1s poblados de estrellas que el halo.<\/p>\n<p>Christlieb suministr\u00f3 la materia prima sobre la cual el grupo empez\u00f3 a trabajar: decenas de millones de fuentes celestes de baja luminosidad. Era uno de los resultados de un relevamiento del cielo del Hemisferio Sur, llevado a cabo desde los a\u00f1os 90 en uno de los telescopios del Observatorio Europeo del Sur -ubicado en Paranal, en los Andes chilenos. Las fuentes de luz fueron distribuidas en grupos de cinco en miles de placas fotogr\u00e1ficas, que registraban en forma de trazos m\u00e1s o menos largos la intensidad de la luz emitida por los diferentes elementos qu\u00edmicos -el llamado espectro, una especie de impresi\u00f3n digital, obtenido con un prisma acoplado al telescopio de Paranal.<\/p>\n<p>El investigador alem\u00e1n sab\u00eda que trabajando solo tardar\u00eda d\u00e9cadas para filtrar ese material. En un congreso realizado en agosto de 1998 en Camberra, Australia, Christlieb conoci\u00f3 a otros dos investigadores que trabajaban juntos en estudios similares: el norteamericano Thimothy Beers, de la Universidad del Estado de Michigan, que desde los a\u00f1os 80 coleccionaba miles de estrellas ancianas para entender c\u00f3mo se form\u00f3 la V\u00eda L\u00e1ctea, y la brasile\u00f1a Silvia Rossi, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la USP, que buscaba estrellas pobres en metal desde 1995, cuando inici\u00f3 su posdoctorado con Beers. Ese mismo d\u00eda sumaron descubrimientos y dudas, chequearon los m\u00e9todos de trabajo y planearon la mayor prospecci\u00f3n estelar de la historia de la astrof\u00edsica.<\/p>\n<p><strong>Alianzas<br \/>\n<\/strong>En dos a\u00f1os, los tres investigadores, a cuyo proyecto luego se sumaron astr\u00f3nomos de Australia y de la universidad alemana de Munich, efectuaron un primer filtrado, por medio de programas de computadoras que ellos mismos crearon. Redujeron a cerca de 50 mil los objetos que ser\u00edan estudiados. Entonces, y una vez agotados los l\u00edmites de la computadora, la selecci\u00f3n visual se hizo inevitable. Durante dos semanas, en agosto de 2001, Silvia y Beers se reunieron con Christlieb en Hamburgo, y trabajando 12 horas por d\u00eda analizaron uno por uno los registros de metalicidad.<\/p>\n<p>Evaluaron particularmente el espectro de emisi\u00f3n de luz del ion de calcio (un ion es una part\u00edcula at\u00f3mica cargada el\u00e9ctricamente), un primer indicador del contenido met\u00e1lico de una estrella -cuanto m\u00e1s d\u00e9bil, menor tiende a ser la participaci\u00f3n de metales. &#8220;En un comienzo examin\u00e1bamos una placa por minuto, pero luego fue mucho m\u00e1s r\u00e1pido&#8221;, cuenta la investigadora. Seleccionaron 8 mil objetos candidatos a estrellas de baj\u00edsima metalicidad, en los cuales la l\u00ednea de calcio era poco intensa. Pero era necesario respirar hondo e iniciar la etapa siguiente, la de la selecci\u00f3n efectuada directamente en los telescopios, con una precisi\u00f3n mayor que la empleada para hacer las placas, necesaria para calcular el tenor de hierro, ahora s\u00ed el indicador patr\u00f3n de elementos m\u00e1s pesados que el hidr\u00f3geno y el helio.<\/p>\n<p>La lista fue dividida entre los integrantes del grupo, que trataron de observar cada una de las 8.000 estrellas candidatas en los telescopios a los cuales ten\u00edan acceso. Seis meses despu\u00e9s, el l\u00edder del equipo australiano, Michael Bessel, le brind\u00f3 al grupo un motivo de felicidad al descubrir una estrella con una metalicidad impresionantemente baja, con la raz\u00f3n entre los tenores de hierro e hidr\u00f3geno igual a -5,3. Pero el telescopio del Observatorio de Monte Stromlo, en donde Bessel se encontraba, ten\u00eda un espejo de 2,3 metros -y una resoluci\u00f3n media, por tanto insuficiente para los prop\u00f3sitos del grupo.<\/p>\n<p>Bessel avis\u00f3 Christlieb, que pele\u00f3 un horario extra en el telescopio de Paranal, uno de los mayores del mundo, con un espejo de 8,2 metros de di\u00e1metro, y, con las coordenadas indicadas por el australiano, se confirm\u00f3 finalmente cu\u00e1l era la estrella m\u00e1s antigua del Universo, de un brillo 10 mil veces menor que la m\u00e1s tenue de las estrellas observables a simple vista. En esa etapa surgieron las im\u00e1genes m\u00e1s habituales para los no avezados, en las cuales las estrellas aparecen como puntos m\u00e1s o menos luminosos. El pasar por una experiencia de este tipo es algo as\u00ed como vivir una gestaci\u00f3n sin fecha cierta de conclusi\u00f3n. &#8220;Esper\u00e1bamos encontrar estrellas antiguas, pero nada tan sorprendente&#8221;, comenta Silvia, cuyo trabajo integra un proyecto tem\u00e1tico coordinado por Beatriz Barbuy, del IAG.<\/p>\n<p>Los propios investigadores, aparentemente poco dispuestos a mantener durante mucho tiempo el t\u00edtulo que le atribuyeron a la HE 0107-5240, no pararon de barrer el cielo. Beers trabaj\u00f3 durante cuatro noches en diciembre en un telescopio con un espejo de 2,1 metros, en Tucson, Arizona, Estados Unidos. Y en febrero, Silvia y Beers pasar\u00e1n cinco d\u00edas en el observatorio de Cerro Tololo, tambi\u00e9n en Chile, con un espejo de 4 metros de di\u00e1metro. Hasta diciembre que viene habr\u00e1 por lo menos otras cinco rondas de observaciones.<\/p>\n<p>Hasta ahora los astr\u00f3nomos han examinado apenas un tercio de la lista de estrellas candidatas, de modo tal que no es enteramente improbable que, aun este a\u00f1o, surjan hermanas o primas de la anciana del Universo. Quien sabe, incluso un incuestionable ejemplar de la primera generaci\u00f3n de estrellas, m\u00e1s puro todav\u00eda. &#8220;Ser\u00eda muy extra\u00f1o que existiera tan solo una estrella como \u00e9sa en el Universo&#8221;, observa Silvia. &#8220;Creemos que todav\u00eda podemos hallar una decena de estrellas con metalicidad tan baja cuanto \u00e9sa, o quiz\u00e1 menor.&#8221;<\/p>\n<p>La estrella m\u00e1s antigua del Universo tiene un origen incierto, pero un destino previsible: vivir\u00e1 otros 5 mil millones de a\u00f1os, y morir\u00e1 quiz\u00e1 en la misma \u00e9poca que el Sol. La HE, que esta atravesando una especie de vejez, como una estrella roja gigante, convierte helio en carbono. A\u00fan brilla intensamente y sus capas externas est\u00e1n conectadas gravitacionalmente, formando una especie de atm\u00f3sfera, de la cual no se notan los l\u00edmites.<\/p>\n<p>Pero no ser\u00e1 as\u00ed por mucho tiempo. Las capas m\u00e1s externas van desprenderse, a la manera de una c\u00e1scara que se suelta del fruto -es la fase de nebulosa planetaria, que dura tan solo algunas decenas de miles de a\u00f1os-, y entonces la estrella perder\u00e1 masa y luminosidad. Estar\u00e1 as\u00ed en agon\u00eda, como una enana blanca, y ser\u00e1 dif\u00edcil observarla incluso con los m\u00e1s potentes telescopios. Luego ser\u00e1 un planetoide. Pero por entonces ya se habr\u00e1 apagado.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\nEvoluci\u00f3n Qu\u00edmica y Poblaciones Estelares de la Galaxia, Nubes de Magallanes y Galaxias El\u00edpticas, a trav\u00e9s de Espectroscopia e Im\u00e1genes<br \/>\n<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coodinadora<\/strong><br \/>\nBeatriz Leonor Silveira Barbuy &#8211; IAG\/ USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 174.890,15<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El descubrimiento de la estrella m\u00e1s antigua siembra dudas sobre la formaci\u00f3n del Universo","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-76468","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76468"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76468\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76468"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}