{"id":76485,"date":"2003-01-01T00:00:00","date_gmt":"2003-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/01\/01\/la-vida-en-forma-de-sacacorchos\/"},"modified":"2015-04-22T17:44:17","modified_gmt":"2015-04-22T20:44:17","slug":"la-vida-en-forma-de-sacacorchos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-vida-en-forma-de-sacacorchos\/","title":{"rendered":"La vida en forma de sacacorchos"},"content":{"rendered":"<p>Un art\u00edculo de apenas 980 palabras, publicado en la edici\u00f3n del 25 de abril de 1953 de\u00a0<em>Nature<\/em>, y una peque\u00f1a nota en el peri\u00f3dico\u00a0<em>New Chronicle<\/em> anunciaron oficialmente aquello que el f\u00edsico ingl\u00e9s Francis Crick hab\u00eda difundido sin ning\u00fan cuidado dos meses antes. Luego de lograr armar un modelo en tres dimensiones del \u00e1cido desoxirribonucleico (ADN), junto al zo\u00f3logo estadounidense James Watson, Crick le cont\u00f3 la novedad a todos aqu\u00e9llos que desearan escucharla en el\u00a0<em>pub<\/em> The Eagle, de Cambridge, Inglaterra: &#8220;Descubrimos el secreto de la vida&#8221;. A decir verdad, Crick y Watson descubrieron la real estructura del ADN, algo fundamental para comprender c\u00f3mo \u00e9ste funciona. A simple vista, el \u00e9xito de ese d\u00fao parec\u00eda improbable. Watson era un prodigio.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a cursar zoolog\u00eda a los 15 a\u00f1os en la Universidad de Chicago. A los 19 a\u00f1os ya se hab\u00eda recibido y a los 22 ya era doctor. Crick, aunque igualmente brillante, hab\u00eda desarrollado un trayectoria err\u00e1tica. En 1951, cuando Watson lo encontr\u00f3 en Cambridge, ten\u00eda 35 a\u00f1os, no hab\u00eda concluido su doctorado, postergado a causa de la Segunda Guerra Mundial, y ya hab\u00eda pasado por varias l\u00edneas de investigaci\u00f3n, sin detenerse en ninguna de ellas. El azarlos reuni\u00f3 en el Laboratorio Cavendish, con ambos intrigados con los misterios del ADN. Maurice Wilkins y Rosalind Franklin, otros dos cient\u00edficos del King&#8217;s College de Londres, tambi\u00e9n trabajaban en el tema.<\/p>\n<p>\u00c9stos produjeron pel\u00edculas fotogr\u00e1ficas de una mol\u00e9cula de ADN que mostraban un patr\u00f3n en cruz formado por la difracci\u00f3n de rayos X, y le cedieron un fotograma al d\u00fao del Cavendish, en enero de 1953. C\u00e1lculos de Crick ya hab\u00edan demostrado que la mol\u00e9cula de ADN tendr\u00eda una forma helicoidal, similar a la de un sacacorchos, y la pel\u00edcula corrobor\u00f3 dicha idea. Pero sucede que otros cient\u00edficos tambi\u00e9n participaban de esa carrera para develar la estructura del ADN.<\/p>\n<p>El que m\u00e1s se acercaba a la soluci\u00f3n era Linus Pauling, que trabaja en Estados Unidos, pero estaba tambi\u00e9n Alexander Todd, qu\u00edmico de Cambridge, quien identific\u00f3 las bases adenina (A), guanina (G), timina (T) y citosina (C). Erwin Chargaff, un norteamericano, hab\u00eda descubierto que la cantidad de A era igual a la de T, y la de G correspond\u00eda a la C en cualquier muestra de ADN.<\/p>\n<p>Pero faltaba demostrar c\u00f3mo \u00e9stas se ordenaban. Watson y Crick construyeron modelos en tres dimensiones, y el 28 de febrero de 1953, notaron que un par A-T, bases conectadas por puentes de hidr\u00f3geno, ten\u00eda la misma forma que un par G-C, y dichos pares de bases formar\u00edan el eje de una estructura con su soporte principal de az\u00facar y fosfato (del lado externo). Nueve a\u00f1os despu\u00e9s, Watson, Crick y Wilkins ganaron el Nobel. Rosalind hab\u00eda muerto en 1958, antes del premio. Esa revelaci\u00f3n desat\u00f3 una oleada de descubrimientos que atraves\u00f3 la segunda mitad del siglo XX, y est\u00e1 a\u00fan lejos de haber terminado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 50 a\u00f1os, James Watson y Francis Crick develaban la estructura del ADN","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-76485","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76485"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76485\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76485"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76485"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}