{"id":76486,"date":"2003-02-01T00:00:00","date_gmt":"2003-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/02\/01\/ataque-al-panico\/"},"modified":"2015-08-28T16:28:26","modified_gmt":"2015-08-28T19:28:26","slug":"ataque-al-panico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/ataque-al-panico\/","title":{"rendered":"Ataque al P\u00e1nico"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99099\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2048img12.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"113\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2048img12.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2048img12-120x85.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ILUSTRACI\u00d3N H\u00c9LIO DE ALMEIDA<\/span>S\u00fabitamente el coraz\u00f3n de la persona se dispara. Le falta el aire y le sobreviene una aterradora certeza de que se va a morir. Media hora m\u00e1s tarde, de manera tan inesperada como surgi\u00f3, y sin ning\u00fan motivo aparente, este estado exacerbado de ansiedad desaparece. Tras la primera crisis, que generalmente surge entre el final de la adolescencia y los 40 a\u00f1os, las certezas y la seguridades se desvanecen, como si de un momento a otro el mundo de la tranquilidad se desmoronara. De esta forma, la persona pasa a vivir bajo la amenaza permanente de que le sobrevenga otro ataque repentino, sin hora ni lugar estipulado para que esto suceda.<\/p>\n<p>Las transformaciones qu\u00edmicas y biol\u00f3gicas que disparan y al mismo tiempo alimentan esas dos alteraciones emocionales &#8211; la ansiedad, que es la m\u00e1s benigna, y la m\u00e1s profunda, que es la crisis de p\u00e1nico &#8211; est\u00e1n siendo mejor comprendidas actualmente, y podr\u00e1n ser combatidas de manera m\u00e1s eficiente como resultado de los estudios referentes a dos sustancias: el glutamato y el \u00f3xido n\u00edtrico, llevados a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto.<\/p>\n<p>El equipo del m\u00e9dico &#8216;ga\u00facho&#8217; (habitante del estado de R\u00edo Grande do Sul) Francisco Silveira Guimar\u00e3es comprob\u00f3 en experimentos con ratones y en seres humanos la participaci\u00f3n del glutamato y del \u00f3xido n\u00edtrico, cuyas funciones en el sistema nervioso central eran a\u00fan poco conocidas, en las manifestaciones de ansiedad y de p\u00e1nico y tambi\u00e9n en otro trastorno emocional: la depresi\u00f3n, caracterizada por una sensaci\u00f3n de des\u00e1nimo y de tristeza profunda y persistente. Antes solamente exist\u00edan indicios de tal participaci\u00f3n, pero no as\u00ed una definici\u00f3n precisa del papel espec\u00edfico que desempe\u00f1an estas sustancias en cada uno de estos problemas.<\/p>\n<p>Guimar\u00e3es verific\u00f3 por primera vez la participaci\u00f3n del \u00f3xido n\u00edtrico en la ansiedad, un desequilibrio que afecta al 4% de la poblaci\u00f3n adulta brasile\u00f1a &#8211; casi 5 millones de personas en el pa\u00eds han padecido al menos una vez un episodio cl\u00ednicamente identificado como de ansiedad, caracterizado en uno de sus s\u00edntomas m\u00e1s notorios por una preocupaci\u00f3n exagerada y persistente por hechos comunes (\u00bfel dinero alcanzar\u00e1 hasta fin de mes? \u00bfConseguir\u00e9 hacer todas las cosas que tengo que hacer hoy?). El equipo de Ribeir\u00e3o Preto verific\u00f3 que las dos mentadas sustancias, al actuar en conjunto con otras, accionan mecanismos que llevan al trastorno de p\u00e1nico, un disturbio en el cual los individuos padecen m\u00e1s de una crisis por semana.<\/p>\n<p>Se calcula que alrededor del 1,6% de los brasile\u00f1os ya ha dado muestras de haber pasado por un trastorno de p\u00e1nico al menos una vez durante su vida, de acuerdo a un estudio coordinado por Laura Andrade, del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la USP, y publicado en julio de 2002 en\u00a0<em>Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology<\/em>. Este trabajo muestra tambi\u00e9n que, por razones a\u00fan no totalmente comprendidas, las mujeres son 2,3 veces m\u00e1s propensas que los hombres a desarrollar ansiedad y p\u00e1nico, y 1,6 veces m\u00e1s propensas a sufrir de depresi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La comunicaci\u00f3n entre neuronas<br \/>\n<\/strong>En el organismo, el glutamato y el \u00f3xido n\u00edtrico act\u00faan como mensajeros qu\u00edmicos &#8211; los llamados neurotransmisores -, transportando informaciones entre las c\u00e9lulas nerviosas o neuronas. De dicha comunicaci\u00f3n entre neuronas depende todo el funcionamiento del organismo, desde el pensamiento y las acciones conscientes, tales como los movimientos de la mano de quien toca un instrumento, hasta procesos involuntarios, como la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el sistema nervioso central, formado por el cerebro y \u00f3rganos adyacentes como el tronco encef\u00e1lico, el cerebelo y la m\u00e9dula espinal &#8211; responsables en su conjunto del mantenimiento general del organismo -, existen otros neurotransmisores, como la serotonina, la noradrenalina y el \u00e1cido gamma aminobut\u00edrico (Gaba), que ya han sido mejor estudiados, y que tambi\u00e9n influyen sobre el funcionamiento de las neuronas. La falta o el exceso de cualquiera de \u00e9stos altera el bienestar emocional.<\/p>\n<p>Los resultados de los estudios de la USP de Ribeir\u00e3o Preto facilitan en primer lugar la comprensi\u00f3n de los mecanismos de acci\u00f3n de algunos medicamentos que incrementan la cantidad de serotonina en el sistema nervioso central, una de las estrategias m\u00e1s adoptadas actualmente para combatir la ansiedad, el p\u00e1nico y la depresi\u00f3n, los problemas ps\u00edquicos m\u00e1s comunes en la actualidad. Entre los m\u00e1s utilizados se encuentra el f\u00e1rmaco fluoxetina, que constituye la base del famoso Prozac, lanzado en 1986, que hace que el mentado neurotransmisor permanezca m\u00e1s tiempo en acci\u00f3n antes de degradarse.<\/p>\n<p>Al mostrar c\u00f3mo y d\u00f3nde act\u00faan el glutamato y el \u00f3xido n\u00edtrico, el trabajo del equipo de Guimar\u00e3es abre nuevas perspectivas de desarrollo de otras drogas, que podr\u00e1n en el futuro emplearse en asociaci\u00f3n con las actuales en el tratamiento de la ansiedad y la depresi\u00f3n, que acometen al 16% de los brasile\u00f1os, de acuerdo con el estudio de Laura. Los medicamentos que act\u00faen sobre el glutamato o sobre el \u00f3xido n\u00edtrico podr\u00edan servir tambi\u00e9n como alternativa a los antidepresivos actualmente existentes, que aplacan el problema reci\u00e9n en algunas semanas. Pero algo es innegable: generan una mejor calidad de vida, principalmente cuando est\u00e1n asociados a un seguimiento psicoterap\u00e9utico de largo plazo, orientado a la b\u00fasqueda de las causas m\u00e1s profundas de tales desequilibrios y de nuevas formas de v\u00e9rselas con los problemas del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero los remedios por s\u00ed solos no curan definitivamente estos trastornos emocionales, que en la opini\u00f3n de los psicoanalistas, son problemas t\u00edpicos de las \u00faltimas d\u00e9cadas, un per\u00edodo en el cual han prevalecido valores tales como el individualismo, el consumismo y una sucesi\u00f3n vertiginosa de sucesos que se superponen, como si cada d\u00eda fuera exageradamente corto para realizar las tareas planeadas. &#8220;Existe una tendencia a que esas alteraciones emocionales surjan en las sociedades m\u00e1s individualistas, en las cuales la gente tiene menos garant\u00edas brindadas por la cultura y por los lazos sociales&#8221;, afirma el psiquiatra y psicoanalista M\u00e1rio Eduardo Pereira, director del Laboratorio de Psicopatolog\u00eda Fundamental de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). &#8220;Consecuentemente, se vive m\u00e1s intensamente el desamparo.&#8221;<\/p>\n<p>La ansiedad, el p\u00e1nico y la depresi\u00f3n resultar\u00edan as\u00ed de una especie de descomp\u00e1s entre las mudanzas de la vida (menos tiempo para ver a los amigos y m\u00e1s trabajo, por ejemplo) y la capacidad de los seres humanos de adaptarse a \u00e9stas, en una visi\u00f3n compartida por M\u00e1rcio Giovannetti, presidente de la Sociedad Brasile\u00f1a de Psicoan\u00e1lisis de S\u00e3o Paulo (SBPSP). Entretanto, Ana Maria Sigal, psicoanalista y profesora de psicoan\u00e1lisis del Instituto Sedes Sapientiae de S\u00e3o Paulo, observa diariamente los efectos del modo de vida contempor\u00e1neo. &#8220;Los psicoanalistas constatamos hoy en d\u00eda en los consultorios un incremento considerable de pacientes que se quejan de crisis de ansiedad y p\u00e1nico&#8221;, dice Sigal.<\/p>\n<p>Aunque las causas espec\u00edficas de la ansiedad, el p\u00e1nico y la depresi\u00f3n no han sido a\u00fan muy bien definidas, m\u00e9dicos y psic\u00f3logos coinciden: estos disturbios surgen como consecuencia de una combinaci\u00f3n de tres factores. En primer lugar aparecen los detonantes biol\u00f3gicos, es decir, la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica a sufrir alguno de esos desequilibrios en alg\u00fan momento de la vida. Luego surgen los factores emocionales &#8211; las personas m\u00e1s vulnerables o m\u00e1s sensibles a los hechos de la realidad tienden a ser las v\u00edctimas m\u00e1s frecuentes de la ansiedad y la depresi\u00f3n. Por \u00faltimo, las motivaciones ambientales, a ejemplo de la dificultad de adaptaci\u00f3n a las transformaciones de la sociedad. &#8220;No existe una causa \u00fanica para estos problemas emocionales, sino m\u00e1s bien una integraci\u00f3n de estos tres factores&#8221;, afirma la psic\u00f3loga Mari\u00e2ngela Gentil Savoia, del Ambulatorio de Ansiedad del Instituto de Psiquiatr\u00eda de la USP. &#8220;Tan solamente uno de estos factores en forma aislada no es suficiente como para que eltrastorno se manifieste&#8221;.<\/p>\n<p>En un estudio con 43 portadores de trastorno de p\u00e1nico y otros 29 voluntarios sanos, Mari\u00e2ngela analiz\u00f3 el n\u00famero de situaciones estresantes que los participantes vivieron durante el a\u00f1o anterior a la primera crisis, y constat\u00f3 que lo que variaba no era el n\u00famero de eventos, sino de qu\u00e9 manera las personas lidiaban con ellos, y el valor que les asignaban. El principal factor fue la p\u00e9rdida de asidero social, m\u00e1s precisamente, de un pariente o un amigo, un a\u00f1o antes de la primera crisis de p\u00e1nico. &#8220;Quienes sienten p\u00e1nico cuentan con estrategias poco adaptadas para afrontar situaciones adversas&#8221;, dice la psic\u00f3loga. &#8220;En general estas personas no intentan resolver el problema, sino que lo evitan&#8221;. Por eso el uso de medicamentos puede no ser una soluci\u00f3n definitiva, pero ayuda al paciente a afrontar un tratamiento combinado, con remedios y psicoterapia.<\/p>\n<p>Sucede que para conseguir un remedio que act\u00fae de manera selectiva sobre el glutamato o el \u00f3xido n\u00edtrico y cause menos efectos colaterales, ser\u00e1n necesarios todav\u00eda a\u00f1os de investigaci\u00f3n, advierte Guimar\u00e3es. Pero algunas de esas nuevas drogas m\u00e1s selectivas ya est\u00e1n apareciendo: una de ellas es la memantina, que parece actuar sobre una mol\u00e9cula a la cual el glutamato se une, inhibiendo de esta forma su actividad. Producida desde 1989 por el laboratorio alem\u00e1n Merz, fue presentada nuevamente en Europa en octubre del a\u00f1o pasado con una nueva finalidad: en el combate contra el mal de Alzheimer, una enfermedad que provoca la degeneraci\u00f3n del sistema nervioso central y p\u00e9rdida de memoria. Quiz\u00e1s, en el futuro, la memantina o medicamentos similares puedan ayudar a resolver tambi\u00e9n la ansiedad, el p\u00e1nico e incluso la depresi\u00f3n, con la ventaja de no provocar alucinaciones, como otra droga usada apenas experimentalmente: el AP-7, abreviatura de \u00e1cido 2 amino 7 fosfonoheptanoico.<\/p>\n<p><strong>Familias sobreprotectoras<br \/>\n<\/strong>Pero no basta, ni siquiera con esa droga ideal, que act\u00fae sobre el glutamato o sobre el \u00f3xido n\u00edtrico. &#8220;De manera aislada, ning\u00fan medicamento resuelve el p\u00e1nico, la ansiedad y las fobias&#8221;, observa Giovannetti, de la SBPSP. &#8220;Los remedios ayudan, pero no modifican la esencia que genera el problema, porque el hombre es un ser biol\u00f3gico, ps\u00edquico y social. La existencia de cada uno de nosotros no obedece tan solo a factores org\u00e1nicos&#8221;, comenta el psicoanalista. El psiquiatra M\u00e1rio Eduardo Pereira arrib\u00f3 a una conclusi\u00f3n similar a la de Giovanetti durante el tratamiento de portadores de trastorno de p\u00e1nico en la Unicamp. &#8220;En general los medicamentos eran \u00fatiles para controlar las crisis, pero eso era insuficiente para el tratamiento cl\u00ednico de esos individuos&#8221;, afirma. &#8220;Muchos pacientes ten\u00edan miedo de comenzar a usar la droga; otros, cuando paraban el tratamiento, ten\u00edan nuevamente crisis, cosa que generaba la necesidad de un uso ininterrumpido del medicamento.&#8221;<\/p>\n<p>Dispuesto a entender mejor el problema, Pereira parti\u00f3 en 1995 para realizar su doctorado en psicoan\u00e1lisis en la Universidad Par\u00eds VII, en Francia. Al examinar, ahora desde el punto de vista del psicoan\u00e1lisis, a portadores de trastorno de p\u00e1nico atendidos de la universidad entre 1984 y 1995, constat\u00f3 la preponderancia de dos diferentes grupos: de un lado, el de aqu\u00e9llos provenientes de familias sobreprotectoras, que vivieron siempre en un ambiente seguro, sin jam\u00e1s haberse enfrentado de hecho y por s\u00ed mismos a la realidad de la falta de garant\u00edas de la existencia; y del otro, un grupo de caracter\u00edsticas opuestas, integrado por miembros de familias que encaraban los hechos del cotidiano como aterradores.<\/p>\n<p>&#8220;Entonces empezamos a comprender que, desde el punto de vista cl\u00ednico, el tratamiento medicamentoso solamente tiene sentido en los casos en los cuales se tenga una visi\u00f3n m\u00e1s amplia del individuo&#8221;, comenta Pereira. &#8220;Es necesario saber c\u00f3mo surgen las crisis y cu\u00e1les son las dimensiones simb\u00f3licas y personales implicadas en su vida y en conexi\u00f3n con los ataques.&#8221;<\/p>\n<p><strong>El gato y la depresi\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Tales conclusiones se suman en la b\u00fasqueda de soluciones, que incluyen nuevos medicamentos y la comprensi\u00f3n de los mecanismos biol\u00f3gicos de la ansiedad, el p\u00e1nico y la depresi\u00f3n. En el laboratorio de Francisco Guimar\u00e3es, ubicado en la USP de Ribeir\u00e3o Preto, es com\u00fan observar a los t\u00e9cnicos inyectando medicamentos directamente en el cerebro de ratones, o ratones andando en laberintos colgantes o en jaulas, cara a cara con gatos. Estos fueron algunos de los recursos de trabajo que le permitieron a este grupo de investigaci\u00f3n evaluar las alteraciones de comportamiento de los roedores, luego de las inyecciones de glutamato y \u00f3xido n\u00edtrico en \u00e1reas del sistema nervioso central asociadas al miedo, tales como la materia gris periacueductal dorsal, un conjunto de neuronas ubicado en el tronco encef\u00e1lico, entre el cerebro y la m\u00e9dula espinal.<\/p>\n<p>Las primeras pistas que llevaron Guimar\u00e3es a estudiar el glutamato, y posteriormente el \u00f3xido n\u00edtrico, surgieron ya en la segunda mitad de los a\u00f1os 80. En esa \u00e9poca, el investigador &#8216;ga\u00facho&#8217; era alumno de doctorado del psiquiatra Ant\u00f4nio Zuardi y del psicofarmac\u00f3logo Frederico Graeff, que hab\u00eda demostrado que la serotonina, cuando era aplicada directamente en la materia gris periacueductal, disminu\u00eda las respuestas de ansiedad frente a situaciones que despiertan miedo. &#8220;Restaba saber qu\u00e9 neurotransmisor actuaba estimulando esa regi\u00f3n&#8221;, explica Guimar\u00e3es.<\/p>\n<p>Uno de los candidatos era el glutamato, el principal mensajero qu\u00edmico estimulante del sistema nervioso central. Richard Bandler, en Australia, y el propio Graeff observaron que la sola inyecci\u00f3n de glutamato, sin una exposici\u00f3n a una situaci\u00f3n amenazadora, produc\u00eda manifestaciones que parecen estar asociadas a las reacciones del p\u00e1nico en humanos. Pero esos indicios eran insuficientes como para comprobar que la alteraci\u00f3n observada en el comportamiento de los animales era producto de la acci\u00f3n del glutamato.<\/p>\n<p>&#8220;A\u00fan no se pod\u00eda saber si en situaciones que generan ansiedad y p\u00e1nico el \u00edndice de glutamato aumentaba en esa regi\u00f3n del sistema nervioso central&#8221;, explica el investigador. En un estudio llevado a cabo en colaboraci\u00f3n con Graeff, Jos\u00e9 Carlos de Aguiar y Antonio de Padua Carobrez, en la actualidad investigador de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), Guimar\u00e3es utiliz\u00f3 el AP-7, que inhibe la acci\u00f3n del glutamato y es empleado desde hace casi 20 a\u00f1os en pruebas con animales de laboratorio.<\/p>\n<p>Los investigadores pusieron a los ratones en un artefacto denominado laberinto en cruz, una plataforma con forma de X situada a 50 cent\u00edmetros del suelo, con dos brazos abiertos y otros dos protegidos por paredes. Debido a que por lo general los ratones le tienen miedo a la altura y a los espacios abiertos, buscan los espacios cerrados, algo similar a lo que sucede cuando una persona que manifiesta miedo a la altura se encuentra en el balc\u00f3n de un edificio. As\u00ed constataron que los roedores tratados con AP-7 parec\u00edan haber perdido el miedo: salieron de las \u00e1reas protegidas y visitaban dos veces m\u00e1s las zonas abiertas del laberinto en comparaci\u00f3n con los ratoncitos que recibieron apenas una inyecci\u00f3n de agua y sal.<\/p>\n<p>Ese resultado confirmaba la participaci\u00f3n del glutamato como estimulante de la ansiedad: &#8220;Si ese neurotransmisor no ejerciera un papel fisiol\u00f3gico activo en la ansiedad, los ratoncitos se habr\u00edan comportado de manera similar, evitando salir hacia zonas abiertas&#8221;, afirma Guimar\u00e3es. &#8220;Los ratones tratados perdieron el miedo, y algunos de ellos incluso llegaron a caerse de la plataforma&#8221;, comenta.<\/p>\n<p><strong>Las pruebas<br \/>\n<\/strong>En 1991, el farmac\u00f3logo ingl\u00e9s John Garthwaite, de la University College de Londres, sugiri\u00f3 en un estudio publicado en\u00a0<em>Trends in Neuroscience<\/em> que la acci\u00f3n del glutamato en el cerebro podr\u00eda ser en parte resultante de la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico &#8211; un gas que al margen de actuar como mensajero qu\u00edmico en el sistema nervioso central, funciona como dilatador de los vasos sangu\u00edneos en otras regiones del cuerpo. Al a\u00f1o siguiente, el equipo de Steven Vincent, de la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica, Canad\u00e1, dio un paso al frente y mape\u00f3 de manera indirecta &#8211; a trav\u00e9s de la detecci\u00f3n de una enzima que produce ese neurotransmisor, la \u00f3xido n\u00edtrico sintasa &#8211; las regiones del sistema nervioso central en las cuales actuaba ese gas. Y all\u00ed hab\u00eda otra pista: en la materia gris periacueductal dorsal, la enzima estaba presente en grandes cantidades &#8211; un indicio de la participaci\u00f3n del \u00f3xido n\u00edtrico en las manifestaciones de ansiedad y p\u00e1nico.<\/p>\n<p>Con esas informaciones en manos, Guimar\u00e3es, junto con Elaine Del Bel y Gustavo Ballejo, otros dos investigadores de la USP de Ribeir\u00e3o, aplicaron otros compuestos que inhib\u00edan la acci\u00f3n de la enzima productora de \u00f3xido n\u00edtrico en la materia gris periaqueductal de los ratoncitos. Al observar que los roedores se mostraban menos ansiosos cuando estaban en el laberinto en cruz, demostraron que el \u00f3xido n\u00edtrico estimulaba efectivamente las reacciones de ansiedad y p\u00e1nico. Con todo, para comprobar la influencia de dicho gas neurotransmisor, era necesario ver si lo opuesto tambi\u00e9n suced\u00eda, es decir, si al aumentar la cantidad de \u00f3xido n\u00edtrico en la materia gris periacueductal, se induc\u00edan reacciones de ansiedad y p\u00e1nico.<\/p>\n<p>R\u00fabia Weffort de Oliveira, alumna de doctorado de Guimar\u00e3es, inyect\u00f3 en la periacueductal de roedores diferentes dosis de dos compuestos que liberan \u00f3xido n\u00edtrico: el clorhidrato de 3 morfolinosilnomina y el complejo \u00f3xido n\u00edtrico dietilamina. Luego dispuso a los animales aislados en una recinto con paredes pl\u00e1sticas de 40 cent\u00edmetros de altura y constat\u00f3: cuanto mayor fue la dosis de los compuestos, m\u00e1s intensa fue la reacci\u00f3n de los ratoncitos. Con dosis m\u00e1s elevadas, \u00e9stos empezaban a correr en c\u00edrculos, y en un arrebato de desesperaci\u00f3n, intentaban &#8211; y a veces lo lograban &#8211; escapar del recinto. R\u00fabia constat\u00f3 tambi\u00e9n que, si tratase a los ratoncitos con azul de metileno, un compuesto con efecto contrario al de los dos medicamentos, los animales no presentaban signos de ansiedad ni de p\u00e1nico.<\/p>\n<p>En el marco de este trabajo, publicado en 2000 en el\u00a0<em>Brain Research Bulletim<\/em>, los investigadores lograron tambi\u00e9n mapear las \u00e1reas excitadas por el \u00f3xido n\u00edtrico. A trav\u00e9s de la detecci\u00f3n de una prote\u00edna presente en mayor cantidad apenas en las c\u00e9lulas nerviosas activas, vieron que el aumento del \u00f3xido n\u00edtrico en la regi\u00f3n periacueductal estimulaba a las neuronas no solamente en dicha \u00e1rea, sino tambi\u00e9n en otras porciones del sistema nervioso central, ligadas al circuito del miedo y de la ansiedad, tales como la am\u00edgdala, encargada de la memoria de sucesos desagradables, y el hipot\u00e1lamo, centro que controla las reacciones neurovegetativas, como la respiraci\u00f3n, los latidos card\u00edacos y el comportamiento de huida.<\/p>\n<p>Pero faltaba a\u00fan confirmar si eran efectivamente las situaciones de estr\u00e9s las que incrementaban la generaci\u00f3n de la enzima productora de \u00f3xido n\u00edtrico. Al inmovilizar a los roedores en jaulas, en una situaci\u00f3n de estr\u00e9s severo para los animales, verificaron el aumento del n\u00famero de neuronas que produc\u00edan la mencionada enzima en la zona periacueductal, de acuerdo con el art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado en\u00a0<em>Neuroscience and Biobehavioral Reviews<\/em>. Este resultado complement\u00f3 el trabajo que hab\u00eda sido publicado en la revista\u00a0<em>NeuroReport<\/em> por Silvana Chiavegatto, Cristoforo Scavone y Newton Canteras, del Instituto de Ciencias M\u00e9dicas de la USP, mostrando que la exposici\u00f3n de los ratones frente a un gato aumentaba la producci\u00f3n de \u00f3xido n\u00edtrico en esa regi\u00f3n del sistema nervioso central.<\/p>\n<p><strong>Shocks y fuga<br \/>\n<\/strong>En simult\u00e1neo a esos experimentos, Guimar\u00e3es investig\u00f3 si el glutamato, el principal neurotransmisor estimulante del sistema nervioso central, podr\u00eda influir para la aparici\u00f3n de una alteraci\u00f3n emocional con caracter\u00edsticas pr\u00e1cticamente opuestas a las de la ansiedad y la depresi\u00f3n. La sospecha era que, de manera an\u00e1loga a lo que ocurre en la zona periacueductal &#8211; en la cual la serotonina y el glutamato tiene funciones contrarias (la primera inhibe los circuitos del miedo y la ansiedad, en cuanto que el segundo los estimula) -, lo propio se verificase en el hipocampo, \u00e1rea cerebral vinculada a la memoria de eventos desagradables que provocan estr\u00e9s, y la consecuente paralizaci\u00f3n del animal.<\/p>\n<p>En otro experimento, los ratones recib\u00edan shocks el\u00e9ctricos en las patas, y al d\u00eda siguiente, primero escuchaban una se\u00f1al sonora y luego sent\u00edan el shock, de manera tal que existiera la posibilidad de huir. Como normalmente el estr\u00e9s aumenta el \u00edndice de glutamato en el hipocampo, los animales no sal\u00edan del lugar. Cl\u00e1udia Padovan, alumna de doctorado, verific\u00f3 que los ratones aprend\u00edan a huir tras la aplicaci\u00f3n en el hipocampo de una sustancia que inhibe la acci\u00f3n del glutamato.<\/p>\n<p>S\u00e2mia Joca, otra alumna de doctorado de Guimar\u00e3es, constat\u00f3 efectos similares al del inhibidor de glutamato al inyectar en los animales el medicamento zimelidina, similar a la fluoxetina, que incrementa la cantidad de serotonina en el sistema nervioso central. &#8220;En el hipocampo, la serotonina parece atenuar el impacto emocional de los eventos estresantes, facilitando la adaptaci\u00f3n al estr\u00e9s y combatiendo la depresi\u00f3n, mientras que el glutamato tendr\u00eda el efecto opuesto&#8221;, dice Guimar\u00e3es. Ahora su plan consiste en iniciar estudios m\u00e1s precisos, y evaluar la acci\u00f3n del \u00f3xido n\u00edtrico y el glutamato en otras regiones del sistema nervioso, asociadas al p\u00e1nico y a la ansiedad.<\/p>\n<p><strong>El proyecto<\/strong><br \/>\nNeurobiolog\u00eda de la Respuestas Comportamentales a Sucesos Aversivos (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1655\/neurobiologia-de-respostas-comportamentais-a-eventos-aversivos-2\/\" target=\"_blank\">98\/10639-7<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Francisco Silveira Guimar\u00e3es &#8211; Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto\/ USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>R$ 278.831,34 y US$ 129.952,32<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Neurotransmisores ayudan a entender y a tratar trastornos ps\u00edquicos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-76486","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76486"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76486\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76486"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}