{"id":76489,"date":"2003-02-01T00:00:00","date_gmt":"2003-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/02\/01\/larga-vida-al-palo-de-brasil\/"},"modified":"2015-01-19T17:28:42","modified_gmt":"2015-01-19T19:28:42","slug":"larga-vida-al-palo-de-brasil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/larga-vida-al-palo-de-brasil\/","title":{"rendered":"Larga vida al palo de Brasil"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_98964\" style=\"max-width: 170px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-98964\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2051img12.jpg\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"109\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2051img12.jpg 160w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2051img12-120x82.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 160px) 100vw, 160px\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>La germinaci\u00f3n del Caesalpinia echinata: reproducci\u00f3n facilitada<span class=\"media-credits\">MIGUEL BOYAYAN<\/span><\/p><\/div>\n<p>Cuando ha pasado ya medio milenio desde el arribo de los portugueses, se ha dado inicio a una nueva ofensiva sobre el palo de Brasil. Pero esta vez, los candidatos a conquistadores de este hermoso y ligeramente perfumado \u00e1rbol aut\u00f3ctono del Bosque Atl\u00e1ntico son unos 20 investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo, que desde hace casi dos a\u00f1os, y con el auxilio de colegas de otras instituciones paulistas, e incluso del exterior, se lanzan desde varios flancos y sin tregua sobre este recurso natural, \u00edntimamente vinculado a la historia brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Pero en vez de extraer la brasilina, aquel colorante que imprim\u00eda la tonalidad rojiza de las ropas de la realeza, o de cortar su preciosa madera, tal como lo hac\u00edan los antiguos verdugos de la especie, este polifac\u00e9tico equipo de explotadores contempor\u00e1neos (por llamarlos de alguna manera, claro que en el buen sentido) de la actualmente escasa y amenazada de extinci\u00f3n\u00a0<em>Caesalpinia echinata<\/em> va en busca de fines m\u00e1s nobles.<\/p>\n<p>Mediante experimentos en las \u00e1reas de fisiolog\u00eda, bioqu\u00edmica, anatom\u00eda, ecolog\u00eda y tecnolog\u00eda, e incluso echando mano de investigaciones hist\u00f3ricas, el grupo poco a poco va iluminando algunos conos de sombra, que por momentos tornaban &#8211; y a\u00fan contin\u00faan torn\u00e1ndolo &#8211; oscuro o poco preciso el conocimiento cient\u00edfico referente al palo de Brasil. De esa manera, surgen m\u00e1s elementos para nutrir el trabajo de conservaci\u00f3n de las pocas reservas remanentes de la especie y, quien sabe, impulsar su reforestaci\u00f3n, o incluso su explotaci\u00f3n sostenible, si acaso tal actividad se vuelve viable alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p>&#8220;Tenemos capacidad para estudiar a fondo la importancia hist\u00f3rica, cient\u00edfica y econ\u00f3mica de esta especie&#8221;, afirma Rita de C\u00e1ssia Figueiredo Ribeiro, del Instituto de Bot\u00e1nica y coordinadora del proyecto, que realiza entre los d\u00edas 12 y el 14 de marzo en S\u00e3o Paulo un simposio internacional sobre el palo de Brasil. &#8220;Mucha gente cree que el palo de Brasil ha sido investigado exhaustivamente, pero es una falsa impresi\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>En poco tiempo, en realidad menos de dos a\u00f1os, el proyecto haampliado el saber cient\u00edfico sobre el palo de Brasil de manera considerable. Hasta ahora, el descubrimiento m\u00e1s significativo muestra que las semillas del \u00e1rbol, conocidas por ser relativamente fr\u00e1giles y de dif\u00edcil preservaci\u00f3n en el ambiente natural, pueden conservarse por un lapso de 18 meses, siempre y cuando sean sometidas a ciertas condiciones. Este per\u00edodo es seis veces mayor que el que pod\u00eda hallarse en la parca literatura cient\u00edfica sobre el tema.<\/p>\n<p>Hasta la publicaci\u00f3n de los resultados de este trabajo, que gan\u00f3 las p\u00e1ginas de la\u00a0<em>Revista Brasileira de Bot\u00e2nica<\/em> en diciembre, se cre\u00eda que las semillas del palo de Brasil ten\u00edan una corta vida: duraban apenas un mes, si se las manten\u00eda en ambiente natural, y como m\u00e1ximo 90 d\u00edas; y eso si se las guardaba en una c\u00e1mara fr\u00eda. Esto equival\u00eda a decir que, si no fueran plantadas enseguida, las semillas no germinar\u00edan y se pudrir\u00edan. El dominio de t\u00e9cnicas m\u00e1s eficaces de almacenamiento de las semillas de palo de Brasil hace m\u00e1s f\u00e1cil la tarea de aqu\u00e9llos que se abocan a proyectos de conservaci\u00f3n y reforestaci\u00f3n de la especie.<\/p>\n<p>Algunos especialistas llegaron incluso a pensar que las semillas de palo Brasil no toleraban el secado, el principal m\u00e9todo empleado para la conservaci\u00f3n de este tipo de estructura reproductiva. En las semillas de buena parte de las especies vegetales, la reducci\u00f3n en el tenor de agua de su masa total a niveles inferiores al 10% constituye un modo eficaz de asegurar su longevidad. La disecaci\u00f3n pr\u00e1cticamente paraliza su actividad metab\u00f3lica y reduce la aparici\u00f3n de reacciones perjudiciales, al margen de disminuir la actuaci\u00f3n de microorganismos e insectos da\u00f1inos. Pero con el palo de Brasil, tal procedimiento parec\u00eda no provocar ese efecto protector. No obstante, \u00e9sa era tan solo una impresi\u00f3n; hasta que los investigadores paulistas demostraron que, con algunos cuidados extras, el secado tambi\u00e9n prolonga la vida \u00fatil de las semillas de esta especie.<\/p>\n<p>Los estudiosos seleccionaron las mejores semillas, las m\u00e1s maduras, y las sometieron a un calor de entre 40 y 50\u00b0 Celsius (C), que las dejaba con una humedad ligeramente superior al 8%. Por \u00faltimo, las almacenaron en un ambiente con una temperatura controlada, de alrededor de 8\u00b0 C. &#8220;Con esos procedimientos, logramos aumentar de manera significativa su longevidad&#8221;, dice Cl\u00e1udio Jos\u00e9 Barbedo, tambi\u00e9n del Instituto de Bot\u00e1nica. &#8220;Pero el m\u00e9todo solamente da resultado con semillas de buena calidad&#8221;.<\/p>\n<p>Los investigadores observaron que al seguir los procedimientos descritos, m\u00e1s del 80% de las semillas germinaba, si se las manten\u00eda en un ambiente refrigerado durante un a\u00f1o y medio. &#8220;Ahora estamos intentando entender cu\u00e1les son las alteraciones metab\u00f3licas que llevan a que estas semillas secas pierdan su viabilidad, llegado un determinado momento&#8221;, afirma Rita. &#8220;Existen indicios de que eso est\u00e1 relacionado con alteraciones en sus niveles de carbohidratos (az\u00facares) solubles.&#8221;<\/p>\n<p>Y de la semilla del palo Brasil han germinado otros hallazgos. Los cient\u00edficos constataron que el recubrimiento de las semillas de palo de Brasil es menos espeso, y est\u00e1 formado por un tipo de c\u00e9lula diferente a la usualmente presente en las semillas de las especies leguminosas, la familia a la que pertenece la\u00a0<em>C. echinata<\/em>. &#8220;En lugar de las estructuras celulares, que dotan de rigidez al recubrimiento de las semillas de las leguminosas, en las semillas del palo de Brasil encontramos est\u00f3matos&#8221;, afirma la experta en anatom\u00eda vegetal Simone Teixeira de P\u00e1dua, de la Facultad de Ciencias Farmac\u00e9uticas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) de Ribeir\u00e3o Preto. Los est\u00f3matos, normalmente alojados en las hojas de las plantas, sitio en donde se regulan los intercambios gaseosos con el medio ambiente, funcionan como poros, y raramente aparecen en las semillas.<\/p>\n<p><strong>Fragilidad<br \/>\n<\/strong>Esta peculiaridad anat\u00f3mica puede ser una de las razones para que el palo de Brasil tenga semillas m\u00e1s fr\u00e1giles y de conservaci\u00f3n m\u00e1s complicada que otras leguminosas. Un poco de anatom\u00eda comparativa puede ayudar a entender esta situaci\u00f3n. Simone cotej\u00f3 semillas de palo de Brasil y de &#8216;pau-ferro&#8217; (<em>Caesalpinia ferrea<\/em>), otra leguminosa t\u00edpica. M\u00e1s espec\u00edficamente, analiz\u00f3 la testa de los dos tipos de semilla, ese tegumento que recubre y protege al embri\u00f3n, denominado popularmente c\u00e1scara.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: la testa de la semillas de &#8216;pau-ferro&#8217; presenta dos capas de c\u00e9lulas ricas en lignina, la misma sustancia que otorga rigidez a la madera, mientras que la del palo de Brasil es literalmente m\u00e1s porosa y tiene est\u00f3matos. Por lo tanto, no es extra\u00f1arse que los dos tipos de estructura germinal se comporten de manera tan diferente, cuando se los coloca en un ambiente natural. &#8220;Las semillas de &#8216;pau-ferro&#8217; son tan duras y resistentes que pueden conservarse en la tierra sin germinar durante dos a\u00f1os, cosa que no sucede con las de palo de Brasil&#8221;, comenta Simone.<\/p>\n<p>Otras l\u00edneas de investigaci\u00f3n tambi\u00e9n han arribados a resultados preliminares importantes. El ingeniero agr\u00f3nomo Marcelo Dornelas, que est\u00e1 haciendo su posdoctorado en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la USP de Piracicaba, estudia la estrategia reproductiva de la especie y ha observado que el desarrollo de las flores de la\u00a0<em>C. echinata<\/em> transcurre de una forma similar a la de otras leguminosas. &#8220;Este dato puede ser \u00fatil en el manejo de las reservas naturales de la especie y de \u00e1reas plantadas&#8221;, cree Dornelas.<\/p>\n<p>Entretanto, otros trabajos procuran comprender las reacciones de esta especie tropical en condiciones ambientales bastante dis\u00edmiles a las dominantes en el Bosque Atl\u00e1ntico. En esa l\u00ednea de investigaci\u00f3n, experimentos llevados a cabo en la ciudad de S\u00e3o Paulo y en un centro de estudios de Espa\u00f1a indican que el palo de Brasil parece crecer menos en ambientes con altos \u00edndices de un tipo espec\u00edfico de agente contaminante: el gas ozono, y se desarrolla mejor en sitios con aire puro. &#8220;Aparentemente, esta especie es m\u00e1s afectada por la presencia del ozono que por los contaminantes primarios, como el mon\u00f3xido de carbono y el di\u00f3xido de azufre&#8221;, comenta Marisa Domingos, de la secci\u00f3n de ecolog\u00eda del Instituto de Bot\u00e1nica. La primera pista en ese sentido la han suministrado los resultados preliminares de un estudio comparativo iniciado hace diez meses en la capital paulista.<\/p>\n<p><strong>Resistencia a los contaminantes<br \/>\n<\/strong>Alrededor de 600 plantas de palo de Brasil fueron expuestas en cuatro diferentes puntos de la ciudad: el Parque Ibirapuera, el Aeropuerto de Congonhas, un gran jard\u00edn mantenido por la Secretar\u00eda de Estado de Medio Ambiente a orillas del r\u00edo Pinheiros (Proyecto Pomar) y un vivero especial (Casa de la Vegetaci\u00f3n) del propio Instituto de Bot\u00e1nica. Cada uno de estos lugares fue escogido en funci\u00f3n de los contaminantes a lo que m\u00e1s frecuentemente est\u00e1n expuestos. En Congonhas hay una gran cantidad de los llamados contaminantes a\u00e9reos primarios: gases como el mon\u00f3xido de carbono y el di\u00f3xido de azufre, que son subproductos directos de la quema de combustibles.<\/p>\n<p>En el Parque Ibirapuera predomina el ozono, un contaminante secundario, que no esemitido directamente por ninguna fuente contaminadora: se forma naturalmente en la atm\u00f3sfera a trav\u00e9s reacciones qu\u00edmicas que se suceden entre mol\u00e9culas de hidrocarburos y \u00f3xidos de nitr\u00f3geno, mediadas por la luz solar. En el Proyecto Pomar hay de todo un poco: contaminantes primarios y secundarios, sumados al nefasto efecto de la proximidad de un r\u00edo agonizante. La Cada de la Vegetaci\u00f3n, con una temperatura m\u00e1xima controlada a 28\u00b0 C, y aire puro y filtrado, funciona como punto de control, como la representaci\u00f3n de un local urbano libre de contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a que a\u00fan no se ha llegado ni siquiera a la mitad del estudio, los investigadores ya han notado una tendencia: las plantas cultivadas en el vivero con aire puro, donde reciben normalmente luz solar, crecen m\u00e1s que las otras, y aqu\u00e9llas que son expuestas al ambiente con mucho ozono parecen desarrollarse de manera menos significativa que las de otros espacios. Para verificar si el exceso de ozono puede ser la causa de ese retraso en el crecimiento de las pl\u00e1ntulas del Ibirapuera, se hizo un ensayo m\u00e1s detallado en la Fundaci\u00f3n Centro de Estudios Ambientales del Mediterr\u00e1neo (Ceam) de Valencia.<\/p>\n<p>En c\u00e1maras especiales, plantines de palo de Brasil permanecieron durante un mes en tres ambientes con caracter\u00edsticas diferentes: uno con aire puro, otro con una cierta dosis de ozono y un tercero con una cantidad mayor de ese gas. &#8220;De una manera general, observamos que, cuanto mayor era el nivel de ozono en la atm\u00f3sfera, menores eran los \u00edndices de fotos\u00edntesis de las plantas y la producci\u00f3n de sustancias antiestr\u00e9s (antioxidantes)&#8221;, dice Marisa.<\/p>\n<p><strong>Ciudades y termitas<br \/>\n<\/strong>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 estudiar el comportamiento de un \u00e1rbol t\u00edpico del Bosque Atl\u00e1ntico fuera de su h\u00e1bitat natural, y encima en lugares contaminados? La respuesta es la siguiente: para ver si tiene sentido establecer una pol\u00edtica p\u00fablica que impulse el plant\u00edo del palo de Brasil en las grandes ciudades brasile\u00f1as, un proyecto que, al margen de su innegable valor simb\u00f3lico e hist\u00f3rico, podr\u00eda ayudar a embellecer los centros urbanos. El palo de Brasil, capaz de soltar en el aire un sutil aroma que recuerda al del jazm\u00edn, es, al margen de todo patriotismo, un hermoso \u00e1rbol ornamental, especialmente en el per\u00edodo en el que sus flores, de una tonalidad amarilla, se abren, entre agosto y noviembre, pese a que tiene dimensiones un poco aventajadas para incorporarse masivamente al escenario urbano, pues puede llegar a los 20 metros de altura.<\/p>\n<p>Con un abordaje igualmente pr\u00e1ctico, empero abocado a las caracter\u00edsticas f\u00edsicas y ac\u00fasticas de la madera del palo de Brasil, ensayos de laboratorio realizados en el Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (IPT) est\u00e1n empezando a suministrar los primeros indicios de que el le\u00f1o rojizo de ese \u00e1rbol, que otrora le daba su color al mundo, puede tener una buena resistencia natural a la acci\u00f3n de las termitas. La especie parece tener propiedades similares a las del cebil (<em>Anadenanthera macrocarpa<\/em>), un \u00e1rbol que soporta muy bien el ataque de esos insectos (y tambi\u00e9n el de los hongos).<\/p>\n<p>&#8220;Por ahora hemos observado que el desgaste sufrido por el palo de Brasil, cuando est\u00e1 en contacto con las termitas, se limita a la superficie&#8221;, informa la bi\u00f3loga Maria Beatriz Bacellar Monteiro. En el IPT tambi\u00e9n se est\u00e1 haciendo un estudio sobre las propiedades mec\u00e1nicas y ac\u00fasticas del palo de Brasil, en un intento por entender por qu\u00e9 esa madera es la preferida de los constructores de arcos para instrumentos de cuerda (violines, violas, violonchelos y contrabajos), quiz\u00e1s el \u00fanico uso comercial que todav\u00eda hoy tieneeste \u00e1rbol tropical.<\/p>\n<p>En una vertiente poco com\u00fan en proyectos de bot\u00e1nica, el esfuerzo de los investigadores del Instituto de Bot\u00e1nica contempla una investigaci\u00f3n concerniente a la historia del palo de Brasil, y una revisi\u00f3n de su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica en el territorio nacional, en el pasado y en el presente. En la actualidad, la especie es hallada naturalmente en los estados de Pernambuco, Bah\u00eda y R\u00edo de Janeiro. El a\u00f1o pasado, y trabajando como un mixto de historiador y taxonomista, el ingeniero agr\u00f3nomo Yuri Taveres Rocha, del Instituto de Bot\u00e1nica, realiz\u00f3 dos grandes viajes.<\/p>\n<p>Entre abril y mayo estuvo en Portugal, de donde regres\u00f3 con copias de unos 800 documentos datados entre los siglos XVI y XIX. Su principal fuente de investigaci\u00f3n fue el Archivo Hist\u00f3rico Ultramarino (AHU) de Lisboa. All\u00ed Rocha analiz\u00f3 500 manuscritos, con el objetivo de recabar informaciones que narren la explotaci\u00f3n y el comercio del palo de Brasil durante los siglos XVII y XVIII, a partir del estudio de los cargamentos de los barcos que part\u00edan de las costas brasile\u00f1as, especialmente de Pernambuco, rumbo a Portugal. &#8220;Hasta hoy no se sabe a ciencia cierta qu\u00e9 cantidad palo de Brasil sali\u00f3 de ac\u00e1 ni d\u00f3nde estaban ubicadas precisamente las existencias naturales de la especie&#8221;, dice Rocha.<\/p>\n<p><strong>Identidades cambiadas<br \/>\n<\/strong>En su segundo periplo, Rocha recorri\u00f3 12 ciudades paulistas a bordo de un autom\u00f3vil cedido por Fiat, para realizar un estudio de los principales puntos del estado en donde se plantaron ejemplares palo de Brasil. &#8220;Esta informaci\u00f3n es fundamental para saber en qu\u00e9 condiciones se encuentra la conservaci\u00f3n\u00a0<em>ex situ (fuera de su h\u00e1bitat natural)<\/em> del palo de Brasil en S\u00e3o Paulo&#8221;, comenta el investigador. Algunas constataciones: en Iper\u00f3, en el Bosque de Palo de Brasil para la Conservaci\u00f3n\u00a0<em>Ex Situ<\/em> , hay m\u00e1s de mil ejemplares de la especie, que fueron plantados en 1999; en Paul\u00ednia, en el Bosque Brasil 500, hay otros 500 espec\u00edmenes; en la Fazenda Lageado, en el campus de la Unesp de Botucat\u00fa, Rocha se encontr\u00f3 con un palo de Brasil de 15 metros de altura, de aproximadamente 80 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>La gira paulista tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para intentar responder a una cuesti\u00f3n que intriga a cient\u00edficos e historiadores: \u00bfla especie crec\u00eda en forma espont\u00e1nea en S\u00e3o Paulo? Existen relatos de que hubo reservas aut\u00f3ctonas de palo de Brasil en Ilhabela y Ubatuba, pero hasta la fecha no hay una comprobaci\u00f3n cient\u00edfica fehaciente. Rocha recorri\u00f3 los senderos del Parque Estadual de Ilhabela, siempre con id\u00e9ntico resultado: todas las formaciones arb\u00f3reas que le se\u00f1alaron como palo de Brasil, eran a decir verdad ejemplares de otras especies, cuyos nombres populares oscilan entre lo c\u00f3mico y lo cuasi obsceno: jacarand\u00e1 pico de pato (<em>Machaerium sp.<\/em>), c\u00e1scara de cucaracha o &#8216;pinda\u00edba&#8217; (<em>Xylopia brasiliensis<\/em>), &#8216;ara\u00e7\u00e1-piranga&#8217; o &#8216;goiab\u00e3o&#8217; (<em>Eugenia leitonii<\/em>) y &#8216;mamica-de-porca&#8217; (&#8216;mama de puerca&#8217;,\u00a0<em>Zanthoxylum rhoifolium<\/em>). La confusi\u00f3n obedec\u00eda al hecho de que estos \u00e1rboles tienen corteza rojiza o protuberancias en forma de espinos (ac\u00faleos) en el tronco o en las ramas, caracter\u00edsticas que remiten al palo de Brasil.<\/p>\n<p>Pese a haber sido desde diversos aspectos de fundamental importancia para la historia y la econom\u00eda del Brasil colonial, e incluso del Brasil imperial, el palo de Brasil es todav\u00eda un ilustre desconocido, por decirlo de alguna manera. En las manos del hombre, la trayectoria de ese recurso natural se rigi\u00f3 casi siempre por una m\u00e1xima noescrita: un buen \u00e1rbol era un \u00e1rbol cortado. Durante alrededor de 370 a\u00f1os, entre el comienzo del siglo XVI y el final del XIX, mientras el Bosque Atl\u00e1ntico cont\u00f3 con existencias significativas de esta especie tropical, y las tinturas artificiales no ganaban terreno, el\u00a0<em>C. echinata<\/em> dio sus tonos de fuego a las ropas, los papeles y los cuadros, al margen de ser utilizado en la construcci\u00f3n civil y naval. Posteriormente cay\u00f3 en el olvido o fue relegado a un papel superficial en los libros de historia.<\/p>\n<p>Afortunadamente ese panorama est\u00e1 empezando a cambiar, con el avance de los esfuerzos de conservaci\u00f3n de la especie, que cobraron nuevo vigor durante las conmemoraciones de los 500 a\u00f1os del descubrimiento de Brasil, y el con el lanzamiento de grandes proyectos cient\u00edficos sobre el m\u00e1s brasile\u00f1o de todos los \u00e1rboles.<\/p>\n<p><strong>El insuperable Pernambuco<br \/>\n<\/strong>Hace alrededor de 230 a\u00f1os, el franc\u00e9s Fran\u00e7ois Tourte construy\u00f3 el primer arco de viol\u00edn de palo de Pernambuco, una madera que reun\u00eda una rara combinaci\u00f3n de atributos f\u00edsicos: rigidez, flexibilidad, densidad, belleza y capacidad de adquirir y mantener durante a\u00f1os y a\u00f1os una determinada curvatura. Desde entonces nadie ha descubierto un material, sint\u00e9tico o natural, mejor que el palo de Pernambuco, o simplemente Pernambuco, tal como el palo de Brasil es tambi\u00e9n conocido en el exterior, para fabricar arcos de violines, violas, violonchelos y contrabajos.<\/p>\n<p>&#8220;Es posible hacer arcos de alta calidad con otras maderas, como el lapacho, pero los m\u00fasicos son tradicionalistas y prejuiciosos con los nuevos materiales&#8221;, dice Daniel Romeu Lombardi, de 54 a\u00f1os, un arquitecto de profesi\u00f3n que en la d\u00e9cada del 80 se convirti\u00f3 en arquetero, tal como se los denomina a los artesanos que esculpen ese complemento fundamental de los instrumentos de cuerda de una orquesta.<\/p>\n<p>De su taller en la ciudad de S\u00e3o Paulo &#8211; en realidad un cuarto en los fondos de su casa, ubicada en el barrio de Perdizes &#8211; salen cuatro arcos por mes. Los m\u00e1s caros, que pueden costar hasta 3 mil reales, son siempre de palo de Brasil. Eso no quiere decir que cualquier pedazo de\u00a0<em>Caesalpinia echinata<\/em>\u00a0sea potencialmente apto para adquirir las formas de un arco de primera l\u00ednea. &#8220;Puede haber una gran diferencia de calidad entre dos trozos de palo de Brasil&#8221;, asegura Lombardi, que intercambia informalmente informaciones pr\u00e1cticas con Edenise Segala Alves, investigadora del Instituto de Bot\u00e1nica de S\u00e3o Paulo, que coordina los estudios anat\u00f3micos con la madera que hace las veces de materia prima en su trabajo.<\/p>\n<p>&#8220;Por eso en algunas ocasiones tengo que descartar algunos pedazos&#8221;. Con la ayuda de un aparato italiano, que emite un campo el\u00e9ctrico en los trozos de palo de Brasil en estado semibruto, destinados a transformarse en arcos, el arquetero mide aquello que define como el potencial ac\u00fastico de la pieza examinada. Cuando el resultado del examen es poco prometedor, Lombardi sencillamente descarta la madera de dudosa calidad.<\/p>\n<p>En Jap\u00f3n, investigadores ya han intentado transferir algunos compuestos qu\u00edmicos del palo de Brasil a otras maderas, con la esperanza de dotarlas de las caracter\u00edsticas ac\u00fasticas del \u00e1rbol brasile\u00f1o. Pero los resultados no han sido alentadores todav\u00eda. La naturaleza va ganando la batalla &#8211; al menos por ahora.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>Caesalpinia echinata Lam. (palo de Brasil): de la Semilla a la Madera, un Modelo para Estudios de Plantas Arb\u00f3reas Tropicales Brasile\u00f1as<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinadora<\/strong><br \/>\nRita de C\u00e1ssia Leone Figueiredo Ribeiro &#8211; Instituto de Bot\u00e1nica<br \/>\n<strong>Inversiones<\/strong><br \/>\nR$ 400.648,82 y US$ 68.754,88<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las semillas de Caesalpinia echinata pueden conservarse por un a\u00f1o y medio, seis veces m\u00e1s de lo que se imaginaba hasta ahora","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-76489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76489"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76489\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76489"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}