{"id":76491,"date":"2003-02-01T00:00:00","date_gmt":"2003-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/02\/01\/hubo-un-tiempo-en-que-los-pinos-eran-enanos\/"},"modified":"2015-01-19T17:26:36","modified_gmt":"2015-01-19T19:26:36","slug":"hubo-un-tiempo-en-que-los-pinos-eran-enanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/hubo-un-tiempo-en-que-los-pinos-eran-enanos\/","title":{"rendered":"Hubo un tiempo en que los pinos eran enanos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-98975\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2053img11.jpg\" alt=\"\" width=\"159\" height=\"102\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2053img11.jpg 159w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2003\/02\/art2053img11-120x77.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">TANIA DUTRA \/ UNISINOS<\/span>Durante m\u00e1s de dos centenas de millones de a\u00f1os, la tierra escondi\u00f3 y se encarg\u00f3 de preservar los vestigios de un ser rudimentario. Pero al final del a\u00f1o 2000, debido a un golpe de suerte, o quiz\u00e1s a su olfato de paleont\u00f3logo, investigadores del Museo de Ciencias Naturales de la Fundaci\u00f3n Zoobot\u00e1nica y del museo de la ciudad de Mata, en el estado de R\u00edo Grande do Sul, encontraron un afloramiento en la zona de Faxinal do Soturno, cerca de Santa Mar\u00eda, en la regi\u00f3n central del estado, en donde hab\u00eda un fragmento vegetal petrificado de forma circular, y de unos 5 cent\u00edmetros de di\u00e1metro: una pi\u00f1a fosilizada.<\/p>\n<p>Ese \u00f3rgano, en el cual se producen las semillas de la especie, es exclusivo de las con\u00edferas, uno de los m\u00e1s primeros grupos que ganaron porte arb\u00f3reo en el globo terr\u00e1queo. Con todo, y en un primer momento, esa muestra inicial no suscit\u00f3 gran entusiasmo. Al fin y al cabo, los alrededores de Santa Mar\u00eda, ciudad situada a unos 200 kil\u00f3metros de Porto Alegre, ya hab\u00edan suministrado f\u00f3siles de animales aparentemente m\u00e1s instigadores, sobre todo de dinosaurios primitivos y premam\u00edferos, que se encuentran entre los m\u00e1s antiguos representantes de esos grupos en el planeta. La pi\u00f1a petrificada de la vieja con\u00edfera, confrontada con los restos de esos animales, no parec\u00eda ser algo tan prometedor.<\/p>\n<p>Pero a mediados del a\u00f1o pasado ese punto de vista empez\u00f3 a cambiar. Una nueva expedici\u00f3n al sitio paleontol\u00f3gico, esta vez con gente de la Universidad del Valle do R\u00edo dos Sinos (Unisinos), rescat\u00f3 en el mismo nivel de sedimentos en el que hab\u00eda sido hallada la pi\u00f1a &#8211; una capa de 30 cent\u00edmetros de espesor perteneciente a la Formaci\u00f3n Caturrita, de edades cercanas a los 220 millones de a\u00f1os- otros remanentes de \u00f3rganos de con\u00edferas: ramas, reto\u00f1os, hojas y troncos.<\/p>\n<p>Hace algunos meses, cuando empez\u00f3 a estudiar de manera m\u00e1s minuciosa ese conjunto de f\u00f3siles vegetales, la especialista en plantas f\u00f3siles T\u00e2nia Lindner Dutra, de la Unisinos, emplazada en la ciudad de S\u00e3o Leopoldo, empez\u00f3 a percibir la importancia de los hallazgos. &#8220;\u00c9stos constituyen el m\u00e1s preservado registro f\u00f3sil de con\u00edferas que ya se haya encontrado en Brasil en sedimentos tan antiguos&#8221;, afirma T\u00e2nia. &#8220;El hecho de encontrar pi\u00f1as, troncos y ramas de ese grupo de \u00e1rboles en un solo afloramiento es algo que dif\u00edcilmente sucede&#8221;. Seg\u00fan la investigadora, los fragmentos de con\u00edferas rescatados en la localidad &#8216;ga\u00facha&#8217; re\u00fanen caracter\u00edsticas encontradas actualmente en algunos representantes de las modernas araucarias, pero ciertamente pertenecieron a especies ya extinguidas de esos \u00e1rboles.<\/p>\n<p><strong>Formas conservadas<br \/>\n<\/strong>Los f\u00f3siles llamaron la atenci\u00f3n, pero no por su avanzada edad geol\u00f3gica, estimada entre 220 y 209 millones de a\u00f1os, del final del per\u00edodo geol\u00f3gico conocido como Tri\u00e1sico, sino por otro rasgo: su estado de conservaci\u00f3n es sorprendentemente bueno. Por obra del azar y de la naturaleza, los sedimentos de origen lacustre y fluvial de la capa geol\u00f3gica que albergaba estos f\u00f3siles vegetales mantuvieron con incre\u00edble nitidez los contornos y la forma de las con\u00edferas.<\/p>\n<p>De manera diferente a los que suele suceder con f\u00f3siles muy antiguos, que se aplanan, debido al peso de las capas geol\u00f3gicas que los aprisionan y los preservan, las partes de con\u00edferas halladas en Faxinal do Soturno mantienen su tridimensionalidad. Algunos fragmentos, como las ramas, aparecen recubiertos externamente por compuestos de hierro, una peculiaridad que les da un aspecto inflado. Las hojas espiraladas de las con\u00edferas fosilizadas de la Formaci\u00f3n Caturrita son b\u00e1sicamente de dos tipos: cortas y cuadradas, o alargadas, en un formato que se asemeja al de una lanza. Pero esto no quiere decir necesariamente que la mismas hayan pertenecido a dos especies distintas de \u00e1rboles, ya que los pinos, incluso hoy en d\u00eda, pueden presentar patrones diferentes de follaje, de acuerdo con la edad de la rama o su estadio de crecimiento.<\/p>\n<p>En Faxinal do Soturno no se hall\u00f3 ni una sola planta entera, con todos sus \u00f3rganos unidos unos con otros. Por el momento, se hace imposible precisar cu\u00e1ntas con\u00edferas formada el conjunto de f\u00f3siles vegetales extra\u00eddos de las rocas &#8216;ga\u00fachas&#8217;, y ni siquiera si todos los \u00f3rganos encontrados pertenec\u00edan al mismo tipo de individuo. &#8220;No hemos descubierto todav\u00eda un \u00e1rbol completo, que presentara una conexi\u00f3n org\u00e1nica&#8221;, afirma la investigadora de la Unisinos. &#8220;Pero las partes de con\u00edferas rescatadas probablemente pertenec\u00edan a plantas emparentadas, que viv\u00edan en una \u00e1rea muy cercana.&#8221;<\/p>\n<p>Por el tama\u00f1o de sus le\u00f1os, esos ejemplares de primitivas araucarias parecen haber sido m\u00e1s bien arbustos que \u00e1rboles de gran porte. &#8220;Su altura era de unos 2 metros, los troncos ten\u00edan entre 15 y 20 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, y anat\u00f3micamente se parecen a unas formas primitivas de araucarias descubiertas en la India y en Argentina, que vivieron entre el final del per\u00edodo Permiano y el Tri\u00e1sico Superior (hace entre 260 y 200 millones de a\u00f1os)&#8221;, dice T\u00e2nia.<\/p>\n<p>El ancho de las ramas oscila entre los 2 y los 5 cent\u00edmetros, y la longitud llega a los 20 cent\u00edmetros. Son dimensiones bastante modestas, si se las comparan con las de las modernas con\u00edferas, entre las cuales se destacan las m\u00e1s elevadas y longevas plantas del planeta. Las gigantescas sequoias, por ejemplo, t\u00edpicas del Hemisferio Norte, son los mayores \u00e1rboles existentes sobre la faz de la Tierra: a veces superan los 100 metros de altura. La \u00fanica especie de araucaria existente en Brasil, el popular pino brasile\u00f1o o pino de Paran\u00e1 (<em>Araucaria angustifolia<\/em>), puede llegar los 50 metros de altura, y su tronco puede llegar a medir hasta 2 metros de di\u00e1metro.<\/p>\n<p>Pero existe una explicaci\u00f3n para este notorio contraste de dimensiones entre las con\u00edferas del siglo XXI y sus formas ancestrales. En un movimiento m\u00e1s o menos similar y contempor\u00e1neo al experimentado por los dinosaurios, que de diminutos reptiles, dieron origen a criaturas de porte aventajado, las con\u00edferas, entre el final del Tri\u00e1sico y del Jur\u00e1sico, hace cerca de 200 millones de a\u00f1os, tambi\u00e9n asumieron proporciones gigantescas. En un determinado momento de la Historia, dichas especies, por entonces vegetales de dimensiones discretas, empezaron a adquirir porte de \u00e1rboles, impulsadas por los cambios clim\u00e1ticos que se estaban produciendo en el planeta.<\/p>\n<p>&#8220;Esos f\u00f3siles de araucarias primitivas de Faxinal do Soturno deben ser representantes del \u00faltimo momento en el que los grupos de con\u00edferas que tienen actualmente grande porte a\u00fan eran arbustivos&#8221;, comenta T\u00e2nia, que trabaj\u00f3 con un financiamiento de alrededor 15 mil reales otorgado por la Unisinos y el Conselho Nacional de Desarrollo Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq).<\/p>\n<p>Para corroborar esta hip\u00f3tesis, la investigadora hace referencia a los restos petrificados de grandes troncos de con\u00edferas, que desde 1931 han venido siendo encontrados en la regi\u00f3n de Mata y en otras partes de R\u00edo Grande do Sul. Estos f\u00f3siles, tambi\u00e9n relacionados con la familia Araucariaceae moderna, ya pose\u00edan troncos de alrededor de 1 metro de di\u00e1metro. Fueron descubiertos en un nivel geol\u00f3gico del Tri\u00e1sico un poco m\u00e1s reciente que el del afloramiento de Faxinal, que suministr\u00f3 los restos de con\u00edferas arbustivas.<\/p>\n<p>&#8220;Las con\u00edferas de Mata ser\u00edan m\u00e1s antiguas que las de Faxinal&#8221;, estima la investigadora. &#8220;Es razonable creer que el aumento del tama\u00f1o de las con\u00edferas en varias partes del globo se produjo durante un lapso de tiempo de alrededor de 17 millones de a\u00f1os&#8221;. Si ese cambio de tama\u00f1o entre las con\u00edferas ocurri\u00f3 efectivamente al final del Tri\u00e1sico, tal como llevan a creer las evidencias f\u00f3siles, R\u00edo Grande do Sul es el \u00fanico estado de Brasil, hasta el momento, en el que se han encontrado los signos de esa transici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Cerca del mar<br \/>\n<\/strong>Aunque existen registros f\u00f3siles que ubican el surgimiento de las primeras con\u00edferas hace alrededor de 400 millones de a\u00f1os, ese grupo de plantas gimnospermas &#8211; caracterizadas por tener semillas descubiertas, es decir, sin estar protegidas por un fruto o una flor &#8211; reci\u00e9n empez\u00f3 a tener importancia en la flora del planeta mucho m\u00e1s tarde, y coincidiendo con el desarrollo de los grandes dinosaurios. Es interesante recordar que, en ese punto de la historia de la Tierra, el mundo era muy diferente al que es la actualidad.<\/p>\n<p>El clima era sumamente c\u00e1lido y seco, y todos los continentes estaban unificados en una inmensa masa de tierra chamada Pangea, cuyo centro era pr\u00e1cticamente un gran desierto. Las con\u00edferas exist\u00edan cerca de los bordes de los continentes, en sitios sujetos a la influencia mar\u00edtima, supuestamente m\u00e1s h\u00famedos. Su auge en t\u00e9rminos de vegetaci\u00f3n arb\u00f3rea coincidi\u00f3 pr\u00c3\u00a1cticamente con el primado de los dinosaurios en la Tierra (hace 220 y 65 millones de a\u00f1os). Esa simultaneidad con el apogeo de las m\u00edticas criaturas explica en parte el gran inter\u00e9s por conocer la evoluci\u00f3n de este grupo de \u00e1rboles. &#8220;Algunos dinosaurios, como por ejemplo los brontosaurios, se alimentaban con las ramas de las con\u00edferas&#8221;, dice T\u00e2nia.<\/p>\n<p>En raz\u00f3n de la deriva progresiva de los continentes, sumada a una serie de alteraciones clim\u00e1ticas, y al surgimiento de las plantas con flores (angiospermas) &#8211; con diversas ventajas adaptativas -, las con\u00edferas (y las gimnospermas) perdieron su primado en el planeta. En la actualidad, la presencia de este grupo de \u00e1rboles &#8211; pinos, sequoias, cedros, cipreses y abetos &#8211; se restringe a \u00e1reas de clima m\u00e1s templado, generalmente en lugares de altas latitudes o altitudes. Las Araucariaceae, la familia de gimnospermas con la cual los \u00f3rganos de las protoaraucarias fosilizadas de Faxinal do Soturno guardan alguna relaci\u00f3n, se restringen al Hemisferio Sur y a tres diferentes g\u00e9neros distintos:\u00a0<em>Wollemia, Agathis y Araucaria<\/em>.<\/p>\n<p>La araucaria, bastante visible en Brasil desde la \u00faltima glaciaci\u00f3n, que empez\u00f3 hace 1,5 millones de a\u00f1os y termin\u00f3 hace 10 mil a\u00f1os, ya ocup\u00f3 un \u00e1rea cercana a los 200 mil kil\u00f3metros cuadrados. Hoy en d\u00eda es encontrada en vastas \u00e1reas de clima templado y lluvioso, en los estados de R\u00edo Grande do Sul, Paran\u00e1 y Santa Catarina, con manchas dispersas en el sudeste y el nordeste de S\u00e3o Paulo, sur de Minas Gerais, sudoeste de R\u00edo de Janeiro y el este de la provincia argentina de Misiones. Esas \u00e1reas, sumadas, no superan el 4% de la superficie ocupada original. El pino m\u00e1s antiguo de Brasil y a\u00fan vivo se encuentra en el municipio de Canela, en R\u00edo Grande do Sul. Tiene 48 metros de altura y una edad estimada de 700 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"F\u00f3siles de araucarias de 220 millones de a\u00f1os suministran un testimonio de la transformaci\u00f3n de esa especie en \u00e1rboles de gran porte","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-76491","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76491","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76491"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76491\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76491"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}