{"id":76493,"date":"2003-02-01T00:00:00","date_gmt":"2003-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/02\/01\/diez-temblores-por-dia\/"},"modified":"2023-10-26T10:10:07","modified_gmt":"2023-10-26T13:10:07","slug":"diez-temblores-por-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/diez-temblores-por-dia\/","title":{"rendered":"Diez temblores por d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>La tranquilidad de las vastas mesetas de los estados Goi\u00e1s y Tocantins es tan solo aparente. Debajo de la superficie reina una inquietud que reci\u00e9n ahora est\u00e1 llegando a la luz. Un equipo de investigadores de S\u00e3o Paulo, Brasilia y Minas Gerais constat\u00f3 que en esa regi\u00f3n se producen anualmente 30 temblores de baja intensidad, con magnitudes que van entre los 2 y 4 puntos, y rar\u00edsimos episodios que superan ese l\u00edmite. Si se consideran tambi\u00e9n los movimientos m\u00e1s suaves, a partir de la magnitud cero, en esa zona la tierra tiembla en promedio diez veces por d\u00eda, en sucesos de tres segundos de duraci\u00f3n como m\u00e1ximo.<\/p>\n<p>&#8220;Ya sab\u00edamos que hab\u00eda temblores en la regi\u00f3n central de Brasil, pero no tantos&#8221;, observa el coordinador del proyecto, el geof\u00edsico Jes\u00fas Antonio Berrocal Gomez, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas (IAG) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Desde los a\u00f1os 70 se detectaban en la regi\u00f3n uno o dos temblores por a\u00f1o &#8211; que al igual que hoy en d\u00eda, no podr\u00edan ser caracterizados como terremotos, un t\u00e9rmino reservado para los movimientos m\u00e1s intensos, capaces de derribar casas y edificios.<\/p>\n<p>Sucede que hab\u00eda apenas diez sism\u00f3grafos &#8211; los aparatos que registran el movimiento de la corteza, la capa externa de la superficie terrestre -, todos ellos concentrados alrededor de Brasilia y Sierra da Mesa, en la regi\u00f3n norte de Goi\u00e1s. Pero hace cuatro a\u00f1os, cuando empez\u00f3 este estudio, se instalaron otros diez, cubriendo as\u00ed otros puntos estrat\u00e9gicos, y entonces la real actividad de la corteza en esa parte de Brasil comenz\u00f3 a emerger. Los resultados contaron con el refuerzo de una t\u00e9cnica utilizada por primera vez en el pa\u00eds, la llamada refracci\u00f3n s\u00edsmica profunda: los investigadores provocaron temblores artificiales y sondearon la corteza del coraz\u00f3n de Brasil en profundidades de hasta 40 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>La incesante agitaci\u00f3n subterr\u00e1nea no es motivo de preocupaci\u00f3n para las construcciones o para las actividades humanas: en su inmensa mayor\u00eda, los temblores son \u00fanicamente registrados por los sism\u00f3grafos. Pero es importante, pues suministra nuevos detalles de la historia remota de esa parte del pa\u00eds, y es un reflejo de fen\u00f3menos a escala planetaria que a\u00fan est\u00e1n produci\u00e9ndose, como probablemente no haya otro en ning\u00fan otro lugar del territorio nacional. &#8220;Los temblores de la regi\u00f3n central de Brasil son ecos de la fragmentaci\u00f3n de Pangea&#8221;, sentencia Berrocal, refiri\u00e9ndose al supercontinente formado hace alrededor de 250 millones de a\u00f1os, que alfragmentarse, en un proceso que se inici\u00f3 hace 200 millones de a\u00f1os, origin\u00f3 las actuales Am\u00e9ricas, \u00c1frica, Europa, Asia y Ocean\u00eda.<\/p>\n<p><strong>El oc\u00e9ano de Goi\u00e1s<br \/>\n<\/strong>Berrocal y su equipo interpretan los tenues cimbronazos de la regi\u00f3n central de Brasil al menos como una respuesta local a los movimientos m\u00e1s pr\u00f3ximos de acomodaci\u00f3n de las placas tect\u00f3nicas. Es el caso de la separaci\u00f3n de \u00c1frica y Am\u00e9rica del Sur, dos continentes que hace 250 millones estaban unidos, y actualmente constituyen placas distintas, y se separan algunos cent\u00edmetros cada a\u00f1o. Y eso puede hacer eco en el coraz\u00f3n de Brasil, de una manera tal que los cient\u00edficos pretenden detallar en breve, incluso detallando los movimientos de acomodaci\u00f3n de los bloques rocosos, de cuyo encuentro resultaron los Andes, una cordillera relativamente joven, formada hace 150 millones de a\u00f1os y con bastante energ\u00eda para liberar a\u00fan, tal como lo atestiguan los terremotos que asolan a colombianos, peruanos, ecuatorianos y chilenos.<\/p>\n<p>Con este trabajo fue posible dar un salto hacia \u00e9pocas todav\u00eda m\u00e1s remotas, de manera tal que se torn\u00f3 m\u00e1s clara la etapa inicial de la formaci\u00f3n de esa parte del territorio brasile\u00f1o, llamada Provincia Tect\u00f3nica Tocantins, un \u00e1rea de 1.100 kil\u00f3metros en sentido norte-sur, con un ancho de entre 400 y 600 kil\u00f3metros, y que se extiende desde el sur de Tocantins hasta la divisa de Goi\u00e1s con Minas, de un lado, y el este de Mato Grosso, del otro. La auscultaci\u00f3n de la corteza &#8211; efectivamente, \u00e9se es el t\u00e9rmino empleado, como si los ge\u00f3logos escucharan un coraz\u00f3n latiendo &#8211; confirm\u00f3 algo pensado solamente hace algunos a\u00f1os: hace entre 1.000 y 640 millones de a\u00f1os, un oc\u00e9ano de dimensiones similares a las del actual Atl\u00e1ntico ocupaba la porci\u00f3n central del futuro territorio brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Los bloques de rocas emergentes formaban un archipi\u00e9lago como el que forma actualmente Jap\u00f3n. En otras palabras: el paisaje ya fue muy diferente al actual, con monta\u00f1as como las de los Andes y volcanes en actividad. &#8220;Lo que vemos hoy en d\u00eda&#8221;, dice Reinhardt Fuck, ge\u00f3logo de la Universidad de Brasilia (UnB), que participa del proyecto, &#8220;es tan solamente la ra\u00edz de esos terrenos m\u00e1s antiguos, ya que la cadena de monta\u00f1as fue casi completamente erosionada.&#8221;<\/p>\n<p>Al comienzo de la investigaci\u00f3n, se pens\u00f3 que los temores actuales fuesen producto apenas de la acomodaci\u00f3n final de dos cratones (las subunidades de las placas tect\u00f3nicas): el Amaz\u00f3nico y el S\u00e3o Francisco, cuyo encuentro origin\u00f3 la Provincia Tocantins. No se ha descartado a\u00fan completamente esa hip\u00f3tesis, que debe tener alg\u00fan peso, pese a que limitado; pero un detalle a la ha hecho bambolearse. &#8220;La acomodaci\u00f3n de los cratones deber\u00eda haber terminado hace al menos 500 millones de a\u00f1os&#8221;, observa Fuck, que empez\u00f3 a estudiar la regi\u00f3n en 1969.<\/p>\n<p><strong>Arco m\u00e1s joven<br \/>\n<\/strong>Los temblores artificiales, que ayudan a delimitar el alcance de los movimientos de los bloques rocosos, fueron generados rellenando 21 agujeros de entre 40 y 60 metros de profundidad con hasta 1.000 kilos de explosivo gelatinoso. Dichos agujeros est\u00e1n distribuidos a lo largo de tres trayectos, de 300 kil\u00f3metros cada uno. Las explosiones, seguidas con 120 sism\u00f3grafos, distribuidos a lo largo de las tres l\u00edneas, revelaron una variaci\u00f3n de casi 11 kil\u00f3metros en el espesor de la corteza en la regi\u00f3n, que crece deoeste a este. Entre los puntos m\u00e1s distantes de la media de 36 kil\u00f3metros de espesor verificada all\u00ed, se destaca S\u00e3o Lu\u00eds dos Montes Belos, en Goi\u00e1s, cuyos moradores se asientan sobre una capa superficial de rocas de 33,7 kil\u00f3metros. En el otro extremo se ubic\u00f3 la corteza m\u00e1s reforzada debajo de Brasilia: los habitantes de la capital federal viven sobre 43 kil\u00f3metros de rocas de la corteza.<\/p>\n<p>Los temores se concentran en una franja de alrededor de 700 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n, en la cual la corteza es m\u00e1s fina, y es denominada Arco Magm\u00e1tico de Goi\u00e1s. Su edad se vio reducida en alrededor de 1.600 millones de a\u00f1os a partir del estudio de la corteza y de dataciones de rocas. Seg\u00fan Fuck, este tramo de la Provincia Tocantins se form\u00f3 con el material extra\u00eddo del manto terrestre y desplazado a la corteza continental hace entre 930 y 640 millones de a\u00f1os, como consecuencia de la destrucci\u00f3n del oc\u00e9ano que separaba a los cratones Amaz\u00f3nico y S\u00e3o Francisco. &#8220;Se pensaba que esa parte de la Provincia Tocantins fuera una las m\u00e1s antiguas de Brasil, pero los datos obtenidos indicaron que se trata de una de las m\u00e1s j\u00f3venes&#8221;, dice el investigador de la UnB.<\/p>\n<p><strong>EL PROYECTO<\/strong><br \/>\n<em>Estudios Geof\u00edsicos y Modelo Tect\u00f3nico de los Sectores Central y Sudeste de la Provincia Tocantins, en el Brasil Central<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nJes\u00fas Antonio Berrocal Gomez &#8211; IAG\/ USP<br \/>\n<strong>Inversiones<\/strong><br \/>\nR$ 423.507,56 y US$ 112.073,90<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio revela el intenso movimiento de la corteza terrestre en la regi\u00f3n central de Brasil","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76493"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":495680,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76493\/revisions\/495680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76493"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}