{"id":76513,"date":"2003-03-01T00:00:00","date_gmt":"2003-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/03\/01\/la-prueba-de-la-hermandad\/"},"modified":"2013-01-04T15:14:10","modified_gmt":"2013-01-04T17:14:10","slug":"la-prueba-de-la-hermandad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-prueba-de-la-hermandad\/","title":{"rendered":"La prueba de la hermandad"},"content":{"rendered":"<p>La comparaci\u00f3n del conjunto de genes de dos organismos es un recurso muy empleado actualmente en la b\u00fasqueda de la individualidad de cada ser. En el marco de un trabajo publicado en la edici\u00f3n de febrero de la revista cient\u00edfica\u00a0<em>Journal of Bacteriology<\/em>, un equipo de investigadores paulistas cotej\u00f3 los genomas de dos variedades de la bacteria\u00a0<em>Xylella fastidiosa\u00a0<\/em>-la que causa la Clorosis Variegada de los C\u00edtricos (CVC) en la naranja y la que desencadena la enfermedad de Pierce en la vid- y observ\u00f3 que ambos linajes son sumamente parecidos: el 98% de los genes del pat\u00f3geno de la uva es id\u00e9ntico en el agente infeccioso de los c\u00edtricos, y las prote\u00ednas producidas por los dos son casi id\u00e9nticas (una semejanza del 95,7% promedio). La\u00a0<em>Xylella<\/em> de la vid tiene 2.066 genes, de los cuales tan solo 51 no est\u00e1n presentes en la bacteria de la naranja, que es ligeramente mayor, con 2.249 genes. Tal grado de semejanza ha llevado a los cient\u00edficos a la conclusi\u00f3n de que ambos pat\u00f3genos probablemente echan mano del mismo conjunto de genes para infectar y ocasionar enfermedades en sus respectivas v\u00edctimas.<\/p>\n<p>&#8220;Las funciones metab\u00f3licas de los dos linajes son id\u00e9nticas, y permiten delinear una estrategia convergente en t\u00e9rminos de genoma funcional&#8221;, afirma Marie-Anne Van Sluys, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo, coordinadora del equipo que elabor\u00f3 el art\u00edculo. Esto quiere decir que, en la mayor\u00eda de los casos, basta entender el papel de los genes en una de las bacterias para deducir su funci\u00f3n en la otra cepa de\u00a0<em>Xylella<\/em>. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, se puede decir que, si fuera descubierta una forma de control de la infecci\u00f3n que desencadena la CVC -el popularmente conocido &#8216;amarelinho&#8217; en Brasil-, por ejemplo, ese conocimiento probablemente ser\u00eda \u00fatil para el desarrollo de una estrategia similar contra la enfermedad de Pierce, y viceversa.<\/p>\n<p>Al margen de ser en gran medida id\u00e9nticos, los genes de las dos bacterias ocupan, en la mayor\u00eda de los casos, el mismo lugar en el ADN. As\u00ed y todo, existen reordenamientos internos que hacen que un genoma sea diferente al otro. Las regiones de fagos (segmentos gen\u00f3micos surgidos de virus) del genoma de la\u00a0<em>Xylella<\/em> de la naranja son diferentes en n\u00famero y en contenido que las existentes en el linaje que ataca a la uva, por ejemplo. Pero ac\u00e1 cabe hacer una aclaraci\u00f3n: todas las comparaciones se refieren al an\u00e1lisis de los genomas del linaje 9a5c de la\u00a0<em>Xylella<\/em>, que ataca a las naranjas en el interior paulista, y de la cepa de\u00a0<em>Xylella<\/em> presente en las vides de la regi\u00f3n californiana de Temecula. La situaci\u00f3n es tan grave en Temecula que la Universidad de California, en Riverside, import\u00f3 una especie de avispa de M\u00e9xico -la\u00a0<em>Gonatocerus triguttatus<\/em>, una enemiga natural de la cigarra que transmite la bacteria a las uvas- para intentar contener la propagaci\u00f3n de la enfermedad de Pierce.Las dos<em>Xylella<\/em> s fueron secuenciadas por investigadores de la Onsa, la red virtual de laboratorios gen\u00f3micos creada en S\u00e3o Paulo por la FAPESP.<\/p>\n<p>El desciframiento del genoma de la bacteria que causa el &#8216;amarelinho&#8217;, una enfermedad que provoca perdidas anuales del orden de los 100 millones de d\u00f3lares, considerando solamente a los citricultores paulistas, lleg\u00f3 a conocimiento p\u00fablico a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas de la edici\u00f3n del 13 de julio de 2000 de\u00a0<em>Nature<\/em>, una de las m\u00e1s importantes revistas cient\u00edficas internacionales. Debido a que \u00e9se fue el primer trabajo de secuenciamiento integral de un pat\u00f3geno que ataca a las plantas, el art\u00edculo mereci\u00f3 el titular de la portada de la referida publicaci\u00f3n. Ese a\u00f1o, el \u00e9xito de esa iniciativa pionera les rindi\u00f3 a los integrantes de la red Onsa una invitaci\u00f3n del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), un equivalente al Ministerio de Agricultura, para secuenciar el linaje de la\u00a0<em>Xylella fastidiosa<\/em> que causa la enfermedad de Pierce en las parras de California, el principal estado productor de vinos de ese pa\u00eds, que ya ha sufrido p\u00e9rdidas del orden de los 30 millones de d\u00f3lares en raz\u00f3n de ese plaga. El resultado de ese trabajo, presupuestado en 500 mil d\u00f3lares y financiado en partes iguales por los estadounidenses y por la FAPESP, ha sido publicado ahora por los cient\u00edficos paulistas en el\u00a0<em>Journal of Bacteriology<\/em>.<\/p>\n<p>M\u00e1s que meramente suministrar la secuencia de nucle\u00f3tidos (las unidades qu\u00edmicas) que componen el genoma de la bacteria de la vid, el art\u00edculo del equipo de la red Agronomical and Environmental Genomes (AEG), una subred de la Onsa, procura llamar la atenci\u00f3n sobre posibles pistas gen\u00e9ticas que puedan ser \u00fatiles para los que estudian formas de tratamiento para las enfermedades causadas por los linajes de la\u00a0<em>Xylella<\/em>. La cura de la enfermedad de Pierce (o del &#8216;amarelinho&#8217;) est\u00e1 lejos todav\u00eda, pero la comparaci\u00f3n del material gen\u00e9tico de sus pat\u00f3genos suministra orientaciones importantes para aqu\u00e9llos que est\u00e1n en procura de ese objetivo. &#8220;Varios genes que probablemente est\u00e1n involucrados en la interacci\u00f3n entre la\u00a0<em>Xylella<\/em> y las vides ya han sido identificados&#8221;, dice Edwin Civerolo, del Servicio de Investigaci\u00f3n Agr\u00edcola del USDA, que particip\u00f3 del trabajo junto a los investigadores paulistas. &#8220;Podemos ahora verificar experimentalmente si la funci\u00f3n de esos genes est\u00e1 relacionada con la patogenicidad o con la virulencia de la bacteria&#8221;. De acuerdo con Civerolo, los genes que se muestren importantes para la aparici\u00f3n de la infecci\u00f3n o el desarrollo de la enfermedad de Pierce pueden ser objeto de alg\u00fan tipo de manipulaci\u00f3n, en un intento de combatir el mal.<\/p>\n<p><strong>Un gen en la mira<br \/>\n<\/strong>Uno de esos genes candidatos a constituirse en objeto de futuros estudios funcionales es el precursor de la enzima poligalacturonasa. La presencia de esa prote\u00edna facilita la tarea de degradar las paredes celulares de la planta atacada por un pat\u00f3geno. La enfermedad de Pierce parece ser m\u00e1s agresiva que el &#8216;amarelinho&#8217; o CVC -y la explicaci\u00f3n para esta diferencia en t\u00e9rminos de virulencia puede estar en parte vinculada a la condici\u00f3n de ese gen en los linajes de la bacteria que ataca a la uva y a la naranja. &#8220;En la\u00a0<em>Xylella<\/em> de los c\u00edtricos, el gen aparece truncado, y quiz\u00e1s no sea funcional&#8221;, afirma Mariana Cabral de Oliveira, del IB\/ USP, que particip\u00f3 del trabajo de secuenciamiento de ambas variedades. &#8220;En la de la vid aparece intacto, \u00edntegro&#8221;. El resultado de la comparaci\u00f3n fue tan animador que los investigadores del AEG resolvieron chequear \u00edntegramente el gen de la poligalacturonasa en otros linajes de\u00a0<em>Xylella<\/em>. Examinaron linajes de\u00a0<em>Xylellas<\/em> que atacan al caf\u00e9 y constataron que el gen aparec\u00eda truncado, a ejemplo de lo que sucede en la bacteria de la naranja. Por lo tanto, parece coherente pensar que la mayor producci\u00f3n de la poligalacturonasa sea un factor determinante de la capacidad de agresi\u00f3n de ciertas cepas de\u00a0<em>Xylella<\/em>. Obviamente, todo esto debe todav\u00eda ser comprobado, mediante la concreci\u00f3n de otros trabajos.<\/p>\n<p>Luego de descifrar el genoma del pat\u00f3geno de la enfermedad de Pierce, los investigadores del AEG se dedican ahora a cerrar y analizar el genoma de otros dos linajes de\u00a0<em>Xylella<\/em>: uno que ataca a la planta ornamental conocida como oleandro y otro que infecta al almendro. Estos dos linajes de la bacteria fueron secuenciados parcialmente en Estados Unidos, pero la parte m\u00e1s decisiva del trabajo se har\u00e1 en Brasil. El proyecto, presupuestado en 100 mil d\u00f3lares, es una extensi\u00f3n del acuerdo firmado con el USDA. Al final de esta nueva etapa, habr\u00e1 cuatro linajes de\u00a0<em>Xylellas<\/em> totalmente secuenciados, siempre contando con la destacada participaci\u00f3n de cient\u00edficos brasile\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El linaje de la     que ataca a la uva comparte el 98% de los genes con la cepa que infecta a la naranja","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-76513","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76513"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76513\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76513"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}