{"id":76534,"date":"2003-03-01T00:00:00","date_gmt":"2003-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/03\/01\/una-nueva-mentalidad-esta-en-formacion\/"},"modified":"2013-04-25T15:13:11","modified_gmt":"2013-04-25T18:13:11","slug":"una-nueva-mentalidad-esta-en-formacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-nueva-mentalidad-esta-en-formacion\/","title":{"rendered":"Una nueva mentalidad est\u00e1 en formaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Carlos Henrique de Brito CruzLas razones hist\u00f3ricas quiz\u00e1s no sean suficientes para explicar por qu\u00e9 algunas sociedades han logrado en pocas d\u00e9cadas salir de la pobreza y marchar en direcci\u00f3n hacia una relativa riqueza, mientras que otras siguen patinando en el pantano de econom\u00edas poco eficientes, o incluso han conocido la experiencia de empobrecerse luego de un per\u00edodo de prosperidad.Charles I. Jones (<i>Teor\u00eda del Crecimiento Econ\u00f3mico<\/i> ), economista de la Universidad de Stanford, prefiere plantear la cuesti\u00f3n en otros t\u00e9rminos: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 algunas econom\u00edas desarrollan infraestructuras que son sumamente propicias para la producci\u00f3n y otras no?&#8221;.<\/p>\n<p>La respuesta de Jones, casi una tautolog\u00eda, dif\u00edcilmente carecer\u00e1 de sentido: las sociedades desarrolladas invierten m\u00e1s en conocimiento, y la gente que integra su sector productivo destina mucho m\u00e1s tiempo al aprendizaje de nuevas t\u00e9cnicas y tecnolog\u00edas.Por eso, y m\u00e1s all\u00e1 de las &#8220;razones hist\u00f3ricas&#8221;, no existe ning\u00fan determinismo en el modo por el cual las naciones m\u00e1s avanzadas han llegado a un alto grado de desarrollo, abundancia y bienestar. Para Jones, cuando entra en juego el factor conocimiento, existe siempre &#8220;la promesa impl\u00edcita de que la vitalidad [del crecimiento econ\u00f3mico] est\u00e9 apenas adormecida en las regiones m\u00e1s pobres del mundo&#8221;.<\/p>\n<p>El surgimiento de Internet y de la Pantalla Mundial (la World Wide Web) abri\u00f3 las puertas de la informaci\u00f3n y torn\u00f3 obvio el primado de la ciencia, la tecnolog\u00eda y la cultura como elementos fundamentales para el desarrollo econ\u00f3mico y social. Ya sab\u00edan de esto los chinos del siglo XIV, cuando China lleg\u00f3 a ser la sociedad tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s avanzada del mundo gracias, a un incomparable dominio de las t\u00e9cnicas de manufactura en el campo de la n\u00e1utica, la hilander\u00eda, la impresi\u00f3n, la fundici\u00f3n y otros rubros. Tambi\u00e9n Portugal, una comunidad de dos millones de habitantes, cuyo gobierno ten\u00eda la pretensi\u00f3n de dominar el comercio de especias por medio de la investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica y el conocimiento acumulado en la navegaci\u00f3n oce\u00e1nica, se convirti\u00f3 en una de las naciones m\u00e1s poderosas de los siglos XV y XVI.<\/p>\n<p>Que esas naciones hayan perdido su hegemon\u00eda tecnol\u00f3gica con el paso de los siglos, \u00e9sa ya es otra historia.David Landes, historiador del desarrollo econ\u00f3mico, destaca en su obra<i>La Riqueza y la Pobreza de las Naciones<\/i> que la invenci\u00f3n de la invenci\u00f3n, es decir, la sistematizaci\u00f3n del m\u00e9todo cient\u00edfico y de la actividad de investigaci\u00f3n, a partir del siglo XVIII, fue uno de los grandes ingredientes de la revoluci\u00f3n industrial en Europa y el posterior desarrollo. Se hicieron m\u00e1s ricos los pa\u00edses que supieron crear un ambiente propicio para la creaci\u00f3n y la diseminaci\u00f3n del conocimiento y su aplicaci\u00f3n en la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La &#8220;invenci\u00f3n de la invenci\u00f3n&#8221; en el siglo XVIII fue seguida del &#8220;descubrimiento de la invenci\u00f3n&#8221; en la segunda mitad del siglo XIX. La naciente industria qu\u00edmica alemana not\u00f3, alrededor del a\u00f1o 1870, que para desarrollar sus negocios y mantener su competitividad era necesario que la empresa tuviera una capacidad de invenci\u00f3n propia. El Estado alem\u00e1n not\u00f3 tambi\u00e9n que necesitaba asegurar el derecho de propiedad intelectual a aqu\u00e9llos que se mostrasen capaces de tener ideas, por eso unific\u00f3 y reforz\u00f3 su ley de patentes, en 1877. El respeto a la propiedad intelectual y la percepci\u00f3n de la importancia del conocimiento deriv\u00f3 en el nacimiento de los primeros grandes laboratorios industriales: Basf, H\u00f6echst y Bayer fueron las empresas que primero descubrieron el poder de las ideas y de la invenci\u00f3n, transformando esa actividad -la de desarrollar conocimiento- en un factor esencial, permanente y profesional dentro de la empresa.<\/p>\n<p>Del otro lado del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, y en esa misma \u00e9poca, Thomas Edison y Alexander Graham Bell comenzaban a crear, con sus invenciones, aquello que vendr\u00eda a ser conocido como la moderna industria electr\u00f3nica. Al final del siglo XIX, cuando muchas de las importantes patentes de Edison estaban expirando, en General Electric, la empresa que \u00e9ste creara, se dieron cuenta de que necesitaban profesionalizar e intensificar sus esfuerzos de creaci\u00f3n de ideas y conocimiento: en 1900 fue inaugurado el General Electric Research Laboratory, en Schenectady, Nueva York. Actualmente, el equipo de cient\u00edficos e ingenieros del Centro de Investigaci\u00f3n y Desarrollo de GE cuenta con 1.130 personas. Entretanto, la &#8220;cr\u00eda&#8221; de Bell demor\u00f3 m\u00e1s para florecer -en A\u00f1o Nuevo de 1925 fueron inaugurados en Manhattan los Laboratorios Bell, otra central de ideas e invenciones que cambi\u00f3 nuestro mundo: all\u00ed fue inventado el transistor, en 1948.<\/p>\n<p>Es notable que, en la teor\u00eda econ\u00f3mica sobre el desarrollo, el conocimiento \u00fanicamente pase a figurar como elemento expl\u00edcito a partir de la Nueva Teor\u00eda del Crecimiento establecida por Paul Romer, de Stanford, y sus colaboradores, a partir de 1987. Hasta entonces el conocimiento era considerado una variable ajena a la teor\u00eda econ\u00f3mica, aunque varios autores supusieran su efecto sobre la productividad en el trabajo.Uno de \u00e9stos fue Robert Solow, profesor del MIT, premiado con el Nobel de Econom\u00eda en 1987. Al final de los a\u00f1os 50, Solow observ\u00f3 que el crecimiento de la econom\u00eda estadounidense en el transcurso del siglo XX no pod\u00eda explicarse recurriendo \u00fanicamente al crecimiento del capital y de la mano de obra disponibles. Qued\u00f3 estableci\u00f3 as\u00ed que hab\u00eda otras fuentes de crecimiento econ\u00f3mico, denominadas en su conjunto como &#8220;residuo de Solow&#8221;. En el caso de EE.UU., un tercio del crecimiento anual de los ingresos per c\u00e1pita deriva, tal como Solow mostr\u00f3, de esas otras fuentes. Y all\u00ed entra el conocimiento en el juego del desarrollo.<\/p>\n<p>Romer desarroll\u00f3 el modelo b\u00e1sico de la Nueva Teor\u00eda del Crecimiento considerando que el conocimiento afecta a la productividad en el trabajo. Por eso un mill\u00f3n de trabajadores con acceso al conocimiento m\u00e1s moderno producen m\u00e1s que un mill\u00f3n de trabajadores sin tal acceso.El conocimiento solamente puede generarse y ser accesible cuando hay personas educadas para ello. Su inclusi\u00f3n como variable destacada para el desarrollo econ\u00f3mico lleva hacia el seno de la teor\u00eda econ\u00f3mica a la educaci\u00f3n y la cultura, como par\u00e1metros determinantes en el desarrollo de una naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La escolaridad media de los brasile\u00f1os, de apenas cinco a\u00f1os, no nos ayuda a contar con una mayor competitividad. El hecho de que se reciban 6 mil doctores por a\u00f1o podr\u00eda ayudar m\u00e1s si las empresas se valieran de una fracci\u00f3n apreciable de esos doctores para crear ideas y generar competitivad e innovaci\u00f3n. Mientras que los doctores brasile\u00f1os han visto su mercado restringirse al medio acad\u00e9mico y al sector p\u00fablico, los doctores coreanos engrosan la dotaciones de cient\u00edficos que act\u00faan en la industria.<\/p>\n<p>En efecto, de los 90 mil cient\u00edficos de los que dispone Corea -pr\u00e1cticamente el mismo n\u00famero de cient\u00edficos disponibles en Brasil-, alrededor del 80% se dedica a hacer investigaci\u00f3n y desarrollo (es decir, innovaci\u00f3n) en la industria, mientras que, entre nosotros, la industria no absorbe m\u00e1s de un 10% de esa calificada fuerza de trabajo. Esta disparidad explica el alto volumen de patentes coreanas depositadas en oficinas americanas el a\u00f1o pasado: m\u00e1s de 3.400, frente a apenas 113 patentes brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed vale la pena mencionar nuevamente a Jones, cuando dice que &#8220;el stock de calificaci\u00f3n de los pa\u00edses en desarrollo es tan bajo debido a que las personas calificadas no logran obtener un r\u00e9dito pleno por su calificaci\u00f3n&#8221;. Esta realidad es a\u00fan m\u00e1s impresionante si se considera la masa industrial brasile\u00f1a -m\u00e1s significativa que la coreana- y, no por casualidad, la relativamente baja competitividad de los productos brasile\u00f1os. No solamente la capacidad emprendedora, sino tambi\u00e9n la pol\u00edtica nacional para ciencia y tecnolog\u00eda estaban, hasta hace poco -digamos, hasta 1998- basadas en el fundamento err\u00f3neo de que el lugar de la innovaci\u00f3n era la universidad y no la industria.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se ha venido imponiendo entre nosotros la idea de que la innovaci\u00f3n es un elemento fundamental para el desarrollo econ\u00f3mico, y que la industria es el lugar privilegiado para su materializaci\u00f3n. Cabe a la universidad desarrollar C&amp;T, pero su rol principal consiste en formar personal calificado, que generar\u00e1 el conocimiento necesario para la innovaci\u00f3n. Finalmente, el hecho relevante de ese cambio implic\u00f3 la entrada en escena de un tercer actor -el gobierno- con una pol\u00edtica facilitadora, que se extiende de los incentivos fiscales al uso del poder de compra de Estado para viabilizar proyectos de I&amp;D en el seno de las empresas. Ha sido as\u00ed incluso (especialmente) en Estados Unidos, en donde se estima que se hacen gastos anuales de 20 mil millones de d\u00f3lares en compras tecnol\u00f3gicas por parte de las agencias gubernamentales.<\/p>\n<p>El apoyo estatal ha generado un c\u00edrculo virtuoso, en el que cada d\u00f3lar invertido por el Estado corresponde en general a otros 9 d\u00f3lares aportados por las empresas.Puede concluirse entonces, con alguna cuota de optimismo, que est\u00e1 surgiendo en Brasil una mentalidad capaz de llevar a la empresa a invertir en conocimiento para elevar su competitividad, dando mayor sentido al rol formador de la universidad y compeliendo al Estado a cumplir su funci\u00f3n de todos los tiempos, que es la de crear el ambiente propicio para la generaci\u00f3n y la diseminaci\u00f3n del conocimiento, y su aplicaci\u00f3n en la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero para que ello se consolide es necesario que ese arreglo sistem\u00e1tico tripartito se convierta efectivamente en una pol\u00edtica de Estado, y no de los gobiernos que se suceden; y que no existan interrupciones que echen a perder lo que ya se ha hecho.<\/p>\n<p>Carlos Henrique de Brito Cruz es rector de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y ex presidente de la Fundaci\u00f3n de Apoyo a la Investigaci\u00f3n del Estado de S\u00e3o Paulo (FAPESP).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una nueva mentalidad est\u00e1 en formaci\u00f3n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"coauthors":[415],"class_list":["post-76534","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76534"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76534\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76534"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}