{"id":76545,"date":"2003-04-01T00:00:00","date_gmt":"2003-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/04\/01\/sombras-sobre-la-selva\/"},"modified":"2015-08-28T16:27:00","modified_gmt":"2015-08-28T19:27:00","slug":"sombras-sobre-la-selva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sombras-sobre-la-selva\/","title":{"rendered":"Sombras sobre la selva"},"content":{"rendered":"<p>Casi todo el mundo ha visto ya esa escena, personalmente o por televisi\u00f3n: nubes de humo ti\u00f1endo de gris el cielo amaz\u00f3nico, durante el auge de la \u00e9poca de quemas, entre agosto y octubre, el per\u00edodo m\u00e1s seco del a\u00f1o en la regi\u00f3n. Durante ese lapso de tiempo, debido a la falta de visibilidad, microsc\u00f3picas part\u00edculas, llamadas aerosoles, producto de la combusti\u00f3n de la vegetaci\u00f3n, enturbian de manera tan significativa el firmamento que los aeropuertos de las capitales de los estados brasile\u00f1os, como R\u00edo Branco y Porto Velho, permanecen clausurados con frecuencia para aterrizajes y despegues.<\/p>\n<p>En algunos d\u00edas especialmente opacos, una falsa, lenta -y bella- puesta de sol puede comenzar al medio d\u00eda, y extenderse durante horas. Todo eso es causado por la sombra de los aerosoles, que flotan por encima de grandes porciones de la selva amaz\u00f3nica cuando el hombre utiliza una de las formas m\u00e1s primitivas y contaminantes de limpieza y preparaci\u00f3n de la tierra para el cultivo: el fuego. La oscuridad fuera de hora, tal como si hubiera por sobre la selva una gigantesca sombrilla fabricada por el hombre, puede ser el efecto m\u00e1s visible de una atm\u00f3sfera saturada de peque\u00f1\u00edsimas part\u00edculas en suspensi\u00f3n. Pero no es precisamente el \u00fanico.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n ahora la ciencia est\u00e1 empezando a reunir elementos como para ver que las quemas, la principal fuente de aerosoles durante la \u00e9poca seca en la regi\u00f3n norte de Brasil, perturban el clima y la vegetaci\u00f3n de formas m\u00e1s sutiles y perversas todav\u00eda. Esa impresionante concentraci\u00f3n de aerosoles en la Amazonia, al desencadenar una cascada de eventos fisicoqu\u00edmicos ubicada a algunos kil\u00f3metros arriba del bosque, en el auge de la estaci\u00f3ndel fuego -con picos de 30 mil part\u00edculas por cent\u00edmetro c\u00fabico de aire, un \u00edndice alrededor de 100 veces mayor que el verificado en la contaminada ciudad de S\u00e3o Paulo en pleno invierno-, altera el ambiente situado en el espacio inmediatamente inferior a la nube de humo: reduce en promedio un quinto de la luz solar que incide sobre el suelo, con potencial para enfriar la superficie hasta 2\u00ba Celsius, y disminuir entre un 15% y un 30% las lluvias en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar sobre la superficie, provocada por el exceso de part\u00edculas en suspensi\u00f3n, puede tambi\u00e9n hacer caer el nivel de fotos\u00edntesis de los \u00e1rboles. &#8220;Debido a que la part\u00edculas viajan a veces miles de kil\u00f3metros a trav\u00e9s de la atm\u00f3sfera antes de caer al suelo, los efectos de los aerosoles pueden manifestarse en puntos distantes de aqu\u00e9llos en los que se concretan las quemas&#8221;, afirma Paulo Artaxo, del Instituto de F\u00edsica de la Universidad S\u00e3o Paulo (IF\/USP), uno de los investigadores que participan en el Experimento de Gran Escala sobre la Bi\u00f3sfera y la Atm\u00f3sfera en la Amazonia (LBA). &#8220;Las part\u00edculas provenientes de la Amazonia han sido encontradas en los Andes y en S\u00e3o Paulo.&#8221;<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que, en raz\u00f3n del enfriamiento y la sequedad asociados a la acci\u00f3n de los aerosoles, la venta de ropa se haya disparado o que los paraguas hayan ca\u00eddo en desuso en sectores de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica durante los meses de agosto a octubre. Tampoco existen evidencias inequ\u00edvocas de que los \u00e1rboles experimenten una reducci\u00f3n de la fotos\u00edntesis durante ese per\u00edodo del a\u00f1o. Por ahora, a excepci\u00f3n hecha de la mensurable reducci\u00f3n de la luminosidad que incide sobre la superficie en la \u00e9poca de las quemas, las dem\u00e1s consecuencias atribuidas al manto de polvareda en suspensi\u00f3n que se cierne sobre el bosque conllevan todav\u00eda un considerable grado de incertidumbre. Aparecen m\u00e1s en la teor\u00eda, en los c\u00e1lculos y modelos clim\u00e1ticos desarrollados en las computadoras, que en la realidad cotidiana.<\/p>\n<p>Pero no debe olvidarse aqu\u00ed que los modelos constituyen, en gran medida, el laboratorio de los cient\u00edficos abocados a estudiar el clima, que de otra manera no podr\u00edan saber acerca del impacto de algunos fen\u00f3menos de la naturaleza. La buena noticia en todo esto es que la cantidad de informaciones que est\u00e1 empezando a surgir sobre el clima de la Amazonia debido al LBA -un megaproyecto internacional de 80 millones de d\u00f3lares, que agrupa a m\u00e1s de 300 investigadores de Am\u00e9rica Latina, Europa y Estados Unidos, bajo el liderazgo de Brasil, desde 1999- no tiene parang\u00f3n y est\u00e1 ayudando a entender el efecto de los aerosoles en este ecosistema. &#8220;Ahora contamos con informaciones valios\u00edsimas, que nunca antes hab\u00edamos tenido&#8221;, dice la investigadora Maria Assun\u00e7\u00e3o Faus da Silva Dias, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la USP, que tambi\u00e9n participa del LBA.<\/p>\n<p><b>La acci\u00f3n de los aerosoles<br \/>\n<\/b>Cuando se habla de las quemas en la Selva Amaz\u00f3nica, el primer villano ambiental que viene a la mente es el di\u00f3xido de carbono (CO2), el popular gas carb\u00f3nico, uno de los subproductos de la combusti\u00f3n de la vegetaci\u00f3n. El di\u00f3xido de carbono es el principal compuesto asociado al aumento del efecto invernadero, fen\u00f3meno responsable de ocasionar el calentamiento del clima de todo el planeta, que puede llegar a alterar dr\u00e1sticamente las condiciones de vida en la Tierra.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una cuesti\u00f3n recurrente. Los aerosoles, en tanto, cuyo di\u00e1metro varia de 0,01 a 20 micr\u00f3metros (1 micr\u00f3metro es la millon\u00e9sima parte de un metro), son un tema m\u00e1s reciente y menos comprendido. Pero no por ello menosimportante. &#8220;Este campo de estudio se encuentra en franco desarrollo&#8221;, comenta Carlos Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugu\u00e9s), de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos, coordinador cient\u00edfico del LBA. &#8220;El impacto de los aerosoles es m\u00e1s dif\u00edcil de entender.&#8221;La hip\u00f3tesis de que los aerosoles constituyen un factor morigerador de las temperaturas no es nueva, y tampoco es utilizada \u00fanicamente en el contexto amaz\u00f3nico. Cuando el volc\u00e1n filipino Pinatubo entr\u00f3 en erupci\u00f3n en 1991, expeli\u00f3 enormes cantidades de lava y cenizas, y ocasion\u00f3 una reducci\u00f3n significativa de la temperatura media de la mayor parte del planeta durante un a\u00f1o.<\/p>\n<p>En ese contexto, alg\u00fan apresurado podr\u00eda concluir que el hombre deber\u00eda incrementar deliberadamente los niveles de producci\u00f3n de aerosoles para combatir el calentamiento global causado por el aumento del efecto invernadero. Pero, al margen de que nadie sabe a ciencia cierta si esa soluci\u00f3n ser\u00eda realmente eficaz, tal razonamiento carece de sanidad: los aerosoles constituyen una forma de contaminaci\u00f3n del aire, por tanto no tendr\u00eda sentido combatir el calentamiento global con m\u00e1s suciedad. &#8220;Los aerosoles hacen mal a la salud humana y cargan elementos t\u00f3xicos, que afectan a los ecosistemas&#8221;, recuerda Artaxo.<\/p>\n<p>Todo aquello que produce humo en grandes cantidades puede originar aerosoles. Estas part\u00edculas pueden emanar de actividades industriales, de erupciones volc\u00e1nicas, de los motores de los autom\u00f3viles, de los granos de polen, de las bacterias y de la polvareda del suelo, entre otras fuentes. En la regi\u00f3n norte de Brasil, durante la \u00e9poca seca, lo que provoca un aumento impresionante en las concentraciones de aerosoles son las cenizas de las quemas. Debido a que tienen vida corta -alrededor de una semana en la atm\u00f3sfera-, los aerosoles producen m\u00e1s efectos en el \u00e1mbito local o regional.<\/p>\n<p>No son como el di\u00f3xido de carbono, un gas que demora m\u00e1s de 100 a\u00f1os para desaparecer de la atm\u00f3sfera y tiene una acci\u00f3n mucho m\u00e1s acumulativa y de orden global sobre el clima de la Tierra. Pero, al igual que todos los a\u00f1os, durante al menos tres meses, las part\u00edculas arrojadas al aire por las quemas se incorporan al ecosistema amaz\u00f3nico con una intensidad impresionante, y sus repercusiones no ser\u00edan precisamente temporales en la regi\u00f3n norte del pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>Bloqueador solar<br \/>\n<\/b>Con la ayuda de im\u00e1genes de sat\u00e9lite, mediante el uso de instrumentos instalados en distintos puntos de la selva, que registran ininterrumpidamente la temperatura, la radiaci\u00f3n solar y el flujo de gases, y vali\u00e9ndose de mediciones efectuadas con el auxilio de aviones, sobre todo durante las dos grandes campa\u00f1as llevadas a cabo en el marco del megaproyecto (una en la estaci\u00f3n m\u00e1s h\u00fameda, entre enero y febrero de 1999, y la otra en la \u00e9poca de transici\u00f3n entre la estaci\u00f3n seca y el inicio de las lluvias, de agosto a noviembre del a\u00f1o pasado), la acci\u00f3n de los aerosoles sobre el clima de la Amazonia salt\u00f3 a la vista de los investigadores del LBA.<\/p>\n<p>Existen a\u00fan muchas dudas acerca del impacto de las part\u00edculas en suspensi\u00f3n, pero una cosa ya es sabida: \u00e9stas son efectivamente muy eficientes a la hora de bloquear la luz durante las quemas en la Selva Amaz\u00f3nica, toda vez que el manto de humo puede extenderse a lo largo y ancho de un \u00e1rea de entre 2 y 4 millones de kil\u00f3metros cuadrados, entre un 40% y un 80% del territorio total de ese ecosistema.Es cierto que, para ver eso, no es necesario ser cient\u00edfico: basta mirar al cielo durante un d\u00eda ahumado. Pero los investigadores acaban de cuantificar esa disminuci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar sobre la superficie con gran lujo de detalles. Los c\u00e1lculos realizados en dos puntos de la regi\u00f3n norte de Brasil -en Alta Floresta, en el norte de Mato Grosso, y en Ji-Paran\u00e1, en Rond\u00f4nia- muestran que, en promedio, y de agosto a octubre, un 20% de la radiaci\u00f3n solar es absorbida por los aerosoles o reflejada y enviada nuevamente al espacio. En casos extremos, se registran picos en lo que la retenci\u00f3n o lareflexi\u00f3n de los rayos de sol puede llegar a un 50%. Incluso aquella luz que logra atravesar la densa capa de humo llega en gran medida alterada a la superficie: la cantidad de radiaci\u00f3n directa se reduce frecuentemente a la tercera parte de lo normal, y la de radiaci\u00f3n difusa (aqu\u00e9lla que no incide frontalmente sobre los ojos) puede aumentar hasta siete veces.<\/p>\n<p>Para arribar a esos resultados, la investigadora Aline Sarmento Proc\u00f3pio, integrante del equipo de Paulo Artaxo, del Instituto de F\u00edsica de la USP, analiz\u00f3 datos relativos a cuatro a\u00f1os de observaciones en Ji-Paran\u00e1 y Alta Floresta. &#8220;Es interesante destacar que, aun cuando ambas ciudades est\u00e1n separadas por aproximadamente 700 kil\u00f3metros, presentan patrones similares de alteraci\u00f3n del flujo de radiaci\u00f3n solar causada por los aerosoles. Esto indica que el problema es de orden regional y afecta a gran parte de la Amazonia &#8220;, comenta Aline.<\/p>\n<p><b>Enfriamiento<br \/>\n<\/b>Si el polvo en suspensi\u00f3n funciona como una especie de sombrilla opaco sobre la selva, impidiendo as\u00ed la llegada de una parte considerable de la luz sobre la superficie, nada m\u00e1s natural que pensar que dichas part\u00edculas ejercen un efecto enfriador al nivel del suelo durante el per\u00edodo de sequ\u00eda. Puede parecer una iron\u00eda afirmar que un subproducto de la combusti\u00f3n vegetal -un proceso que, en un primer momento, l\u00f3gicamente calienta el sitio en donde sucede la quema- pueda ocasionar, en un segundo momento, una reducci\u00f3n de temperatura. Pero, seg\u00fan las cuentas de los investigadores, la concentraci\u00f3n de part\u00edculas provenientes de las quemas tiene te\u00f3ricamente la capacidad de hacer disminuir cerca de 2\u00ba C (Celsius) la temperatura de la superficie situada inmediatamente debajo de la nube de humo. En una regi\u00f3n como la amaz\u00f3nica, en donde se registran f\u00e1cilmente medias diarias de 35\u00ba C, dicha reducci\u00f3n de temperatura puede parecer modesta. Pero estos valores son, muy por el contrario, sumamente altos, m\u00e1s a\u00fan si se tiene en cuenta que alteraciones significativas del clima mundial pueden ser producto de oscilaciones del orden del medio grado Celsius.<\/p>\n<p>Con todo, existen todav\u00eda algunos peros en esta historia de pensar en las part\u00edculas en suspensi\u00f3n como si fueran un aire acondicionado instalado sobre la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. Este concepto es v\u00e1lido para los probables efectos de los aerosoles al nivel del piso -pero no a algunos kil\u00f3metros por encima de la selva, en donde se encuentran estas part\u00edculas de contaminaci\u00f3n. Si bien \u00e9stas enfr\u00edan la superficie terrestre al obstruir el paso de parte de la luz solar que incidir\u00eda sobre el planeta, los aerosoles producen precisamente el efecto contrario en la trop\u00f3sfera, el estrato atmosf\u00e9rico que se extiende aproximadamente hasta 15 kil\u00f3metros arriba de la superficie terrestre. Una porci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar bloqueada es absorbida por los propios aerosoles, que se encargan de elevar la temperatura de la atm\u00f3sfera por medio de la emisi\u00f3n de radiaci\u00f3n t\u00e9rmica.<\/p>\n<p>En este caso, el aire caliente transmite una cierta cantidad de calor a aquello que est\u00e9 debajo, en direcci\u00f3n al suelo, tal como un hogar brinda calor a una persona ubicada a poca distancia. &#8220;Por convecci\u00f3n, una parte del calor extra presente en la atm\u00f3sfera pasa a la superficie, reduciendo as\u00ed la acci\u00f3n enfriadora de los aerosoles sobre el suelo&#8221;, dice Carlos Nobre, del Inpe. As\u00ed, en lugar de reducir 2\u00ba C la temperatura de lasuperficie, los aerosoles en la pr\u00e1ctica acabar\u00edan disminuy\u00e9ndola tan solo 0,5\u00ba C, de acuerdo con Nobre. Esto se debe a que la reducci\u00f3n de temperatura generada por los aerosoles en la superficie es de una magnitud algo mayor que el calentamiento ocasionado en la trop\u00f3sfera.Pero, \u00bfqued\u00f3 claro? \u00bfy si se agrega una cuota de complejidad a este cuadro? La escasez de series hist\u00f3ricas sobre el clima de la regi\u00f3n norte de Brasil dificulta cualquier comparaci\u00f3n de m\u00e1s largo plazo sobre el impacto actual de los aerosoles en las temperaturas. Por ejemplo: nadie sabe cu\u00e1l era la temperatura media en Alta Floresta durante los meses de estiaje en la d\u00e9cada del 60, antes de que comenzaran los proyectos de colonizaci\u00f3n de la Amazonia. Por lo tanto, se hace dif\u00edcil cotejar los datos del pasado con los de hoy en d\u00eda, visto y considerando que los primeros no existen. Por cierto, hace 40 a\u00f1os, la ciudad ni siquiera hab\u00eda sido fundada, y su actual territorio no era m\u00e1s que un trozo de selva inexplorado.<\/p>\n<p>Otra complicaci\u00f3n: debido a que la presencia de los aerosoles no es ni por asomo el \u00fanico factor que determina la temperatura real medida en un determinado lugar, la acci\u00f3n de enfriamiento de las cenizas puede no ser tan intensa como se imagina. Otras variantes clim\u00e1ticas pueden reducir o incluso contrabalancear su efecto. En aquellos a\u00f1os en los que se produce el fen\u00f3meno clim\u00e1tico de El Ni\u00f1o, que altera los \u00edndices pluviom\u00e9tricos en varios puntos del globo, suele llover menos en el norte amaz\u00f3nico, por ejemplo. &#8220;Por todos estos condicionantes, a\u00fan no vislumbramos de manera clara la acci\u00f3n de los aerosoles sobre la temperatura en la superficie amaz\u00f3nica&#8221;, afirma Artaxo, quien coordina un proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP en el \u00e1mbito del LBA.<\/p>\n<p><b>Lluvias que tardan m\u00e1s<br \/>\n<\/b>Pero resta a\u00fan la cuesti\u00f3n de las lluvias. \u00bfCu\u00e1l es el impacto de los aerosoles sobre los \u00edndices pluviom\u00e9tricos de la Amazonia? Nadie lo sabe a ciencia cierta; pero, de una manera general, existen evidencias de que las lluvias pueden demorarse o reducirse hasta un 30%, como resultado de la presencia elevada de aerosoles en la atm\u00f3sfera. En un razonamiento l\u00f3gico, los investigadores creen que, si bien las altas concentraciones de aerosoles disminuyen las temperaturas sobre la superficie, el grado de formaci\u00f3n de nubes en la regi\u00f3n tambi\u00e9n se reduce. Como hace menos calor al nivel del suelo, se forman menos corrientes ascendentes de aire caliente, las llamadas t\u00e9rmicas. Visto que precisamente son esas burbujas de calor las encargadas de transportar el vapor de agua desde la superficie terrestre hacia el cielo -como es sabido, el aire caliente sube-, la cantidad disponible de materia prima para la ocurrencia de lluvias en la atm\u00f3sfera tambi\u00e9n se vuelve menor.<\/p>\n<p>El exceso de aerosoles puede tambi\u00e9n influir en la formaci\u00f3n de nubes en la Amazonia mediante otro mecanismo. Alrededor de las dos terceras partes de las part\u00edculas de humo en suspensi\u00f3n en la atm\u00f3sfera son capaces de retener el agua y ejercer el papel de n\u00facleos de condensaci\u00f3n de nubes (NCN). El vapor de agua se acumula sobre estos n\u00facleos y forma gotas de nubes, que crecen a punto tal que se hacen muy grandes y pesadas, y caen as\u00ed en forma de lluvia. Cuando hay pocas part\u00edculas de aerosoles en la atm\u00f3sfera de la Amazonia, fuera de la \u00e9poca de quemas, el agua evaporada se concentra en pocos NCNs, que alcanzan m\u00e1s r\u00e1pidamente el tama\u00f1o necesario para volver al suelo en forma de lluvia. Es un mecanismo muy eficiente de precipitaci\u00f3n.A veces, en tan solo una hora, las gotas -apoyadas en un n\u00facleo de condensaci\u00f3n- aumentan su tama\u00f1o un mill\u00f3n de veces y caen en la superficie. En estos casos, las nubes, t\u00edpicas de ambientes con aire limpio, son del tipo mar\u00edtimo, debido a su baja altitud, su reducido n\u00famero de NCN y el gran tama\u00f1o de las gotas. Alcanzanhasta 5 kil\u00f3metros de altura y producen lluvia constante y regular. \u00c9se es el patr\u00f3n dominante de la formaci\u00f3n natural de nubes en la Amazonia durante la mayor parte del a\u00f1o, cuando el n\u00famero de n\u00facleos de condensaci\u00f3n en la atm\u00f3sfera oscila entre 300 y 800 part\u00edculas por cent\u00edmetro c\u00fabico.<\/p>\n<p>En el auge de las quemas, los cielos aparecen tan cargados de aerosoles que los picos de concentraci\u00f3n de NCN pueden alcanzar las 30 mil part\u00edculas por cent\u00edmetro c\u00fabico. Ese alto grado de contaminaci\u00f3n cambia por completo el escenario de formaci\u00f3n de nubes y lluvias en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica. &#8220;Cuando hay un exceso de aerosoles, el vapor de agua se esparce por m\u00e1s n\u00facleos de condensaci\u00f3n y tarda m\u00e1s para convertirse en lluvia&#8221;, explica Maria Assun\u00e7\u00e3o, del IAG-USP, coordinadora de otro proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP en el marco del LBA. En esa situaci\u00f3n, las nubes son del tipo continental, como las com\u00fanmente encontradas en lugares contaminados, y pueden llegar a los 15 kil\u00f3metros de altura.<\/p>\n<p>El crecimiento de las gotas es tan lento que, en algunos casos, el agua en vez de caer bajo la forma de lluvia, se evapora nuevamente en la atm\u00f3sfera y es transportada por las corrientes de viento hacia otras regiones. Se produce entonces un desplazamiento geogr\u00e1fico de la pluviosidad: la lluvia que deber\u00eda caer en una \u00e1rea se desplaza a otra.<\/p>\n<p><b>Tempestades<br \/>\n<\/b>Si el agua de las nubes continentales no se evapora, y esa formaci\u00f3n supera los 5 kil\u00f3metros de altura, la misma se solidifica y se convierte en hielo, puesto que en esa porci\u00f3n de la atm\u00f3sfera la temperatura es inferior a 0\u00ba C. Como resultado de ello surge un cumulonimbus, la llamada nube de tormenta, que produce rayos y truenos. En ese caso, la lluvia demora m\u00e1s en aparecer, pero cuando se produce es mucho m\u00e1s violenta y se concentra en un solo per\u00edodo. &#8220;Durante la campa\u00f1a del LBA el a\u00f1o pasado en Rond\u00f4nia, esper\u00e1bamos que las lluvias empezaran a mediados de octubre, pero llegaron reci\u00e9n en noviembre&#8221;, recuerda Maria Assun\u00e7\u00e3o. &#8220;No podemos afirmar que esa demora se haya debido a los aerosoles expelidos a la atm\u00f3sfera por las quemas, pero eso es lo que nosotros sospechamos.&#8221;<\/p>\n<p>Como puede verse, los altos \u00edndices de aerosoles, como los que se verifican al menos durante tres meses al a\u00f1o en la Selva Amaz\u00f3nica, pueden complicar tres grandes variantes del clima: los niveles de radiaci\u00f3n solar, la temperatura de la superficie (y la de la atm\u00f3sfera) y el r\u00e9gimen de lluvias. Pero si el impacto de dichas alteraciones sobre la din\u00e1mica del propio clima todav\u00eda no es conocido con claridad, ni qu\u00e9 decir entonces acerca de sus consecuencias en el ecosistema en s\u00ed, en la selva y sus habitantes. En un primer momento, la incidencia de una menor cantidad de luz sobre el bosque fortalece la hip\u00f3tesis de que la fotos\u00edntesis de las plantas disminuir\u00eda en ese ambiente m\u00e1s enrarecido, creado por la humareda de las quemas. Pero la fisiolog\u00eda vegetal no responde de manera tan sencilla y directa. &#8220;Puede suceder incluso que el efecto de los aerosoles sea mayor sobre la ecolog\u00eda que sobre la f\u00edsica de la atm\u00f3sfera; pero debemos hacer nuevos estudios en ese sentido&#8221;, comenta Carlos Nobre, del Inpe.<\/p>\n<p>El desorden en el clima de la Amazonia, provocado por la emisi\u00f3n de aerosoles, interesa tambi\u00e9n y de manera directa a otras regiones brasile\u00f1as, y a los otros pa\u00edses. Si se comprueba que las altas concentraciones de humo hacen disminuir las lluvias en la regi\u00f3n norte del pa\u00eds, el tema ingresar\u00e1 a la orden del d\u00eda en la agenda internacional.<\/p>\n<p>Sucede que la selva amaz\u00f3nica -la<i>rainforest<\/i> , en ingl\u00e9s- es, despu\u00e9s de los oc\u00e9anos, la mayor fuente de vapor de agua del planeta. Si cambia el r\u00e9gimen del lluvia en la Amazonia, probablemente se alterar\u00e1n las lluvias en otras partes del globo. En un estudio publicado en octubre pasado en el<i>Journal of Geophysical Research<\/i> , investigadores de la Universidad de Duke, Estados Unidos, simularon en la computadora los efectos clim\u00e1ticos que podr\u00eda ocasionar la deforestaci\u00f3n de la Amazonia en algunos puntos del planeta. En dicho trabajo, los estudiosos observaron reducciones significativas en los \u00edndices de lluvia y evaporaci\u00f3n, fundamentalmente durante la estaci\u00f3n m\u00e1s h\u00fameda, en puntos de la tierra tan lejanos como los estados norteamericanos de Dakota del Sur y Dakota del Norte, unidades federativas de EE.UU. cercanas a la frontera con el Canad\u00e1.<\/p>\n<p><b>Los Proyectos<\/b><br \/>\n<strong>1.<\/strong> Interacciones F\u00edsicas y Qu\u00edmicas entre la Bi\u00f3sfera y la Atm\u00f3sfera de la Amazonia en el Experimento LBA;\u00a0<b>Coordinador:\u00a0<\/b>Paulo Eduardo Artaxo Netto &#8211; IF\/ USP;\u00a0<b>Modalidad:\u00a0<\/b>Proyecto tem\u00e1tico (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1223\/interacoes-fisicas-e-quimicas-entre-a-biosfera-e-a-atmosfera-da-amazonia-no-experimento-lba\/\" target=\"_blank\">97\/11358-9<\/a>);\u00a0<b>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/b>R$ 1.814.179,30<br \/>\n<strong>2.\u00a0<\/strong>Interacciones entre la Radiaci\u00f3n, las Nubes y el Clima en la Amazonia Durante la Transici\u00f3n entre las Estaciones Seca y Lluviosa\/LBA;\u00a0<b>Coordinadora:\u00a0<\/b>Maria Assun\u00e7\u00e3o Faus da Silva Dias &#8211; IAG\/ USP (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1328\/interacoes-entre-radiacao-nuvens-e-clima-na-amazonia-na-transicao-entre-as-estacoes-seca-e-chuvosa\/\" target=\"_blank\">01\/06908-7<\/a>);\u00a0<b>Modalidad:\u00a0<\/b>Proyecto tem\u00e1tico;\u00a0<b>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/b>R$ 1.538.922,32<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Nubes de humo emanadas de las quemas bloquean la luz solar un 20%","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-76545","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76545"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76545\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76545"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}