{"id":76546,"date":"2003-04-01T10:00:00","date_gmt":"2003-04-01T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/04\/01\/la-presion-de-la-vida-moderna\/"},"modified":"2015-07-20T16:04:50","modified_gmt":"2015-07-20T19:04:50","slug":"la-presion-de-la-vida-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-presion-de-la-vida-moderna\/","title":{"rendered":"La presi\u00f3n de la vida moderna"},"content":{"rendered":"<p>Pese al aumento del confort, las consecuencias del ingreso a la vida moderna &#8211; con sus alimentos listos, la televisi\u00f3n, el tel\u00e9fono y la lavadora de ropas &#8211; no son nada buenas para la salud. Hilton Pereira da Silva, m\u00e9dico y antrop\u00f3logo del Museo Nacional, dependiente de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), encontr\u00f3 elevados \u00edndices de hipertensi\u00f3n arterial en la poblaci\u00f3n de tres comunidades rurales del estado de Par\u00e1, que gradualmente fueron abandonado la vida extractiva y empezaron a utilizar bienes de consumo t\u00edpicamente urbanos.<\/p>\n<p>En esas poblaciones del interior de la selva amaz\u00f3nica, que el investigador del estado de Par\u00e1 estudia desde 1996, la tasa de hipertensi\u00f3n es actualmente equivalente a la verificada en los habitantes de ciudades de mediano y gran porte, y m\u00e1s frecuente en las mujeres que en los hombres, al contrario de lo que sucede en los centros urbanos. En promedio, y con base en una muestra de 348 adultos, un 25% de las mujeres y un 20% de los hombres presentan presi\u00f3n alta, un factor de riesgo de infarto y derrames cerebrales. En la poblaci\u00f3n adulta urbana, los \u00edndices de hipertensi\u00f3n van del 22% al 44%, dependiendo de los grupos \u00e9tnicos y sociales, y este problema acomete m\u00e1s a los hombres, a veces hasta dos veces m\u00e1s que a las mujeres. Aracampina, la mayor comunidad estudiada, situada en la isla de Ituqui, a orillas del r\u00edo Amazonas, tiene cerca de 600 habitantes.<\/p>\n<p>Eran 460 hace siete a\u00f1os, cuando Hilton Silva lleg\u00f3 all\u00ed por primera vez, y not\u00f3 que la vida estaba cambiando r\u00e1pidamente &#8211; como consecuencia de la proximidad de Santar\u00e9m, ubicada a cuatro horas en barco. &#8220;Cuando se produce la transici\u00f3n al estilo de vida moderno y urbano, el primer cambio se nota en la dieta&#8221;, dice Silva. &#8220;Aumenta el consumo de sal, de enlatados y de comida industrializada, llena de aditivos qu\u00edmicos.&#8221;Las primeras veces que estuvo en el poblado, el investigador not\u00f3 que los lugare\u00f1os pescaban intensamente. Completaban su alimentaci\u00f3n con harina de mandioca, frutas, fr\u00edjol y ma\u00edz. &#8220;Hoy en d\u00eda, sus habitantes dejaron esa vida extractiva, trabajan en la pesca industrial, para las madereras o en haciendas, y compran carne en conserva, az\u00facar, caf\u00e9 y galletas&#8221;, describe. &#8220;Los cambios en la dieta y en los h\u00e1bitos de vida est\u00e1n ocasionando un cambio gradual en la fisiolog\u00eda del organismo, que deriva en hipertensi\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>A\u00fan no hay agua corriente en Aracampina, pero los pobladores ya tienen luz el\u00e9ctrica, gracias al generador de gasoil, cocina de gas, televisi\u00f3n conectada a la bater\u00eda del autom\u00f3vil y tel\u00e9fono, que funciona por medio de ondas de radio. Con consecuencia de ello, ha habido una reducci\u00f3n de la actividad f\u00edsica, que ayuda a equilibrar la presi\u00f3n arterial. &#8220;Debido a que ahora tienen acceso a la cocina a gas, no cortan m\u00e1s le\u00f1a en el bosque&#8221;, ejemplifica Hilton Silva. &#8220;Y usan pa\u00f1ales descartables, lo que tambi\u00e9n disminuye el trabajo de las mujeres&#8221;. Pero surgen otras fuentes deestr\u00e9s, como la necesidad de ganar m\u00e1s dinero para comprar comida, relojes, bicicletas y equipos de audio.<\/p>\n<p>El resultado de ello es que en Aracampina un 44% de las mujeres y un 20% de los hombres tienen presi\u00f3n alta. &#8220;Aparentemente&#8221;, dice Silva, &#8220;la fisiolog\u00eda de las mujeres est\u00e1 respondiendo m\u00e1s r\u00e1pidamente que la de los hombres a los cambios culturales&#8221;. Otro problema detectado, y a\u00fan no totalmente cuantificado, es el aumento del n\u00famero de caries, la p\u00e9rdida de dientes y la de obesidad. En la misma isla, la comunidad de Santana, de unos 550 habitantes, experimenta un proceso de urbanizaci\u00f3n similar, pero el detrimento de la salud es menor: un 20% de las mujeres y 17% de los hombres tienen hipertensi\u00f3n, &#8220;quiz\u00e1 sea porque sus habitantes ya est\u00e9n adaptados a los cambios&#8221;, piensa el investigador. El an\u00e1lisis de los datos fue llevado a cabo juntamente con los antrop\u00f3logos Gary James, de la Universidad del Estado de Nueva York, y Douglas Crews, de la Universidad del Estado de Ohio, ambas de Estados Unidos, y ser\u00e1 en breve publicado en\u00a0<em>el American Journal of Physical Anthropology<\/em>.<\/p>\n<p>La tercera comunidad estudiada es menor todav\u00eda. Est\u00e1 formada por alrededor de 200 individuos, que viven dispersos en la Floresta Nacional de Caxiuan\u00e3, a orillas del r\u00edo Anapu, en casas separadas unas de otras por distancias que var\u00edan entre los 500 metros y los 20 kil\u00f3metros. La luz el\u00e9ctrica, la televisi\u00f3n y el tel\u00e9fono son cosas de las que solamente han o\u00eddo hablar. De los tres grupos, \u00e9ste es el m\u00e1s aislado: se llega a \u00e9l tras dos d\u00edas de viaje en barco, saliendo de Bel\u00e9m.<\/p>\n<p>Los habitantes de Caxiuan\u00e3 a\u00fan son extractores y se alimentan fundamentalmente de la caza y de la mandioca, el ma\u00edz y el fr\u00edjol cultivados. Pero sucede lo mismo: por motivos que a\u00fan est\u00e1n investig\u00e1ndose, el 11% de las mujeres y 22% de los hombres tienen hipertensi\u00f3n. Son \u00edndices elevados, si se los compara con los de grupos tradicionales ind\u00edgenas de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica o de otras partes del mundo, en las cuales dicho porcentaje es cercano a cero.<\/p>\n<p><strong>Prevenci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Hilton Silva estuvo en Aracampina, Santana y Caxiuan\u00e3 en diciembre pasado, para anunciar los resultados a los que lleg\u00f3 y planificar junto con los l\u00edderes de las comunidades y los docentes la manera de motivar a la poblaci\u00f3n a cuidar mejor su salud en general. &#8220;No podemos negarles el derecho de poseer bienes de consumo, pero debemos mostrarles los beneficios y los riesgos de los cambios de estilo de vida.&#8221;<\/p>\n<p>El propio Homo sapiens vivi\u00f3 una situaci\u00f3n similar hace alrededor de 10 mil a\u00f1os, al dejar de ser n\u00f3made y cazador para radicarse en un territorio y desarrollar la agricultura. Fue un hito: inicialmente, nuestros ancestros perdieron masa muscular, empezaron a tener caries y a morirse m\u00e1s j\u00f3venes, pese a que aument\u00f3 la tasa de fertilidad y se redujo la mortalidad infantil. &#8220;La cantidad de alimento aument\u00f3, pero su variedad disminuy\u00f3, lo que gener\u00f3 un d\u00e9ficit de prote\u00ednas&#8221;, dice Silva. Tambi\u00e9n en aquella \u00e9poca hubo una elecci\u00f3n entre comer poco y bien o comer mucho y no tan bien.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La urbanizaci\u00f3n va en detrimento de la salud de los habitantes del interior de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica\r\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76546","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76546"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76546\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76546"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}