{"id":76548,"date":"2003-04-01T10:20:00","date_gmt":"2003-04-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/04\/01\/la-tierra-de-luzia\/"},"modified":"2015-07-20T16:05:03","modified_gmt":"2015-07-20T19:05:03","slug":"la-tierra-de-luzia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-tierra-de-luzia\/","title":{"rendered":"La tierra de Luz\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Si por un milagro la ciencia lograse producir un clon del naturalista dan\u00e9s Peter Lund, fallecido hace 123 a\u00f1os en suelo brasile\u00f1o, esa r\u00e9plica actual del pionero de los estudios arqueol\u00f3gicos y paleontol\u00f3gicos en Lagoa Santa contar\u00eda ahora con una gran ayuda para localizar con precisi\u00f3n las decenas de sitios prehist\u00f3ricos presentes en la referida regi\u00f3n del estado de Minas Gerais, vecina a Belo Horizonte. Con la ayuda de aparatos denominados GPS (Sistema de Posicionamiento Global), que suministran v\u00eda sat\u00e9lite las coordenadas geogr\u00e1ficas exactas de cualquier punto del globo, un equipo liderado por el arque\u00f3logo Walter Neves, del Instituto de Biociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IB\/ USP), determin\u00f3 &#8211; y corrigi\u00f3, en los casos en que se hizo necesario &#8211; la ubicaci\u00f3n de 100 sitios prehist\u00f3ricos situados dentro del \u00c1rea de Protecci\u00f3n Ambiental (APA) Carste de Lagoa Santa.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino carste se utiliza para designar al peculiar relieve de la regi\u00f3n, con la presencia saliente de roca calc\u00e1rea, que gener\u00f3 la formaci\u00f3n de macizos, paredones y depresiones cerradas. Este tipo de paisaje lleva al surgimiento de lagunas temporarias, cavernas y abrigos bajo las rocas, lugares que sirvieron apropiadamente como albergue para asentamientos humanos prehist\u00f3ricos. No por casualidad, el m\u00e1s antiguo fragmento de esqueleto humano hasta ahora encontrado en las Am\u00e9ricas, el cr\u00e1neo de cerca de 11 mil a\u00f1os apodado como Luz\u00eda, sali\u00f3 precisamente de las entra\u00f1as de Lagoa Santa.Desde el punto de vista legal, la mayor\u00eda de los sitios se encuentra en propiedades particulares, dentro del APA, que se extiende parcialmente por los territorios de seis municipios: Pedro Leopoldo, Matozinhos, Prudente de Morais, Vespasiano, Funil\u00e2ndia y Lagoa Santa, y abarca la totalidad del \u00e1rea de Confins.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se confeccion\u00f3 una versi\u00f3n m\u00e1s t\u00e9cnica del mapa, para orientar el movimiento de los cient\u00edficos en esa regi\u00f3n arqueol\u00f3gica, que ocupa un \u00e1rea de 363 kil\u00f3metros cuadrados, alrededor de cuatro veces menor que el municipio de S\u00e3o Paulo. Para divulgar el patrimonio arqueol\u00f3gico entre la poblaci\u00f3n local, se enviaron tres mil copias de la carta geogr\u00e1fica simplificada a las escuelas de Minas Gerais. &#8220;Con este mapa cualquier persona logra visualizar la enorme concentraci\u00f3n de sitios arqueol\u00f3gicos existente en la zona&#8221;, comenta Neves. &#8220;La sociedad debe saber acerca de la importancia de Lagoa Santa para la prehistoria de Brasil y de las Am\u00e9ricas. Solamente as\u00ed se va a comprometer con la preservaci\u00f3n del \u00e1rea&#8221;. La impresi\u00f3n y la distribuci\u00f3n de los mapas escolares fue costeada por la empresa Camargo Corr\u00eaa Cimentos.<\/p>\n<p>Casi todos los sitios prehist\u00f3ricos se encuentran en \u00e1reas de planicie, a orillas o cerca de r\u00edos y lagos, puesto que el acceso f\u00e1cil al agua era &#8211; y a\u00fan sigue si\u00e9ndolo &#8211; una necesidad para a supervivencia de las poblaciones. El mayor n\u00famero de \u00e9stos (51) se encuentra en abrigos debajo de la roca; otra parte significativa (47) est\u00e1 en lugares a cielo abierto, y dos se esconden en el interior de cavernas. Alrededor de 30 de los 100 sitios catalogados fueron descubiertos en los dos \u00faltimos a\u00f1os por investigadores que participan del proyecto tem\u00e1tico de la FAPESP coordinado por Neves, quien plante\u00f3 una nueva teor\u00eda sobre la llegada del hombre a las Am\u00e9ricas con base en la existencia de Luz\u00eda y otros cr\u00e1neos humanos antiguos descubiertos en la regi\u00f3n de Lagoa Santa.<\/p>\n<p>Gran parte del trabajo de actualizaci\u00f3n y perfeccionamiento de la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica de esta centena de lugares ricos en material prehist\u00f3rico fue llevada a cabo por Lu\u00eds Beethoven Pil\u00f3, de Minas Gerais, uno de los miembros del Laboratorio de Estudios Evolutivos Humanos del IB\/ USP, encabezado por Neves. &#8220;Tuve que entrar en todos los sitios para determinar las coordenadas&#8221;, comenta Pil\u00f3, que recurri\u00f3 a mapas, libros, escritos y testimonios de habitantes de la regi\u00f3n en busca de los escondrijos de material arqueol\u00f3gico. &#8220;En algunos casos, las informaciones no coincid\u00edan; por eso tuve que dejar de lado algunos lugares&#8221;. Algunos sitios conocidos, como Lapa Vermelha de Lagoa Santa, en los cuales hab\u00eda esqueletos humanos y pinturas rupestres, no constan en el relieve cartogr\u00e1fico, puesto que fueron destruidos por trabajos ejecutados por empresas mineras.<\/p>\n<p><strong>Mam\u00edferos gigantes<br \/>\n<\/strong>Si se juntan los hallazgos de sus antiguos sitios con los de los nuevos, el \u00e1rea de Lagoa Santa brinda un hermoso pantallazo acerca de c\u00f3mo fue la vida cotidiana en aquellos parajes hace entre mil y 11 mil a\u00f1os, per\u00edodo en el que se ubican los huesos, objetos y dibujos descubiertos hasta ahora en la regi\u00f3n. En el transcurso de los \u00faltimos 170 a\u00f1os, investigadores &#8211; y algunos aventureros- encontraron all\u00ed desde pinturas rupestres, puntas de proyectiles de cuarzo y cer\u00e1micas hasta huesos de mam\u00edferos de la megafauna extinguida, como el perezoso terrestre gigante, y restos de 250 esqueletos humanos. La regi\u00f3n ingres\u00f3 al escenario mundial de la arqueolog\u00eda como resultado del trabajo de Peter Lund, que se mud\u00f3 a Brasil en 1833. Durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, ese explorador n\u00f3rdico se intern\u00f3 en centenas de cavernas y grutas de la regi\u00f3n. Casi la totalidad de su colecci\u00f3n de descubrimientos -m\u00e1s de 12 mil piezas, incluyendo un conjunto de cr\u00e1neos del entonces denominado Hombre de Lagoa Santa- se encuentra actualmente en Dinamarca, la patria del naturalista.<\/p>\n<p>En Lapa do Sumidouro, uno de los dos sitios calificados como cavernas en el mapa del equipo de la USP, Lund not\u00f3 que el ambiente, impenetrable para la luz, sirvi\u00f3 de cementerio prehist\u00f3rico. &#8220;Lund encontr\u00f3 30 esqueletos humanos cerca de huesos de mam\u00edferos de la megafauna&#8221;, afirma Pil\u00f3. Este hallazgo llev\u00f3 al naturalista a formular la hip\u00f3tesis de que el hombre y esos animales prehist\u00f3ricos fueron contempor\u00e1neos, en un reto a la concepci\u00f3n cl\u00e1sica, que indica que esos enormes mam\u00edferos desaparecieron antes de que el\u00a0<em>Homo sapiens<\/em> llegara a las Am\u00e9ricas. La teor\u00eda de Lund fue confirmada en abril de 2002. La edad de un fragmento de costilla de un perezoso terrestre de la especie\u00a0<em>Catonyx cuvieri<\/em>, exhumado en un sitio paleontol\u00f3gico conocido como gruta Cuvieri, fue fijada en 9.990 a\u00f1os, mediante la realizaci\u00f3n una prueba de carbono 14. A esa altura de la Prehistoria, tal como lo atestiguan Luz\u00eda y sus conterr\u00e1neos de Lagoa Santa, el hombre ya estaba instalado en Am\u00e9rica. En Brasil se han descubierto 13 especies de perezosos terrestres, animales que pod\u00edan pesar hasta 5 toneladas y medir 6 metros de largo.<\/p>\n<p>La comprobaci\u00f3n de que dichos mam\u00edferos del pasado llegaron a compartir por alg\u00fan tiempo el mismo ambiente con las primeras poblaciones paleoindias de Am\u00e9rica es una contribuci\u00f3n de peso a la arqueolog\u00eda de parte de los sitios prehist\u00f3ricos de Minas Gerais. Pero, en t\u00e9rminos de sacud\u00f3n en la ciencia, nada se compara con el impacto causado por la mayor estrella de Lagoa Santa. El cr\u00e1neo de Luz\u00eda fue hallado a mediados de la d\u00e9cada del 70 en el sitio Lapa Vermelha IV, un abrigo bajo las rocas enclavado en el municipio de Pedro Leopoldo, no muy lejos del Aeropuerto Internacional Tancredo Neves. La pieza permaneci\u00f3 olvidada durante un buen tiempo, hasta que al final de la d\u00e9cada pasada, las tesis del arque\u00f3logo Walter Neves &#8211; apoyadas en mediciones anat\u00f3micas de este fragmento de esqueleto y en una dataci\u00f3n estimada en 11 mil a\u00f1os &#8211; empezaron a encontrar eco en el medio acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Para el investigador de la USP, Luz\u00eda y toda la poblaci\u00f3n paleoindia de esa \u00e1rea de Minas Gerais presentaban rasgos similares a los de los actuales abor\u00edgenes australianos y negros de \u00c1frica, y por lo tanto daban sustentaci\u00f3n a dos pilares de sus ideas sobre el poblamiento de las Am\u00e9ricas. El primero de \u00e9stos sostiene que los primeros habitantes del Nuevo Mundo, que vivieron en el tiempo de Luz\u00eda o antes, eran parecidos a los actuales africanos y abor\u00edgenes de Australia &#8211; y no mong\u00f3licos (con rasgos orientales), tal como sustenta la l\u00ednea tradicionalista de la arqueolog\u00eda, dominada por los estadounidenses. El segundo pilar indica que el poblamiento de las Am\u00e9ricas, que se habr\u00eda dado v\u00eda Estrecho de Bering, al norte del continente, empez\u00f3 hace cerca de 14 mil a\u00f1os &#8211; y no hace solamente 11,5 mil a\u00f1os, como dice el modelo convencional. &#8220;Los sitios de Lagoa Santa ya han suministrado 75 cr\u00e1neos\u00a0<em>razonablemente bien<\/em> preservados, que exhib\u00edan una anatom\u00eda similar a la de Luz\u00eda&#8221;, afirma Neves. &#8220;Todos ellos tienen edades estimadas entre 8 mil y 11 mil a\u00f1os.&#8221;<\/p>\n<p>La teor\u00eda del investigador brasile\u00f1o est\u00e1 lejos a\u00fan de ser aceptada por sus pares, sobre todo los del exterior. Pero Neves, con inocultable alegr\u00eda y con una buena dosis de orgullo, descubri\u00f3 que los libros de arqueolog\u00eda editados en ingl\u00e9s durante los \u00faltimos dos a\u00f1os, orientados al p\u00fablico lego, dedicaron cap\u00edtulos o fragmentos significativos a sus ideas sobre el poblamiento del continente y a los descubrimientos en los sitios prehist\u00f3ricos de Lagoa Santa. Dos de esta obras fueron editadas en Estados Unidos:\u00a0<em>Bones &#8211; Discovering the First Americans<\/em>, de la periodista Elaine Dewar, y\u00a0<em>Ancient Encounters &#8211; Kennewick Man and the First Americans<\/em>, del arque\u00f3logo James C. Chatters. La otra sali\u00f3 en Inglaterra:\u00a0<em>Past Lives &#8211; Unlocking the Secrets of our Ancestors<\/em>, del historiador Ian Wilson. No siempre las referencias a las tesis del investigador de la USP son elogiosas. En algunos casos son cuestionadas.<\/p>\n<p>Pero Neves le resta importancia a eso. Vislumbra que el lado positivo de Luz\u00eda y de los paleoindios de Minas Gerais tiene fuerza suficiente como para ser objeto de obras de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica en Europa y Estados Unidos. &#8220;No todos los d\u00edas las ideas de un brasile\u00f1o adquieren esa repercusi\u00f3n en el exterior&#8221;, comenta el arque\u00f3logo. Si deambulase por Lagoa Santa, con el nuevo mapa de los sitios prehist\u00f3ricos bajo el brazo, el clon de Peter Lund estar\u00eda feliz con esta noticia.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\n<em>Or\u00edgenes y Microevoluci\u00f3n del Hombre en Am\u00e9rica<br \/>\n<\/em><br \/>\n<strong>Modalidad<\/strong><br \/>\nProyecto tem\u00e1tico<br \/>\n<strong>Coordinador<\/strong><br \/>\nWalter Neves &#8211; Instituto de Biociencias de la USP<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n<\/strong><br \/>\nR$ 538.172,80 y US$ 76.000,00<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un mapa muestra 100 sitios prehist\u00f3ricos situados en la regi\u00f3n de Lagoa Santa (Minas Gerais), en donde se descubri\u00f3 el cr\u00e1neo humano m\u00e1s antiguo de las Am\u00e9ricas","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[93],"class_list":["post-76548","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76548"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76548\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76548"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}