{"id":76571,"date":"2003-04-01T00:00:00","date_gmt":"2003-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/04\/01\/los-dos-locos\/"},"modified":"2003-04-01T00:00:00","modified_gmt":"2003-04-01T00:00:00","slug":"los-dos-locos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-dos-locos\/","title":{"rendered":"Los dos locos"},"content":{"rendered":"<p>Carlos Haag<\/p>\n<p>     Ellos ya fueron descritos como ?dos locos?, y efectivamente, ese d\u00fao, tan c\u00e9lebre como el modelo de h\u00e9lice que revelaron, catapult\u00f3 a la biolog\u00eda al pa\u00eds de las maravillas. ?\u00bfSi nos dimos cuenta en aquella \u00e9poca del significado de nuestro descubrimiento? Bueno, Jim Watson recuerda que anunci\u00e9 en The Eagle, el pub local, que hab\u00edamos descubierto el secreto de la vida?, afirma Francis Crick en un texto concedido con exclusividad a la revista<b>Pesquisa FAPESP<\/b>     . ?La ma\u00f1ana del s\u00e1bado 28 de febrero de 1953, Jim estaba moviendo perezosamente los modelos de ADN en metal que hab\u00edamos construido y not\u00f3 que un par AT ten\u00eda un formato parecido al de un par CG. Autom\u00e1ticamente nos dimos cuenta de que los pares de bases obedec\u00edan a esas reglas?, dice.<\/p>\n<p>     ?Los modelos ten\u00edan la simetr\u00eda correcta, unidos por un eje doble perpendicular al eje de la h\u00e9lice?, recuerda. Curiosamente, a Watson no le agrado la idea. ?Intent\u00f3 infructuosamente construir una espina dorsal, como si las dos cadenas fuesen paralelas. Pero eso exig\u00eda una rotaci\u00f3n de 18 grados entre un nucle\u00f3tido y otro, demasiado estrecha, al paso que las cadenas antiparalelas requer\u00edan 36 grados y la rotaci\u00f3n era m\u00e1s f\u00e1cil?, dice. Estaba revelada as\u00ed la Piedra de Roseta de la configuraci\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n<p>     ?La doble h\u00e9lice inici\u00f3 una cadena explosiva de descubrimientos referentes a c\u00f3mo funciona la vida; las nuevas revelaciones llegaron muy r\u00e1pidamente?, observa Victor McElheny, ex director del Cold Spring Harbor Laboratory, profesor visitante del programa de Ciencia y Tecnolog\u00eda del MIT y autor del recientemente lanzado libro<i>Watson and DNA: Making a Scientific Revolution<\/i>     . Con inusitada modestia, Crick hace una salvedad al referirse a la importancia de su trabajo.<\/p>\n<p>     ?Sin lugar a dudas, fue fundamental. Pero nosotros no previmos el secuenciamiento del genoma humano. Como m\u00e1ximo, vislumbramos el c\u00f3digo gen\u00e9tico, aunque hayamos pensado err\u00f3neamente que el ARN ribos\u00f3mico fuese el ARN mensajero?, dice Crick. ?Pens\u00e1bamos que secuenciar el ADN ser\u00eda algo muy dif\u00edcil y que demandar\u00eda mucho tiempo. Tampoco pudimos prever el ADN recombinante?, sostiene. ?Pero eso forma parte de la ciencia. Raras veces se puede vislumbrar algo correctamente m\u00e1s de diez o quince a\u00f1os antes. Los descubrimientos inesperadas pueden, con frecuencia, alterar el cuadro completamente?, eval\u00faa el investigador.<\/p>\n<p>     McElheny reconoce que el futuro actual, debe mucho al empe\u00f1o de Watson. ?Watson forz\u00f3 todo hacia adelante. Jim sab\u00eda que era preciso hacer que la gente entendiera que aquello era y es una revoluci\u00f3n basada en grandes problemas. E hizo que muchos j\u00f3venes talentosos fueran al campo para trabajar sobre el descubrimiento del d\u00fao. Watson ense\u00f1\u00f3 a generaciones de cient\u00edficos c\u00f3mo pensar la biolog\u00eda?, observa el investigador. ?Watson quer\u00eda que todaslas secuencias de As, Ts, Gs y Cs del ADN humano, m\u00e1s de 3 mil millones, salieran a la luz en el cincuentenario del descubrimiento del modelo, cuando \u00e9l cumple 75 a\u00f1os?, revela el autor de la biograf\u00eda del cient\u00edfico.<\/p>\n<p>     ?Es una pena que buena parte de las celebraciones de este a\u00f1o se concentren en el descubrimiento en s\u00ed, en el estado presente de la ciencia del ADN y en las esperanzas y temores relativos al uso del conocimiento biol\u00f3gico?, advierte. ?Se da poca atenci\u00f3n a la cascada de descubrimientos, muchos de ellos sorprendentes, realizados en el transcurso de estos 50 a\u00f1os, que llevaron al actual saber gen\u00e9tico. Pero no dudo que el deseo de Jim Watson se cumplir\u00e1 y que tendr\u00e1 ese hermoso regalo de cumplea\u00f1os.?<\/p>\n<p>     ?\u00bfEl futuro? Pueden notar que, al menos en t\u00e9rminos de procariotes, la determinaci\u00f3n de la secuencia, del ADN al ARN y la prote\u00edna (aquello que Jim denomina incorrectamente Dogma Central), es, en t\u00e9rminos de informaci\u00f3n, un proceso que se autoalimenta?, acota Crick. ?A decir verdad, para el futuro, somos confrontados no con un proceso de esa \u00edndole, sino con sistemas din\u00e1micos no lineales, cuya teor\u00eda es fragmentaria, compleja y confusa. Esto y las interacciones de los grupos de prote\u00ednas en grandes compuestos son los problemas que nos esperan en adelante?, eval\u00faa el cient\u00edfico.<\/p>\n<p>     ?Parece que no hay l\u00edmites para las cuestiones que nos aguardan, pero no vivir\u00e9 para ver sus soluciones. Pero muchos de ustedes lograr\u00e1n presenciar el nacimiento de t\u00e9cnicas radicalmente nuevas, y llegar\u00e1n a nuevos descubrimientos. Buena suerte?, dice Crick.<\/p>\n<p><b>Un juego f\u00e1cil<\/b><\/p>\n<p>     El periodista Kevin Davies, editor de la revista<i>Bio-IT World<\/i>     y autor de<i>Descifrando el Genoma<\/i>     , se hace eco de las declaraciones de Francis Crick. ?Si pensamos que la gen\u00e9tica es como un partido de f\u00fatbol, con seguridad estamos en el primero tiempo. La gen\u00e9tica del siglo XX se inici\u00f3 con el redescubrimiento de las leyes de Mendel, y termin\u00f3 con la secuencia del genoma. Pero nosotros tenemos otros cien a\u00f1os para realmente entender c\u00f3mo esta informaci\u00f3n puede ser codificada en t\u00e9rminos de salud y enfermedad?, analiza. Si hay muchas promesas para el futuro, \u00bfqu\u00e9 podemos realmente esperar en las nuevas fronteras de la investigaci\u00f3n? ?El enfoque reside todav\u00eda en los genes, en especial en c\u00f3mo \u00e9stos se modifican, por ejemplo, en los c\u00e1nceres. Pero muchos ya se han volcado al estudio de la prote\u00f3mica. No obstante, los cient\u00edficos advierten que los genes son un juego f\u00e1cil comparados con las prote\u00ednas?, cree Kevin Davies.<\/p>\n<p>     ?Hoy en d\u00eda, la vasta ciencia del ADN afronta muchas nuevas cuestiones. Ahora que la secuencia humana del ADN est\u00e1 casi completa, surge la necesidad de hacer un diccionario completo de todas las prote\u00ednas que son ?especificadas? por el ADN, y tambi\u00e9n necesitamos crear una gram\u00e1tica de la forma en la que esas prote\u00ednas interact\u00faan unas con otras. Los bi\u00f3logos pugnan para darle alg\u00fan sentido al descubrimiento reciente de un an\u00e1lisis de peque\u00f1as mol\u00e9culas de ARN que tienen muchas funciones en el control de los procesos de la vida?, advierte McElheny. No son infundadas las palabras po\u00e9ticas de Watson: ?Nosotros crecimos pensando que nuestro destino estaba en las estrellas.<\/p>\n<p>     Ahora sabemos que en buena medida nuestro destino est\u00e1 en los genes?.?Preste mucha atenci\u00f3n en ese ?en buena medida?: incluso Watson coincide en que los genes no determinan completamente nuestro comportamiento y nuestra personalidad. Pero, al determinar las variaciones claves en nuestra secuencia \u00fanica de ADN, podremos decir, en un estadio muy inicial, si usted est\u00e1 destinado a sufrir de Alzheimer, c\u00e1ncer u otra cosa?, refuerza Davies. ?La ciencia del ADN, en el campo de la medicina, seguramente va a ayudar a prolongar la vida humana y a hacerla menos dolorosa. Esta ciencia fue crucial para identificar el virus que causa el Sida y para obtener algunas drogas que ayudan a combatir la enfermedad. El trabajo del ADN encubre los aspectos gen\u00e9ticos de las enfermedades humanas: los genes que interact\u00faan con nuestro ambiente para causar c\u00e1ncer u otras afecciones?, contin\u00faa McElheny.<\/p>\n<p>     El ambiente es otra palabra clave en la visi\u00f3n futura del ADN. ?Ya tenemos un dilema moral a causa del mapeamiento de los genes. Al descifrar ese mapa y establecer la vinculaci\u00f3n entre los genes y el comportamiento, podemos depararnos con verdades indeseables?, cree el soci\u00f3logo Francis Fukuyama, que, preocupado con aquello que caracteriza como ?una falta de consideraci\u00f3n de algunos cient\u00edficos con respecto a cuestiones \u00e9ticas relativas al futuro de la manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica?, lanz\u00f3 el a\u00f1o pasado, el estudio intitulado<i>Our Posthuman Future: Consequences of Biotechnology Revolution<\/i>     (que debe llegar a Brasil traducido y publicado por editorial Rocco este a\u00f1o).<\/p>\n<p>     ?Somos presas f\u00e1ciles de los cient\u00edficos desde los tiempos de Francis Bacon, al creer, tal como ellos creen, que todo el progreso de la ciencia es para nuestro bien. Hasta ahora, lo que mantiene en pie el fundamento de la igualdad entre las razas, los sexos y las personas es nuestra creencia en que no existen diferencias entre ellos. En el momento en que los mapas disequen esas diversidades, estaremos delante de un dilema moral que puede ?darles la raz\u00f3n? a ciertos prejuicios ya vencidos?, analiza el investigador.<\/p>\n<p>     James Watson es conocido por sus detractores como un cient\u00edfico inflexible, que denuncia cualquier intento de cerrar una cuesti\u00f3n de investigaci\u00f3n biol\u00f3gica a causa de sus riesgos y de dilemas \u00e9ticos. ?Al igual que los bi\u00f3logos de los tiempos de Mendel y Darwin, Watson rechaza totalmente la idea de que la vida es y ser\u00e1 siempre, de alguna manera, algo quedar desconocido. Asimismo, Watson detesta la hip\u00f3tesis de que al desmembrar problemas en peque\u00f1as piezas que puedan solucionarse y resolver el todo se viole alg\u00fan principio hol\u00edstico?, defiende McElheny. ?El intentar reglamentar procedimientos futuros es un riesgo absurdo.<\/p>\n<p>     La gente cree que tiene elecci\u00f3n cuando el tema es la manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, y eso ya no se discute. La investigaci\u00f3n gen\u00e9tica es inevitable?, coincide Gregory Stock, director del programa de Medicina y Tecnolog\u00eda de la Universidad de California (UCLA). ?Estoy absolutamente persuadido de que, en menos de una d\u00e9cada, habremos hecho amplios estudios poblacionales asociando ciertos patrones gen\u00e9ticos con atributos relacionados con la salud y la longevidad?, dice el investigador norteamericano. El propio James Watson no lo habr\u00eda dicho mejor.<\/p>\n<p>     O s\u00ed: ?Entender la naturaleza humana es, creo yo, uno de los grandes objetivos de este siglo: en qu\u00e9 medida somos realmente controlados por genes. \u00c9sa es la gran pregunta?, analiza Watson. ?Usted deber\u00edan conversar con la madre de Francis Crick para saber que \u00e9l no es un producto de su creaci\u00f3n. Ella era excelente, pero entre ellos no hab\u00eda nada en com\u00fan. La singularidad de Francis proviene de cualidades que yo consider\u00e9 muy amables. \u00bfCu\u00e1nto de ello proviene de los genes? No lo s\u00e9, pero mi p\u00e1lpito me indica de que no ser\u00eda mucho?, bromea.<\/p>\n<p>     Todo se complica m\u00e1s a\u00fan cuando somo informados, como lo fuimos, de que existen semejanzas gen\u00e9ticas notables entre nosotros y nuestros parientes primates m\u00e1s cercanos; y eso sin hablar de nuestra cercan\u00eda gen\u00e9tica con otras especies. ?\u00bfQu\u00e9 es lo que nos hace \u00fanicos? \u00c9sta es una gran cuesti\u00f3n, que explica la raz\u00f3n de que los cient\u00edficos est\u00e9n ansiosos por secuenciar el genoma de los chimpanc\u00e9s, pues dividimos con ellos el 98,5% de nuestro ADN. Pero las diferencias del 1,5% pueden revelar las pistas para la clave de las diferencias gen\u00e9ticas que nos separan de nuestros primos primates?, eval\u00faa Kevin Davies. ?Buscar lugares en el ADN en los que hay diferencias peque\u00f1as y espec\u00edficas de una persona a otra ayuda a lograr el objetivo de llegar a una medicina m\u00e1s ?individualizada? que la de hoy?, dice McElheny. ?Somos poco diferentes, \u00bfy? Basta observar un poco para notar c\u00f3mo en verdad somos diferentes?, cree Watson.<\/p>\n<p>     Pero los dilemas \u00e9ticos tambi\u00e9n incluyen la explotaci\u00f3n de la manipulaci\u00f3n del ADN con fines materiales. ?Los problemas \u00e9ticos derivados de las nuevas habilidades para alterar semillas o diagnosticar enfermedades gen\u00e9ticas no son muy diversos de los antiguos dilemas \u00e9ticos de la medicina. Todos se refieren a c\u00f3mo se define la ?buena vida? y c\u00f3mo se logra hacer que toda la gente tenga acceso a comida abundante y a cuidados m\u00e9dicos modernos. \u00bfEs \u00e9tico impedirles a los productores que utilicen semillas gen\u00e9ticamente modificadas que son resistentes a las plagas? \u00bfEs \u00e9tico dejar que nazca un feto que viene con genes capaces de generar un defecto f\u00edsico catastr\u00f3fico??, se pregunta McElheny.<\/p>\n<p>     ?La ciencia siempre puede usarse para hacer el mal. La cuesti\u00f3n es: \u00bfmejoramos nuestra vida en los \u00faltimos cien a\u00f1os? No es preciso pensar mucho para decir que s\u00ed, y creo vehemente que en los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os vamos a lograr que \u00e9sta sea mejor todav\u00eda. Creo fervientemente que un desastre crucial es imaginar el retorno a nuestro medio de alguna enfermedad infecciosa. Imag\u00ednese si algo as\u00ed acabase con la mitad de la poblaci\u00f3n mundial: estar\u00edamos en una recesi\u00f3n que durar\u00eda d\u00e9cadas. Creo que el conocimiento es una cosa buena y que las personas, al menos buena parte de ellas, y por buena parte del tiempo, intentan utilizar ese conocimiento en forma constructiva. Pero, aun as\u00ed, con seguridad, el futuro nos reserva m\u00e1s Hitleres, Stalins e Idi Amins?, explica Watson.<\/p>\n<p>     \u00bfDebemos entonces esperar un futuro glorioso y gen\u00e9tico, como en los buenos libros de ficci\u00f3n, o temerle a la ?sociedade post-humana? de Francis Fukuyama? ?La biolog\u00eda es siempre inquietada por fantas\u00edas ficcionales sobre seres humanos creados para ser esclavos. Ya tenemos una esclavitud en gran escala, sin ninguna manipulaci\u00f3n de nuestros genes. Los reales problemas humanos son mayores que las fantas\u00edas, y est\u00e1n con nosotros desde el principio?, dice McElheny.?El ADN es un \u00edcono celebrado, pero es importante que tengamos en mente que \u00e9ste no controla todo en el comportamiento humano o que no temamos cualquier manipulaci\u00f3n de su estructura. El ambiente es crucial y, pese a todas las promesas de la gen\u00e9tica, no cabe duda de que una fracci\u00f3n de todo el dinero que se gast\u00f3 en el proyecto genoma podr\u00eda salvar muchas vidas si se lo gastase en enfermedades que afectan al Tercer Mundo, como la malaria?, dice Kevin Davies. La doble h\u00e9lice, o el d\u00fao de cient\u00edficos, entonces, no nos deben causar miedo. Al fin y al cabo, c\u00f3mo resistir al candor con que Watson describi\u00f3 el descubrimiento del secreto de la vida, anunciado en el pub The Eagle, hace 50 a\u00f1os: ?\u00a1Francis y yo solamente somos famosos porque el ADN es tan bonito!?. Y, por supuesto, nadie lo duda.<\/p>\n<p><b>Lea m\u00e1s<\/b><\/p>\n<p><i>50 Years of DNA<\/i>     , de Julie Clayton y Carina Davis.<i>Nature<\/i>     Palgrave, R$ 116,14<\/p>\n<p><i>DNA: The Secret of Life<\/i>     , de James Watson. Knopf, R$ 167,55<\/p>\n<p>     Estos dos libros ser\u00e1n publicados este semestre en EE.UU. e Inglaterra. Pedidos anticipados a: Livraria Cultura, tel\u00e9fono (005511) 3170-4033<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los descubrimientos de Watson y Crick desaf","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-76571","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76571"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76571\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76571"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}