{"id":76581,"date":"2003-04-01T00:00:00","date_gmt":"2003-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/04\/01\/dna-la-revancha\/"},"modified":"2003-04-01T00:00:00","modified_gmt":"2003-04-01T00:00:00","slug":"dna-la-revancha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/dna-la-revancha\/","title":{"rendered":"DNA: la revancha"},"content":{"rendered":"<p>Moacyr Scliar<\/p>\n<p>     Todo el mundo vibr\u00f3 con el descubrimiento de la estructura del ADN, \u00bfno es verdad? Todo el mundo consider\u00f3 que fue un gran descubrimiento cient\u00edfico, \u00bfno es verdad?No, todo el mundo no.Existe al menos una persona que no puede ni siquiera escuchar hablar del ADN. Que se estremece de rabia con la sola menci\u00f3n de esa sigla. Y que, curiosamente, es un hombre que, en un instante decisivo de su vida, estuvo ligado, aunque indirectamente, a las investigaciones que llevaron al descubrimiento del ADN.<\/p>\n<p>     Este hombre vive en Brasil. Yo lo conozco: es el padre de mi vecina L\u00facia. Nacido en Beja, Portugal, sigui\u00f3 el camino de muchos compatriotas suyos. Emigr\u00f3 a comienzos de los a\u00f1os 50. Fue a Inglaterra, y all\u00ed consigui\u00f3 trabajo en el laboratorio de investigaciones de una universidad. Una ocupaci\u00f3n humilde la suya: junto con otros, hac\u00eda la limpieza. Barr\u00eda el piso, lavaba los tubos de ensayo, sacaba la basura. Su sueldo no era gran cosa, pero por lo menos ten\u00eda para comer y vestirse, y un lugar para vivir.<\/p>\n<p>     Adem\u00e1s, estaba de alguna forma vinculado a un emprendimiento que no entend\u00eda muy bien, pero \u00e9l sab\u00eda que se trataba de algo importante. Los cient\u00edficos del laboratorio desarrollaban un proyecto secreto, del cual otros laboratorios rivales ni siquiera pod\u00edan tener conocimiento. Y el hombre, l\u00f3gicamente, nada preguntaba al respecto. Pero no pod\u00eda dejar de leer ciertas esquelas que, de vez en cuando, aparec\u00edan en el cesto de los papeles. Una de \u00e9stas lo dej\u00f3 particularmente alborozado. Hab\u00eda sido escrita por el director del laboratorio, una persona que rara vez aparec\u00eda por ah\u00ed (estaba siempre en visita a reparticiones y ministerios), y se dirig\u00eda a uno de los cient\u00edficos, m\u00e1s precisamente, al coordinador de la investigaci\u00f3n. La nota estaba escrita en ingl\u00e9s; pero, a aquella altura, \u00e9l ya lograba entender razonablemente el idioma. Con el coraz\u00f3n latiendo fuerte, ley\u00f3: ?Inviertan pesado en DNA. Seguramente nos dar\u00e1 un retorno compensador?.<\/p>\n<p>     Sucede que el nombre de nuestro amigo es Deocleciano Natercino Almeida. Un nombre dif\u00edcil de pronunciar, sobre todo para los ingleses. De manera tal que, como suele ocurrir en tales situaciones, \u00e9l ten\u00eda un apodo. Una sigla, formada a decir verdad por las primeras letras de su nombre. \u00c9l era DNA. ?DNA, trae el balde.? ?DNA, limpia esta ventana?. ?DNA, alc\u00e1nceme la escoba.?Aquella noche, DNA, o sea, Deocleciano Natercino Almeida, de pura excitaci\u00f3n no durmi\u00f3. Se consideraba un empleado modelo, pero jam\u00e1s hubiera imaginado que fuese tama\u00f1a su importancia. \u00a1El laboratorio invertir\u00eda en \u00e9l! Eso significaba que ten\u00edan planes para su futuro -quiz\u00e1s fueran a ofrecerle un cargo de responsabilidad. \u00a1Ah, si sus antepasados, humildes campesinos, pudieran ver aquella esquela! (DNA decidi\u00f3 que mandar\u00eda a enmarcarla, para tenerla siempre en su cuarto.)<\/p>\n<p>     A partir de entonces, DNA se transform\u00f3. Parec\u00eda un d\u00ednamo. Nadie mostraba tanta disposici\u00f3n para el trabajo. Nadie se dedicaba tanto a lavar los tubos de ensayo, o a la limpieza del laboratorio. Era el primero en llegar, y el \u00faltimo en salir. A veces cubr\u00eda espont\u00e1neamente guardias durante los fines de semana. Los otros empleados estaban at\u00f3nitos, y tambi\u00e9n irritados: cre\u00edan que aquello era una especie de competencia desleal. Pero los cient\u00edficos no le escatimaban elogios. Uno de ellos lleg\u00f3 a declarar que tal dedicaci\u00f3n era un ejemplo para todos. Entonces, no se sabe si por influencia de DNA (Deocleciano Natercino Almeida) o por cualquier otra raz\u00f3n, lo cierto es que todos empezaron a trabajar con mucho ah\u00ednco.<\/p>\n<p>     Y tambi\u00e9n con nerviosismo: pese a todo el secreto, era claro que las investigaciones estaban entrando en su recta final -y no solamente all\u00ed, sino en los otros centros que disputaban esa tan secreta como transcendente carrera. Hasta que, en marzo de 1953, lleg\u00f3 la noticia que sacudi\u00f3 al mundo cient\u00edfico: en Cambridge, Francis Crick y James Watson hab\u00edan descubierto la estructura del ADN.<\/p>\n<p>     Ese d\u00eda, Deocleciano Natercino Almeida descubri\u00f3 que \u00e9l no era DNA. O al menos, no era el \u00fanico DNA. Hab\u00eda otro. El otro estaba en las portadas de los peri\u00f3dicos, en el noticiero de las radios, incluso en las charlas de bar. \u00c9l, continuaba siendo el humilde y desconocido empleado del laboratorio. Sus compa\u00f1eros, como era de esperarse, no perdieron la oportunidad de burlarse de \u00e9l: -Yo, si estuviera en tu lugar, procesaba estos tipos por plagio de la marca, le dijo un empleado.Deocleciano Natercino Almeida no le vio la gracia a aquella historia. Al contrario, se sumi\u00f3 en una profunda depresi\u00f3n. Hizo un bollo y quem\u00f3 la esquela que hab\u00eda guardado con tanto cari\u00f1o. Y tom\u00f3 una decisi\u00f3n: no trabajar\u00eda m\u00e1s en el laboratorio. Es m\u00e1s, no permanecer\u00eda m\u00e1s en Inglaterra. El descubrimiento del ADN hab\u00eda sido una afrenta personal para con \u00e9l y no se quedar\u00eda en el pa\u00eds en el que tal cosa sucediera.<\/p>\n<p>     Fue as\u00ed como Diocleciano emigr\u00f3 a Brasil. En el pa\u00eds continu\u00f3 trabajando duro. Abri\u00f3 un restaurante, prosper\u00f3, se cas\u00f3, tuvo hijos e hijas. L\u00facia es la menor de \u00e9stas.Pero la sigla continu\u00f3 persigui\u00e9ndolo. Le\u00eda todas las noticias al respecto, contrat\u00f3 a un profesor de biolog\u00eda para darle clases particulares sobre el tema.Ahora L\u00facia est\u00e1 embarazada. De una ni\u00f1a. Seg\u00fan me dijo, Deocleciano Natercino Almeida est\u00e1 muy feliz. E incluso le propuso un nombre para su nieta, un nombre que L\u00facia, por razones obvias, no acept\u00f3.El nombre propuesto por Diocleciano es Genoma. Tiene que ver con ADN, o con DNA. Y es tambi\u00e9n una especie de revancha de Deocleciano Natercino Almeida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Escritor y m","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"coauthors":[],"class_list":["post-76581","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sem-categoria-es-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76581"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76581\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76581"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}