{"id":76584,"date":"2003-05-01T00:00:00","date_gmt":"2003-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/05\/01\/y-los-glaciares-se-convirtieron-en-serton\/"},"modified":"2015-08-18T15:05:06","modified_gmt":"2015-08-18T18:05:06","slug":"y-los-glaciares-se-convirtieron-en-serton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/y-los-glaciares-se-convirtieron-en-serton\/","title":{"rendered":"Y los glaciares se convirtieron en sert\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Actualmente, el semi\u00e1rido del nordeste brasile\u00f1o, tambi\u00e9n llamado sert\u00f3n, presenta una imagen compuesta por grandes cactus, sequ\u00edas frecuentes e intenso calor. Pero no siempre fue as\u00ed. Hace alrededor de 300 millones de a\u00f1os, cuando Sudam\u00e9rica, \u00c1frica, el sudoeste de Asia, Australia y la Ant\u00e1rtida formaban un supercontinente ubicado cerca del Polo Sur, una vasta porci\u00f3n de lo que hoy en d\u00eda es el nordeste de Brasil estaba cubierta por glaciares, de cuyos bordes se desprend\u00edan gigantescos bloques de hielo, icebergs que se deslizaban como los que actualmente se ven en los alrededores de la Ant\u00e1rtida. En las porciones menos inh\u00f3spitas de este terreno, en donde no hab\u00eda hielo, crec\u00edan arbustos y \u00e1rboles de peque\u00f1o porte, parientes lejanos de los actuales pinos y araucarias, componiendo as\u00ed un paisaje similar al de actual Islandia, bien cerca del Polo Norte.<\/p>\n<p>Un equipo del Instituto de Geociencias (IGc) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) logr\u00f3 reconstituir ese escenario y probar por primera vez fehacientemente que hubo una glaciaci\u00f3n en el nordeste de Brasil -antes vista tan solo como una hip\u00f3tesis a la espera deconfirmaci\u00f3n-, con base en el an\u00e1lisis de rocas en las cuales los glaciares dejaron cicatrices o estr\u00edas al deslizarse hacia el mar. En busca de pistas de ese hielo antiguo, en un aut\u00e9ntico trabajo &#8220;detectivesco&#8221;, iniciado hace 25 a\u00f1os, los investigadores verificaron que el propio relieve guarda recuerdos de aquellos tiempos del final de la llamada Era Paleozoica, cuando la mayor parte de los continentes del actual Hemisferio Sur se un\u00edan en un inmenso bloque llamado Gondwana, y se hallaban cubiertos de hielo.<\/p>\n<p>&#8220;En esa \u00e9poca, m\u00e1s de la mitad del futuro territorio brasile\u00f1o estaba bajo un clima glacial&#8221;, asegura el ge\u00f3logo Antonio Carlos Rocha Campos, coordinador del grupo que analiz\u00f3 un \u00e1rea de alrededor de 10 mil kil\u00f3metros cuadrados, que comprende los estados de Sergipe, Bah\u00eda y Alagoas. Desde hace tiempo son conocidos signos glaciales de las regiones sudeste, sur y centro-oeste de Brasil, especialmente de S\u00e3o Paulo y Paran\u00e1.<\/p>\n<p>Pero en el nordeste tan solo se ten\u00edan indicios de ese per\u00edodo helado. Las marcas m\u00e1s recientes y contundentes de la glaciaci\u00f3n en el territorio nordestino fueron descubiertas en octubre del a\u00f1o pasado: diversos surcos y excavaciones superficiales, de hasta 40 cent\u00edmetros de profundidad y 25 metros de longitud por 3 metros de ancho. Estas excavaciones, encontradas en las inmediaciones de Santa Br\u00edgida, a 412 kil\u00f3metros al norte de Salvador, Bah\u00eda, y cerca de Nova Canind\u00e9 de S\u00e3o Francisco y Curituba, Sergipe, a 213 kil\u00f3metros al oeste de Aracaj\u00fa, la capital de ese estado, presentan las caracter\u00edsticas t\u00edpicas dejadas por el desplazamiento de icebergs sobre el fondo de lagos o mares poco profundos, de una manera similar a los surcos que se observan actualmente en la plataforma continental de la regi\u00f3n \u00e1rtica de Am\u00e9rica del Norte.<\/p>\n<p>Las marcas registradas por los bloques de hielo eran las piezas que faltaban para completar el rompecabezas. &#8220;No cabe ahora la menor duda de que la glaciaci\u00f3n de la final de la Era Paleozoica, conocida como edad glacial de Gondwana, lleg\u00f3 tambi\u00e9n a Brasil&#8221;, afirma Rocha Campos, quien est\u00e1 al frente del equipo integrado por investigadores del IGc, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Norte (UFRN), de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) y de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos.Si bien las pruebas m\u00e1s consistentes de la presencia de hielo en el nordeste brasile\u00f1o en \u00e9pocas remotas son recientes, las primeras evidencias surgieron hace 25 a\u00f1os, en medio de una serie de coincidencias.<\/p>\n<p>Durante una tarde del final de los a\u00f1os 70, bajo un calor de casi 40 grados, Rocha Campos viajaba en direcci\u00f3n hacia Igreja Nova, interior de Alagoas, a 183 kil\u00f3metros al oeste de la capital, Macei\u00f3, cuando un punto brillante, al costado de la carretera, poco antes de la entrada a la ciudad, le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Inmediatamente pidi\u00f3 que detuviesen el coche y corri\u00f3 hasta el lugar. Como no llevaban equipos de excavaci\u00f3n, tom\u00f3 prestadas una escoba y una azada y se puso a limpiar una peque\u00f1a \u00e1rea de 1 metro por 2, mientras los habitantes que se aglomeraban a su alrededor tra\u00edan latas de agua para ayudar a sacar la tierra que cubr\u00eda la roca.<\/p>\n<p>En el rect\u00e1ngulo excavado, Rocha Campos descubri\u00f3 una superficie rocosa pulida con ranuras paralelas: eran marcas de erosi\u00f3n, posiblemente provocadas por el paso de alg\u00fan bloque de hielo. Sobre la superficie hab\u00eda una capa de morrena, una roca maciza, de color gris\u00e1cea, compuesta de granos de diferentes di\u00e1metros -desde algunos m\u00e1s finos (granos de arcilla) hasta los m\u00e1s gruesos (de arena), e incluso pedazos de rocas-, otra evidencia de que aquel material ten\u00eda origen glacial.<\/p>\n<p>La morrena, formada por el desplazamiento de glaciares, que trituran y arrastran fragmentos de los z\u00f3calos rocosos sobre los cuales se deslizan, es una roca sedimentaria equivalente al till, un sedimento tambi\u00e9n mezclado ca\u00f3ticamente, que aparece siempre cerca de los glaciares actuales, formando cordones laterales o frontales. Conclusi\u00f3n: si es as\u00ed hoy, debe haber sido as\u00ed tambi\u00e9n en el pasado.<\/p>\n<p>&#8220;La morrena era otra evidencia de que habr\u00eda habido hielo por all\u00ed&#8221;, comenta el investigador. Rocha Campos hab\u00eda encontrado el local justo a la hora justa. &#8220;Eran las cinco de la tarde, el sol estaba poni\u00e9ndose y los rayos ca\u00edan inclinados sobre la roca&#8221;, cuenta el ge\u00f3logo. &#8220;Si hubiera pasado por all\u00ed al medio d\u00eda, no habr\u00eda encontrado esa superficie estriada y la morrena. Por lo menos, no en aquella \u00e9poca&#8221;. Las pruebas hab\u00edan sido encontradas. Pero faltaba analizar los detalles.Debido a que estaba comprometido en otros proyectos, Rocha Campos tuvo que esperar m\u00e1s de 20 a\u00f1os para retornar al nordeste brasile\u00f1o. En 2001 regres\u00f3 a Igreja Nova y encontr\u00f3 una pedrera, de donde se extra\u00eda la morrena para su utilizaci\u00f3n como piedra de construcci\u00f3n. Ampli\u00f3 la regi\u00f3n que estudiar\u00eda y verific\u00f3 la existencia de esa y otras rocas glaciales en Santa Br\u00edgida, interior de Bah\u00eda, en Nova Canind\u00e9 de S\u00e3o Francisco y Curituba, Sergipe.<\/p>\n<p>En esas localidades, en plena regi\u00f3n conocida como &#8216;caatinga&#8217;, tambi\u00e9n constat\u00f3 la presencia de surcos y marcas dejados por los icebergs que, empujados por los vientos o por las corrientes acu\u00e1ticas, cavaron la arena del fondo del lago o del mar como si fueran arados que imprimen su marca en el terreno y acumulan parte de los sedimentos en prominencias laterales. Al fin los investigadores pod\u00edan afirmar con coherencia y pruebas consistentes que los glaciares hab\u00edan formado partedel escenario natural de la regi\u00f3n nordeste.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el ge\u00f3logo, la cobertura blanca dur\u00f3 probablemente entre 15 y 30 millones de a\u00f1os en el territorio que luego ser\u00eda Brasil, durante la transici\u00f3n del per\u00edodo Carbon\u00edfero al P\u00e9rmico. Esa glaciaci\u00f3n fue una de las m\u00e1s largas e intensas fases de enfriamiento del planeta de las cuales se tenga noticia. El futuro territorio brasile\u00f1o era por entonces ocupado por las plantas m\u00e1s primitivas, las gimnospermas (con semillas al descubierto, sin frutos), que en millones de a\u00f1os originaron las con\u00edferas y los pinos actuales. Mientras que las gimnospermas deber\u00edan habitar las regiones m\u00e1s altas, de acuerdo con el escenario que los investigadores comienzan a delinear, en las partes m\u00e1s bajas y h\u00famedas crec\u00edan los vegetales parientes de los actuales helechos, del grupo de las pterid\u00f3fitas.<\/p>\n<p>En los mares helados, viv\u00edan peque\u00f1os invertebrados -moluscos, braqui\u00f3podos y equinodermos, como los lirios de mar-, adem\u00e1s de peces primitivos. La propia historia de Rocha Campos con las eras glaciales que llegaron a Brasil es antigua. Desde el final de los a\u00f1os 60, en colaboraci\u00f3n con investigadores brasile\u00f1os y de otros pa\u00edses, este ge\u00f3logo investiga -y ha detectado- diversas se\u00f1ales relativa a la existencia remota de glaciares en las regiones sur y sudeste, principalmente en los estados de S\u00e3o Paulo, Paran\u00e1, Santa Catarina y R\u00edo Grande do Sul.<\/p>\n<p>Con estos hallazgos, el investigador de la USP ampli\u00f3 los indicios de otro ge\u00f3logo, el estadounidense Orville Derby, que en 1888 recogi\u00f3 los primeros registros de hielo de Gondwana en la regi\u00f3n de la Cuenca del Paran\u00e1 -un terreno geol\u00f3gico que comprende los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goi\u00e1s, Minas Gerais, S\u00e3o Paulo, toda la regi\u00f3n sur y parte de Paraguay y Uruguay. &#8220;Si las se\u00f1ales de los glaciares cubrieron un \u00e1rea tan vasta, sus efectos deber\u00edan extenderse hacia otras regiones de Brasil&#8221;, pens\u00f3 Rocha Campos. En busca de respuestas, el investigador seleccion\u00f3 cuatro \u00e1reas de estudio: Mato Grosso y Rond\u00f4nia, sur de Amazonas, noroeste de Minas Gerais y el circuito Bah\u00eda-Sergipe-Alagoas.<\/p>\n<p><strong>Hielo en Minas Gerais<br \/>\n<\/strong>Debido a las sospechas iniciales, generadas por las rocas pulidas descubiertas al borde de la carretera de Igreja Nova, y con la ayuda de estudios publicados por otros investigadores, el equipo do IGc no solamente encontr\u00f3 resquicios de la glaciaci\u00f3n del final de la Era Paleozoica en el nordeste, sino que confirm\u00f3 que en aquella \u00e9poca hab\u00eda tambi\u00e9n glaciares en el noroeste de Minas Gerais, en los alrededores de ciudades tales como Santa F\u00e9 de Minas y Canabrava, a 400 kil\u00f3metros de Belo Horizonte. Se cree que estos glaciares formaban una masa de hielo separada de la del nordeste, y pueden haberse extendido desde la actual capital de Minas Gerais hasta la frontera con Bah\u00eda y Goi\u00e1s, en donde existe una depresi\u00f3n conocida como Cuenca Sanfranciscana, en referencia al r\u00edo S\u00e3o Francisco. En Mato Grosso y Rond\u00f4nia, las otras \u00e1reas investigadas por el equipo, los trabajos se encuentran a\u00fan en fase inicial y proseguir\u00e1n hasta el final de este a\u00f1o. Pero los datos analizados hasta el momento sugieren que la glaciaci\u00f3n de Gondwana se habr\u00eda extendido a esas regiones.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay muchas incertidumbre, ya que hay regiones que no fueron estudiadas a\u00fan, y los an\u00e1lisis preliminares se restringen a cada regi\u00f3n aisladamente. El pr\u00f3ximo paso del trabajo consistir\u00e1 precisamente en establecer las conexiones entre estas diferentes \u00e1reas y formar la visi\u00f3n de conjunto de la \u00e9poca en la que el futuro territorio brasile\u00f1o estaba cubierto de hielo. Pero, seg\u00fan Rocha Campos, ya se puede decir con firmezaque la glaciaci\u00f3n de hace 300 millones de a\u00f1os se debi\u00f3 a la proximidad del Polo Sur, y no a los movimientos tect\u00f3nicos que reacomodaron la superficie terrestre y originaron monta\u00f1as que, a causa de la altura, albergaron conglomerados de hielo.<\/p>\n<p>Los ge\u00f3logos dir\u00edan: se trata de un fen\u00f3meno relacionado con la latitud, las l\u00edneas imaginarias horizontales y paralelas al ecuador. Los bloques que constitu\u00edan Gondwana no solamente se fragmentaron, sino que tambi\u00e9n se desplazaron hacia el norte. Los que actualmente forman el territorio brasile\u00f1o, hoy en d\u00eda entre los 10 y los 35 grados de latitud sur, hace 300 millones de a\u00f1os se encontraban cerca de 30 grados al sur de la posici\u00f3n actual, casi 3.300 kil\u00f3metros m\u00e1s cerca del polo.<\/p>\n<p><strong>Otras causas<br \/>\n<\/strong>Los glaciares que llegaron al nordeste brasile\u00f1o pueden haber llegado provenientes de Gab\u00f3n, \u00c1frica Occidental, por entonces pegada a Brasil. Los que llegaron a la Cuenca del Paran\u00e1 y Minas Gerais son considerado como extensiones de una masa de hielo que cubr\u00eda Namibia. Seg\u00fan los investigadores, la latitud m\u00e1s alta no debe haber sido el \u00fanico factor que provoc\u00f3 la glaciaci\u00f3n. Variaciones en la \u00f3rbita de la Tierra, que interfirieron en la intensidad de la luz solar que llegaba al planeta, asociadas a los cambios en la atm\u00f3sfera, pueden haber colaborado.Los beneficios de este trabajo no solamente ser\u00edan cient\u00edficos, al ayudar a recontar la historia clim\u00e1tica y geol\u00f3gica de Brasil, sino tambi\u00e9n econ\u00f3micos. En la Cuenca del Paran\u00e1 ya se ha descubierto que las rocas de origen glacial se intercalan con las capas de carb\u00f3n y forman parte de acu\u00edferos o de reservorios de gas natural. Y en el nordeste puede ser que suceda algo similar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace 300 millones de a\u00f1os, el hielo dominaba el paisaje de la futura regi\u00f3n nordeste de Brasil","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[109],"class_list":["post-76584","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76584"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}