{"id":76586,"date":"2003-05-01T00:00:00","date_gmt":"2003-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/05\/01\/con-vision-de-largo-alcance\/"},"modified":"2013-01-04T15:36:12","modified_gmt":"2013-01-04T17:36:12","slug":"con-vision-de-largo-alcance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/con-vision-de-largo-alcance\/","title":{"rendered":"Con visi\u00f3n de largo alcance"},"content":{"rendered":"<p>Dos semanas antes de la Navidad del a\u00f1o pasado, y como recompensa por el esfuerzo incesante del grupo de investigaci\u00f3n que \u00e9l coordina, Antonio Carlos Martins de Camargo -un m\u00e9dico que se adentr\u00f3 en la investigaci\u00f3n bioqu\u00edmica y que desde hace ocho a\u00f1os se instal\u00f3 en el Instituto Butantan- suscribi\u00f3 un contrato de sociedad con la industria farmac\u00e9utica multinacional Merck Sharp&amp;Dohme. Dicho acuerdo, de apenas dos p\u00e1ginas, establece un objetivo com\u00fan para los equipos del Butantan y de la empresa con sede en Essex, Inglaterra: desarrollar medicamentos a partir de una prote\u00edna que representa una de las ramificaciones de un trabajo iniciado en los a\u00f1os 40 por uno de los mayores cient\u00edficos brasile\u00f1os: Maur\u00edcio Rocha e Silva.<\/p>\n<p>Aquello que naci\u00f3 en forma discreta se mostr\u00f3 r\u00e1pidamente prometedor, y en los \u00faltimos a\u00f1os se convirti\u00f3 esencial, en la medida en que sucesivos art\u00edculos cient\u00edficos firmados por distintos investigadores, no solamente en Brasil, sino tambi\u00e9n en Estados Unidos, Europa y Jap\u00f3n, comprobaron el papel crucial de esa prote\u00edna en la regulaci\u00f3n de una serie de funciones, desde la transmisi\u00f3n del dolor hasta la formaci\u00f3n del cerebro durante la gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No hay todav\u00eda ninguna previsi\u00f3n acerca de qu\u00e9 medicamentos puedan surgir, ni cuando, pero la perspectiva de trabajo conjunto abre un nuevo cap\u00edtulo de una historia que naci\u00f3 al final de los a\u00f1os 60, como despliegue de los descubrimientos de Rocha e Silva, y est\u00e1 lejos a\u00fan de acabar.<\/p>\n<p>En uno de los pr\u00f3ximos episodios se desarrollar\u00eda un embate con grandes figuras de la ciencia mundial, en busca del reconocimiento de la autor\u00eda del descubrimiento de la prote\u00edna a la cual Camargo dedic\u00f3 casi la mitad de su vida. Si es posible este mismo mes, el investigador del Butantan pretende demostrar de una vez por todas que la prote\u00edna que \u00e9l mismo descubri\u00f3 y que denomin\u00f3 endooligopeptidasa A, o endoA -presentada en dos art\u00edculos, uno publicado en 1969 en la\u00a0<em>Biochemical Pharmacology<\/em> y otro dos a\u00f1os despu\u00e9s, en el\u00a0<em>Journal of Neurochemistry<\/em> &#8211; es la misma que los estadounidenses, alemanes y japoneses redescubrieron en 2000 y llamaron Nudel (<em>nuclear distributing-like protein<\/em> ), describiendo su actividad en la formaci\u00f3n de la corteza cerebral en art\u00edculos independientes, publicados en diciembre de aquel a\u00f1o en\u00a0<em>Neuron<\/em> .<\/p>\n<p>&#8220;No basta con ser y parecer honestos, como la mujer de C\u00e9sar&#8221;, dice Camargo. &#8220;Los brasile\u00f1os debemos probar nuestra honestidad permanentemente.&#8221; Pero Camargo aprendi\u00f3 a esperar, como lo demuestra el acuerdo con la industria farmac\u00e9utica, articulado con el mismo sentido diplom\u00e1tico que, aliado al empe\u00f1o y al trabajo, le posibilit\u00f3 un contrato en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) al final de los a\u00f1os 60, para luego trasladarse al Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP en S\u00e3o Paulo, en 1984, con el objetivo de formar un n\u00facleo de investigaciones en el Butantan, y convertirse en coordinador del Centro de Toxinolog\u00eda Aplicada (CAT), uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepids) que integran un programa especial de la FAPESP.<\/p>\n<p>&#8220;Solamente aceptamos la propuesta de Merck luego de que la patente de la prote\u00edna estaba depositada&#8221;, dice. &#8220;No podemos apresurarnos, para no perder todo lo que ya hicimos&#8221;. Y no es poco lo que se ha conseguido hasta ahora. El estudio de las propiedades de esta prote\u00edna permiti\u00f3 la formaci\u00f3n de casi 30 m\u00e1steres y doctores, al margen de que es una de las m\u00e1s antiguas l\u00edneas de investigaci\u00f3n apoyadas en forma permanente por la FAPESP. El primer proyecto financiado en nombre de Camargo, sin contar los anteriores, firmado por sus directores de tesis, data de 1970. Y le siguieron otros 45 proyectos, apoyados bajo la forma de auxilios a la investigaci\u00f3n, a la infraestructura de laboratorio, a viajes al exterior o mediante becas para alumnos.<\/p>\n<p>A los 66 a\u00f1os, este m\u00e9dico nacido en S\u00e3o Carlos forma parte de una generaci\u00f3n de investigadores comprometidos con sus propios problemas cient\u00edficos, sin esperar reconocimiento inmediato. &#8220;Es dif\u00edcil resistir ante la tentaci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas, que dan resultados r\u00e1pidos; pero no podemos descuidar la ciencia de hecho, que es lenta&#8221;, dice el disc\u00edpulo de Rocha e Silva. Los cient\u00edficos de ese linaje, hoy en d\u00eda con 60, 70 \u00f3 hasta 80 a\u00f1os, adoptan el estilo Darwin al hacer ciencia: valoran la formulaci\u00f3n de hip\u00f3tesis que puedan explicar lo que se verific\u00f3 y la b\u00fasqueda de evidencias que sostengan o derriben la hip\u00f3tesis inicial. Pero, alg\u00fan tiempos atr\u00e1s, exist\u00eda un serio riesgo de que el estilo darwiniano se confundiera incluso con soberbia. &#8220;Yo estaba tan metido con un programa de investigaci\u00f3n que no me preocupaba con lo que las otras personas pensaban&#8221;, reconoce.<\/p>\n<p>&#8220;No quer\u00eda agradar, sino explorar mis ideas y hacer un buen trabajo, que tarde o temprano -yo lo sab\u00eda- tendr\u00eda importancia.&#8221;En 1962, cuando entr\u00f3 por primera vez en un laboratorio, Camargo cursaba el segundo a\u00f1o de Medicina. Tuvo que hacer partos y ayudar en cirug\u00edas, pero lo que \u00e9l realmente quer\u00eda era investigar. Consciente de \u00e9sa, su real vocaci\u00f3n, golpe\u00f3 la puerta de un asistente de Rocha e Silva, S\u00e9rgio Steiner Cardoso, quien le dio una oportunidad para participar en un estudio sobre el control de la regeneraci\u00f3n de tejidos del cuerpo humano. Camargo trabaj\u00f3 en esa l\u00ednea hasta 1966, cuando entr\u00f3 en la senda de la prote\u00edna que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Merck. Era entonces \u00e9l mismo un asistente de Maur\u00edcio Rocha e Silva, conocido por ser tan brillante como espont\u00e1neo, a punto tal de no medir las palabras al dirigirse a sus colegas.<\/p>\n<p>Rocha e Silva lo convenci\u00f3 en segundos a olvidarse de la regeneraci\u00f3n de los tejidos y a participar en la b\u00fasqueda de los mecanismos de funcionamiento de la bradicinina, una mol\u00e9cula reguladora de la presi\u00f3n arterial descubierta en 1948 por el \u00e9ste y por Wilson Beraldo (la bradicinina reduce la presi\u00f3n en la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea y la eleva en el sistema nervioso central). En aquel momento, la prioridad era detectar un grupo de prote\u00ednas especiales, las enzimas, responsables por el efecto pasajero de la bradicinina.<\/p>\n<p>Aplicada en el cerebro de un conejo, la bradicinina dejaba al animal con hipertensi\u00f3n, inquieto y fatigado durante uno o dos minutos. Luego el conejo permanec\u00eda catat\u00f3nico, estirado sobre la mesa, incapaz de moverse.Las evidencias suger\u00edan la existencia de enzimas capaces de inactivar la bradicinina -si \u00e9stas efectivamente existiesen, podr\u00edan permitir que la bradicinina actuase por m\u00e1s tiempo. Aun hoy en d\u00eda no ser\u00eda muy f\u00e1cil probar esa idea, ya que las prote\u00ednas se mezclan y act\u00faan solas o conjuntamente cuando activan o desactivan otras prote\u00ednas. Camargo pidi\u00f3 prestado uno de los p\u00e9ptidos (fragmentos de prote\u00ednas) que otro asistente de Rocha e Silva, S\u00e9rgio Henrique Ferreira, que actualmente contin\u00faa en la Facultad de Medicina de la USP de Ribeir\u00e3o, acababa de descubrir en el veneno de yararaca.<\/p>\n<p>Conocida como factor potencializador de la bradicinina (BPF), esta mol\u00e9cula bloquea la acci\u00f3n de la enzima que destruye la bradicinina. A\u00f1os despu\u00e9s, en uno de los m\u00e1s notables resultados de ese grupo de investigaci\u00f3n, el BPF inspir\u00f3 la creaci\u00f3n del captopril, uno de los antihipertensivos m\u00e1s vendidos en el mundo, que le rinde cerca de 5 mil millones de d\u00f3lares anuales al laboratorio norteamericano Bristol-Myers Squibb, que desde 1977 tiene la patente de la versi\u00f3n sint\u00e9tica de ese p\u00e9ptido.<\/p>\n<p><strong>El rechazo<br \/>\n<\/strong>Una de las enzimas que anulan la acci\u00f3n de la bradicinina era la endoA, tal como se ver\u00eda m\u00e1s tarde. En aquel momento, se vio apenas que el p\u00e9ptido de Ferreira dejaba al conejo con hipertensi\u00f3n, inquieto y fatigado por hasta una hora. Pero faltaba todav\u00eda descubrir qu\u00e9 enzima cortaba -o degradaba- la bradicinina. Pasaron a\u00f1os hasta que el equipo de Camargo purific\u00f3 la endoA, a veces a riesgo de morir electrocutados. &#8220;Hace veinte a\u00f1os, uno de los medios para separar p\u00e9ptidos consist\u00eda en la utilizaci\u00f3n de la electroforesis de alto voltaje, aplicando una tensi\u00f3n el\u00e9ctrica de 3.000 voltios sobre una hoja de papel con las prote\u00ednas&#8221;, cuenta Ferreira, que no echa de menos esos m\u00e9todos, que representaban entre cuatro y cinco horas de trabajo. Hoy en d\u00eda es posible separar p\u00e9ptidos en minutos, sin peligro de shocks imprevistos.Aun conociendo las dificultades que deber\u00eda superar, Camargo evita los caminos f\u00e1ciles. En 1972, cuando estaba terminando un posdoctorado con Lewis Greene en el Laboratorio Nacional de Brookhaven, Nueva York, se reencontr\u00f3 con S\u00e9rgio Cardoso, el mismo que le hab\u00eda abierto las puertas del mundo de la ciencia.<\/p>\n<p>Cardoso, que se hab\u00eda trasladado a Estados Unidos, le brind\u00f3 otra chance: seguir con \u00e9l, como su brazo derecho, en la tarea de estructurar un laboratorio de prote\u00ednas en la Universidad de Tennessee. Su ex alumno percibir\u00eda un salario cinco veces mayor que el percib\u00eda en Brasil, adem\u00e1s de recibir una casa lista para mudarse con su mujer y sus tres hijos peque\u00f1os. Pero Camargo dijo que no. Prefiri\u00f3 volver, decidido a crear un centro de prote\u00ednas en Brasil. Camargo dej\u00f3 Brookhaven sin olvidar un comentario que hab\u00eda tenido que tragarse semanas despu\u00e9s haber llegado, dos a\u00f1os antes, en 1970.<\/p>\n<p>Estaba abriendo algunos paquetes con equipamientos, cuando una t\u00e9cnica le coment\u00f3 a Greene, el jefe del laboratorio: &#8220;\u00c9se es el trabajo que un m\u00e9dico latinoamericano puede hacer en Estados Unidos&#8221;. Meses despu\u00e9s, en Ribeir\u00e3o, constituy\u00f3 un equipo que acept\u00f3 el desaf\u00edo de armar los equipamientos, en lugar de comprar todo listo. No solamente por el ahorro, que ellos de hecho lograron, al reducir los costos a la mitad, sino tambi\u00e9n porque quer\u00edan especialmente descubrir c\u00f3mo funcionaba y c\u00f3mo arreglar el analizador de prote\u00ednas, el aparato m\u00e1s importante de todos. Fue un desaf\u00edo que solamente vencieron con la ayuda de dos t\u00e9cnicos de Brookhaven: Nicholas Alonso y Rosalyn Shapanka, que ya hab\u00edan participado de los estudios iniciales de la endoA -ambos aparecen como coautores de los primeros art\u00edculos de caracterizaci\u00f3n de la prote\u00edna.<\/p>\n<p>Si hay alg\u00fan consejo que Camargo les ofrece de buen grado a su equipo es el siguiente: no tengan miedo de seguir sus propias ideas. &#8220;Nunca cre\u00ed que el papel biol\u00f3gico de la endoA fuese el de destruir la bradicinina&#8221;, confiesa. Con el tiempo, su grupo demostr\u00f3 que, a decir verdad, hab\u00eda una familia de prote\u00ednas semejantes -y as\u00ed surgi\u00f3 la endoB, algunos a\u00f1os despu\u00e9s de la endoA. Las dos bastaron para alimentar la sospecha de que tendr\u00edan una acci\u00f3n m\u00e1s amplia, actuando en la formaci\u00f3n o la destrucci\u00f3n de otras prote\u00ednas, y en la regulaci\u00f3n no solamente del dolor y la presi\u00f3n arterial, tal como se hab\u00eda pensado al comienzo, sino tambi\u00e9n en el control hormonal, el crecimiento celular, la interacci\u00f3n entre c\u00e9lulas nerviosas o el equilibrio de agua en el organismo, tal como se verific\u00f3 en el transcurso de los a\u00f1os, en la medida en que esas mol\u00e9culas empezaron a ser estudiadas en el mundo entero.<\/p>\n<p>La endoA y la endoB forman parte de un grupo de enzimas llamadas oligopepetidasas, que destruyen \u00fanicamente p\u00e9ptidos, no prote\u00ednas enteras, tal como es com\u00fan. Camargo propuso este concepto en 1976, en\u00a0<em>Biochemistry<\/em> y en el\u00a0<em>Journal of Biological Chemistry<\/em> , al describir la endoB.<\/p>\n<p>Pero, en su momento, nadie le prest\u00f3 atenci\u00f3n. El reconocimiento lleg\u00f3 19 a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el polon\u00e9s Vilmos Fulop, de la Universidad de Warwick, Inglaterra, cit\u00f3 sus estudios al informar la cristalizaci\u00f3n de la endoB en la revista Cell. En otro art\u00edculo pol\u00e9mico, publicado en 1996 en el<em>Biochemical Journal<\/em> , Camargo demostr\u00f3 que la prote\u00edna aislada en un test\u00edculo de rat\u00f3n por un equipo de la Facultad de Medicina de Mont Sina\u00ed, Estados Unidos, no era la misma que \u00e9l hab\u00eda extra\u00eddo del cerebro de un conejo, ya con la sospecha de que la misma mol\u00e9cula podr\u00eda tener m\u00e1s de una funci\u00f3n en el organismo.<\/p>\n<p><strong>La herencia<br \/>\n<\/strong>Hoy en d\u00eda, la que se dedica en cuerpo y alma a la prote\u00ednas es Miriam Hayashi, a quien Camargo conoci\u00f3 en Tokio en 1990. Graduada en Farmacia, Hayashi trabajaba en el \u00e1rea de investigaci\u00f3n de drogas anticancer\u00edgenas en la filial japonesa de Roche. Tras pasar un a\u00f1o all\u00ed, ella ya pensaba regresar a Brasil. Miriam est\u00e1 en el Butantan desde 1993, y trabaja con la endoA y la endoB por medio de la biolog\u00eda molecular, complementando aquello que hab\u00eda sido hecho antes.Fue precisamente Miriam quien secuenci\u00f3 la endoA, formada por 345 unidades -o amino\u00e1cidos. Ella tambi\u00e9n confirm\u00f3 la importancia de dicha prote\u00edna, mediante un experimento realizado con un embri\u00f3n de rana africana (Xenopus laevis). En cuatro de las ocho c\u00e9lulas de ese embri\u00f3n &#8211; aqu\u00e9llas que formar\u00e1n el lado derecho o el izquierdo, mientras que las otras cuatro formar\u00e1n el lado opuesto del cuerpo-, Miriam aplic\u00f3 una dosis alta del gen que induce la producci\u00f3n de esa prote\u00edna. Hubo una deformaci\u00f3n del ojo y del cerebro de los renacuajos, pero \u00fanicamente del lado en el que la prote\u00edna apareci\u00f3 en exceso, indicando as\u00ed que cualquier desequilibrio en su cantidad puede ser perjudicial.<\/p>\n<p>Eran evidencias importantes, pero llegaban aparejadas a una decepci\u00f3n. Ni bien concluy\u00f3 el experimento, al final del a\u00f1o 2000, Miriam ley\u00f3 en Neuron un art\u00edculo de investigadores estadounidenses que se quedaron con el m\u00e9rito del descubrimiento, debido a que publicaron primero los mismos resultados a los cuales hab\u00eda llegado meses antes. Pero eso no fue lo suficiente como para amilanarla. Al margen de su objeto de estudio, ella parece haber heredado de Camargo el placer de apostar a favor de sus propios caminos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Descubrimientos relativos a una prote\u00edna esencial en la constituci\u00f3n del cerebro hicieron posible la concreci\u00f3n de un acuerdo con una multinacional","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-76586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76586"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}