{"id":76592,"date":"2003-05-01T00:00:00","date_gmt":"2003-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/05\/01\/la-poesia-como-respuesta-a-la-opresion\/"},"modified":"2013-07-22T16:26:05","modified_gmt":"2013-07-22T19:26:05","slug":"la-poesia-como-respuesta-a-la-opresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-poesia-como-respuesta-a-la-opresion\/","title":{"rendered":"Alfredo Bosi: La poes\u00eda como respuesta a la opresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Para Alfredo Bosi, profesor de la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (FFLCH-USP), su elecci\u00f3n para ocupar un lugar en la Academia Brasile\u00f1a de Letras (ABL) en marzo pasado tuvo al menos dos altos significados simb\u00f3licos. Bosi es un estudioso de Machado de Assis, y pertenece ahora a la instituci\u00f3n fundada por el autor de\u00a0<em>Dom Casmurro<\/em> (1899). Pero, m\u00e1s all\u00e1 de ello, su esca\u00f1o, que lleva el n\u00famero 12, fue anteriormente ocupado por el cardenal Lucas Moreira Neves, a quien Bosi -un paulistano de 66 a\u00f1os- conoci\u00f3 en su juventud, y cuya trayectoria de aproximaci\u00f3n entre el pensamiento cat\u00f3lico y las cuestiones sociales le sirvi\u00f3 como referencia.<\/p>\n<p>Por el lado de la ABL, la llegada de un intelectual pleno, de izquierda y de acci\u00f3n como Alfredo Bosi ratifica aqu\u00e9l que debe ser uno de los objetivos de la entidad: constituirse en un amplio retrato de la cultura brasile\u00f1a, al tiempo en que puede estimular su mayor contacto con la universidad. En las entrevistas que concedi\u00f3 luego de su elecci\u00f3n -gan\u00f3 por 27 votos contra 10 del periodista y escritor Jos\u00e9 Louzeiro, de Maranh\u00e3o (hubo una abstenci\u00f3n)-, el profesor Bosi insisti\u00f3 en que uno de sus prop\u00f3sitos es actuar haciendo un puente entre los dos mundos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>Bosi se gradu\u00f3 en Letras en la USP en 1960, y en dicha universidad inici\u00f3 su actividad docente, dando clases de literatura italiana en 1962, tras su regreso luego de un per\u00edodo de estudios en Italia. En 1964 defendi\u00f3 su tesis doctoral sobre Pirandello, y en 1970 se convirti\u00f3 en libre docente, con un trabajo referente a la poes\u00eda de Leopardi. Pero a aquella altura Bosi manifestaba otro inter\u00e9s -no por casualidad es tambi\u00e9n del 70 su cl\u00e1sico\u00a0<em>Hist\u00f3ria Concisa da Literatura Brasileira<\/em> . Dos a\u00f1os despu\u00e9s, Alfredo Bosi empezar\u00eda a dar clases de esa asignatura en el Departamento de Letras Cl\u00e1sicas y Vern\u00e1culas de la FFLCH.<\/p>\n<p>Bosi es editor de la revista del Instituto de Estudios Avanzados (IEA) desde 1987, y director de dicho instituto desde 1997. Entre distintas actividades, coordin\u00f3 la Comisi\u00f3n de Defensa de la Universidad P\u00fablica (1998).M\u00e1s all\u00e1 de\u00a0<em>Hist\u00f3ria Concisa da Literatura Brasileira<\/em> , entre sus obras se destacan\u00a0<em>O Ser e o Tempo da Poesia<\/em> (1977),<em>C\u00e9u, Inferno: Ensaios de Cr\u00edtica Liter\u00e1ria e Ideol\u00f3gica<\/em> (1988),\u00a0<em>Dial\u00e9tica da Coloniza\u00e7\u00e3o<\/em> (1992),\u00a0<em>Machado de Assis: o Enigma do Olhar<\/em> (1999) y<em>Literatura e Resist\u00eancia<\/em> (2002).Y precisamente fue en su obra que Alfredo Bosi hizo hincapi\u00e9 en discurrir en la entrevista que sigue. Es comprensible. Es su obra la que lo har\u00e1 efectivamente inmortal.<\/p>\n<p><em><strong>En el texto que abre Leitura de Poesia (2001), que usted organiz\u00f3, queda claro que ese g\u00e9nero se encuentra en el origen de sus preocupaciones como cr\u00edtico literario. En O Ser e o Tempo da Poesia, usted procura analizar el poema, por as\u00ed decirlo, en su naturaleza formal y en su papel ideol\u00f3gico. Su conclusi\u00f3n es que se trata de un g\u00e9nero que no deber\u00eda privilegiar ni el tecnicismo (el arte por el arte mismo), ni el sectarismo pol\u00edtico (el compromiso pol\u00edtico), ni tampoco el mercado (esto es, el consumismo). &#8220;Bajo las especies de la figura y el sonido, la poes\u00eda nos trae aquella realidad por la cual, o contra la cual vale la pena luchar&#8221;, escribi\u00f3 usted. Hay all\u00ed impl\u00edcita una creencia en el poder de la palabra po\u00e9tica, que de alguna manera remite al poder del verbo en s\u00ed, de hacer que lo real se le presente al hombre. Por lo menos desde Cr\u00e1tilo, de Plat\u00f3n, \u00e9se es un punto de debate que moviliza a poetas y pensadores. \u00bfEn qu\u00e9 medida la poes\u00eda logra llevarle al hombre contempor\u00e1neo &#8220;la realidad por la cual, o contra la cual vale la pena luchar&#8221;?<\/strong><\/em><br \/>\nLas primeras clases de literatura italiana que di en la carrera de Letras Neolatinas de la Facultad de Filosof\u00eda de la USP, en las cuales el profesor Italo Bettarelo nos le\u00eda un hermoso an\u00e1lisis que hizo Croce sobre una fragmento de la Eneida, de Virgilio, reforzaron mi convicci\u00f3n de que la poes\u00eda es la forma m\u00e1s densa y m\u00e1s intensa de la expresi\u00f3n verbal. Claro que la palabra tiene muchas funciones. Aqu\u00e9llos que atravesaron la ling\u00fc\u00edstica de un Jakobson, por ejemplo, saben que la palabra puede ser a veces puramente referencial, puramente ligada a la percepci\u00f3n inmediata de la realidad. Pero la palabra puede tambi\u00e9n asumir otras funciones: la funci\u00f3n de la acci\u00f3n, cuando la palabra es elocuente, cuando es pol\u00edtica, y una funci\u00f3n de expresi\u00f3n de los sentimientos m\u00e1s profundos del hombre -en este caso, cuando la palabra es l\u00edrica.<\/p>\n<p>Mi concepci\u00f3n de poes\u00eda est\u00e1 fuertemente vinculada al predominio de la expresi\u00f3n l\u00edrica. Croce dec\u00eda que la poes\u00eda, por encima de todo, es liricidad, es decir, que est\u00e1 profundamente relacionada con las experiencias m\u00e1s \u00edntimas y m\u00e1s significativas del ser humano. Si pasamos de esa concepci\u00f3n, que se aproxima al idealismo alem\u00e1n, filtrado por Croce, hacia una vertiente dial\u00e9ctica, ligada a la Escuela de Francfort, y en particular a Adorno, veremos que se mantiene la idea de que la poes\u00eda expresa la subjetividad m\u00e1s radical del ser humano.<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esa caracter\u00edstica existencial, fundamental, la poes\u00eda tendr\u00e1 tambi\u00e9n, o podr\u00e1 tener el papel de contradecir la generalidad abusiva de las ideolog\u00edas, en particular de las ideolog\u00edas dominantes. \u00bfPor qu\u00e9? Porque las ideolog\u00edas, en general, racionalizan y justifican el poder. Hay en el sistema capitalista un uso ideol\u00f3gico constante de la palabra, que procura convencer a su usuario a transformar todo en mercader\u00eda, y a consumir cualquier mercader\u00eda como un bien supremo.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el contexto particular en el que nosotros vivimos, que es el de una sociedad de consumo, en la cual todo pasa a tener un valor venal, la palabra l\u00edrica suena como un mensaje extra\u00f1o, pues se sustrae de ese imperio de la ideolog\u00eda; nos remite a ciertos rasgos humanos universales, a ciertos sentimientos comunes, a la humanidad; son ellos, por ejemplo, la angustia ante la muerte, la indignaci\u00f3n frente a la opresi\u00f3n -en fin, la palabra l\u00edrica est\u00e1 en tensi\u00f3n con la ideolog\u00eda dominante, y \u00e9se es un papel evidentemente dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>En este sentido, la concepci\u00f3n de poes\u00eda que profeso tiende a amarrar las dos vertientes a las que me refer\u00ed. Las resumo: la vertiente de la poes\u00eda como expresi\u00f3n, que es la gran conquista de Benedetto Croce, cuya est\u00e9tica constituye toda una meditaci\u00f3n sobre el car\u00e1cter expresivo y existencial del lenguaje, y la vertiente de la dial\u00e9ctica negativa de la Escuela de Francfort, que intenta mostrar de qu\u00e9 manera la poes\u00eda trae una voz original, muchas veces extra\u00f1a, pero de todas maneras resistente a la ideolog\u00eda dominante.<\/p>\n<p>Esta conjunci\u00f3n de Croce y Adorno no debe causar extra\u00f1eza, pues ambos fueron lectores muy atentos de la dial\u00e9ctica hegeliana, que tiene como uno de sus puntos vivos el planteo de la ant\u00edtesis, de la negatividad. La poes\u00eda como respuesta a las ideolog\u00edas opresivas es precisamente el eje central de mis ponderaciones sobre la l\u00edrica, se expresa en varios momentos de mi obra y se cristaliza en el ensayo intitulado Poes\u00eda Resistencia, uno de los cap\u00edtulos de O Ser e o Tempo da Poesia.<\/p>\n<p><em><strong>Siendo usted profesor e historiador de literatura brasile\u00f1a, era inevitable que a cierta altura de su carrera terminase afrontando el desaf\u00edo de analizar en profundidad la obra de Machado de Assis -cosa que ocurre en O Enigma do Olhar (El Enigma de la Mirada). \u00bfCu\u00e1l es la ra\u00edz de los personajes machadianos? \u00bfEntre los elementos responsables de la perennidad de los h\u00e9roes tr\u00e1gicos de Machado se encontrar\u00eda la ense\u00f1anza aristot\u00e9lica de que \u00e9stos no deben ser ni enteramente buenos ni enteramente malos?<\/strong><\/em><br \/>\nLos personajes machadianos nos son homog\u00e9neos, es decir, no conviene leer la ficci\u00f3n de Machado de Assis como si fuera \u00fanicamente una galer\u00eda de figuras t\u00edpicas ,de personajes que representar\u00edan el espejo de la vida social brasile\u00f1a de la segunda mitad del siglo XIX. Esa lectura estrictamente sociol\u00f3gica de la obra de Machado es una lectura unilateral. \u00bfPor qu\u00e9? Si bien, por una parte, Machado fue de hecho un agudo observador de nuestra estructura social asim\u00e9trica, en la que estaban los que mandaban, los que pod\u00edan y aqu\u00e9llos que viv\u00edan de favor, los agregados; y si bien es cierto que Machado de Assis fue un lector de las diferencias sociales, por otro parte el vio por dentro aquello que la sociolog\u00eda de la literatura suele ver por fuera, como tipos cristalizados de la sociedad.<\/p>\n<p>Me explico: existen algunos personajes en la obra de Machado que pr\u00e1cticamente encarnan cierto tipos sociales. Un personaje como Cotrim (de Memorias P\u00f3stumas de Bras Cubas, de 1881), un hombre bien establecido en la vida y muy estimado porque favorece a los pobres, a las hermandades de la \u00e9poca y que, al mismo tiempo, es violento con los esclavos. Cotrim ser\u00eda una especie de alegor\u00eda de una parte de nuestra clase dominante. Entonces un personaje como \u00e9ste arrastra agua hacia el molino de la tipificaci\u00f3n, empero, la obra de Machado de Assis no est\u00e1 hecha \u00fanicamente de esos personajes de la clase dominante, con rasgos de una burgues\u00eda a\u00fan atrasada, que convive con la esclavitud y que, por lo tanto, tiene elementos fuertes de hipocres\u00eda en su conducta, o, en el otro extremo, de cinismo.<\/p>\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n existe, pero no es la \u00fanica. La sutileza de la obra de Machado proviene de que muestra que en el seno de cada clase social existen personas diferenciadas. Los personajes de Machado de Assis que nos interesan actualmente no se reducen a tipos sociales cristalizados. Vea el caso de los agregados. \u00c9stos constituyen una cierta clase, un cierto grupo que nosotros miramos desde arriba, sociol\u00f3gicamente. Pero cuando descendemos al texto, cuando entramos al secreto del texto, vemos que existen diferencias muy sensibles de comportamiento y de vida interior entre los diversos agregados que surgen en la obra machadiana. Comp\u00e1rese, por ejemplo, un personaje como Guiomar, de A M\u00e3o e a Luva (La Mano y el Guante, libro de 1875), que es al mismo tiempo una agregada y una persona fr\u00eda, oportunista, que desea subir en la vida y se vale para ellodel afecto de su protectora. Ser\u00eda por lo tanto un tipo completo del agregado ambicioso, una figura sociol\u00f3gicamente bien representativa.<\/p>\n<p>Comp\u00e1rese ese personaje con Helena, de la novela que lleva el mismo nombre (publicada en 1876), o con Estela, de Iai\u00e1 Garcia (de 1878), que son personajes que tambi\u00e9n viven en una condici\u00f3n de dependencia, empero no lo soportan y se rebelan dignamente -o por el sacrificio, por la muerte, en el caso de Helena, o por el estoicismo, en el de Estela. Menciono estos ejemplos para mostrar que en Machado existe el tipo social y existe la persona en la propia riqueza de su diferencia. Esto con relaci\u00f3n a la primera parte de la pregunta.<\/p>\n<p><em><strong>Y con relaci\u00f3n a la segunda parte<\/strong><\/em><br \/>\nCon relaci\u00f3n a la segunda, sobre el car\u00e1cter bivalente de los h\u00e9roes tr\u00e1gicos, yo creo que esto puede efectivamente ajustarse a los personajes machadianos, en los cuales encontramos virtudes y defectos, coraje y cobard\u00eda. Un personaje tan discutido como Bentinho, de la novela Dom Casmurro, representa precisamente ese conjunto muchas veces dram\u00e1tico de amor y odio, de confianza y sospecha, de una pasi\u00f3n ingenua al principio, y despu\u00e9s de unos celos rencorosos. Por cierto, no se debe juzgar al personaje; eso es un vicio grave de una cierta cr\u00edtica moralista, que procura identificar ciertos rasgos de clase en los personajes y los reduce as\u00ed a un conjunto de caracter\u00edsticas que pueden ser condenadas por nuestra visi\u00f3n ideol\u00f3gica actual.<\/p>\n<p>Machado no se aferra a la condenaci\u00f3n. Por supuesto que \u00e9l pretend\u00eda mostrar las oscilaciones internas y, sobre todo, los dramas que viven los personajes, que hacen de \u00e9stos ora figuras estoicas, llenas de dignidad, ora personas fr\u00e1giles. All\u00ed reside la riqueza de la obra machadiana: muestra esas contradicciones, algo que el naturalismo t\u00edpico del siglo XIX no lograba hacer, pues caracterizaba a priori a los personajes, y era incapaz de mostrar sus oscilaciones internas. Yo dir\u00eda que en la ra\u00edz de los personajes de Machado reside la idea de que el hombre es un ser complejo y a menudo imprevisible, cuando no enigm\u00e1tico para el propio narrador. Y Machado profundiza permanentemente el enigma del ser humano. Creo que eso es los que le otorga una superioridad con relaci\u00f3n al realismo reductor de su \u00e9poca.<\/p>\n<p><em><strong>Cuando usted regres\u00f3 a Brasil, en 1962, luego de un a\u00f1o de estudios en Italia, estaba en boga la discusi\u00f3n sobre la identidad cultural. En aquel momento, prevalec\u00eda la acci\u00f3n de la izquierda, con los Centros Populares de Cultura (CPCs), por ejemplo. Despu\u00e9s vinieron los militares y todo aquello que ya conocemos. Pues bien: hace alg\u00fan tiempo que el concepto de identidad cultural se est\u00e1 dejando a un lado -se habla por ejemplo de identificaci\u00f3n cultural, en la cual los elementos cambian de lugar todo el tiempo. \u00bfEsto de alg\u00fan modo acent\u00faa el rol de la resistencia cultural o \u00e9se tambi\u00e9n es un concepto superado, con la din\u00e1mica que se verifica en la cultura? (Recordando siempre que usted entiende a la cultura brasile\u00f1a -como no podr\u00eda ser de otra manera- como algo plural.)<\/strong><\/em><br \/>\nEfectivamente, en los a\u00f1os 60, sobre todo antes del golpe militar del 64, hab\u00eda un conjunto de fuerzas pol\u00edticas y culturales que apostaban a la creaci\u00f3n de una identidad nacional, que se opondr\u00eda especialmente al imperialismo cultural de base norteamericana, que se extend\u00eda por el mundo, en particular sobre los pa\u00edses dependientes de Am\u00e9rica Latina. En ese entonces la polaridad entre nacional y antinacional, o entre brasile\u00f1o versus imperialista, era un componente muy activo de la ideolog\u00eda de izquierda, que buscaba realzar, mediante la creaci\u00f3n folcl\u00f3rica en el cine, en el teatro y en la m\u00fasica, esos rasgos brasile\u00f1os, populares, en oposici\u00f3n al imperialismo cultural. Era una postura que ten\u00eda una gran coherencia, por as\u00ed decirlo, y circulaba en los medios universitarios y period\u00edsticos.<\/p>\n<p>Lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s del golpe, y de una manera m\u00e1s intensa en los a\u00f1os 70 y 80, fue una revisi\u00f3n de ese concepto de una identidad nacional muy cerrada, muy homog\u00e9nea, en la medida en que la civilizaci\u00f3n de masas, y dentro de ella, la industria cultural globalizada, avanz\u00f3 a tal punto que empez\u00f3 a hacerse dif\u00edcil distinguir, aislar aquello que ser\u00eda puramente nacional de aquello que ser\u00eda una explotaci\u00f3n de motivos brasile\u00f1os dentro de un cuadro de cultura de mercader\u00eda, de consumo global. De alguna forma ese alejamiento de una ideolog\u00eda nacional o nacionalista permanece vivo hasta hoy. Creo que es muy dif\u00edcil actualmente, luego de los avances de la globalizaci\u00f3n y de la sociedad de consumo, que recuperemos en su pureza el concepto de cultura nacional aut\u00f3noma -tal como se lo planteaba entre los a\u00f1os 50 y 60.<\/p>\n<p>Pero lo que yo veo ahora es que en plena era de la globalizaci\u00f3n, y de cara a ese proceso, que parece irreversible, existen caracter\u00edsticas de las culturas locales, con sus identidades, que aparecieron y se opusieron con mucha fuerza. Vivimos un per\u00edodo extra\u00f1o, que merecer\u00eda un estudio antropol\u00f3gico profundo, en el que conviven fen\u00f3menos de cultura de masa muy pr\u00f3ximos al imperialismo cultural americano, y una investigaci\u00f3n refinada de las fuentes populares locales. Por eso hoy en d\u00eda un cineasta brasile\u00f1o de val\u00eda es capaz al mismo tiempo de valerse de t\u00e9cnicas modernas, refinadas, aprendidas con el cine americano y con el europeo, para transmitir im\u00e1genes y transmitir sentimientos que tienen ra\u00edces muy profundas en la vida popular. Es lo que sucede en esa obra maestra del cine brasile\u00f1o: Abril Despedazado (de Walter Salles Jr.).<\/p>\n<p>Es curioso este fen\u00f3meno: en vez de hablar de identidades nacionales globales, lo que no dejar\u00eda de tener tambi\u00e9n un sesgo ideol\u00f3gico, hoy en d\u00eda buscamos en la vida popular su pluralidad, su riqueza. All\u00ed aparecen los movimientos religiosos, los movimientos de cultura ecol\u00f3gica, los movimientos femeninos. Lo que sentimos es que surge un despertar de una consciencia que plantea formas especiales de sus experiencias particulares, que no quieren someterse a esa rutina de la cultura de masas.<\/p>\n<p>El concepto de identidad nacional se encuentra en crisis desde hace tiempo, y ha sido reemplazado por dos fuerzas opuestas y contempor\u00e1neas: la globalizaci\u00f3n, que no tienen patria (\u00e9se es el lado que yo denominar\u00eda como el lado negativo del proceso), y positivamente, por la profundizaci\u00f3n de las vivencias populares. Esto aparece en la m\u00fasica, en el cine, en los discursos cr\u00edticos. Esta segunda vertiente nos interesa de cerca: c\u00f3mo la cultura popular, filtrada por artistas eruditos, muchas veces universitarios, est\u00e1 cobrando nuevas formas. Es un proceso complejo, que todav\u00eda se est\u00e1 desarrollando ante nuestros ojos -y que vale la pena estudiar.<\/p>\n<p>Esto sucede en Brasil, pero tambi\u00e9n sucede en otros puntos del planeta: en Ir\u00e1n, que tiene un cine extraordinario, en la India, en pa\u00edses que, en fin, se modernizaron violentamente en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, pero cuyos intelectuales est\u00e1n siempre trabajando im\u00e1genes y sentimientos ligados a la experiencia popular. Yo dir\u00eda que hoy en d\u00eda la globalizaci\u00f3n, que se opuso a la identidad nacional, ya no es m\u00e1s un pensamiento \u00fanico; est\u00e1 siendo contrastada por profundizaciones locales, que le est\u00e1n imprimiendo a la cultura contempor\u00e1nea una riqueza enigm\u00e1tica, parad\u00f3jica.<\/p>\n<p><em><strong>En Dial\u00e9tica da Coloniza\u00e7\u00e3o, un libro que fue llevado al mismo nivel de obras fundamentales de S\u00e9rgio Buarque de Holanda y de Gilberto Freyre, usted disiente muchas veces con relaci\u00f3n a estos dos pensadores. En su opini\u00f3n, existe en S\u00e9rgio Buarque la &#8220;sublimaci\u00f3n del &#8216;bandeirante'&#8221;, y en Freyre la &#8220;sublimaci\u00f3n del se\u00f1or del ingenio&#8221;. \u00bfPodr\u00eda retomar esta cuesti\u00f3n, y haciendo un autoan\u00e1lisis, discurrir sobre el peso de ciertos idearios en su comprensi\u00f3n de Brasil?<\/strong><\/em><br \/>\nEn el primer cap\u00edtulo de Dial\u00e9tica da Coloniza\u00e7\u00e3o me preocup\u00e9 por rastrear en nuestra mejor historiograf\u00eda cr\u00edtica las grandes visiones de Brasil, sobre todo aqu\u00e9llas que fueron formuladas por estudiosos de los a\u00f1os 30. Esa d\u00e9cada fue extraordinariamente fecunda; en ella muchos intelectuales brasile\u00f1os tuvieron como proyecto conocer el pa\u00eds, y, si fuese posible, transformarlo. La d\u00e9cada del 30 marca una divisoria de aguas entre una visi\u00f3n ufanista del pa\u00eds y una visi\u00f3n cr\u00edtica, de reconstrucci\u00f3n, interesada en redefinir la cuesti\u00f3n de la identidad nacional de la que habl\u00e1bamos antes, de definir al hombre brasile\u00f1o. As\u00ed las cosas, yo no podr\u00eda dejar de detenerme en los mayores int\u00e9rpretes del Brasil de aquel decenio, y, no por casualidad, tuve que referirme a la obra de Gilberto Freyre y a la de S\u00e9rgio Buarque de Holanda, dos nombres centrales, autores de dos obras cl\u00e1sicas: Casa-Grande&amp;Senzala (de 1933) y Ra\u00edzes do Brasil (de 1936).<\/p>\n<p>Pero mi lectura no fue ciega. No hice una lectura por mera admiraci\u00f3n ante la riqueza estil\u00edstica, o debido a la profundidad de observaci\u00f3n de esos autores. Hice tambi\u00e9n un esfuerzo para entenderlos en su esencia, y para mantener una distancia, cosa que no es f\u00e1cil frente a \u00e9stos, ambos bastante persuasivos. Mi primera reacci\u00f3n fue una sensaci\u00f3n de que hab\u00eda en ambos pensadores una fuerte idea de cultura como aglutinaci\u00f3n -y, m\u00e1s que eso, como armonizaci\u00f3n del colonizador y el colonizado. Ante este entendimiento, el otro lado, que es el de la violencia, el de la explotaci\u00f3n -de los &#8216;bandeirantes&#8217;, que violentaban a las indias, que destruyeron totalmente las misiones jesu\u00edticas, o de los se\u00f1ores de ingenio, que crearon una civilizaci\u00f3n en la que hubo tambi\u00e9n mucha violencia tambi\u00e9n-, dec\u00eda, ese otro lado no estaba ausente, porque los dos autores eran muy l\u00facidos, pero \u00e9ste quedaba en un modesto segundo plano.<\/p>\n<p>Consider\u00e9 que era necesario decir, para nada en detrimento de aquellos extraordinarios explicadores del Brasil, que las im\u00e1genes resultantes de sus obras tendr\u00edan algo que ver con lo que nosotros denominar\u00edamos &#8220;sublimaci\u00f3n&#8221; -del se\u00f1or del ingenio y del &#8216;bandeirante&#8217; (y m\u00e1s tarde, del se\u00f1or del caf\u00e9). Claro que despu\u00e9s, a medida en que vamos leyendo y releyendo a ambos autores, vamos puntuando otros aspectos -de la antropolog\u00eda popular, por ejemplo, que ellos observaron con mucha argucia. Pero el sentimiento de que ellos sublimaron al colonizador est\u00e1 a\u00fan presente en mi lectura. \u00bfEsto tiene que ver con la cultura de izquierda, en el seno de la cual me form\u00e9? Quiz\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 no? No har\u00e9 aqu\u00ed un autoan\u00e1lisis ideol\u00f3gico, pues naturalmente, otros lo har\u00e1n mejor que yo. Los lectores de afuera en general tienen m\u00e1s argucia para notar cu\u00e1les son las ra\u00edces ideol\u00f3gicas de nuestro pensamiento. Pero admito que me distanci\u00e9 con relaci\u00f3n a aquellos dos insignes explicadores de Brasil.<\/p>\n<p><em><strong>Siguiendo con Dial\u00e9tica da Coloniza\u00e7\u00e3o. En un posfacio, usted analiz\u00f3 la situaci\u00f3n de la cultura brasile\u00f1a en el a\u00f1o de publicaci\u00f3n del libro, en 1992. Once a\u00f1os despu\u00e9s, \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda del panorama cultural en el pa\u00eds? \u00bfEse posfacio continua siendo v\u00e1lido, o ha habido alg\u00fan cambio digno de nota?<\/strong><\/em><br \/>\nEn l\u00edneas generales yo mantendr\u00eda las observaciones que hice en el posfacio de Dial\u00e9tica da\u00a0<em>Coloniza\u00e7\u00e3o<\/em> . Lo importante en aquel ap\u00e9ndice era mostrar queaquellas tres culturas que yo hab\u00eda mostrado -la cultura popular, la cultura universitaria y la cultura de masas- estaban cada vez m\u00e1s imbricadas; que en la \u00e9poca de la globalizaci\u00f3n era mucho m\u00e1s dif\u00edcil aislar esas tres vertientes. Con cierto asombro, yo me daba cuenta del crecimiento extraordinario de las sectas pentecostales, que a pesar de sus elementos ultratradicionales, profundamente regresivos, en un sentido casi de una superstici\u00f3n -en oposici\u00f3n a una Iglesia Cat\u00f3lica de izquierda, progresista, que intenta aproximarse a la modernidad-, se val\u00edan de los grandes medios de comunicaci\u00f3n de masa y echaban mano de motivaciones del capitalismo salvaje moderno. Era un fen\u00f3meno de alguna manera nuevo, que no hab\u00eda sido contemplado en la relaci\u00f3n entre cultura de masa y cultura popular que yo hab\u00eda hecho en el cuerpo de la obra -de all\u00ed la necesidad del posfacio.<\/p>\n<p>Yo creo que la relaci\u00f3n entre cultura de masas y cultura popular contin\u00faa mereciendo una profundizaci\u00f3n ante el fen\u00f3meno de las sectas, que es planetario y que crece r\u00e1pidamente en la periferia de las metr\u00f3polis. A\u00fan hoy, en 2003, nos encontramos frente al fen\u00f3meno de imbricaci\u00f3n de actitudes sumamente regresivas con formas de ultramodernidad capitalista, uso de los medios de comunicaci\u00f3n, convocaci\u00f3n constante por el dinero -en suma, algo que no deja de ser deprimente para quien durante tantos a\u00f1os intent\u00f3 vivir en la frontera entre el cristianismo y el socialismo. Mi visi\u00f3n progresista de los valores cristianos no deja de quedar muy perpleja frente a un uso profundamente capitalista de textos, de mensajes del pasado b\u00edblico. Claro que tendr\u00eda m\u00e1s cosas para decir sobre este fen\u00f3meno de la imbricaci\u00f3n de aquellas tres culturas, pero el crecimiento de las sectas -que repito, no se da solamente en Brasil; se da en las periferias de las metr\u00f3polis latinoamericanas que est\u00e1n sometidas al capitalismo salvaje -es algo que a\u00fan me llama mucho la atenci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Tras ser elegido para ocupar un lugar en la Academia Brasile\u00f1a de Letras, el profesor reafirma su creencia en el poder del lirismo","protected":false},"author":194,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[],"coauthors":[509],"class_list":["post-76592","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevista-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76592","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/194"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76592"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76592\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76592"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}