{"id":76607,"date":"2003-05-01T00:00:00","date_gmt":"2003-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/05\/01\/para-que-no-se-sumerja\/"},"modified":"2016-04-06T17:55:23","modified_gmt":"2016-04-06T20:55:23","slug":"para-que-no-se-sumerja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-que-no-se-sumerja\/","title":{"rendered":"Para que no se sumerja"},"content":{"rendered":"<p>En noviembre de 2002 las aguas del mar inundaron la ciudad de Venecia durante un mes. Fue una situaci\u00f3n preocupante y diferente de aquella registrada en los manuscritos del a\u00f1o 589 a.C., cuando el agua subi\u00f3 tan solo algunos d\u00edas, y no afect\u00f3 tanto la vida de los habitantes. Aquello que era un evento raro hace 2.600 a\u00f1os se ha vuelto com\u00fan en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y constituye una amenaza para el futuro de uno de los patrimonios de la humanidad. El estrago que hicieron las inundaciones durante siglos trajo consigo consecuencias irreparables para esta ciudad ba\u00f1ada por el Mar Adri\u00e1tico, situada en el norte de Italia.<\/p>\n<p>El primer piso de las construcciones hace ya mucho tiempo que no es utilizado, en raz\u00f3n de las recurrentes inundaciones. Esto ha llevado a que la poblaci\u00f3n de Venecia se reduzca de 250 mil habitantes en la Edad Media a unos 60 mil en los d\u00edas actuales. Pero reci\u00e9n en 1966, cuando de produjo la peor inundaci\u00f3n registrada hasta ese momento, se empez\u00f3 a pensar en una soluci\u00f3n concreta para el problema. Y al final de 2002 se aprob\u00f3 la construcci\u00f3n de los portones sumergidos que, cuando se los levante, durante los per\u00edodos de marea alta, ser\u00e1n capaces de bloquear las tres entradas del mar hacia el Lago de Venecia.<\/p>\n<p>La idea de construir los portones cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de una de las habitantes de la ciudad, que vivi\u00f3 la gran inundaci\u00f3n de 1966. Paola Rizzoli, de 58 a\u00f1os, en la actualidad profesora del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Estados Unidos, recuerda que la pas\u00f3 dentro de su propia casa: &#8220;Fue imposible salir durante tres d\u00edas. Hab\u00eda m\u00e1s de 2 metros de agua. Permanecimos todo el tiempo sin luz, y la gente que viv\u00eda en el primer piso tuvo que subir al departamento de los vecinos&#8221;. Las marcas de la inundaci\u00f3n quedaron indelebles en la memoria de Paola, de tal manera que ella decidi\u00f3, a\u00f1os despu\u00e9s, largar la f\u00edsica te\u00f3rica, luego de doctorarse en f\u00edsica cu\u00e1ntica, y estudiar la circulaci\u00f3n de las aguas de los oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>&#8220;Me convert\u00ed en ocean\u00f3grafa a causa de la marea alta de Venecia. Eso fue hace 20 a\u00f1os&#8221;, dice Paola.En 1995, el profesor Rafael Bras, del MIT, fue convidado por el Magistrato alle Acque, o departamento de agua de Venecia, para encabezar un comit\u00e9 para supervisar el trabajo de dise\u00f1o, planeamiento y construcci\u00f3n del Mose (M\u00f3dulo Experimental Electromec\u00e1nico), el nombre oficial dado al port\u00f3n, en la forma de prototipo, construido hac\u00eda diez a\u00f1os. Bras invit\u00f3 entonces a Paola y al profesor Donald Harleman, tambi\u00e9n del MIT, y a Andrea Rinaldo, profesor de la Universidad de Padova, Italia, para formar parte del comit\u00e9 que deber\u00eda evaluar si lo portones no causar\u00edan da\u00f1os al ambiente marino. En 1998, los investigadores concluyeron que no habr\u00eda problemas ecol\u00f3gicos con el bloqueo de los portones en las tres entradas (Lido, Malamocco y Chioggia) del lago.<\/p>\n<p><strong>Islas y canales<br \/>\n<\/strong>Venecia fue construida sobre 117 peque\u00f1as islas con 150 canales entremedio, y m\u00e1s de 400 puentes. La ciudad empez\u00f3 a ser dise\u00f1ada durante las invasiones b\u00e1rbaras de los siglos 5 y 6 a.C., cuando los habitantes de la regi\u00f3n del V\u00e9neto salieron del continente y se refugiaron en las islas.El problema de las inundaciones en este archipi\u00e9lago totalmente habitado y con mucha historia para contarse se ha ido intensificando por dos factores: la ciudad est\u00e1 hundi\u00e9ndose y el nivel del mar est\u00e1 subiendo.<\/p>\n<p>El primero problema surgi\u00f3 al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando las industrias de la regi\u00f3n empezaron a bombear agua del subsuelo para sus actividades diarias. Con la disminuci\u00f3n de la napa de agua subterr\u00e1nea, Venecia empez\u00f3 a hundirse r\u00e1pidamente. La inundaci\u00f3n de 1966 le puso fin al bombeo de agua, y actualmente la ciudad se hunde 0,4 mil\u00edmetro por a\u00f1o. Pero el gran problema consiste en que el nivel del Mar Adri\u00e1tico subi\u00f3 1,4 mil\u00edmetros por a\u00f1o durante el \u00faltimo siglo. Una de las dr\u00e1sticas consecuencias de esta elevaci\u00f3n del nivel del mar es la multiplicaci\u00f3n del n\u00famero de ocasiones en las que se producen inundaciones. En 1997, por ejemplo, Venecia sufri\u00f3 cien inundaciones.<\/p>\n<p>&#8220;Hoy en d\u00eda la marea alta es tan com\u00fan que, en noviembre del a\u00f1o pasado, la Plaza San Marco permaneci\u00f3 bajo el agua el mes entero. Mi casa est\u00e1 a tres puentes (cuadras) de all\u00ed. La \u00fanica forma de llegar hasta all\u00e1, luego de atravesar un puente, era caminando arriba de mesas (en realidad, tablas de madera instaladas sobre caballetes de hierro por el ayuntamiento), que contin\u00faan all\u00e1&#8221;, comenta Rizzoli.<\/p>\n<p><strong>Un prototipo en el mar<br \/>\n<\/strong>En 1975, el gobierno italiano realiz\u00f3 un concurso internacional para recibir propuestas de soluciones para las inundaciones. Pero reci\u00e9n en 1989, y con un proyecto basado en cinco soluciones presentadas en 1975, el Mose fue aprobado de manera preliminar como la soluci\u00f3n para las inundaciones de Venecia. A un costo estimado entre 3 mil y 4 mil millones de d\u00f3lares, el Mose estar\u00e1 listo en diez a\u00f1os. Sus 79 portones, cada uno de \u00e9stos de 30 metros de altura, 20 metros de ancho y 5 metros de espesor, quedar\u00e1n bajo el agua la mayor parte del a\u00f1o -se estima que los mismos se levantar\u00e1n el equivalente a seis d\u00edas durante ese per\u00edodo, sumando todas las veces que entrar\u00e1n en acci\u00f3n. Los portones estar\u00e1n dispuestos en los tres accesos del Lago de Venecia, y solamente ser\u00e1n levantados si la marea sube m\u00e1s de 1,10 metros. De este modo, funcionar\u00e1n como barreras f\u00edsicas, que impedir\u00e1n que el mar inunde la ciudad.<\/p>\n<p>Cada uno de los portones, instalados en el fondo de las tres salidas al mar y munidos de un comando electr\u00f3nico, podr\u00e1n levantarse individualmente, lo que permitir\u00e1 un control riguroso de la cantidad de agua del mar que ingresa al lago. El proyecto indica que la construcci\u00f3n de los portones se iniciar\u00e1 por Malamocco, seguir\u00e1 por Lido (por donde entran y salen los barcos), y finalizar\u00e1 en Chioggia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En Venecia se instalar\u00e1n portones en el fondo del mar","protected":false},"author":155,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[269],"coauthors":[468],"class_list":["post-76607","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/155"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76607"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}