{"id":76612,"date":"2003-06-01T00:00:00","date_gmt":"2003-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2003\/06\/01\/una-reserva-especial\/"},"modified":"2013-01-07T10:54:02","modified_gmt":"2013-01-07T12:54:02","slug":"una-reserva-especial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-reserva-especial\/","title":{"rendered":"Una reserva especial"},"content":{"rendered":"<p>Una sola investigaci\u00f3n ha derribado dos mitos al mismo tiempo. El primero de ellos es aqu\u00e9l que sosten\u00eda que en el n\u00facleo de las c\u00e9lulas se alojan \u00fanicamente los cromosomas, formados por prote\u00ednas y ADN, tal como se pens\u00f3 durante al menos 50 a\u00f1os. En realidad, hay ah\u00ed tambi\u00e9n, tal como descubrieron investigadores brasile\u00f1os y estadounidenses, una red de tubos que almacenan calcio, un elemento qu\u00edmico esencial para el funcionamiento de las c\u00e9lulas. &#8220;Es la primera vez que se demuestra que el n\u00facleo contiene organelas propias&#8221;, comenta Maria de F\u00e1tima Leite, investigadora de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), y coautora de este trabajo, publicado el 22 abril en la edici\u00f3n online de\u00a0<em>Nature Cell Biology<\/em> .<\/p>\n<p>Maria de F\u00e1tima y Michael Nathanson, de la Universidad de Yale, Estados Unidos, verificaron que dichas organelas ?o compartimentos, llamados ret\u00edculos nucleopl\u00e1smicos, existen, al menos en las c\u00e9lulas del h\u00edgado. &#8220;Es probable que las c\u00e9lulas del coraz\u00f3n, los m\u00fasculos y el sistema nervioso contengan tambi\u00e9n esta estructura&#8221;, dice la investigadora. La segunda idea que cae por tierra es la que indica que el n\u00facleo recibir\u00eda calcio \u00fanicamente desde el citoplasma, la porci\u00f3n gelatinosa que ocupa el espacio situado entre el n\u00facleo y la membrana externa de la c\u00e9lula.<\/p>\n<p>En el interior del citoplasma hay compartimentos con diversas funciones, como por ejemplo el ret\u00edculo endopl\u00e1smico liso, una especie de bolsa que guarda calcio. Los hallazgos de este equipo sugieren que es posible que el calcio atraviese la membrana del n\u00facleo, pero ya no se puede negar la aparente autosuficiencia del n\u00facleo con relaci\u00f3n a ese elemento qu\u00edmico esencial en la regulaci\u00f3n de la contracci\u00f3n muscular, los latidos card\u00edacos, la secreci\u00f3n hormonal, la multiplicaci\u00f3n y la diferenciaci\u00f3n celular, y de la llamada plasticidad neuronal ?la capacidad de el cerebro para crear rutas alternativas, para mantener el cuerpo funcionando o rescatar la memoria. En el n\u00facleo, el calcio puede alterar tambi\u00e9n la estructura de la mol\u00e9cula de ADN, y activar o desactivar genes.<\/p>\n<p>El trabajo de los investigadores de la UFMG y de Yale, citado en la secci\u00f3n Editors-Choice de\u00a0<em>Science<\/em> del 9 de mayo, ayuda a entender de qu\u00e9 manera un solo elemento qu\u00edmico, pese a ser abundante en el interior de las c\u00e9lulas, logra regular tantas funciones celulares. El calcio es liberado de manera selectiva, solamente cuando el ret\u00edculo nucleopl\u00e1smico es activado, y determina as\u00ed una u otra respuesta del n\u00facleo.<\/p>\n<p>Luego, conducido por las mol\u00e9culas transportadoras, el calcio realiza el trayecto de vuelta: atraviesa nuevamente los poros de la membrana de la red de tubos y permanece alojado all\u00ed hasta que es requerido para actuar otra vez. &#8220;Si queda libre en el n\u00facleo o en el citoplasma&#8221;, dice Maria de F\u00e1tima, &#8220;el calcio acciona una serie de reacciones qu\u00edmicas, que pueden ocasionar la muerte celular.&#8221; Para descubrir los dep\u00f3sitos de calcio, los investigadores utilizaron prote\u00ednas que funcionan como sondas fluorescentes, que por afinidad qu\u00edmica, se adhieren al ret\u00edculo endopl\u00e1smico.<\/p>\n<p>Solamente arribaron a esas conclusiones y visualizaron los dep\u00f3sitos de calcio del n\u00facleo debido a que usaron un microscopio de dos fotones, que al margen de tener una alt\u00edsima resoluci\u00f3n, provoca menos da\u00f1os en las c\u00e9lulas que otras t\u00e9cnicas. Existen pocos equipamientos de este tipo en el mundo, uno de ellos est\u00e1 en el laboratorio de Nathanson, con quien la investigadora brasile\u00f1a empez\u00f3 a colaborar hace dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El trabajo que hicieron en conjunto no sugiere \u00fanicamente ajustes en los libros de texto, en los cuales el n\u00facleo aparece como espacio \u00fanico de los cromosomas. Ata\u00f1e tambi\u00e9n a la investigaci\u00f3n de medicamentos, como los usados contra la hipertensi\u00f3n o en la regeneraci\u00f3n del h\u00edgado, cuyos efectos colaterales podr\u00edan ser mitigados, en la medida en que act\u00faen de manera m\u00e1s precisa en el calcio del n\u00facleo o en el del citoplasma de las c\u00e9lulas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Investigadores de Minas Gerais descubren una red de tubos que almacenan calcio en el n\u00facleo de las c\u00e9lulas","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-76612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76612\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76612"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=76612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}